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La Poesía, los Poemas, los Versos y la Métrica

Ya que en esta sección de “Las nueve musas” hablamos de poesía, de poemas, de versos y a veces de métrica, creo que sería bueno tratar de cada una de esas palabras y ver lo que significan y lo que engloban.

No pretendo dogmatizar ni pontificar, sino tan solo ofrecer mis opiniones lo más razonadas posibles y ya sé que no todos estaremos de acuerdo, pero espero que al menos lleguemos a consensos que nos permitan continuar dialogando.

Comencemos por el Diccionario, ¿qué dice el la Real Academia Española (DLE)?

Poesía: Manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra, en verso o en prosa. Cada uno de los géneros en que se dividen las obras literarias (Poesía épica, lírica, dramática). Por antonomasia, poesía lírica. Poema lírico en verso. Idealidad, lirismo, cualidad que suscita un sentimiento hondo de belleza, manifiesta o no por medio del lenguaje. Arte de componer obras poéticas en verso o prosa.

Verso: Palabra o conjunto de palabras sujetas a medida y cadencia, o solo a cadencia.

Poema: Obra poética normalmente en verso. (También cita “poema en prosa” como “composición literaria en prosa que usa recursos propios de la poesía”)

Métrica (en lo que se refiere a la poesía): Arte que trata de la medida o estructura de los versos, de sus clases y de las distintas combinaciones que con ellos pueden formarse.

versoDe las definiciones anteriores se puede empezar a ordenar conceptos, aunque hay algunas imprecisiones acerca de poesía y poema. La poesía es un género literario que expresa lirismo, sea escrito en verso o en prosa, aunque también se expresa en otros subgéneros (épica, dramática). Si es en verso (o sea en renglones de texto) debe de estar sujeta a una cierta cadencia (ritmo) y a veces además a medida (número de sílabas). Si es en prosa, dice el DLE que no está sujeta a las reglas del verso. Añado que todo lo anterior no excluye la oralidad en la poesía, y más concretamente en el verso, sino todo lo contrario, ya que el ritmo y la cadencia se manifiestan mejor en el recitado que en la lectura silenciosa.

Respecto al poema, indica que es una obra concreta normalmente escrita en versos, o sea con ritmo, que en la acepción del DLE tiene una cierta tendencia lírica, pero acepta otros géneros como el épico o el dramático, y añado yo otros más como el satírico, humorístico, ecfrático, etc. En la acepción de “poema” el diccionario se nos queda corto, ya que indica “obra poética normalmente en verso” sin concretar otras posibilidades minoritarias, supongo referidas a los “poemas en prosa”, más comúnmente llamados “prosa poética”. En mi opinión es mejor reservar para la palabra “poema” la composición literaria escrita en versos, ya que la “prosa poética” define mejor a la composición poética no escrita en verso.

Y respecto a la métrica poética, nos dice el diccionario que son las normas que analizan el ritmo, longitud y otras características del verso y sus combinaciones, o sea sus estrofas y, añado, que lo distinguen de la prosa y le proporcionan esa especial armonía.

Pero, más allá de las definiciones de un diccionario, veamos lo que opinan los actores directos de este “arte” sean poetas o tratadistas.

Para Bécquer en su Rima XXI

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Que es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú.

“Poesía eres tú”, pero el poeta estructura un poema en endecasílabos que apoyan su ritmo en las sílabas 4ª, 6ª, 8ª y 10ª y que riman en asonantes pares e impares, o sea en una estructura métrica muy cuidada.

