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Décimo Lotería de Navidad 1930
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Lotería patriótica, loterías emancipadas y Nuevas Naciones

En octubre de 2009, el director general de la Lotería Nacional para la Asistencia Pública de México anunció la realización de un sorteo iberoamericano de lotería, en 2010, con motivo del bicentenario independentista que celebran casi todos los países de la región.

Adornados con el logotipo de ese bicentenario, a partir del 28 de agosto de 2009 comenzaron a circular por diferentes ciudades de Colombia los nuevos billetes de la Lotería del Cauca, como una manifestación de apoyo y participación en una celebración que interesa a todos los colombianos.

Lotería de vellones 1852

En realidad, interesa a todos los hispanoamericanos pues la generalidad de nuestros países ha arbitrado organismos o comités ad hoc para las conmemoraciones; dichas entidades mantienen contacto permanente con la Comisión Nacional de España para la Conmemoración de la Independencia de las Repúblicas Iberoamericanas, constituida por Real Decreto en 2007. España se siente vinculada al proceso histórico de los bicentenarios americanos porque se inscriben en un acontecer histórico que los españoles también consideran como propio. En España se celebra además el bicentenario de la Constitución de Cádiz, de 19 de marzo de 1812, en cuya gestación e ideología se enraizarán los movimientos insurgentes de las nacientes naciones americanas, aun dependientes de una vieja nación avocada a luchar ferozmente por su propia identidad. Los acontecimientos vividos en la Península durante la llamada Guerra de Independencia (1808-1814) contra el Primer Imperio francés repercutieron inexorablemente al otro lado del Atlántico. Ni los conflictos armados, las declaraciones de carácter político o la reorganización de los territorios americanos pueden entenderse sin atender a la evolución de los acontecimientos en España. La velocidad del transporte marítimo de la época explica porqué a los 4-6 meses de producirse un evento significativo en el continente europeo se provocaba una reacción, a menudo amplificada, en Ultramar. Uno de esos sucesos, y no el más irrelevante, fue la creación de la segunda de las loterías estatales de España, la Lotería Nacional. A decir verdad, no se trataba de una creación ex novo sino de un trasplante pues el sistema de “lotería de billetes” llevaba ya cuatro decenios funcionando en el virreinato de Nueva España, desde 1769, con arreglo a unas pautas diferentes, más simples que las de la real lotería “primitiva” o “lotería por números” que Carlos III había importado del reino de Nápoles e implantado en la península en 1763. Aquel trasvase mexicano y las vicisitudes de su ejecución se encuentran en el origen de otras muchas loterías del continente americano y de Filipinas.

virreinato de Nueva EspañaLos acontecimientos vividos en la Península durante la llamada Guerra de Independencia (1808-1814) contra el Primer Imperio francés repercutieron inexorablemente al otro lado del Atlántico. Ni los conflictos armados, las declaraciones de carácter político o la reorganización de los territorios americanos pueden entenderse sin atender a la evolución de los acontecimientos ocurridos en España. Por razones de la velocidad desarrollada con los transportes de la época, a los cuatro o seis meses de producirse un evento en Europa se desencadenaba una reacción, a menudo amplificada, en Ultramar. Uno de esos sucesos, y no el más irrelevante, fue la creación de la segunda de las loterías estatales de España, la Lotería Nacional. A decir verdad, no se trataba de una creación ex novo sino de un trasplante pues el sistema de “lotería de billetes” llevaba ya cuatro decenios funcionando en el virreinato de Nueva España, desde 1769, con arreglo a unas pautas diferentes, más simples que las de la real lotería “primitiva” o “lotería por números” que Carlos III había importado del reino de Nápoles e implantado en la península en 1763. Aquel trasvase mexicano y las vicisitudes de su ejecución se encuentran en el origen de otras muchas loterías del continente americano.

Como no podrían por menos, tanto la Corporación Iberoamericana de Loterías y Apuestas de Estado (en lo sucesivo, CIBELAE) como la entidad pública española Loterías y Apuestas del Estado (LAE) –que gestiona también la Secretaría General de CIBELAE- desean sumarse a todas estas festividades y, entre otras acciones al efecto, me han encargado unos apuntes, un “papel” como se diría en el Cádiz de las Cortes, en el que se destaquen las vinculaciones existentes entre las distintas efemérides.

Cortes de Cádiz
Museo de las Cortes de Cádiz

Una vez más, he de dar las gracias a las dos Entidades por la confianza que en mi han depositado, tanto durante el decenio (2000-2009) en el que ejercité las competencias que se me atribuyeron en materia de relaciones internacionales de LAE como ahora, en estos momentos posteriores a mi jubilación. Agradezco igualmente la oportunidad que se me facilita para rectificar algunos datos incorrectos o incompletos que incluí en mi sinopsis histórica de las loterías iberoamericanas, publicada en español y en inglés, en 2008 (edición no venal, D.l.: M-46935-2008)) con el título “CIBELAE en la Memoria. Jugándosela por un mundo mejor”, con motivo de la celebración del XX aniversario de la Corporación.

He procurado seleccionar el material con tino para condensar la información al máximo. También he de manifestar, por elemental honradez intelectual, que debo dejar para alguien con más capacidades la profundización en los aspectos técnicos y económicos de las loterías. Así pues, me ocuparé prioritariamente de las vertientes jurídicas, biográficas e históricas, consciente del sesgo inevitable que acarrea la limitación de espacio. Entre las fuentes consultadas he preferido los textos originales y su transcripción literal pues, con independencia de la precisión indiscutible que aportan, de ellos emana un encanto evocador muy particular, casi literario. Todos los subrayados son míos. El original de la Instrucción de la Lotería Nacional que he manejado se encuentra en la hemeroteca del Ayuntamiento de Madrid; la fecha que en ella figura se conserva claramente legible: 13 de febrero de 1812 y no 25 de diciembre de 1811, como se viene repitiendo en casi todas las publicaciones sobre papel y en las páginas electrónicas. Algunas otras fuentes proceden de búsquedas por Internet que me han parecido fiables aun careciendo de referencias precisas.

Instrucción de la Lotería NacionalPor los motivos expuestos, he considerado muy conveniente comenzar esta aproximación con una síntesis histórica del siglo XIX que pueda servir de referencia para los principales acontecimientos. Aunque sea muy esquemática y esté enfocada a Iberoamérica, hago una breve referencia a la creación turbulenta y traumática de países como Italia (1861) o Alemania (1871) porque ya va siendo hora de acabar con el estereotipo de la excepcionalidad hispánica en su sentido peyorativo. Los movimientos independentistas de Iberoamérica se comprenden, en los momentos en que acontecen – anticipándose a muchos otros en el mundo- porque los territorios ultramarinos contaban con un sector de la población tan ilustrado como los más ilustrados de Europa. Las universidades e instituciones docentes americanas venían multiplicándose desde el siglo XVI. Hasta muy entrado el siglo XX, un proceso semejante hubiera sido impensable en la mayor parte de las colonias europeas en África y Asia. Cierto es que en el curso de las guerras de independencia en Iberoamérica abundaron los actos de salvajismo, crueldad y traición, pero, sin retrotraerse a Auswitch, basta con atender a los horrores recientes en la antigua Yugoslavia o en el Burundi de los machetes para darse cuenta de que la barbarie no tiene monopolio étnico.

Contemplando el panorama con una perspectiva de dos siglos, pienso que los nacionales de países de habla hispana debemos sentirnos razonablemente satisfechos de nuestra trayectoria, sin cejar por ello en el esfuerzo por alcanzar más altas cotas de justicia, civilidad y bienestar, contando siempre con la contribución valiosa de nuestras Loterías.

 I – GESTACIÓN DE UNA NUEVA LOTERÍA:

 EL CONTEXTO GENERAL

Ciriaco González Carvajal
Ciriaco González Carvajal

En la sitiada Cádiz, una de las anotaciones del Diario de Sesiones de las Cortes Generales y Extraordinarias, correspondiente al viernes 24 de octubre de 1811, dice así: Se pasó igualmente á la expresada Comision (de Hacienda) otro oficio del mismo encargado , con un proyecto de D. CIRIACO GONZALEZ CARVAJAL, MINISTRO DEL CONSEJO Y CÁMARA DE INDIAS, sobre establecimiento de una nueva lotería, con el título de nacional, y el informe favorable que en razón de ella había dado la Junta de Medios y Recursos”.

Antes del transcurso de un mes, se da vía libre al proyecto de D. Ciriaco: A propuesta de la misma Comisión autorizaron las Cortes al Consejo de Regencia para lleve á efecto del modo que considere más útil y conveniente el proyecto de una nueva lotería con el título de Nacional, presentado por D. Ciriaco Gonzalez Carvajal, ministro del Consejo y Cámara de Indias, y remitido por el encargado del referido Ministerio con oficio de 21 de Octubre último (Sesion del 24 del mismo). (Pág. 2143 del Diario de Sesiones de las Córtes Generales y Extraordinarias, nº 387, Sesión del día 24 de octubre de 1811).

La publicación gaditana El Conciso del sábado 23 de noviembre lo refleja así: “Día 22. Se autorizó à la Regencia para que lleve à efecto un plan de lotería nacional (de doce extracciones al año) formado por el camarista de Indias el Sr. Carvajal”.

Ese mismo sábado puede considerarse la fecha oficial del nacimiento de la Lotería Nacional de España mediante la publicación de la norma siguiente:

 “Orden

Sobre el establecimiento de una nueva lotería intitulada Nacional.

Las Cortes Generales y Extraordinarias, enteradas del adjunto proyecto presentado por el Ministro del Consejo y Cámara de Indias D. Ciriaco Gonzalez Carvajal, sobre establecimiento de una nueva lotería con el título de Nacional, que de órden del Consejo de Regencia nos remitió V.S. con fecha de 21 de octubre último, han resuelto autorizar á S.A. para que lleve a efecto el indicado proyecto del modo que considere mas útil y conveniente.- Y de orden de las mismas lo comunicamos a V.S. para inteligencia y gobierno del Consejo de Regencia.- Dios guarde a V.S. muchos años.- Cádiz 23 de Noviembre de 1811.- Juan de Balle, Diputado Secretario.- Josef Antonio Sombiela, Diputado Secretario.- Sr. Secretario interino del Despacho de Hacienda”. (Colección de los decretos y ordenes que han expedido las Cortes Generales y Extraordinarias desde 24 de septiembre de 1811 hasta 24 de mayo de 1812, pág. 35 del Tomo II).

La noticia fue recogida por otra publicación gaditana, El Redactor General, que anuncia en la misma página el programa de diversiones para la tarde: “Teatro”: Se representará la comedia en tres actos Los Monteros de Espinosa; la Sra. Morales cantará una cavatina: la Sra. Fuentes bailará el zapateado; y se dará fin con el sainete El que la hace que la pague” (pág.632 del nº. 162, de 23-XI-1811).

Claude-Victor Perrin
Claude-Victor Perrin

Loterías, comedias, cavatinas, zapateados, sainetes…nada puede dar una idea más deformada de la convulsión traumática por la que estaban atravesando los españoles “de ambos hemisferios” –al igual que la práctica totalidad de los europeos- en esos primeros años del siglo XIX, o de las estrecheces, riesgos y penalidades que afectaban a las personas sitiadas en la ciudad de Cádiz. Precisamente en el año 1811 estalló un brote de fiebre amarilla que enfermó gravemente a sesenta diputados, veinte de los cuales encontraron la muerte. Aun con todas las penalidades, escaseces y bombardeos, el general francés Claude-Victor Perrin nunca logró debilitar el espíritu de resistencia. Las jovencitas de la ciudad adoptaban la moda del nuevo peinado con rizos en sacacorchos, importaban abanicos y cantaban desafiantes: “Con las bombas que tiran los fanfarrones / se hacen las gaditanas tirabuzones”.

Las causas y efectos del tornado napoleónico han sido objeto de un ingente número de investigaciones por lo que nos limitaremos a esquematizar a continuación la cronología de los acontecimientos internacionales que acabarán por explicar una relación de causa-efecto entre la política emprendida por el Primer Imperio francés, la independencia de las naciones iberoamericanas y la lotería española. Mencionamos asimismo los conflictos internos de España que fueron relevantes para los procesos de independencia en América por mimetismo:

  • El Senado de Francia nombra a Napoleón Cónsul vitalicio en 1802. Es coronado Emperador dos años más tarde, y se promulga el Código civil, obra magna que modificará las relaciones sociales en los países occidentales y extenderá sus efectos políticos hasta el día de hoy.
  • En 1806, Napoleón conquista y pone fin al Sacro Imperio Romano Germánico, que estaba constituido por más de 300 estados; pasará a denominarse Confederación del Rin, integrada ahora por 38 estados. Es el germen de la futura Alemania.
  • En 1807, Portugal se niega a acatar las órdenes de cerrar sus puertos a los navíos de Gran Bretaña, en guerra con Francia; la familia real portuguesa traslada la Corte al Brasil. España y Francia firman el tratado de Fontainebleau, que autoriza a las tropas francesas a internarse en territorio español para atacar a Portugal. El ejército francés, bajo mando de Joaquín Murat, duque de Berg, no respeta en el territorio español las condiciones del Tratado y se sospecha que tiene propósitos de invasión. El rey Carlos IV y su ministro Manuel Godoy se trasladan a Aranjuez con la intención de emprender la huida hacia tierras americanas en caso necesario, pero allí, el 17 de marzo de 1808, estalla un motín popular – promovido por el príncipe de Asturias – que casi acaba con la vida del valido y obliga al rey a abdicar en su hijo, ahora Fernando VII. No obstante, Murat ocupa Madrid sin reconocer la autoridad del nuevo rey.
  • El 2 de mayo de 1808 estalla una revuelta en Madrid, sofocada brutalmente por los ocupantes franceses (Goya dejó un testimonio expresivo en su obra Los fusilamientos de la Moncloa). Entre los patriotas ajusticiados se encuentran dos integrantes de la Dirección de la Real Lotería (la única lotería entonces existente) cuya memoria merece ser rescatada del olvido: don JOSÉ DE FUMAGAL Y SALINAS, de cincuenta y tres años, casado, oficial de la Dirección de la Real Lotería; fue muerto de un balazo en el balcón de su propio domicilio en la calle del Arenal, casa de Clavijo, frente al templo de San Felipe El Real. Su mujer, Dª Mónica Rodríguez murió de “sobresalto” dos días después, «bajando al sepulcro en brazos de un terror invencible y de una sublime ternura». El matrimonio Fumagal dejó tres sobrinas llamadas Manuela, Juana y María de la Cámara Rodríguez (según Juan Pérez de Guzmán y Gallo: “El 2 de Mayo de 1808 en Madrid”, pág. 428. Madrid, 1908. / Partida Parroquial de San Ginés, fol 143 Vto.-Archivo Municipal de Madrid 2-327-13.-Lista de víctimas, 1816. Citado por ABC Periódico Electrónico S.L.U., Madrid, 2008). Don JOSÉ INFANTE, de setenta y cuatro años, natural de Mallorca y empleado en la misma Dirección de Lotería, fue detenido a las cinco de la tarde en la Carrera de San Jerónimo y al ser registrado se le encontró un cortaplumas. Fue sentenciado por la comisión militar y fusilado aquella misma noche en el Campo de la Lealtad (paseo del Prado). Un hijo de la víctima relató directamente los hechos a D. Juan de Ariza Palomar (autor de “El Dos de Mayo”- Madrid, 1846, Pág. 462, nota 3).

