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Las nueve musas

La escritura y división de los versos en el poema “¿Ocaso?” de Jorge Guillén

“¿Ocaso?” es un poema publicado en la 4ª edición de “Cantico” en 1950.

Cántico” es una obra de Jorge Guillén (Valladolid, 1893; Málaga, 1984) que el poeta fue incrementando y modificando durante muchos años.

Jorge Guillén
Escultura de Jorge Guillén – Jardines del Poniente (Valladolid)

La primera edición de 1928 recoge 75 poemas, la segunda de 1936 incluye ya 125 poemas, la tercera de 1945 alcanza los 270 poemas, la cuarta de 1950 (que según J.M. Blecua ya se puede considerar completa y definitiva) llega a los 334 poemas, y la quinta de 1968 solo incorpora algunas variantes de puntuación.

Un poema es fondo y forma, o sea contenido y continente. No voy a entrar en el fondo, en el contenido de éste o los otros poemas de “Cántico”, ya que Guillén y este libro han tenido abundantes tratadistas que han hecho excelentes ediciones críticas. Indico, como muy buenos ejemplos al respecto, “La poesía de Jorge Guillén” [1]  y la edición de José Manuel Blecua de “Cántico” [2] de 1970, que ha sido reeditada en el año 2000. Por otra parte, quien quiera profundizar más en la abundante bibliografía de y sobre Guillén puede acudir al portal del Instituto Cervantes, donde la encontrará inventariada en 16 páginas.

En cambio, no es tan frecuente el estudio del continente, de la forma sobre cómo se escriben y separan los versos en renglones, y de las cadencias acentuales de dichos versos, cuando eso es lo que da musicalidad y ritmo a un poema. Un poema en verso se distingue de la prosa poética por la división en líneas de texto y la armonía y musicalidad del recitado; armonía y musicalidad en que también destaca el arte de Jorge Guillén y que ha sido a mi juicio mucho menos estudiada. Blecua, en las obras citadas, comenta algo de las distintas estructuras métricas de los poemas, pero no profundiza en los ritmos acentuales, ni cita alguna disfunción entre los cortes versales y las pausas que requiere un buen recitado.

Antes de entrar en el análisis de la forma de ese poema “¿Ocaso?”, hay que indicar que Guillén prefería escribir todos los versos con su inicio en mayúsculas, independientemente de la existencia de un signo ortográfico de punto anterior. Esta antigua práctica, hoy por suerte casi desechada, dificulta la lectura del poema, y como creo que hay que poner las cosas sencillas al lector y facilitar el recitado del poema, la mantendré sólo en la copia inicial del poema. La poesía nació oral y, al menos en mi opinión, es en la oralidad donde se manifiesta mejor ese ritmo y musicalidad que la distingue de otras expresiones literarias.

¿Ocaso?Este poema que tomo como ejemplo “¿Ocaso?” lo cita Tomás Navarro Tomás en su Métrica Española [3], uno de los Manuales de más prestigio de la poesía en español. Indica Navarro Tomás que se trata de cinco versos dactílicos de 14 sílabas, con apoyos básicos acentuales en 1ª, 4ª, 7ª, 10ª y 13ª silabas. El dactílico [4] es una agrupación silábica de tres sílabas la primera tónica y las otras dos átonas que constituía uno de los ritmos básicos de la versificación en latín, pero yo prefiero simplificar ese título y denominarlo simplemente “ternario” ya que los versos tienen una sílaba tónica cada tres hasta llegar al acento final en la 13ª.

Puntualizando lo dicho por Navarro Tomás, de estos versos, tal como se escriben en “Cántico”, solo tienen estructura ternaria el 2º y el 4º, mientras que los otros tres no la mantienen en la parte inicial de los mismos. Además, cuando se recitan no se sigue el patrón de las 14 sílabas y existe otra forma mejor y más musical de leerlos.

Copio el poema, tal como aparece en una edición definitiva de “Cántico” [5]:

Íntima y dúctil, la sombra aguardando aparece
Sobre las piedras y sobre las brañas. Lo oscuro
Se junta. ¿Fin? El silencio recibe en su alfombra
Los sones menguantes del mundo. Pozo de ocaso,
Nada se pierde. La tierra en su ser profundiza.        