En cuanto a los tratadistas: Navarro Tomas[1] indica “la separación entre verso y prosa se fundamenta en la mayor o menor regularidad de los apoyos acentuales” o sea del ritmo de la frase; respecto al verso dice que “es una serie de palabras cuya disposición produce un determinado efecto rítmico” y que “el verso determina su figura y sus límites mediante la combinación de sílabas acentos y pausas. Jauralde[2]  cita: “los versos ponen de relieve un juego peculiar de sonidos que son la sustancia misma de su existencia”. Domínguez Caparrós[3] escribe que la métrica es “la disciplina literaria que trata de establecer las normas de la versificación; es decir las reglas por las que se rige el verso, sus clases y sus combinaciones”. Según Quilis[4], “la métrica, como estudio de la versificación, es la parte de la ciencia literaria que se ocupa de la especial conformación rítmica de un contexto lingüístico estructurado en forma de poema”. I. Paraíso[5]  indica que es “la codificación más amplia, completa y sistemática del lenguaje poético a lo largo de los siglos” y “aquella parte de la teoría de la literatura que se ocupa de estudiar los principios que rigen el lenguaje versificado”. Por último, nuestro oráculo actual, Wikipedia dice: “la métrica es el conjunto de regularidades formales y sistemáticas que caracterizan la poesía versificada y la prosa rítmica. El estudio métrico comprende tres partes fundamentales: el verso, la estrofa y el poema”.

William Shakespeare
William Shakespeare

Todo lo anterior podría resumirse diciendo que la poesía es un género literario que suele expresar lirismo y estar escrito en versos, aunque también existe la prosa poética. El poema es una realización concreta poética escrita en versos más abierta a otros subgéneros literarios, además del lirismo, como el épico, el dramático, el satírico, etc. El verso es un renglón de escritura que tiene al menos un cierto ritmo. Y la métrica es la razón y explicación de por qué un verso mantiene un ritmo armónico, o no, con los otros versos del poema.

Respecto a la métrica, quiero añadir que no hay que considerarla como una imposición, sino como el estudio de unos modelos fónicos y rítmicos que condicionan cómo suena un poema. Por eso, no pongamos el carro (la métrica) por delante del caballo (el poema); ahora bien, si el carro no desliza suavemente, el poema renqueará, avanzará a trompicones y no podrá seguir el ritmo previsto.

Parece que en este resumen hemos dejado de lado el verso libre, o sea el verso que no se atiene a las normas métricas, ni es armónico fonéticamente con sus vecinos. No es esa mi intención y volveré a ello más adelante, pero de momento voy a completar el marco de lo que denomino “poemas con ritmo métrico”

En un poema hay que distinguir fondo y forma, o sea contenido y continente. El contenido varía según los subgéneros poéticos citados y el continente son los versos: Esos renglones de escritura que distinguen un poema de la prosa y que no deberían estar cortados sin más, sino atendiendo a criterios sintácticos o fonéticos. Debe tenerse en cuenta que al recitar o leer esos versos hay que efectuar una parada fónica al final[6], la llamada pausa versal[7], que puede ser más larga o corta. En los casos de encabalgamiento[8] sintáctico en poemas métricos, esa pausa puede ser muy leve o casi inexistente, si el poema se sustenta en una sólida estructura métrica de metro o rima[9]. Volviendo a los versos, estos se sustentan en una cierta cadencia rítmica y armonía con sus vecinos de la estrofa, y si no existe esa cadencia el texto debería denominarse “prosa”, sea poética o no en función del contenido de dicho texto.

Por tanto, la distinción entre poema y prosa como consecuencia del ritmo poético es muy importante y, sin entrar en tecnicismos, distinguiremos ese ritmo recitando o escuchando el poema. No todo vale, y por cortar en renglones un texto de prosa, por muy estético que quede, no se convierte milagrosamente en un poema. Para ser un “poema de ritmo métrico” debe superar la prueba del algodón del recitado y eso conlleva que tenga un cierto ritmo o cadencia que es lo que estudia la métrica poética. Dicho lo anterior, otra cosa es que se considere la representación tipográfica de ese poema como una obra de arte en que, más que por la lectura, se separen versos o palabras para conseguir un objeto artístico (caligramas, ideogramas, etc.), pero eso ya no entraría dentro de este ámbito sino en el de un artículo sobre dibujo o estética.