Con el respaldo mayoritario del clero, la movilización contra Francia se generaliza en todas las regiones de España; se crean Juntas provinciales patrióticas para preparar la defensa. Es el inicio de la asoladora Guerra de la Independencia, deliberadamente alargada por los aliados ingleses -en perjuicio evidente de los intereses españoles- con el fin de debilitar al ejército napoleónico en la zona central de Europa. Es la primera vez que el componente popular, el pueblo llano, que siempre se había mantenido al margen en todas las guerras, se emplea voluntariamente para derrotar al enemigo. Se imponen las tácticas de guerrillas y las fuerzas sutiles, pequeñas embarcaciones artilladas y con gran movilidad. Es asimismo la primera vez que la mujer se incorpora a la lucha activa.

Entretanto, la familia real se ha trasladado a Bayona, en lado francés de la frontera vasca; en teoría, acuden para solicitar la mediación del emperador en el conflicto entre Carlos IV y su primogénito Fernando VII, pero Napoleón les impide el regreso.  La conducta de toda la familia merece los peores calificativos. Carlos IV cede la corona a Napoleón, sin conocimiento de Fernando. A continuación, Fernando abdica en su padre y Napoleón entrega la corona española a su hermano mayor, José Bonaparte. Los pormenores se conocerán años después: Napoleón dará publicidad a las cartas en las que Fernando le ruega, con insistencia, que le conceda la mano de una mujer de la familia imperial, y otras en las que le felicita por las victorias alcanzadas frente a los españoles.

En Bayona se proclama una Acte Constitutionnel de l’Espagne, más conocida como “Constitución de Bayona”, que es en realidad una Carta Otorgada sin el respaldo suficiente de representantes españoles, aunque entre éstos figuraba precisamente D. Antonio Ranz Romanillos, personaje sumamente relevante en la historia del constitucionalismo y de la lotería española. Por el momento, el pueblo español “de ambos hemisferios” se encuentra ante un vacío de poder, vacatio regis a la que nunca se había enfrentado, con la convicción –basada exclusivamente en la fe monárquica y en el origen divino del poder– del secuestro del bien amado rey Fernando el Deseado. Se convocan Cortes Generales, en las que participarán en pie de igualdad con los peninsulares los diputados de los territorios de América y Asia.

  • En 1809 las tropas francesas ocupan toda la Península salvo Cádiz, la ciudad más antigua de la Europa occidental, adonde se retiró desde Sevilla la Junta Central Suprema y Gubernativa del Reino, detentadora del poder y con tratamiento oficial de Alteza (de ahí las iniciales S.A. que figuran en los documentos que le incumben). La Junta se disolvió en enero de 1810, al constituirse el Consejo de Regencia de España e Indias (también aludido como Suprema Regencia o simplemente la Regencia).
  • Fernando VII
    Fernando VII

    Comienza un asedio a la ciudad de Cádiz que no finalizó hasta agosto de 1812, año de promulgación de la efímera Constitución que, pese a la brevedad de su vigencia, supuso para los españoles (también de ambos hemisferios) el brusco tránsito desde el Antiguo Régimen a la contemporaneidad. La nación española de un hemisferio da sus primeros pasos, pronto seguidos en el otro. La Constitución fue asimismo un punto de referencia para los nacionalistas liberales europeos en la primera mitad del siglo XIX. Se la apodó La Pepa porque fue promulgada el día de San José, el 19 de marzo, para conmemorar la abdicación de Carlos IV en el rey Fernando el Deseado, posteriormente llamado – con toda justicia –Felón. En ella se reconoce al pueblo la titularidad de la soberanía, se proclama la soberanía de la nación y la monarquía parlamentaria; se determina la separación de poderes; se reconoce la libertad de imprenta, de producción, de tráfico y comercio, poniéndose fin al orden estamental, entre otros avances revolucionarios y acordes con el pensamiento de la Ilustración. Desgraciadamente, serían necesarios muchos años más para que esa mentalidad racional pudiera preponderar en Occidente, excepción hecha de los recientes (1776) Estados Unidos de la América del Norte.

  • En octubre de 1813 capitulan las tropas francesas en Pamplona.  Fernando VII entró en España en marzo de 1814 y el 4 de mayo decretó la ilegalidad de las Cortes de Cádiz y su obra legislativa. Anuló también el ordenamiento jurídico del “Intruso” rey Bonaparte. El repuesto régimen absolutista, Antiguo Régimen de nuevo, dará inicio a una primera “caza de brujas” contra josefinos o afrancesados (colaboracionistas) y, sobre todo, constitucionalistas, moderados o liberales, sin hacer distinciones entre “peninsulares” y “americanos”. Las repercusiones se dejaron notar considerablemente en una desconcertada Ultramar. Se produce en España el primer exilio político masivo en la era Moderna, desdichada tradición que se repetirá varias veces hasta la guerra civil de 1936-39.
  • La persecución sistemática de los liberales se halla en buena consonancia con la reacción provocada en las potencias europeas por el seísmo bonapartista tras su derrota definitiva en Waterloo, Bélgica, en junio de 1815. Se crea la Cuádruple Alianza entre Gran Bretaña, Rusia, Austria y Prusia (Quíntuple cuando, después, se incorpore Francia) con el fin de garantizar el orden tradicional, absolutista, y apagar el incendio ideológico que había provocado la Revolución Francesa, aunque para ello fuera preciso intervenir militarmente contra movimientos liberales y revolucionarios en cualquier territorio de Europa. Su “bestia negra” se incardina en la libertad de imprenta, la libre circulación de las ideas: “Como no puede ponerse en duda que la libertad de imprenta es el medio más eficaz que emplean los pretendidos defensores de los derechos de las naciones, para perjudicar a los de los príncipes, las altas partes contratantes prometen recíprocamente adoptar todas las medidas para suprimirla, no sólo en sus propios Estados, sino también en todos los demás de Europa”.

Tampoco la palabra “soberanía” suscita buenas vibraciones en la Alianza: “Las altas partes contratantes, plenamente convencidas de que el sistema de gobierno representativo es tan incompatible con el principio monárquico, como la máxima de la soberanía del pueblo es opuesta al principio del derecho divino, se obliga del modo más solemne a emplear todos sus medios y unir todos sus esfuerzos para destruir el sistema de gobierno representativo de cualquier Estado de Europa donde exista y para evitar que se introduzca en los Estados donde no se conoce”.

El Tribunal del Santo Oficio de México sostenía el mismo dogma. Con motivo de los disturbios de 1808, hizo público en agosto un edicto del tenor siguiente: “…establecemos como regla, a que debéis retocar las proposiciones, que leyereis u oyereis para denunciar sin temor al Santo Oficio, las que se desviaren de este principio fundamental de vuestra fidelidad: que El Rey recibe su potestad y autoridad de Dios, y que lo debéis creer con fé divina … ya sea renovando la herejía manifiesta de la Soberanía del pueblo, según la dogmatizó Rousseau en su contrato social, y la enseñaron otros filósofos, o ya sea adoptando en parte su sistema para sacudir bajo más blandos pretextos la obediencia a nuestros Soberanos…”

  • Rafael del Riego Flórez​
    Rafael de Riego

    Afortunadamente para los americanos, al menos el largo brazo de la Alianza no les alcanzaba más que en formato impreso. En cambio, España sufrirá muy pronto las consecuencias materiales. El 1º de enero de 1820, proclamó la restauración de La Pepa el teniente coronel asturiano Rafael de Riego, al frente de otros oficiales de un contingente militar reagrupado en un pueblo de Sevilla en espera de su traslado a las provincias de Ultramar con el propósito de sofocar los movimientos insurgentes, ya imparables. El éxito del pronunciamiento de Riego desencadenó en Europa una oleada revolucionaria que afectó sobre todo al área mediterránea (Portugal, Grecia, diversos estados Italianos) y al imperio ruso. Los liberales forzaron al rey a jurar (cínicamente) la Constitución, dando inicio al primer periodo de constitucionalismo efectivo. Además, se suprimieron los señoríos, los mayorazgos, la Santa Inquisición y los virreinatos. Sin embargo, el Trienio Liberal no contribuyó a calmar los ánimos de una sociedad que comienza a tensarse entre el realismo absolutista y los liberalismos de todos los matices (desde el más exacerbado al más moderado) y que asiste a los primeros brotes de un republicanismo, ahora bien asentado ya en algunos territorios de Ultramar aunque no en todos. No obstante, el pronunciamiento de Agustín de Itúrbide (futuro emperador) y Vicente Guerrero para declarar la independencia de México (24-II-1821). conocido como Plan de Iguala, fue una reacción contra los movimientos liberales de la metrópoli.

  • Ahora bien, en esta ocasión la historia sí se repitió: tras las instigaciones solapadas y secretas de Fernando y a instancias del zar de Rusia, intervino la Cuádruple Alianza “Para restablecer en la Península el estado de cosas que existía antes de la revolución de Cádiz”. El 7 de abril de 1823 un ejército organizado por el rey de Francia, con un número cercano a los 95.000 soldados (los Cien Mil Hijos de San Luis, españoles en un 40 por ciento) cruzó la frontera y ocupó el país sin encontrar oposición. Los liberales, llevándose al rey como rehén, se refugiaron una vez más en Cádiz, que vuelve a sufrir otro feroz asedio sin rendirse pese a la destrucción de sus fortificaciones (como el fuerte Trocadero, de resonancias tan parisinas). Finalmente, el rey promete conservar las libertades constitucionales a cambio de la rendición. El cumplimiento de la transacción regia se resume así: en octubre del año 23 decretó Fernando la nulidad de las normas y resoluciones aprobadas en los tres años anteriores y el 7 de noviembre Rafael de Riego pendía de la horca levantada en la plaza de la Cebada de Madrid.
  • Con una segunda oleada de emigración política, se inicia una Década Ominosa que finaliza con la muerte del rey felón el 29 de septiembre de 1833. La mayor de sus dos hijas, Isabel II (Madrid, 10 de octubre de 1830, París, 9 de abril de 1904), hereda el trono antes de cumplir los tres años, con la disconformidad de los belicosos absolutistas-tradicionalistas (“carlistas”), partidarios de entronizar a su tío D. Carlos, intransigente con el liberalismo y respaldado por un sector amplísimo del clero. La primera Guerra Carlista se desarrolló entre 1833 y 1840. La segunda, entre 1846 y 1849.
  •  Fracasados los intentos por recuperar los territorios de Nueva España, en 1836 España reconoce formalmente la independencia de México.
  • Isabel II tendrá que exiliarse tras la Revolución de 1868.
  • Italia sufre las Guerras de Independencia en 1848, 1859-61 y 1866; la ciudad de Niza y la Saboya se traspasan a Francia.
  • Napoleón III
    Napoleón III

    1871-72: Reina en España Amadeo I de Saboya. Prusia derrota a Napoleón III; se alcanza la unificación alemana.

  • 1873-74: Primera República española.
  • 1875-85: Reinado de Alfonso XII, hijo de Isabel II.
  • 1885-1901: Regencia de Mª Cristina de Habsburgo. 1898: Guerra con los EE. UU.: Cuba, Puerto Rico, Filipinas, Guam y Palaos salen de la órbita colonial española para entrar en la estadounidense. Para entonces no sólo se habían consumado las independencias en el continente americano, sino que varias de las Repúblicas llevaban varios decenios de vidapolítica normalizada.

Con los antecedentes, ejemplos deplorables y sublimes, así como los bruscos trastoques de régimen político en el contexto metropolitano que se han apuntado, y con unos procedimientos inicialmente paralelos a los desarrollados en la Península tras la invasión francesa (juntas realistas o patrióticas, comités, etc.), se van a gestar en los territorios americanos los acontecimientos que desembocarán en las Independencias.