Eliminando las mayúsculas innecesarias e indicando las sílabas con tonicidad, resultan unos aparentes versos de 14 sílabas con los siguientes acentos:

Íntima y dúctil, la sombra aguardando aparece                   1.5.7.10.13
sobre las piedras y sobre las brañas. Lo oscuro                    1.4.7.10.13
se junta. ¿Fin? El silencio recibe en su alfombra                  2.4.7.10.13
los sones menguantes del mundo. Pozo de ocaso,              2.5.8.10.13
nada se pierde. La tierra en su ser profundiza.                      1.4.7.10.13

Cántico
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Ya se ve que no se sigue totalmente ese patrón de acento cada tres versos. Hay que recordar que estos versos largos precisan de esos patrones para poder ser recitados de corrido, y si no existen se deberían efectuar leves paradas intermedias para dividirlos en “hemistiquios”, o sea subversos. Asimismo, al final de cada verso debe efectuarse una pausa versal, que puede ser más breve en el caso de encabalgamientos sintácticos (que en este caso existen entre todos los versos), pero que debe existir, ya que si no, se desvirtuaría el concepto del verso. Incluso, si como defienden algunos, se eliminasen totalmente dichas pausas en los encabalgamientos, tampoco se resolvería el problema del recitado, ya que se aumentaría la longitud a recitar de corrido, lo que lo haría aún más difícil sin la existencia de rígidos patrones acentuales. Al no existir rima, ni asonante ni consonante, al final de los versos, tampoco existe el motivo de mantenerlos con esa estructura para resaltar esos finales versales similares.

¿Quiere decir lo anterior que el poema de Guillén no tiene musicalidad y armonía en sus versos? No, lo que quiere decir que hay otra forma de recitarlo cortando los versos de otra forma, cosa que hará un rapsoda o lector experto, pero que es difícil para un lector con menos experiencia que llegue virgen a este poema. Yo lo leería de esta forma:

Íntima y dúctil,                                                               5(1.4)

la sombra aguardando aparece                                 9(2.5.8)
sobre las piedras y sobre las brañas.                       11(1.4.7.10)

Lo oscuro se junta.                                                        5(2.5)

¿Fin? El silencio recibe en su alfombra                   11(1.4.7.10)
los sones menguantes del mundo.                           9(2.5.8)

Pozo de ocaso, nada se pierde.                                 10 =5(2.4) +5(2.4)

La tierra en su ser profundiza.                                  9(2.5.8)

Antología poética
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De esta forma, la nueva estructura de los versos se ajusta más a la sintaxis y todos ellos son tienen longitudes impares y cadencias armónicas similares lo que facilita la armonía y musicalidad del recitado.

Veamos esta estructura versal. El primer verso es pentasílabo y es el único no ternario, pero su estructura enfática, con acento inicial, es compatible armónicamente con las demás y, valga la redundancia, le da un énfasis inicial a la lectura. El 2º, el 6º y el 8º son eneasílabos ternarios. El 3º y el 5º endecasílabos ternarios. El 4º es un pentasílabo ternario. Y el 7º un decasílabo compuesto de dos hemistiquios pentasílabos ternarios.

En resumen, con esta nueva división se convierte un aparente poema de cinco versos blancos de 14 sílabas, que tiene dificultades para ser recitado con armonía, en un poema de en forma de “silva de impares blancos” mucho más fácil de recitar. Ha de resaltarse que tanto en un caso como en el otro no existe ninguna asonancia que enturbie la ausencia de rima de estos magníficos versos.

Este tipo de estructura estrófica que denomino “silva de impares blancos” consiste en la mezcla de versos simples o versos compuestos de dos hemistiquios, en que los versos simples o los hemistiquios tienen longitudes versales con un número impar de sílabas, y todos los de nueve o más sílabas mantienen la misma cadencia acentual, o sea binaria o ternaria. Además, se suele cuidar, al ser poemas blancos, de que no existan rimas o asonancias próximas en los finales versales. Esta estructura es muy usada por los buenos poetas contemporáneos y sirvan de ejemplo los poemas que comenté en mi artículo sobre Antonio Praena.

Volviendo a Guillén. ¿Por qué el poeta escogió esta forma de representar los versos isométricamente, o sea con la misma longitud silábica? Supongo que Guillén no lo recitaría efectuando pausas en sus finales versales, sino en los nuevos que propongo, ya que es un poeta que extrema la musicalidad y armonía de los versos y tiene sobrados conocimientos para hacerlo. Quizá el motivo fuese que en este libro prefiere representar los poemas de forma isométrica, ya que solo escribe algunos poemas heterométricos mezclando las longitudes clásicamente aceptadas de 7, 11 y 14(7+7) sílabas. Probablemente, quiso ser clásico en las formas, y dejó al criterio del buen lector el recitado de este poema atípico dentro del libro, recitado que para mí gana mucho cortado los versos con la citada estructura de silva de impares.