poesía¿Quiere esto decir que no pueden existir versos libres? Pues no, pero ante todo quiero indicar que “verso libre” es un oxímoron ya que con criterio léxico el verso requiere cadencia; como dijo poeta Gabriel Ferrater acerca de esa contradicción: “El verso libre deja de existir en el momento que se hace verso”. Por otra parte, hay que distinguir a qué denominamos verso libre, pues mucho de lo que se denomina así no lo es, ya que está sujeto a algunos criterios de ritmo, aunque no tenga rima, ni sus versos sean de la misma longitud. A este respecto he publicado varios artículos en Las nueve musas que tratan de este tema, como los dedicados a los poetas Antonio Praena, Luis Rosales, y Gabriela Mistral, en que cito estructuras métricas de distinta longitud versal que mantienen ese ritmo fónico basado en un adecuado reparto interno armónico de las sílabas tónicas y átonas.

En cuanto la presencia real del verso libre en la poesía contemporánea española, es muy interesante un estudio realizado por Juan Frau[10], profesor de la Universidad de Sevilla, de 1515 poemas recientes (1975 a 2001) pertenecientes a antologías que incluyen a los poetas considerados más famosos de esta época. En dicho estudio se ha determinado que el 12% de esos poemas (187) son rimados, el 74% son blancos (1113) que mantienen una estructura métrica y sólo el 14% se pueden considerar verso libre (215). De ello se desprende que el verso con rima es minoritario en la poesía actual, pero la gran mayoría de los poemas (86%) de esa muestra de los poetas más reconocidos sigue manteniendo esa estructura métrica que da ritmo y armonía a un poema. Cita, asimismo, Frau otro estudio de Mª Victoria Utrera[11] de 2001 sobre el verso libre en los últimos 30 años en que el porcentaje de composiciones versolibristas sigue siendo minoritario, aunque ligeramente superior (20%) lo que Frau justifica por las diferencias entre las muestras. Tanto un estudio como el otro demuestran que es falsa esa percepción bastante generalizada de que la buena poesía española contemporánea utiliza mayoritariamente el verso amétrico liberado de sustrato rítmico.

Gabriela Mistral
Gabriela Mistral

Después de mostrar la incidencia real del “verso libre” en la poesía contemporánea española más reconocida, vuelvo a ese tipo de verso reiterando que mucho de lo denominado así tiene una estructura métrica subyacente, que se manifiesta por el ritmo del verso en sí mismo y comparado con los otros de su estrofa.

Analizando lo que sí es “verso libre”, o sea que no presenta coincidencias significativas de ritmo con sus versos vecinos, deberíamos plantearnos si tiene sentido escribirlo en renglones o si no sería mejor hacerlo de corrido en prosa, poética si su contenido es lírico. Puntualizo lo de contenido lírico, porque otros contenidos en verso libre como el épico, dramático, satírico, etc., no creo que tenga sentido escribirlos en verso y su formato debería de ser la prosa, y el hecho de que se escriban en verso suele ser por una mera cuestión estética. Dentro de este grupo de composiciones versolibristas no líricas, las que ajustan el verso a los componentes sintácticos del texto aún tienen cierta consistencia gramática, pero las que practican el encabalgamiento son pura prosa cortada en renglones, lo que en absoluto condiciona la calidad de esa prosa, que puede ser muy alta, pero alejada de lo que debe de ser un poema. Ya sé que no todo el mundo comparte estas opiniones, pero creo que hace falta que se abra un razonado debate sobre los límites entre el “poema de versos”, o sea el “poema” y la prosa, para poder llamar a las cosas por su nombre y reservar el verso poético para lo que realmente es verso y es poético.