A diferencia del Brasil portugués, las regiones de la América española habrán de recorrer un tortuoso camino antes de constituirse en repúblicas liberales. No obstante, y a menos que venga a cuento por razones de lotería, no consideramos que éste sea espacio idóneo para aludir a las modificaciones de las fronteras o demarcaciones administrativas, a los vaivenes de las facciones políticas ni a los prolongados enfrentamientos entre criollos y peninsulares; realistas y republicanos; blancos y mestizos, negros o indios; tiranos y libertadores, libres y siervos, en definitiva, a las causas profundas de la emancipación. Permítasenos únicamente reproducir una ilustrativa observación del ponderado Alejandro de Humboldt, que obtuvo autorización de la Corona para viajar por las posesiones españolas en los primeros años del siglo XIX:

“…las leyes españolas conceden unos mismos derechos a todos los blancos; pero los encargados de la ejecución de las leyes buscan todos los medios de destruir una igualdad que ofende al orgullo europeo. El gobierno, desconfiado de los criollos, da los empleos importantes exclusivamente a naturales de la España antigua… De aquí han resultado mil motivos de celos y de odio perpetuo entre los chapetones y los criollos. El más miserable europeo, sin educación y sin cultivo de su entendimiento, se cree superior a los blancos nacidos en el Nuevo Continente…” (Essai politique sur le royaume de la Nouvelle Espagne, Libro II, capítulo VII. 1811).

 II – LA LOTERÍA DEL VIRREINATO EMIGRA A LA METRÓPOLI

Museo Nacional del Virreinato
Museo Nacional del Virreinato ubicado en el antiguo Colegio de San Francisco Javier en Tepotzotlán

El texto transcrito supra es generalizable al conjunto colonial, aunque Humboldt se refiera específicamente a México, la joya de la Corona en sentido estricto. A principios del siglo XIX, la Metrópoli recibía del virreinato seis millones de pesos, frente al millón del virreinato peruano y el medio millón de Nueva Granada y Río de la Plata (Navarro García, Luis: ‘Hispanoamérica en el siglo XVIII’, Sevilla, 1975, pág. 188).

Desde su establecimiento en 1769, la Lotería Real de NUEVA ESPAÑA era un activo más de la Real Hacienda española (fundada ya en el siglo XV). En su origen la lotería en la Nueva España estuvo presidida por un director, un oficial mayor, un recaudador, un contador, así como unos recaudadores externos encargados del producto de la lotería en las provincias del virreinato. Con un funcionamiento mucho menos engorroso que el de la Lotería Real de la Península, trasladada desde Italia por Carlos III en 1763 como hemos apuntado supra, la lotería mexicana de billetes no era un recurso desdeñable pues aportaba al erario el 14 por ciento de sus beneficios. Se gestionaba con pocos problemas dignos de mención, aunque el promotor original de este juego en Nueva España y primer director, Francisco Xavier de Sarría, fue acusado de un desfalco de 25.750 pesos y condenado a presidio; no obstante, pronto fue exonerado y reasumió su cargo con un aumento de sueldo.

En Nueva España también se descubrió una falsificación de billetes que habían perpetrado el director y el tesorero de la lotería en 1803, durante el mandato virreinal de José Joaquín Vicente de Iturrigaray y Aróstegui (1803-1808), recordado por su falta de honradez (llegó a Veracruz con una ingente cantidad de ropa de contrabando) y sus veleidades de alcanzar la corona de la Nueva España. Las repercusiones carecieron de importancia y poco después se celebraron sorteos de hasta 90.000 pesos. Sin embargo, al iniciarse la larga guerra de la Independencia mexicana, la lotería empezó a decaer. El sorteo 522 se suspendió a los treinta y tres días del repique de campanas en el poblado de Dolores, Guanajato, el 16 de septiembre de 1810, con el que el sacerdote Miguel Hidalgo y Costilla, Ignacio Allende y Juan Aldama llamaban a la insurrección contra la autoridad virreinal. También en 1810 se había sistematizado la reserva de la venta de billetes, a cambio de una gratificación, en favor de personas disminuidas por razón de edad o enfermedad.

El mismo año 18010 se presentó en Cádiz la Memoria de la Junta de Hacienda en la que se formula, entre otras propuestas encaminadas a acopiar recursos para hacer frente a los franceses, la posibilidad de incrementar del 14 al 18 por ciento la retención sobre la lotería mexicana. La obsesión recaudatoria de los patriotas españoles (necesariamente de fuentes ultramarinas) se manifiesta desde el primer momento de las hostilidades contra el invasor francés. En la pág. 547 del Suplemento a la Gazeta de la Regencia, del viernes 17 de agosto de 1810, puede leerse la noticia fechada en Guadalaxara, Nueva-Galicia, virreinato de Nueva-España, dando cuenta de las órdenes del virrey, de 5 de agosto de 1808, para jurar solemnemente a nuestro amado FERNANDO…con una magnificencia sin exemplar y con unas demostraciones nunca vistas de júbilo y regocijo… A esto siguieron los donativos para mantener la justa causa en Europa. El reverendo obispo, después de aprontar 30000 pesos fuertes, vendió o rifó para el mismo objeto todas sus alhajas y hasta las mulas del coche.”

Miguel de Lardizábal
Miguel de Lardizábal y Uribe por Francisco de Goya

El ejemplo del reverendo obispo – recaudar divirtiendo– fue bien seguido por D. Ciriaco González de Carvajal, firmante de la Memoria antes citada. Todo hace suponer que conocía perfectamente el mecanismo del juego. Era un jurista sevillano, nacido en 1745, que había ocupado en Manila los cargos de Oidor (juez) de la Real Audiencia, director de la Sociedad Económica filipina e Intendente de las islas. Desde 1786 actuará como Oidor Decano de la Real Audiencia de México, donde tuvo el dudoso honor de condenar, en 1809, a Melchor de Talamantes, fraile mercedario peruano y liberal, protomártir de la independencia mexicana. Carvajal retornó a Cádiz para desarrollar una intensa actividad que no pasará desapercibida al Consejo de Regencia:

“SABED : Que con fecha de diez y seis de este mes tuve á bien comunicar al mi Consejo Supremo de España é Indias el Real Decreto siguiente:

Al mismo tiempo se ha servido el Consejo de Regencia de España é Indias conceder en nombre del Rey nuestro Sr. D. FERNANDO VII plaza de la Cámara de Castilla, sin sueldo por ahora, á D. Bernardo de Riega y Solares; y de la de Indias á D. José Salcedo y D. Ciriaco González Carbajal. Tendráse entendido en el Consejo y Cámara, y dispondrá su cumplimiento. — Pedro, Obispo de Orense, Presidente—Francisco de Saavedra.Xavier de Castalios Antonio de Escaño.—Miguel de Lardizabaly Uribe—Cádiz á diez y seis de Setiembre de mil ochocientos y diez.—“

 La propuesta de D. Ciriaco para incrementar la retención sobre la lotería de México fue rechazada. No convenía forzar la situación aumentando la contribución de la lotería novohispana; el virrey-arzobispo Francisco Javier de Lizana y Beaumont, en el breve periodo de su mandato -julio de 1809 a mayo de 1810– había transferido a España más de tres millones de pesos. Nada, en cambio, impedía trasplantar la propia lotería a la Península y D. Ciriaco se aplicó intensamente a la tarea. Pese a la devastación sin precedentes de la guerra, la lotería ya existente de Carlos III, lotto de cinco números sorteados entre noventa, a la que se conocerá como “primitiva” o “antigua” cuando Fernando VII decida que todas han de ser “reales”, continuaba jugándose en las dos zonas del país dividido. Obviamente, tras el cerco de Cádiz se jugaba mucho más en el extenso territorio bonapartista; los fernandinos compensaron la inferioridad poblacional con un aumento de las extracciones mediante el “Decreto XCIII, de 22 de septiembre de 1811. Aumento de dos extracciones de lotería: contribuciones sobre impresos y sobre los abanicos extrangeros.

Las Cortes generales y extraordinarias, hallándose en la necesidad de usar de todos los arbitrios y recursos posibles para sostener la gloriosa lucha en que se halla empeñada la Nación, decretan: Iº Que se aumenten dos extracciones en la Lotería. IIº Que se exija una contribución de cuatro maravedises vellón sobre cada pliego impreso…” (etc.)

El ConcisoLos noticiarios proliferaron de forma insólita en respuesta a la demanda de información motivada por la guerra y por la actividad de las Cortes Generales (Ramón Solís, que escribió una amena descripción de “’El Cádiz de las Cortes, alude al fenómeno como “diarrea de imprenta”). Entre los periódicos liberales destacaron El Conciso (apostillaba la fecha del año 12 así: “Año V. de la gloriosa lucha del pueblo Español contra la tiranía”) o El Robespierre Español; El Censor General era anti constitucionalista; entre los afrancesados sobresalen La Gaceta de Sevilla o El diario de Barcelona. Para la elaboración de este trabajo hemos consultado principalmente El Redactor General y La Gazeta de la Regencia, del lado de la Cádiz sitiada y, del otro, la Gazeta de Madrid (que más tarde se convertirá en el Boletín Oficial del Estado). En todos ellos ocupa un espacio – generalmente breve -la información sobre lotería. A título de ejemplo, en la pág. 15 del nº 4 de El Redactor General, del martes 18 de junio de 1811 se escribe:REAL LOTERÍA. Extracción del 17 de junio—Num 14-62-73-53-38”; en el nº 32, pág. 114, del martes 16-VII-11: “REAL LOTERÍA. Extracción del dia 15.— 48. 87. 73. 30. 10.” De un modo similar se procedía en la Gazeta de Madrid: “En la extracción de la real lotería executada en la tarde del 11 del corriente han salido sorteados los números siguientes : 61 , 78 , 75 , 67 , y 18”, se lee en la del 14 de noviembre de 1811, y en la página 1464, de la misma publicación, del miércoles 25 de diciembre, se ofrecía el calendario para el año siguiente, especificando el número de días entre los sorteos:

Madrid 24 de diciembre.

En la extracción de la real lotería celebrada en la tarde del 23 del corriente han salido sorteados los números siguientes: 9 0 , 5 1 , 58, 67 y 80.

Noticia de los días que S. M. (José I Bonaparte) ha señalado para que se celebren las 18 extracciones de la real lotería en el año de 1812.

1ª En 13 de enero. Dista de la anterior… 21 días. / 2ª  En 3 de febrero….21 / 3ª  En 24 ídem 21 /4ª  En 1ó de marzo – 21 / 5ª En 6 de abril 21 / 6ª En 27 idem. 21 / 7ª En 11 de mayo 14 / 8ª  En 1º de junio 21 / 9ª En 22 idem 21 / 10ª  En 13 de julio 21 / 11ª En 27 idem 14 / 12ª En 17 de agosto 21 / 13ª En 7 de setiembre 21 / 14ª En 28 idem 21 / 15ª En 19 de octubre 21 / 16ª En 9 de noviembre 21 / 17ª En el mártes 1º de diciembre 22 / 18ª En el martes 22 idem 21”.

Estos ejemplos son suficientes para mostrar el filón inagotable de información que ofrecen los periódicos de la época al estudioso en la materia. Permiten incluso determinar la variación en las denominaciones. Cuando quedó implantada la lotería nacional, El redactor General modificará el formato: “ESTABLECIMIENTOS PUBLICOS. Lotería nacional – El 18 de junio ha de celebrarse el quinto sorteo. Lotería real. Extracción del 29—87–50–81-34-64.” (Pág. 1736 del Núm. 351, del sábado 30 de mayo de 1812).

Tras la restauración absolutista desaparece de la letra impresa la palabra “nacional”, para reaparecer en los periodos liberales posteriores a 1820. En cambio, se utilizará en las loterías americanas con un énfasis especial, como corresponde a unas nuevas identidades políticas que buscan reconocimiento internacional. Extractamos a continuación algunas de las vicisitudes atingentes a las principales loterías ultramarinas.

 

Nueva España

Nueva España

Por su parte, Nueva España contaba con la Gazeta de México (la primera publicación cotidiana, el Diario de México, no apareció hasta 1805) que daba en primer lugar las noticias del inmenso virreinato, con inclusión de las Filipinas (no se puede olvidar que la ruta comercial más prolongada de la historia corresponde a la del Galeón de Manila-Acapulco, iniciada en 1565 y finalizada en 1821, cuando Itúrbide se incautó del último navío); detallaba a continuación el cargo, atraque y salida de los numerosos barcos, goletas, paquebotes, o bergantines que la vinculaban al mundo exterior por ambos océanos. Seguía el apartado dedicado a México, que se iniciaba con el sorteo de la Real Lotería: «Suertes y billetes» y los sucesos más señalados, seguidos de las secciones «Empleos» y «Encargos». La lotería “Moderna” de 1812 pasó a llamarse “Real” en 1814. A partir de esta fecha se acrecientan los movimientos de insurgencia.

Para financiar la represión de la insurgencia en el virreinato, el virrey Félix María Calleja dictó el Reglamento de Loterías Forzosas, de 11 de diciembre de 1815, con el que se organizaba la venta de dos loterías, una para la capital y otra para los estados, ambas dependientes de la Real Lotería, con la particularidad de que los billetes habían de ser comprados obligatoriamente – caso único en la historia – por todos los empleados del gobierno, la nobleza, el ejército y el clero.

Reflejando las diversas coyunturas políticas, la lotería mexicana se denominará Renta de Lotería del Imperio de México en 1821 y Lotería Nacional a partir de 1832.

La extinción del virreinato conllevó serios trastornos para todos los territorios adscritos o relacionados administrativamente a efectos de cobro del real situado, una remesa o transferencia dineraria para gastos de defensa que se hacía llegar desde los virreinatos a los emplazamientos que les servían de protección. Era el caso de Puerto Rico, Cuba y Filipinas. Una vez reconocida la independencia de México por el gobierno de España esos territorios se administrarán directamente desde la metrópoli, aunque de hecho así venía haciéndose desde la invasión francesa, y no quedarán desvinculados de la soberanía española hasta la guerra finisecular hispano-norteamericana, conocida por los españoles como El Desastre del 98.