Homenaje
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Sea una cosa u otra, ya no se lo podemos preguntar al autor y yo no he sabido encontrar explicaciones suyas, ni de ninguno de sus críticos. Pero lo que sí que podemos seguir haciendo es disfrutar de este magnífico libro de poemas que es “Cántico” y del resto de obra poética de Jorge Guillén.

También podríamos pedir a los críticos que den más importancia en sus análisis a la armonía de los poemas y su musicalidad, que distingue a la prosa poética del poema en verso, o sea a las bases métricas que sustentan a dichos versos. Los estudios métricos son muy escasos en la crítica poética actual, cuando la mayor parte de los poemas de los autores más reconocidos siguen sustentándose en bases métricas. Sirva al respecto la referencia que incluí en mi reciente artículo “La poesía, los Poemas, Los Versos y la Métrica” acerca de los estudios de Juan Frau y Mª Victoria Utrera en que citan que más del 80% de la buena poesía actual sigue sustentada por esas citadas bases métricas y no se trata de verso libre.

Concluyo este artículo como lo he iniciado, recordando que un buen poema es la suma de un buen contenido y un buen continente, y no conviene descuidar ni lo uno ni lo otro.


[1] La poesía de Jorge Guillen. Ricardo Gullón y José Manuel Blecua. Ed. Estudios Literarios. Zaragoza, 1949

[2] “Cántico” Edición de José Manuel Blecua. Biblioteca Nueva S.L. Madrid, 2000

[3] Métrica española. Tomás Navarro Tomás. Ed. Guadarrama. Madrid, Pag. 482. Reeditado con posterioridad por Editorial Labor.

[4] Diccionario de métrica española. José Domínguez Caparrós. Alianza Editorial. Madrid, 1999. Pag. 74

[5] Aire nuestro. Cántico. Jorge Guillén. Centro de creación y estudios Jorge Guillén. Diputación de Valladolid, 1987. Pag. 328

Ricardo Fernández Esteban

Ricardo Fernández Esteban

Nacido en Barcelona en 1947.

Es Ingeniero Industrial, Master en Finanzas y Licenciado en Filología Hispánica.

Ha dedicado su vida profesional a las finanzas de empresa, ha ejercido la docencia en universidades y escuelas de negocios y ha participado en numerosas asociaciones profesionales. Dice de sus estudios que son más oxímoron que tríada, pero pueden ayudar a desvelar el porqué de su autodefinición “de formación ingeniero, de profesión financiero y de vocación poeta”.

Su afición por la literatura y la poesía es antigua, pero ha comenzado a publicar en este siglo. En poesía ha editado una trilogía de poemarios de viajes por las islas griegas Cuadernos de las islas griegas; un libro de rimas, Pensando en vosotras, en el que el narrador recorre las relaciones con las mujeres de su vida; un poemario digital sobre su relación con la pintura De museos por Madrid, en el que se pueden contemplar las obras en que se inspira; y una plaquette bilingüe (español-griego) Islario de Pasiones sobre los círculos viciosos y virtuosos del navegante de islas. Además, tiene publicado un libro de minirrelatos Cuentas de cuentos que buscan la complicidad y sorpresa del lector. Por otra parte, ha participado en numerosas Antologías poéticas y de relatos cortos.

Es miembro de la junta directiva de la ACEC (Asociación Colegial de Escritores de Cataluña), y de la tertulia poética de El Laberinto de Ariadna.

Participa en numerosos recitales y es ferviente defensor de acercar la poesía y la literatura al público, con medios tradicionales o innovadores, para que recuperen la importancia que deberían tener en la sociedad actual.

Está especialmente interesado y organiza actos sobre el presente y futuro de la literatura digital y la necesidad de adaptación del autor a la misma. Desde el año 2000 mantiene un blog de poesía La palabra es mágica en el que divulga obra propia y de autores que le interesan y que ya ha alcanzado las 400 mil visitas.

Poesía

Cuadernos de las islas griegas, 2006.
Adendas del Dodecaneso, 2009.
De museos por Madrid, 2009.
Más islas, más adendas de Grecia, 2010.
Pensando en Vosotras, SIAL Ediciones, 2011.
Islario de Pasiones (plaquette bilingüe español – griego, traducida por Maira Furnari), 2015
La palabra es mágica, 2010-2016

Relatos cortos

Cuentas de Cuentos, Ònix editor, 2015 (edición en papel)
Cuentas de Cuentos, Bebookness, 2016 (edición digital)

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