Cuba

CubaLorenzo P. de la Amaya y Ramón López de Ayala, autores de ‘Algo sobre la administración y la renta de loterías de la isla de Cuba (La Habana, 1875), mencionan un proyecto malogrado de Carlos III para introducir la lotería en la isla en 1779, afirmando que en 1812 ya estaba establecida. Así pues, la lotería cubana se habría gestado en las Cortes de Cádiz como efecto irradiante de la nacional española y respondería a la intención de compensar el corte de los recursos que ya no aportaba el situado. Los autores reseñados llegan a afirmar que el prestigio de la lotería de La Habana era tal que en la propia Península los billetes “eran allí solicitados con mayor preferencia”, al igual que en México, Nueva York, Nueva Orleans, San Francisco de California, “lo mismo de todas las repúblicas del Sur y de la América Central”. Con arreglo a las anotaciones de Robert Francis Jameson (Letters from the Havana During the Year 1820; Containing an Account of the Present State of the Island of Cuba and Observations on the Slave Trade. Londres: Impreso por John Miller, 1821), quien fue el primer juez británico en la Comisión Mixta que había de juzgar las presas de los buques negreros conforme al tratado de 1817 suscrito por España y Gran Bretaña, la lotería habanera tenía periodicidad mensual y en ella participaban con especial intensidad los esclavos de la isla considerando que su única posibilidad de redención residía en el azar (en el Caribe español la esclavitud persistió hasta 1873 en Puerto Rico y 1880 en Cuba). Tras el Desastre del 98 el juego fue prohibido por el primer gobierno constitucional de Cuba, del presidente Tomás Estrada Palma (1902-06), y reinstaurado en julio de 1909 por otro presidente constitucional: José Miguel Gómez. El 16 de febrero de 1959 asume Fidel Castro la responsabilidad de Primer Ministro; acto seguido, en la primera reunión del Consejo de Ministros que presidió se acordó suprimir “total y definitivamente” la Lotería Nacional, supresión que se llevó a cabo por Ley 86 de 17 de febrero de 1959. Los fondos de la lotería se aplicaron convenientemente a la vivienda social, pero la expresión “definitivamente” plantea fundados interrogantes pues es bien sabido que el juego clandestino de La Bolita, pese a estar severamente castigado, continúa ganando adeptos, particularmente entre los trabajadores jubilados.

 Puerto Rico

Ramón Power y Giralt
Ramón Power y Giralt

La lotería de la Capitanía General de Puerto Rico siguió unos pasos muy similares. Como ya hemos indicado, en Cádiz (1809) se reconoció a Puerto Rico y demás colonias la condición de “provincia ultramarina” con derecho a enviar representantes, con voz y voto, a las Cortes constituyentes. En el esquema colonial, la isla cumplía la función básica de presidio militar sostenido con las remesas anuales de la Nueva España; carecía de estructura y estrategia económica que permitieran el auto sostenimiento. Por eso la supresión del situado en 1810 provocó una seria crisis que el Gobernador General intentó solventar mediante una emisión masiva de papel moneda que creó una desconfianza generalizada en el ámbito mercantil y una inflación galopante. Los portorriqueños eligieron diputado en Cádiz a D. Ramón Power y Giralt, capitán de fragata criollo, de notable formación ilustrada. En España desempeñó un papel muy activo, ocupando la vicepresidencia de las Cortes en septiembre de 1810 pero, el 10 de junio de 1813 encontró la muerte, a los 38 años, en su domicilio de la calle del Molino, nº 39 (hoy Adolfo de Castro), en la epidemia de fiebre amarilla. En las Cortes consiguió la aprobación (1811) de un listado de propuestas de reforma (fomento de la agricultura en la isla, apertura de puertos comerciales, etc.), conocido como ley Power, que contribuyeron a mejorar considerablemente la situación de la isla. Entre ellas, fue fundamental la limitación de las facultades omnímodas del gobernador mediante el nombramiento de un poder paralelo y fiscalizador: el intendente (Delfina Fernández Pascua: Ramón Power y Giralt: su defensa de la autonomía regional frente al centralismo y poderes ilimitados del gobernador de Puerto Rico. Universidad Central de Bayamón, P. Rico).

Es lógico suponer que Power Giralt participó activamente en los preparativos de la lotería nacional de Cádiz; en cualquier caso, tuvo tiempo para comprobar la buena acogida y buenos resultados del juego. Y, dentro ya de la conjetura, es lícito sospechar que recomendó su implantación en Puerto Rico, pero, aunque algunas fuentes afirman lo contrario, no pudo ser su fundador material aunque sí moral. El que instrumenta la lotería portorriqueña, en 1814 – un año después del fallecimiento de Power – será D. Alejandro Ramírez, eficiente hacendista y humanista español que pasó a ocupar el cargo de intendente en la Capitanía General (Sebastián González Lamela; Origen y desarrollo de la Real Lotería de Puerto Rico, 1814-186. Tesis M.A. 17, Facultad de Humanidades, Universidad de Puerto Rico – Centro de Investigaciones Históricas, 1975).

Ramírez hizo frente a la gravísima situación económica retirando y quemando el devaluado papel moneda y sustituyéndolo con moneda macuquina (toscamente troquelada y amartillada), de origen venezolano principalmente, que circuló en la Isla hasta 1857. Pero la Intendencia portorriqueña se organizó siguiendo el criterio de Power en Cádiz; había previsto tres departamentos: uno de intervención en abastos y precios; otro funcionaba como tribunal que entendía en infracciones hacendísticas, y un tercero de administración, contabilidad y fiscalización que también se ocupaba de la lotería.

Los norteamericanos suprimieron la lotería de Puerto Rico en mayo de 1899, pero no definitivamente pues renacerá en 1934.

 Venezuela

No es coincidencia que el jurista venezolano José Domingo Rus y Ortega, diputado por Maracaibo, haya diseñado un proyecto parecido al de Ramírez. El 8 de septiembre de 1812 propuso la creación de una lotería provincial destinada a allegar fondos para la defensa y la beneficencia, muy especialmente para la instalación de una Casa de Misericordia como la existente en Cádiz (José Domingo Rus: Maracaibo representado en todos sus ramos. Universidad de Zulia, Dirección de cultura, 1965).

 Nueva Granada

Sorteos en Santafé de Bogotá

La onda mimética de la lotería gaditana llegó también al territorio del virreinato de Nueva Granada (Colombia). Según fuentes de la Lotería de Bogotá (página web) y otras de Internet, la “gaditana” o “mexicana” fue antecedida por una lotería oficial que efectuó el primer sorteo en 1801, en periodo de calma colonial. Organizada y controlada por una Junta Municipal de Premios de Santa Fe de Bogotá, integrada por el Alcalde Ordinario, el Regidor Fiel Ejecutor y el Síndico Procurador Municipal, estaba dotada con un premio mayor de mil pesos de moneda corriente o curso legal. Se emitieron 2.000 billetes de veinte reales por cada fracción. Los 453 pesos de beneficios se destinaron para obras de índole social como la Casa de Recogidas para Castigo y Contención de Mujeres Abandonadas y Prostitutas“.

No debió de tener mucho éxito porque en 1812 se instituye una segunda lotería en el territorio de Cundinamarca. El año anterior (4 de abril de 1811) se había promulgado por Decreto la Constitución de Cundinamarca, Colombia, cuyos términos vale la pena reproducir:

Don Fernando VII, por la gracia de Dios y por la voluntad y consentimiento del pueblo, legítima y constitucionalmente representado, Rey de los cundinamarqueses, etc., y a su Real nombre, don Jorge Tadeo Lozano, Presidente constitucional del Estado de Cundinamarca, a todos los moradores estantes y habitantes en él. Sabed: que reunido por medio de representantes libre, pacífica y legalmente el pueblo soberano que la habita, en esta capital de Santafé de Bogotá, con el fin de acordar la forma de gobierno que considerase más propia para hacer la felicidad pública; usando de la facultad que concedió Dios al hombre de reunirse en sociedad con sus semejantes, bajo pactos y condiciones que le afiancen el goce y conservación de los sagrados e imprescriptibles derechos de libertad, seguridad y propiedad; ha dictado, convenido y sancionado las leyes fundamentales del Estado o Código constitucional que se ha publicado por medio de la imprenta. Y para que la soberana voluntad del pueblo cundinamarqués, expresada libre y solemnemente en dicha Constitución, sea obedecida y respetada por todos los ciudadanos que moran en este distrito y demás territorios sujetos al Gobierno supremo de él; Yo, don Jorge Tadeo Lozano de Peralta, Presidente del Estado, Vicegerente de la Persona del Rey, encargado por la misma Constitución del alto Poder Ejecutivo, ordeno y mando a todos los Tribunales, Justicias, Jefes, Corregidores y demás autoridades, así civiles como militares y eclesiásticas, de cualquier clase, condición y dignidad que sean, que guarden, hagan guardar, cumplir y ejecutar en todas sus partes la Constitución o pacto solemne del pueblo cundinamarqués, a cuyo fin se circulará y publicará en la forma ordinaria. Tendreislo entendido y dispondréis lo necesario para su cumplimiento. Dado en el Palacio del Poder Ejecutivo de Santafé, a 4 de abril de 1811.

Antonio Nariño
Antonio Nariño

El 20 de febrero de 1812 se efectuó el primer sorteo en Bogotá. Los resultados se publicaban en la Gazeta informativa que redactaba don Antonio Nariño, destacado precursor de la independencia – junto con Francisco Miranda y Eugenio Espejo – y traductor de los [amazon_textlink asin=’8498365058′ text=’Derechos del Hombre y del Ciudadano’ template=’ProductLink’ store=’lasnuevemus07-21′ marketplace=’ES’ link_id=’ad2b600d-f9c3-11e8-a16f-47c8a02f49bf’]. A él se atribuyó la creación de esta lotería sin otro fundamento sólido. Sin embargo, parece más probable que haya intervenido decisivamente el Vicegerente de la Persona del Rey, diputado de Bosa y Presidente del Colegio, D. Jorge Tadeo Lozano, vizconde de Pastrana y firmante de la flamante Constitución. Era un competente herpetólogo que había publicado su “Memoria Sobre las Serpientes” en 1810. Ya tenía experiencia en juegos de azar pues había participado en la instauración de la primera lotería y, además, seguía de cerca los desarrollos de Cádiz. Esta lotería cundinamarquesa tuvo también, desde su inicio, un claro objetivo asistencial.

Por motivos menos superficiales, en 1904 se creó el departamento de Nariño en homenaje al prócer independentista. Dos municipios colombianos, uno en Cundinamarca y el otro en Antioquia también llevan su nombre, así como una localidad en Bogotá y diversas instituciones educativas. Su imagen ha aparecido en billetes de banco y de lotería de Colombia.

El presidente Pedro Nel Ospina sancionó en 1923 la Ley por la que se transfirió a los Departamentos (actualmente treinta y dos) el monopolio para la explotación de las loterías con premios en dinero y con el único fin de destinar su producto a la asistencia social. Esta es la razón que explica la proliferación de loterías colombianas.

 Filipinas

Claro está que los jugadores de América no eran los únicos en probar la suerte. En la zona asiática del virreinato el despegue de la real lotería española de Filipinas constituyó un fenómeno de dimensiones internacionales. Bajo los auspicios de la Empresa de Reales Loterías de Filipinas y por orden de Fernando VII, los sorteos se iniciaron el 3 de julio de 1833, durante el mandato del Gobernador General Pascual Enrile y Alcedo. En esta ocasión, la empresa hizo honor a su nombre mostrando un espíritu comercial poco común si bien es cierto que la pasión de los chinos –llamados sangley/sangleyes en Filipinas- por los juegos de azar contribuyó decisivamente. Es el primer ejemplo de una lotería entregada casi por entero a la exportación. Hacia 1860 el volumen de las ventas de la lotería filipina en Shanghái superaba los 735.000 pesos (480.000 taeles chinos) y siguieron aumentando hasta alcanzar el triple de esa cantidad en 1890. Según los datos elaborados por Edgar Wickberg (The Chinese in Philippine Life,1850-1898; Ateneo de Manila University Press, 2000; págs.229 y sig.) en los treinta años del periodo señalado habían salido de China para engrosar las arcas españolas entre 15 y 30 millones de pesos (hacia 1897, en los últimos estertores del dominio español, el capítulo de la lotería suponía el 6% de los ingresos del archipiélago). La popularidad era tal en China que los billetes cruzaban los océanos con los trabajadores emigrantes, vendiéndose lotería filipina allá donde hubiera culíes chinos, con inclusión de lugares tan distantes como Panamá, San Francisco de California y la misma Cuba. En la isla de Amoy (actualmente Xiamen) los jugadores se reunían en peñas para comprar fracciones de billete.  Hacia 1870 se constatan ventas importantes en Japón, Singapur y la India británica.

Lotería de Manila
Lotería de Manila

En todos los puntos de Asia donde España tuviera un establecimiento consular se instaba a los cónsules a fomentar la venta de billetes. También era un negocio redondo para los comerciantes sangleyes importantes de Manila (al igual que a los alcaldes pedáneos, se les conocía como gobernadorcillos) y para los comerciantes españoles. En las últimas décadas de la colonia se exportaban tres cuartas partes de los billetes en auténticos fardos: en 1881 la Administración de la hacienda filipina se quejó de la escasez de billetes disponibles para potenciales jugadores en las islas. Los exportadores obtenían un 10 por ciento de beneficio, que solían depositar en los bancos de Hong Kong. En 1885, las autoridades españolas iniciaron negociaciones con el gobierno manchú para organizar la venta de real lotería filipina directamente en territorio chino. Pese a los esfuerzos del embajador del Celeste Imperio en Madrid, las negociaciones fracasaron ante la negativa española a admitir establecimientos consulares especiales para defender en la colonia asiática los intereses (frecuentemente maltratados) de los sangleyes. En represalia, las autoridades chinas prohibieron (con escaso resultado) la entrada de lotería española en su territorio. Á mediados de 1888, los sorteos constaban de 40.000 billetes todos los meses, menos los de febrero, marzo y junio, que sólo tenían 30.000.

José Rizal
José Rizal

Durante el mandato del general Valeriano Weyler (1888-1891), se reformó el plan de sorteos por decreto de 27 de octubre de 1888, disponiéndose que hubiera al año diez sorteos ordinarios y dos extraordinarios, todos ellos de 40.000 billetes, que dio buenos resultados; y en 22 de agosto de 1889 el general dictó otro (que se confirmó por Real orden de 20 de Noviembre siguiente), por el cual se consignaron 45.000 billetes á todos los sorteos, excepto los de marzo y junio, que eran sólo de 30.000, y el de diciembre, que constaba de 40.000. Este plan proporcionó, con respecto al anterior, una venta de 25.000 billetes más (son datos del filipinólogo Wenceslao Emilio Retana y Gamboa: Mando del general Weiler en Filipinas, 5 de Junio de 1888-17 de Noviembre de 1891. Apuntes y documentos para la historia política, administrativa y militar de dichas islas. Madrid, 1896). Weiler sustituyó a Martínez Campos como Capitán General de Cuba en febrero de 1896, ya en vísperas del Desastre que puso fin al protagonismo español en las loterías de las islas, pero no puedo por menos que mencionar la paradójica fortuna del admirado mártir y padre de la patria filipina, el Dr. José Protasio Rizal-Mercado y Alonso-RealondaPepe Rizal, como deseaba ser apelado por sus allegados. En 1892, hallándose deportado –injustamente ya que ni tan siquiera preconizaba la independencia– en Dapitán, pueblo de la isla de Mindanao, jugó a la lotería y le tocó un premio de 6.200 pesos filipinos, que donó íntegramente para proyectos docentes (y a mayor vergüenza de la Madre Patria).

 

La ceguera pertinaz de los gobernantes españoles con respecto a la efervescencia ultramarina queda bien reflejada en el texto legal que se transcribe a continuación y que publicó la Gaceta de la Regencia de las Españas en su nº 9, de del jueves 13 de febrero de 1812, la misma fecha en que se dicta la Instrucción de la Lotería Nacional:

E! Consejo de Regencia con fechas de 10, 14, 21, 19 y 22 de enero próximo pasado mandó publicar y circular los decretos de las Cortes que siguen.

  1. Las Cortes generales y extraordinarias, que al decretar la perfecta igualdad de los pueblos españoles de ultramar con los de la península , no tuvieron otro objeto que estrechar mas y mas los vínculos de fraternidad , que deben enlazar para siempre por su recíproca existencia y utilidad á estas dos partes de! gran todo de la monarquía española; considerando que los actos positivos de inferioridad peculiares á los pueblo de ultramar, monumentos del antiguo sistema de conquista y de colonias , deben desaparecer ante la majestuosa idea de la perfecta igualdad , del recíproco amor, y de la unión de intereses con los de la península’; que tan solemnemente han proclamado las Cortes , y que los espontáneos y generosos sacrificios de todas clases, que los habitantes de aquellas vastas regiones han hecho, y continúan haciendo en favor de la justa causa de la nación y del rey FERNANDO VII son la prueba mas relevante y decisiva de la lealtad y fidelidad que los distinguen , decretan:;

1º.- Queda abolido desde ahora el paseo del estandarte real, que acostumbraba hacerse anualmente en las ciudades de América, como un testimonio de lealtad , y un monumento de la conquista de aquellos países , derogándose la ley 56 , título 15 , libro 3 de la Recopilación de Indias, y las reales ordenes que le prescriben.

2º – Esta abolición no se extiende a la la función de iglesia que se hacia en el mismo día que el paseo del estandarte real ., la cual seguirá celebrándose como hasta aquí.

3º – La gran solemnidad de! estandarte real en las provincias de ultramar se reservará , como en las de la península , para aquellos días en que se proclama un nuevo monarca. — L o tendrá entendido el Consejo de Regencia, y dispondrá lo necesario á su cumplimiento, mandándolo imprimir , publicar y circular. — Manuel de Villafañe, presidente.—José María Calatrava , diputado secretario. —José Antonio Sombiela, diputado secretario.—- Dado en Cádiz á 13 de enero de 1812. — Al Consejo de Regencia.”

Tal vez algunos de los próceres que participaron en la Cortes se hayan sentido decepcionados por la escasa eficacia política que a la larga mostró la abolición de esa procesión anual de un estandarte, si bien, y en descargo de los constituyentes, viene a cuento recordar lo que en la actualidad sucede cada año con el desfile de los estandartes protestantes en el Ulster, Irlanda del Norte.

Está claro que para el ser humano es esencial lo simbólico, pero en más de una ocasión parece muy justificado el apelativo La España Boba que endosaron los dominicanos, colombianos y otros americanos al nuevo régimen metropolitano.

Santo Domingo había retornado al redil español en 1808, tras haber sufrido los horrores de la revolución de Haití. La traumática experiencia haitiana (en especial el exterminio de los blancos) constituirá una referencia polivalente en el periodo de la emancipación.

A su vez, los chilenos se refieren al periodo 1810-14 como el de la Patria Vieja y como la Reconquista al de 1814-17 porque durante éste casi toda la América sublevada volvió a la dominación española, a excepción del Rio de la Plata (léase Argentina).

Bernardino Rivadavia
Bernardino Rivadavia

Los argentinos aluden a La Máscara de Fernando VII para referirse al subconsciente colectivo que latió en los revolucionarios eventos de mayo de 1810. Así, la destitución del virrey y la creación de una Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata a nombre del Señor Don Fernando VII se enmarcarían en una concepción freudiana de la “muerte del padre”, muy avant la lettre. De hecho uno de los símbolos más representativos de la República se creó por decreto del 18 de febrero de 1812, del Primer Triunvirato: Sea la escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, de color blanco y azul celeste…”. Algunas fuentes aseguran que Bernardino Rivadavia, Secretario en el Triunvirato y primer Presidente de la República, intentó poner en marcha una lotería nacional en 1812 -sin mucho éxito según parece– siguiendo el efecto procreador de la nueva lotería peninsular. Curiosamente, D. Bernardino fallecerá de apoplejía a los 65 años (1845) en su domicilio de Cádiz, calle Murguía nº 147, atendido por sus sobrinas gaditanas Clara y Gertrudis Michelena. En una cláusula de su testamento pedía “no ser enterrado en Buenos Aires y menos en Montevideo”.

Y no menos curioso es el origen de colores de la bandera mexicana: datan del año 1821, cuando Agustín de Itúrbide y Aramburu proclamó el Plan de Iguala bajo el lema “Religión, unión e independencia”, valores simbolizados en el rojo, verde y blanco del escudo de Vizcaya. “Por mis cuatro costados soy navarro y vizcaíno y no puedo prescindir de aquellas ideas rancias de mis abuelos”, dijo Itúrbide entonces (Iñaki Egaña: ‘Mil noticias insólitas del país de los vascos‘. Ed. Txalaparta, 2001).

Agustín de Iturbide
Agustín de Iturbide

El prócer vasco-navarro estaba más cerca del absolutismo carlista de lo que cabría suponer, pero lo interesante es que en su declaración se esconden las razones que explican la enorme diferencia de talante con que los españoles interiorizaron y encajaron las dos derrotas coloniales, la de los hispanoamericanos a comienzos de siglo y la finisecular de los norteamericanos. La primera fue paulatina y la segunda fulminante. En la primera se luchaba contra hermanos y en la segunda contra extranjeros remotos que aun eran juzgados en Europa con los estereotipos negativos que venían difundiendo ilustrados viajeros europeos, como Charles Dickens. En 1898, la desinformación sobre los EE. UU. y la inconsciencia de la prensa española era tal que, pocos días antes del Desastre, se afirmaba que una nación poderosa y gloriosa como España no podía perder la guerra frente a un “país de carniceros”.

 III – DEBUTA UNA LOTERÍA EN LA NUEVA NACIÓN

Reiteramos que la segunda de las loterías españolas, la Lotería Nacional, nació en 1811 y no al año siguiente. Lo afirma alguien tan cualificado como el diputado en Cortes y ministro de Hacienda de la Regencia, el gijonés José Canga Argüelles, en sus Apuntes para la Historia de la Hacienda Pública de España en el Año de 1811 (publicado en Cádiz, 1813: IMPRENTA TORMENTARIA, á cargo de D. Juan Domingo Villegas, pág.41). Al enunciar los 31 arbitrios indirectos que en ese año se aplicaron, especifica:

 Arbitrios indirectos

V

       Se aumentaron dos extracciones extraordinarias á la lotería ordinaria. (Obsérvese la omisión de la expresión “Real”)

VI

       Se estableció una lotería nacional baxo las bases de la de México, para empeñar con alicientes de premios a los jugadores, y aumentar los fondos del tesoro.”

José Canga Argüelles
José Canga Argüelles

Afirmamos, por tanto, que el alumbramiento tuvo lugar con esa orden de las Cortes Generales de 23 de noviembre de 1811, transcrita supra. Las bases de la lotería de México se adaptaron a los condicionantes locales y se plasmaron en la INSTRUCCIÓN DE LA LOTERÍA NACIONAL DE ESPAÑA QUE HA DE ESTABLECERSE EN CÁDIZ, fechada a jueves 13 de febrero de 1812 y no a 25 de diciembre de 1811. En la sesión de las Cortes del 24 de diciembre de 1811 “… se acordó por votación que no hubiese sesión en el dia de mañana (25) en atención á la solemnidad del dia”. (Nº 448, pág. 2475 del Diario de Sesiones).

La Instrucción merece una lectura detenida pues sus prescripciones sirvieron de inspiración, con carácter casi inmediato o diferido, para múltiples regulaciones de loterías iberoamericanas. En su pág. 965 del nº 247 (domingo 16 de febrero) El Redactor General se hace eco de este reglamento; explicita primero los datos numéricos y económicos para insistir a continuación en los pormenores prácticos que pueden preocupar a todo jugador:

El valor del billete (que serán 20@) (veinte mil) es de 40 rs.vn., (reales de vellón) y à este respecto los medios y cuartos de billete ; en inteligencia de que cuantos resultaren sobrantes en cada sorteo, jugarán de cuenta de la real Hacienda. Todo billete premiado, cuyo dueño dentro de dos años no acudiere à cobrar , quedará a beneficio de la real Hacienda. Al que se le extraviase un billete , conservando su número ,  lo avisará a la colecturía general àntes del sorteo para averiguar y asegurar la legìtima pertenencia ; pero después del sorteo , deberà justificar la pérdida ante el Sr. Juez conservador , quien mandará pagar baxo fianza. Las aproximaciones darán accion para recobrar el importe del billete , ó para jugarlo en la extraccion siguiente.- El 4 de marzo se ha de celebrar el primer sorteo.

            Los Srs.D. Antonio Ranz Romanillos y D. Ciriaco Gonzalez Carvajal han sido nombrados jueces conservadores de este establecimiento , cuyas oficinas se hallan en la plaza de San Antonio , Nº 10.”.

 Los interesados en los aspectos técnicos de la lotería encontrarán un filón arqueológico en los párrafos de la Instrucción, que no pretendemos diseccionar aquí pues se explican por sí mismos. A lo largo del siglo XIX, se dictarán asimismo la Instrucción de los Administradores de la Antigua Renta de la Lotería Nacional, de 12 de diciembre de 1812 y las instrucciones generales de Loterías de 18 de noviembre de 1836; 19 de junio de 1852;  3 de diciembre de 1882 y 25 de febrero de 1893.

El esperado día del sorteo inaugural, miércoles 4 de marzo de 1812, restó protagonismo al evento la presentación de credenciales a la Regencia de las Españas por el embajador extraordinario de Su Majestad Británica, principal aliada de los patriotas y principal agente en campo militar. La recepción a D. Enrique Wellesley, hermano menor del duque de Wellington, se había programado con especial boato. No obstante, con la lotería se cumplieron las pormenorizadas previsiones que se pueden leer en la Instrucción. La lista de los números premiados figura en nº 265 de El Redactor General del día 5 (pág. 1042); solamente reseñamos los correspondientes a los premios más importantes: ocho mil pesos fuertes: nº 9606; cuatro mil: nº 18352; mil: nº 7453 / 19263; quinientos: nº 2352 / 19573; trescientos: nº 537 / 16180; doscientos: nº 3011 / 18330. En el mismo ejemplar del periódico se reproduce una curiosa noticia del Diario de Lisboa: el Príncipe regente ha concedido una lotería para el rescate de los 184 portugueses que aún se hallan cautivos en Argel.

peso fuerte
peso fuerte

El nombre del primer “millonario” de la recién estrenada lotería nacional de España se conocerá poco después y ha trascendido a la posteridad; el premio de 80 duros del primer sorteo “ha tocado a D. Bernardo Nueve-Iglesias, (en compañía de tres individuos)”, según comunicó lacónicamente El Redactor General (7 de marzo, pág. 1050).

Un premio gordo de ocho mil pesos fuertes resultaba muy considerable. El peso fuerte, de plata, equivalía a veinte reales de vellón. El real de vellón era la unidad de cuenta tradicional – sin existencia física – con una valoración de 2,5 por cada real de plata. Jugar a la lotería nacional resultaba mucho más caro que a la lotería ordinaria. Cuando un mancebo de farmacia, por poner un ejemplo de trabajo medianamente cualificado, cobraba un salario anual de 203 reales y 10 maravedís (unos 18 reales mensuales) el precio del billete a cuarenta pesos convirtió a la nueva lotería en un juego para ricos y, como es bien sabido, todo lo que queda reservado a los ricos se desea y se considera de buen tono. Además, el carácter de auxilio patriótico coadyuvó en gran medida al impulso inicial como sucede actualmente con las lujosas cenas de caridad organizadas por millonarios. El Redactor General nº 316, de 25 de abril da cuenta de la buena marcha de la empresa: “Lotería Nacional – En sus dos primeros sorteos ha dexado a favor del erario público, deducidos gastos, 14.156 pesos fuertes, 14 reales y 10 maravedíes con lo que se ha socorrido al exercito de la Isla de León, según así lo ha dispuesto la Regencia.

 Real Lotería – Habiendo encargado la Regencia satisfacer con la exactitud acostumbrada las ganancias de la ultima extracción, que han sido sumamente crecidas, se hace saber al público para que si algún interesado no hubiese acudido a percibir lo que le pertenezca lo verifique en la administración en que jugó”.

También recoge un buen indicador de la curva de la demanda: “Tres o cuatro días ha que se concluyeron en los puestos públicos los billetes de la Lotería Nacional: algunos especuladores los revenden con un 33% de ganancia

El impagable Redactor se ocupa asimismo de informar al público sobre la aplicación de los fondos en estos primeros momentos:

“ESTABLECIMIENTOS PUBLICOS.

            Loteria nacional. Habiendo ganado en la ùltima extraccion 80080 rs. vn. la suscripción para las necesidades extraordinarias del exèrcito, (R.ns.310 y 317) ha dado à esta suma la siguiente distribucion , aprobando la Regencia del reino 2@ rs. para 50 billetes en el inmediato sorteo,aplicándose su suerte por mitad al exército y fuerzas sutiles : 15616 rs, para el hospital militar de la Isla (Cádiz): 15616 para que con intervencion del general de este canton se apliquen útilmente : 15616 para que se distribuyan entre los individuos de las fuerzas sutiles : 15616 para el vestuario del batallon de Barbones, y 15616 para el de la caballeria del conde de Penne.” (El Redactor General, nº 329, pág.1293, viernes 8 de mayo de 1812).

lotería de MadridEl 12 de agosto tuvo lugar el séptimo sorteo. El premio gordo se había aumentado a 12.000 pesos fuertes. En sorteos sucesivos se redujo otra vez a 8.000. En el sorteo del sábado 5 de septiembre recayó el premio gordo en el número 1501 y el lunes siguiente se cantó un solemne Tedeum, con asistencia del Ayuntamiento, en acción de gracias al Todopoderoso por la retirada del enemigo. La feria que en el Puerto de Santa Maria no pudo celebrarse por las circunstancias en el pasado agosto, dará principio mañana,  según ha anunciado al publico por edicto del 2 el juez de primera instancia Don Ramon Macia de Lleopart.

A medida que se retiraba el enemigo, iba ganando nuevas posiciones la lotería, de tal forma que los datos de su establecimiento en las ciudades casi permitirían trazar el mapa de la recuperación del territorio. La vocación expansiva y el ánimo de perduración en la lotería nacional quedan patentes en la siguiente:

Orden

En que se permite extender adonde convenga la Lotería nacional.

Excmo.Sr. Las Córtes generales y extraordinarias han tenido á bien autorizar á la Regencia del reyno para que haga extensivo , á donde crea mas útil y ventajoso al erario, el establecimiento de la Lotería nacional.- Y de órden de S.M. lo trasladamos a V.E. en contestacion al papel que nos remitió en 29 de Agosto último.- Dios guarde a V.E. muchos años.- Cádiz 6 de Setiembre de 1812.- Juan Bernardo O-Gavan , Diputado Secretario.- Juan Quintano, Diputado Secretario.- Sr. Secretario del Despacho de Hacienda.  

Primer sorteo de bolas
Primer sorteo de bolas

El 3604 fue el número agraciado con el primer premio en el sorteo de 18 de diciembre, último del año 12, que no se denominará “de Navidad” hasta finales de siglo, en 1892. En la extracción de la lotería real – ahora todavía ordinaria – de la misma fecha salieron los números 31; 59; 53; 71; 36. Sin embargo, la nacional se utilizaba igualmente para fines paralelos con plena tolerancia: Avisos. Rifa. En la Isla de Leon se rifa un birlocho a beneficio del Colegio militar ; objeto que debe interesar à todos los patriotas. El precio del billete 2 rs.vn., y se adjudicarà la alhaja al número que obtenga el premio mayor en la extracción de la lotería nacional del mes de enero. (El Redactor G., nº552, de 17-XII-12).

En 1813 se comienzan a utilizar para el sorteo bolas en sustitución de las cédulas de papel. A mediados de siglo, en los documentos relativos a las exportaciones de Filipinas a la metrópoli aparece con frecuencia la partida “Madera para bolas de lotería”, sin especificar de qué madera se trata, pero el dato es indicativo de que el juego se popularizó en los hogares españoles y perduró como diversión familiar hasta fechas muy recientes, cuando se abarataron y generalizaron los receptores de televisión. Los españoles nunca perdieron esa afición: acabado el franquismo, los locales públicos de lotería – ahora bajo el sustantivo bingo – sustituirán al cuarto de estar para la práctica del juego. La Regencia, que se sigue ocupando de la nueva lotería estrechamente, concede ese mismo año 1813 dos sorteos finalistas, precedente de los que posteriormente se facilitarán a la Cruz Roja y otras entidades benéficas:

Orden

Por la qual se conceden dos extracciones mas en cada año en la lotería nacional á beneficio del Monte pio militar.

       Las Cortes Generales y Extraordinarias han tenido á bien aprobar el aumento dispuesto por la Regencia del reyno de las dos extracciones mas en la lotería nacional en cada año , ingresando sus productos en el Monte pio militar , en lugar del proyecto presentado por D. Antonio de San Pedro y Mallo .- De orden de S.M. lo comunicamos á V.S. para inteligencia y gobierno de la Regencia del reyno , y devolvemos a V.S. adjunto el expediente relativo a este asunto, el cual nos dirigió con papel de 9 de Enero último.- Dios guarde a V.S. muchos años. Cádiz 5 de febrero de 1813. Florencio Castillo , Diputado Secretario.- José María Couto, Diputado Secretario.- Sr. Secretario interino del Despacho de Hacienda.

Esa vinculación de la lotería nacional con el ejército se prolongó a lo largo del siglo XIX, destinándose determinadas cantidades para las viudas e hijas solteras de militares combatientes, especialmente en las guerras contra los carlistas. Para entonces la sede de la lotería ya se había trasladado a la capital del reino. El 27 de enero del año 14 se gestionó el último sorteo desde los locales del nº 10 de la plaza de San Antonio, Cádiz, que habían sido escenario de mucha zozobra y tantos acontecimientos. El sorteo siguiente (28 de febrero) se estrenó felizmente en Madrid, donde pronto se observó que los clientes se decantaban por la nueva lotería en perjuicio de la primitiva. Aun antes de 1820 los ingresos de la lotería nacional duplicaban a los de la primitiva, lo que permite afirmar que el sector de las loterías salió bien librado del desbarate general que organizó El Deseado al regresar a su palacio en 1814.

Lotería de EspañaLo primero que hizo Fernando VII fue anular íntegramente la innovadora obra legislativa de las Cortes y, además de abolir, maldecir la obra del “Gobierno intruso”; en los documentos con su firma se refiere siempre a las Cortes como “las llamadas Cortes Generales y Extraordinarias” y también se alude a “las llamadas nuevas leyes”. Fue enorme la inseguridad jurídica y la perturbación que el rey creó en los dos hemisferios al invertir la relación héroe-villano. Ya el 16 de octubre de 1814 Aprueba S.M. el plan propuesto por la Junta militar de Indias para la expedición de ocho mil hombres a Nueva España, a la que seguirían otras muchas que servirán únicamente para incrementar en América las luchas intestinas y dilatar en vano el proceso de emancipación.

Dejando a un lado las remociones en el personal de alta dirección, las loterías continuaran su andadura; simplemente se convirtieron en “reales”. Las dos. La moderna prosperó constantemente. La ordinaria o primitiva mostró con el tiempo una peligrosidad inasumible para un Estado (riesgo de quiebra estatal porque no se había puesto límite a la cantidad que se podía apostar) y fue suprimida “definitivamente” por la Ley de Presupuestos de 4 de mayo de 1862, hasta su resurrección, con las modificaciones pertinentes, en 1985; ambas se habían administrado conjuntamente desde 1814. Pero Fernando, además, era aficionado a los juegos con bolas y, según sus cortesanos –fuente no muy fiable–, gran jugador de las del billar. Parece que también le gustaba jugar con loterías:

ORDEN DE 27 DE ENERO DE 1815

El Rey se ha servido aprobar un proyecto de Loterías de Vales Reales que propuso D. Pedro Luis de Hormaechea, del Comercio de Bilbao, con las modificaciones que se han creido útiles para mejor éxito del pensamiento, encargando de su execucion á la Direccion general de las Reales Loterías. S.M. espera que de él haya de seguirse utilidad al Comercio y particulares y juntamente al Estado la de hacer que se aumente el crédito del papel moneda. Y en este concepto no duda que V.S. contribuirá á que se verifique; y a este fin la Dirección general le pasará los oficios conducentes, disponiendo V.S. desde luego se dé al público la adjunta noticia, y a mí el aviso correspondiente de su recibo para la de S.M. y de la Secretaría de Despacho de mi cargo. Dios guarde a V.S. muchos años. Palacio 27 de Enero de 1815.

Tampoco quiso decepcionar a D. Josef Fontanelle, habilidoso artista que reflejaba el macizo perfil de Fernando en preciosos camafeos y medallones:

Aviso: Dirección General de Reales Loterias : El Rey Nuestro Señor… se ha dignado a conceder Real permiso a D. Josef Fontanelle, su grabador de Cámara en piedras finas, para rifar a la Real lotería moderna … varias alhajas de su propiedad. (Texto firmado por Francisco Gonzalez de Estéfani y Josef de Bouligny, fechado a 18 de julio de 1819. Colección de las Reales CÉDULAS, DECRETOS Y ÓRDENES DE SU MAGESTAD EL SEÑOR DON FERNANDO VII, DESDE 1º DE ENERO DE 1815. TOMO III, BARCELONA).

Lotería primitiva en MadridDejando a un lado estas anécdotas, así como la supresión de la primitiva y las crisis pasajeras causadas por acontecimientos políticos, se puede afirmar que la trayectoria de la lotería nacional refleja un crecimiento sostenido desde sus inicios hasta el día de hoy. Se trata de un fenómeno único entre las loterías de billetes del mundo. Pero este éxito no se explica tan solo por la buena acogida del público; no sería explicable sin una actuación acertada y una buena conjunción entre los gestores y los vendedores. Los distribuidores, conocidos como “posteros” en Madrid y “administradores” en el resto del territorio, fueron muy bien tratados en el periodo fernandino. Muy pronto reclamaron sus derechos:

Los Directores de la Real Lotería han hecho presente al Rey las repetidas solicitudes de los Administradores de la misma Renta, relativas á que se les guarden los fueros que siempre disfrutaron, y que han vuelto a gozar los empleados de las demás Rentas,con quienes están igualados por declaración de S.M., para que de ese modo se eviten los perjuicios que ocasiona el no querer servir las Administraciones de aquel ramo si no se les guardan los indicados privilegios.  En consecuencia S.M. ha mandado que los Intendentes y Subdelegados de Rentas zelen que a los empleados en la Lotería se les guarden las exenciones de que gozan los empleados en otras Rentas cuanto el bien público lo permite y las urgencias eventuales del servicio. Dios varde a V. muchos años. Madrid 29 de octubre de 1814. (DECRETOS DEL REY DON FERNANDO VII, por D. Fermín Martín de Balmaseda. Imprenta Real. 1816).

La concesión de los puntos de venta se hizo discrecionalmente hasta bien entrado el siglo XX, siendo utilizada como moneda de cambio para favores políticos. Las comisiones no eran muy elevadas (1,5% en Madrid y 3% en provincias), pero el desempeño del cargo conllevaba unas prerrogativas con reflejo material, seguridad y prestigio social. Los administradores contaban con un Montepío que se ocupaba de la familia del lotero difunto; disfrutaban de jubilaciones y, sobre todo, cesantías – precedente del seguro de desempleo; recuérdese que el spoilt system, es decir, la destitución de empleados públicos para colocar a los afines, fue una práctica habitual y asumida durante un siglo cargado de alternancias de partidos en el poder-. Además, los loteros compartían todas las franquicias, privilegios y exenciones concedidas a los empleados de la Real Hacienda por Real Orden de 29 de Octubre de 1814 y confirmadas por otra de 23 de noviembre de 1816, entre ellos, el uso de armas, estar exentos de que las justicias que no fuesen sus rentas entendiesen en pleitos suyos civiles o criminales, estaban exentos de pagar el derecho de barcas y puentes yendo de oficio, la preferencia en el alquiler de las casas que necesitasen, exentos de los cargos de curadurías, hermandades, obras pías, mayordomías de iglesias, cobradores de pechos, padrones, bulas, puentes, colectas y toda clase de carga y oficio concejil, a poder ser alojados en los pueblos que no haya posadas cómodas para el preciso descanso yendo de oficio, la posibilidad de implorar el auxilio el rey para todo lo que necesitasen y su seguridad y los caudales que manejan”. (Carlos Álvarez Nogal: La estrategia del Estado para vender lotería en España: la organización de venta y sus incentivos. Universidad Carlos III de Madrid).

DécimosLos vientos políticos comenzaron a soplar en otra dirección a partir de 1837; ese año, la promulgación de la Constitución, que se propone revisar, en uso de su soberanía, la Constitución política promulgada en Cádiz…” marca el inicio de la revolución burguesa en España y la paulatina modernización de la estructura administrativa (en el siglo, seguirán otras Constituciones en 1845; 1856; 1869; 1876).  En las décadas siguientes los loteros percibirán los efectos desfavorables: comienzan a ser considerados meros comisionistas, con la consiguiente reducción de derechos y status social. En las décadas siguientes aplicarán sus vanos esfuerzos por recuperar la posición previa, pero el Estado irá modificando su estrategia en cuanto a la selección de los distribuidores. La reducción de su capacidad reivindicativa se logrará situando en los puestos a personas que se sientan agradecidas, satisfechas, y se muestren dóciles por su falta de alternativa en el mercado laboral-empresarial. A mediados del siglo XX casi la mitad de las “administraciones” estarán en manos de mujeres. Con el tiempo, la discrecionalidad en la selección fue dando paso a la aplicación de criterios objetivos en concurso público.

No obstante, las tensiones intra-lotéricas no repercutieron en la creciente adhesión de los españoles al juego. El particular atractivo del sorteo celebrado en la Navidad no era inicialmente una peculiaridad española, como puede comprobarse en la novela corta de Charles Dickens ‘Cuento de Navidad ‘ (publicada en Londres en 1843 y vertida por mi al español, con prólogo y notas, con el título Cuentos de Navidad -Ediciones y Distribuciones Alba S.A., 1989, ISBN 84-7567-o71-7, y el título Cuento de Navidad -Editorial ALBA, 1999, ISBN 84-8336-059-4). El fenómeno social de la lotería española de Navidad ha sido objeto de muchos y acertados estudios sociológicos, pero ninguno de ellos ha captado su esencia tal como queda plasmada en un cuadro del siglo XIX que hoy adorna el despacho del director general de Loterías y Apuestas del Estado, en Madrid. Representa a una vendedora de lotería agraciada, digna y pobre. Ofrece sus billetes en la esquina húmeda de una calle gris y en un día invernal. La luz parece brotar de los papeles que la mujer lleva en la mano.

Vendedora de LoteríaIV – EL CAPITÁN DE LA PRIMERA SINGLADURA:

Completamente al margen de los asuntos que conciernen al juego, los primeros responsables de las loterías en España han sido unos personajes tan interesantes y extraordinarios que merecen una extensa biografía. En el caso de algunos, ya existe esa investigación biográfica, aunque poco difundida; en el de otros, es general la ignorancia sobre su vida al margen del juego. Por consiguiente, la celebración de los bicentenarios parece un momento adecuado para esbozar una breve semblanza del infravalorado inspirador de la lotería nacional, don Ciriaco González Carvajal, o Carbajal, como figura en numerosos escritos de la época.

Tomás González Carvajal
Tomás González Carvajal

Tanto Ciriaco González Carvajal (1745-1832) como su hermano Tomás, siete años menor, encarnaron en gran medida el prototipo del hombre ilustrado y, a la vez, proto-romántico. Los dos tenían temperamento artístico, eran juristas y desempeñaron cargos políticos, pero Tomás era también combatiente anti francés, poeta, traductor y hebraísta autodidacta. Publicó numerosas obras por lo que en la España de la época fue mucho más renombrado que su hermano. A cambio, Ciriaco viajó a través de los continentes en un periodo en el que la inmensa mayoría de las personas fallecía sin haber sobrepasado apenas los umbrales del palacio, la casa o la choza natal. No es preciso aclarar que la familia pertenecía a los estratos sociales elevados de la ciudad de Sevilla. A pesar de los intentos de Carlos III para modificar el estado de cosas, en la sociedad estamental de finales del siglo XVIII y principios del XIX –casi de castas impermeables más que de clases– seguía siendo necesario, tanto en España como en las Indias, demostrar o probar la limpieza de sangre para acceder a un cargo público, ya fuera civil o militar.

En 1777, don Ciriaco Carvajal fue nombrado Oidor (juez) de Real Audiencia de Manila. Reservada a los portugueses la ruta de El Cabo, viajar de España a Filipinas suponía entonces cruzar el Atlántico hasta Veracruz, México; atravesar este país a lomos de mula (en largas jornadas) hasta llegar al Pacífico y embarcar en Acapulco en uno de los enormes Galeones de Manila, también llamados Nao de China o Nao de Acapulco, que surcaban el mayor de los océanos una o dos veces al año. Poco sabemos de este primer contacto de Carvajal con las colonias, pero en Manila tendrá ocasión de observar de cerca, y con calma, el funcionamiento de la administración colonial e impregnarse, “a cinco mil leguas de la Corte” como él mismo dice, de un mundo tropical, exótico, muy distinto al europeo y muy alejado del que tanto había idealizado Juan Jacobo Rousseau. Llegará a Manila un año después del nombramiento de Gobernador y Capitán General en la persona del rondeño José de Basco y Vargas (1776-1787), brigadier de la Real Armada que había conquistado para España el archipiélago de las islas Batanes.  Trabaron una gran amistad. Basco pronto asignó a su nuevo amigo dos cargos de confianza: primer director de la Sociedad Económica de Manila y Asesor General de Tabacos. La Sociedad Económica se había cread en 1781 y Carvajal estará a su frente hasta 1786; en ella dedicó especial esfuerzo a la escuela de tinte y pintado del algodón. En 1782, Basco habla de su “celo infatigable” y de su “talento acompañado de virtudes muy recomendables y de una fina crianza con que se ha granjeado la estimación de las gentes bienintencionadas”. Es el año en que Carvajal pronunció una alocución en la Real Sociedad Económica, el veinte de enero, cumpleaños de Carlos III, proponiendo varias medidas para favorecer la agricultura de las Filipinas y especialmente a los agricultores indígenas, llamados también “indios”. Las propuestas se harán efectivas en el Bando que dictó en Arayat el 20 de marzo de 1784. En esos momentos se encontraba investido de poderes administrativos además de los judiciales y por ello la amistad con el gobernador se resintió, se fue transformado en una relación crecientemente hostil y tensa. Desde Madrid, José de Gálvez, Secretario del Despacho Universal de Indias, había querido ensayar la introducción del sistema de Intendencia en Filipinas y para ello nombró a Carvajal Intendente de Ejército y Real Hacienda, en comisión de servicios o “por via de comisión” (Real Orden de 17 de julio de 1784). Se le asignó un sobresueldo de tres mil pesos porque iba a continuar con sus funciones en la Audiencia. Juró el cargo de Intendente el 23 de mayo de 1785) y pronto se desencadenó un largo conflicto de competencias con el gobernador, que encuentra la raíz en la indefinición de la norma rectora de la Intendencia, en un principio basada en la Instrucción y Ordenanza de Buenos Aires, hasta que estuviera ultimada la de Nueva España. Basco plantea el problema a Gálvez en diversos escritos, convencido de que Carvajal pretende ningunearle y desconocer su autoridad suprema reduciéndole a “gobernador de cuatro soldados negritos, como se vocifera en casas principales y corrillos”. La disputa se termina tras la muerte de Gálvez en junio de 1787. Un mes antes de que finalice el mandato de Basco se le comunica que Carvajal ha sido promovido a Oidor en la Audiencia de México y la superintendencia subdelegada de la Real Hacienda, al quedar vacante, debería adscribirse de nuevo al gobierno y capitanía general.

No obstante, el obispo de Cebú y el arzobispo de Manila parecen haber dado la razón a Carvajal. El arzobispo afirma que el Intendente tiene “bien acreditados su celo y actividad por el Rey y la Patria. Ha adquirido el conocimiento de estas islas, del genio de sus habitantes, de sus tierras, de sus frutos”. (Mª Lourdes Diaz-Trechuelo: La Intendencia en Filipinas; Escuela de Estudios Americanos. Sevilla.)

Lourdes Díaz-Trechuelo
Lourdes Díaz-Trechuelo

A la vista de ulteriores acontecimientos, es más que probable que la afirmación episcopal estuviera bien fundada. En Filipinas, Carvajal demostró tener firmeza (tal vez basada en su superioridad en asuntos jurídicos e interpretación normativa) y don de gentes. Se interesó, como buen ilustrado, por temas muy variados, como la mineralogía, el comercio, la antropología-etnografía, la historia, la navegación, etc., y tuvo oportunidad de conocer a muy variadas personas. El puerto de Manila era uno de los grandes emporios asiáticos y el punto principal de destino de las exportaciones chinas (la porcelana china, entre otros artículos, entró masivamente en Europa tras la ocupación española de las Filipinas).

El 2 de mayo de 1787 atracaron en Manila los buques de la desdichada expedición francesa del conde de La Pérouse, quien emulaba la estela del capitán Cook. Inmediatamente, el gobernador invitó a los visitantes a almorzar y pidió a Carvajal que se encargara del aprovisionamiento y reparación de los buques. En la expedición participaban numerosos naturalistas, geógrafos, dibujantes, etc.; el espíritu científico de Carvajal debió de recibir un estímulo con estos cualificados contactos. Entonces nadie podía sospechar que la expedición Lapérouse se desvanecería en el mar poco después sin dejar el menor rastro hasta 2005, cuando se identificó un sextante con la inscripción “Mercier” que se había encontrado en las islas Salomón. Los habitantes de este archipiélago practicaron habitualmente la antropofagia hasta bien entrado el siglo XX.

conde de La Pérouse
conde de La Pérouse

Tras el nuevo nombramiento, Carvajal embarcó una vez más en la Nao de Acapulco y tomó posesión de su cargo de oidor en la Audiencia de México en 1790. Muchos y graves acontecimientos vivirá allí, aunque no en los primeros años. En España se había descubierto, tiempo atrás, un manuscrito inédito de la magnífica Historia Natural de Francisco Hernández (s. XVI). Carlos III aprobó el proyecto de editar la obra completa, pero los excepcionales dibujos utilizados para el original se habían perdido un siglo antes en un incendio de El Escorial. Se pensó en la posibilidad de localizar las primeras versiones en algún archivo de Nueva España. Se encomendó el asunto a Carvajal en 1803 y aunque no pudo dar con los dibujos, propuso que se intensificaran los estudios sobre la historia antigua de los dominios novohispanos. Consideró que la persona más adecuada para la tarea era el capitán retirado de Dragones Guillermo Dupaix, y para él solicito que Carlos IV le autorizara a dirigir una Real Expedición Anticuaria a fin de acrecentar el conocimiento sobre la historia del país no menos que dar idea del gusto y perfección que sus naturales consiguieron en las Artes. Se ordenaba se sacasen diseños exactos por triplicado. Todo esto acontecía mientras Alejandro de Humboldt estaba en México y es muy posible que tuviera contacto con Carvajal, quien dio un respaldo sin fisuras a la expedición terrestre. Dupaix se referirá a Carvajal como “padre de la expedición artista”. En abril de 1806, se entregaron a Ciriaco Carvajal tres copias de los dibujos junto con explicaciones de la primera expedición; desgraciadamente, esos materiales fueron luego extraviados. (Elena Isabel Estrada de Gerlero. México en el mundo de las colecciones de arte. Nueva España 2, pág. 169. México, 1994).

Pero no será ésta la única expedición – ni la más interesante – en que se constata la intervención de don Ciriaco González Carvajal. La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna fue organizada por el médico alicantino Francisco Javier de Balmis para propagar el sistema de vacunación antivariólica hasta el último confín del imperio español y paliar la elevada mortalidad infantil o las graves lesiones que ocasionaba el virus. La extraordinaria expedición se prolongó desde 1803 a 1814, recorriendo América y Asia y actuando también en tierras no hispanas (Macao, Cantón, Hong Kong y la isla de Santa Elena). De ella dijo Edward Jenner, descubridor de la vacuna, No puedo imaginar que en los anales de la Historia se proporcione un ejemplo de filantropía más noble y más amplio que este”. Y von Humboldt: Este viaje permanecerá como el más memorable en los anales de la historia. Balmis recibió el apoyo decisivo de Carlos IV porque había tenido experiencia de la enfermedad cuando su hija, la infanta Carlota, se había infectado del virus (la infanta, duquesa de Parma, fue retratada, la primera por la derecha, con un niño en brazos, en el cuadro de Goya La familia de Carlos IV).

En una época sin medios eficientes de refrigeración, la mejor –si no la única- manera de transportar la vacuna era en carne viva, en sentido literal; a estos efectos, se embarcaron en el puerto de La Coruña veintidós niños expósitos, de edades comprendidas entre 3 y 9 años, de modo que cada cierto tiempo se pudiera ir pasando la vacuna de uno a otro mediante el contacto con las heridas provocadas. Llegaron a Nueva España en 1804 y, una vez cumplida su misión, los niños serían sustituidos por otros 25 huérfanos mexicanos que embarcaron rumbo a Filipinas, el 8 de febrero de 1805, llevando en sus cuerpos la vacuna viva. Arribaron a Manila el 15 de abril. La idea genial de utilizar vehículos humanos se debe al propio Balmis, cuyo ánimo benefactor no puede ponerse en duda, y es indiscutible que generó unos beneficios incalculables para más de un millón de personas, pero la sensibilidad actual se conmueve ante el patético destino de estas indefensas cobayas huérfanas.

Real Expedición Filantrópica de la Vacuna ...Algún sentimiento de gratitud debió de sentir Cosme de Mier, funcionario del Ayuntamiento de México a quien se le había encargado que se ocupara de los huérfanos-cobaya españoles, cuando solicitó para ellos habitaciones “bien acomodadas” en el Real Hospicio de Pobres, donde fueron internados el 13 de agosto de 1804. En cambio, no se mostró cooperativo el virrey José de Iturrigaray. Antes de zarpar para Asia, Balmis le pidió que se diera a esos niños un trato adecuado, incluyendo los medios para cursar estudios, y se quejó de que sus pupilos se mantuvieran mezclados “con una multitud de miserables, sucios y obscenos golfillos”. Acabó por intervenir el propio rey Carlos IV: en 1806 dio instrucciones para que el arzobispo de México y la Audiencia se hicieran cargo de los niños y dejaran la casa de huérfanos. Pero para esas fechas ya habían pasado a la Escuela Patriótica, en donde estaban en mejor situación. Ciriaco González de Carvajal era el presidente del Consejo de Caridad; por tanto, debió de seguir el asunto muy de cerca. En 1809 elaboró un informe para el virrey, Pedro de Garibay, dando cuenta de la situación de los huérfanos gallegos. En él explicaba que dos de los niños, Tomás Metitón y Juan Antonio habían muerto; Vicente Ferrar, Pascual Aniceto, Martín y Juan Francisco todavía vivían en la Escuela Patriótica, en tanto que José Jorge había sido adoptado en septiembre de 1806 por Nicolás Cepeda, que era el cirujano de dicho establecimiento escolar. El niño Antonio Veredia ya se encontraba al cuidado del rector del Colegio de San Pedro desde marzo de 1807. El comerciante Pedro Marcos Gutiérrez había adoptado a Francisco Antonio, Clemente y Manuel María en noviembre del mismo año. En julio de 1808, José Manuel María y Domingo Naya fueron confiados al rector del Hospicio de San Nicolás; en tanto que el rector del de San Jacinto se había hecho cargo de José, Vicente María Sale y Vellido y Francisco Florencio. En septiembre, el sacerdote Juan José Simón de Haro acogió a Andrés Naya, aunque después informó que éste había escapado. Por último, Manuel Domingo Paulín, comerciante de Ixmiquilpan, se hizo cargo de Cándido, Jerónimo María y Jacinto desde noviembre de 1808. (Verónica Ramírez Ortega y Mª Luisa Rodríguez Sala.: La participación de los cirujanos novohispanos en las operaciones vacunales antes, durante y después de la “Real Expedición Filantrópica de la Vacuna”, págs. 196 y 197. Revista Complutense de Historia de América, 2009. // Dr. Byron Núñez Freile y Sr. Isaías Núñez Cifuentes: La Expedición de los Niños Héroes. CAMBOS, Órgano Oficial de Difusión Científica H.C.A.M., vol. IV, nº 7. 2005).

Real Expedición Filantrópica de la VacunaQueremos suponer que la intervención directa de Carvajal contribuiría a una mejor vida de esos pobres héroes involuntarios y, sin embargo, estamos seguros de que uno de los principales precursores de la independencia mexicana, el mercedario fray Melchor de Talamantes, recusó su intervención con auténtica vehemencia.

Talamantes nació en 1765 en Lima, se doctoró en teología e ingresó en la Orden Mercedaria. Cuando llegó a México para dirigirse a España decidió – por razones nada claras, como otros muchos aspectos de su vida – quedarse en el país. Allí se mostró pronto como un hombre ilustrado y mundano, seguramente simpático, que se ganó el aprecio de la alta sociedad civil y la inquina del clero (tenía deudas de juego y no solía dormir en el convento). En 1807 su posición social era sólida puesto que el virrey Iturrigaray le encomendó la misión de recopilar la documentación existente sobre las provincias internas y realizar un estudio documental encaminado a trazar los límites entre los antiguos territorios franceses (Luisiana) con los españoles de Nuevo Méjico, Tejas y las Floridas (la Florida Occidental, entre el río Misisipi y el río Perdido, y la Florida Oriental, formada en gran medida por el actual estado estadounidense de Florida). Desempeñó el cometido con gran competencia, manteniendo trato asiduo con Carvajal. Ambos tenían intereses comunes y es probable que la buena relación alcanzara el grado de amistad. Pero el 2 de Mayo peninsular precipitó los acontecimientos en México. En junio de 1808, Talamantes junto con el regidor Juan Francisco Azcárate y el abogado Francisco Primo de Verdad y Ramos, presentaron al virrey Iturrigaray un proyecto del Ayuntamiento, que proponía la formación de una Junta Nacional independiente de la corona española, con el virrey a la cabeza del gobierno provisional. Los peninsulares temieron que el virrey albergara proyectos de subida en el escalafón para convertirse en rey de Nueva España. Para el 9 de agosto se convocó una Junta de Autoridades, de cuya Relación extractamos lo siguiente:

“En la propia junta, manifestando el Excmo. señor Iturrigaray la triste situación de España, y lo que podía temerse de resultas de la agresión en este reino, dijo con notable escándalo de muchos, “señores, aun; estamos en tiempo de reconocer al duque de Berg, ¿qué dicen v. ss.?” cuyas expresiones se entendieron por otros dichas en sentido irónico, y como para excitar a la defensa.

 A esta propuesta se respondió con repetición: “no señor, no señor”; y como se hiciese más notable el ardor con que se produjo el señor decano don Ciriaco González Carvajal, le replicó el señor Iturrigaray: “¿Y qué dirá v. ss. si lo ve autorizado con la firma del señor Porlier?”

“Tampoco, tampoco”, respondió prontamente dicho señor ministro. “El señor regente hizo presente a S.E. que desde muchos días antes estaba comprometido con el Real Acuerdo a no reconocer ni al duque de Berg, ni otra dominación que no fuese la de nuestros legítimos soberanos. (RELACIÓN DE LOS PASAJES MÁS NOTABLES OCURRIDOS EN LA JUNTA DE AUTORIDADES DEL 9 DE AGOSTO DE 1808) a

Melchor de Talamantes
Melchor de Talamantes

Con el seudónimo de Irsa, Talamantes hizo circular primero un escrito de agravios coloniales y después un auténtico plan de independencia, Apuntes para el Plan de Independencia, que se encontró al efectuar el registro de su domicilio. La reacción españolista se desató el 15 de septiembre de 1808 con el asalto al palacio virreinal, la destitución del virrey y la detención de Talamantes. Éste quedó recluido en las cárceles de la Inquisición –que había declarado herética la idea de soberanía, como ya hemos dicho. El juicio se celebró en abril del año siguiente. Actuó como juez civil el oidor Ciriaco González Carvajal y por lo eclesiástico el Vicario General del Arzobispado de México, Pedro José de Fonte y Hernández (natural de Linares de Mora, Teruel). Talamantes recusó a Carvajal “por haber recibido pruebas de enemistad positiva y tenerlas también de su colusión con enemigos y perseguidores acérrimos del declarante”. La Real Audiencia consideró la petición “frívola y maliciosa”, denegando la recusación (CAUSA INSTRUIDA CONTRA FR. MELCHOR DE TALAMANTES POR SOSPECHAS DE INFIDELIDAD AL REY DE ESPAÑA Y DE ADHESIÓN A LAS DOCTRINAS DE LA INDEPENDENCIA DE MÉXICO – 19 DE SEPTIEMBRE DE 1808).

Algunos historiadores consideran justa la recusación porque se hicieron públicas durante el proceso varias cartas de Carvajal que demuestran la poca simpatía que sentía por el acusado (Emilia Romero de Valle: Fray Melchor de Talamantes). El 23 de marzo de1809 se dictó la sentencia de muerte, pero, por razones de orden público (nunca se había ajusticiado en Nueva España a un sacerdote) se decreto la deportación de Talamantes a España para que decidiera el rey. La sentencia está firmada únicamente por el vicario Fonte y no por Carvajal. Preso en una “tinaja” (mazmorra) de la fortaleza de San Juan de Ulúa, Veracruz, a la espera del embarque, Talamantes falleció de vómito negro en mayo de 1809.

Pedro José de Fonte, ya arzobispo de México –el último prelado español en el México independiente– recibiría en la catedral y bajo palio a Agustín de Itúrbide, tras su entrada triunfal en la capital el 27 de septiembre de 1821. Regresó a España dos años después. Fue presidente del Consejo de Regencia durante la minoría de edad de Isabel II.

El gordoCiriaco González Carvajal regresó a Sevilla en 1810 para ocuparse de la Secretaría del Despacho del Consejo y Cámara de Indias. En la todavía Nueva España dejaba muchos amigos; entre ellos, a buen seguro, los administradores de la Real Lotería cuyos esquejes él llevaba para España en sus baúles. Como homenaje de despedida, un joven poeta le dedicará una oda en versos libres que se publicó en el suplemento al Diario de México de 14 de enero de 1810. Se titula “Al señor don Ciriaco González Carbajal, en su partida á Sevilla como consejero de Castilla é Indias”. Termina así: “Y tú, océano inmenso, que ahora llevas / ilustre carga, calma tus hinchadas / olas por do la nave transitare; / es también mi deseo que a la Iberia / libre encontréis, Señor; que ya no exista / en su dichoso suelo rastro o huella / de los pérfidos galos detestables, / y que esté nuestro amable rey Fernando / a sus fieles vasallos gobernando”. El vate tenía 23 años y se llamaba Andrés Quintana Roo. Llegaría a ser una gloria nacional. (Luis G. Urbina, y otros: ‘Antología del Centenario‘ – Universidad Nacional Autónoma de México, 1985)

El 6 de abril de 1812, a los pocos días de promulgarse la Constitución de Cádiz, las Cortes aprueban una nueva organización de la Administración central que ahora se divide en siete Secretarías del Despacho. En la remodelación del gobierno se designa para la Gobernación de Ultramar a Tomás González Calderón y – en su ausencia – la ocupa Ciriaco González Carvajal en un breve periodo pues será relevado el 1º de octubre por José de Limonta. Su hermano Tomás González Carvajal corre una suerte política similar; el 30 de marzo de 1813, tras la dimisión de Cristóbal de Góngora, se le designa para Hacienda, pero el 24 de agosto será relevado por Julián Fernández Navarrete quien, ese mismo día, fue sustituido a su vez por Manuel López Araujo. Este frenesí de nombramientos será una constante en la política española a lo largo del siglo XIX.

LoteríasFinalizada la Guerra de Independencia, los hermanos González Carvajal siguieron caminos separados. Tomás tuvo que exiliarse. Adquirió fama en Europa como autor de las traducciones métricas de los libros poéticos de la Biblia. Para este fin comenzó el estudio de la lengua hebrea a los 54 años. También escribió otras obras en verso y en prosa, reconociendo a Fray Luis de León como su modelo. Ciriaco se incorporó a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando -cuando ya era miembro de la Academia Sevillana de Buenas Letras- que le comisionó para que “conforme a las leyes de la materia cuide que no se extravíen ni padezcan menoscabos las antigüedades que se encuentren en Sevilla y sus alrededores”. La devastación provocada por la guerra y el vandalismo de franceses y españoles suscitaron grave preocupación en la Academia por la conservación del magnífico yacimiento romano de Itálica. Don Ciriaco, al igual que le había sucedido en Filipinas, se encontró con los efectos negativos que acarrean los conflictos de competencias. La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando ya había nombrado curator del enclave arqueológico al arquitecto de Sevilla Cayetano Vélez, que se entendió muy mal con Carvajal. Como buen jurista, elaboró un informe en el que comunica las dificultades con que se encuentra para “ejercer la conservación de las ruinas de Itálica, especialmente por haber nombrado la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando con el mismo cargo a Cayetano Vélez, arquitecto de la ciudad” y en el que sostiene que la única institución con competencias para intervenir en Itálica es la Academia de la Historia (Oficio de 8 de mayo de 1819, dirigido a Diego Clemencín de Viñas). Con la misma fecha y el mismo destinatario, envía una carta en la que expone sus quejas por el nombramiento del arquitecto. Sugiere que se encarguen de la conservación de Itálica los monjes del monasterio de San Isidoro del Campo bajo la dirección de un académico y que se forme un museo en dicho edificio con los materiales que se vayan recuperando de las excavaciones para evitar el expolio al que están siendo sometidas las ruinas. (Carta a Diego Clemencín de 8 de mayo de 1819. Martín Almagro Gorbea: 250 años de arqueología y patrimonio. Real Academia de la Hª. Jesús Salas Álvarez y Jorge Maier Allende. Madrid, 2003).

lotería de navidad En esas fechas don Ciriaco ya había cumplido los 74 años, edad provecta con arreglo a la esperanza de vida en la Europa de la época. Fallecerá en 1832 a los 87 años. Haciendo honor a su espíritu ilustrado, había conservado con especial esmero su colección de minerales, recolectados en tantos puntos del globo, colección que fue pronto adquirida por la Dirección General de Minas y actualmente se custodia en el Museo Histórico-Minero Don Felipe de Borbón y Grecia, en Madrid.

Ninguno de los muchos logros que alcanzó resiste la comparación con su oportuna creación de la lotería patriótica, la Lotería Nacional de España.

José Antonio Álvarez-Uría Rico

José Antonio Álvarez-Uría Rico

Nace en Pola de Siero, Asturias, el 31 de octubre de 1944.

Es licenciado en Derecho por la Universidad de Oviedo (1965) y diplomado en Estudios Internacionales por la Escuela Diplomática de España (1973).

Impartió clases de lengua española como profesor auxiliar en la Wallington Grammar School for Boys, Londres (1967-68).

Colaboró en la elaboración del informe para las Naciones Unidas sobre la descolonización del Sahara Occidental (1974). Es miembro del Instituto de Cultura de Sahara.

Trabajó como traductor autónomo para la Organización Sindical española, las editoriales Saltés, Júcar, Alhambra, el Ministerio de Educación y Ciencia, la Organización de Estados Americanos y la Organización Mundial del Comercio (O.M.C.) (1974-1998).

Trabajó en Ginebra como traductor oficial de la O.M.C. (1999)

Prestó servicios como técnico en los Ministerios de Trabajo, Asuntos Sociales y Economía y Hacienda (1979 a 2009).

Dirigió la revista Cibelae de la Corporación Iberoamericana de Loterías y Apuestas de Estado (2003 a 2009).

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