Antonio Praena
Antonio Praena

Volviendo al verso libre lírico, los hay que se sostienen por las potentes imágenes poéticas y en los que el corte en versos puede ayudar a realzar dichas imágenes, o por el paralelismo textual de dichos versos. Se ha hablado y escrito mucho del verso libre, y repito que mucho de lo llamado libre no lo es tal, pero centrándonos en el verso realmente libre yo no he sabido encontrar una definición concreta objetiva que lo distinga de la prosa poética y en general las descripciones pecan del subjetivismo de los autores.  Isabel Paraíso, que es quizá la autora que más lo ha tratado, dice del verso libre que [12] “es verso dotado de elementos rítmicos que se reiteran, y por tanto genera ritmo, aunque esa reiteración no es absolutamente periódica”; o sea, un poema con mayoritarios versos rítmicos métricos y minoritarios versos no rítmicos. Paraíso dedica el capítulo 11 del citado libro [13] a describir los distintos tipos de “verso libre” desde los que para mí tienen base métrica a los absolutamente libres. Quien quiera profundizar en este tema puede consultar otro libro de esta autora “El verso libre hispánico[14] dedicado fundamentalmente a este tipo de verso.

Después de esta somera descripción de lo que es para mí, y para otros, es poesía, poema y verso, creo que vale la pena dedicar unas líneas más a la métrica poética, aunque sea tan solo para reivindicarla entre los poetas y los lectores de poesía, ya que está ausente tanto en la mayoría de planes de estudio literarios que tratan de la poesía, como en las reseñas poéticas habituales. Cosa bien extraña, cuando como hemos visto constituye la base que analiza las normas de construcción del verso métrico absolutamente mayoritario en nuestra poesía.

Haciendo un símil, para demostrar la importancia de las normas en las artes, voy a tratar de los paralelismos entre la poesía y otras artes afines, la pintura, la música y el baile. Esos paralelismos me servirán en la argumentación de si es necesario o no conocer las normas, en este caso la métrica, hasta para saltárnoslas cuando convenga.

Simónides de CeosComencemos por la pintura por su gran relación con la poesía. Ya en el siglo V a.C. el lírico griego Simónides de Ceos dijo que “la poesía es pintura que habla y la pintura poesía muda” y Horacio sentenció “ut pintura poesis” (como la pintura, así es la poesía). Además, hay un subgénero poético, la écfrasis, que recoge los poemas que describen una pintura o un objeto artístico.

La inmensa mayoría de los pintores comienzan su trayectoria con una época de escuela donde estudian dibujo al natural, perspectiva, composición, etc. Luego, su pintura puede abandonar lo figurativo y llegar hasta lo abstracto, pero les queda ese subyacente aprendido que es lo que, a mi entender, ayuda a que un cuadro no figurativo sea atractivo por el adecuado reparto de volúmenes o por el tratamiento del color. De lo dicho pueden exceptuarse algunos pintores intuitivos, los que suelen denominarse “naif”, muchos de los cuales pintan lo que sienten sin haber pasado por la academia, pero ya se sabe que las excepciones confirman las reglas y, además, esos pintores intuitivos suelen tener un recorrido limitado.

Si nos referimos a la interpretación musical ocurre algo parecido, todos conocemos a alguien que toca de oído, pero en general es preciso un trabajo importante de escuela para dominar un instrumento, aunque luego se quiera dedicar uno a las improvisaciones jazzísticas. El dominio de los recursos técnicos siempre ayuda y es una condición necesaria a la que hay que sumar el arte de la interpretación.

Y con la danza algo similar. Los grandes bailarines de contemporáneo llevan en sus piernas mucha barra de academia y si pensamos en el flamenco, siempre habrá una Carmen Amaya que baile instintivamente, pero la mayor parte de los bailadores flamencos actuales pasan por la escuela de danza.

Pues lo mismo ocurre con la poesía. Se puede escribir lo que uno siente y cómo lo siente, desentendiéndose de rimas, de metros y de ritmos. Pero si no hay al menos ritmo, la poesía no suele pasar la prueba del algodón del recitado. Ese ritmo nos lo da la intuición, la práctica o el estudio, pero cuando algo no nos suena bien la métrica es una ayuda imprescindible para saber el porqué y corregir el entuerto.

Se dice que quien no ha escrito un buen soneto endecasílabo rimado difícilmente escribirá buen verso blanco polimétrico o verso libre, ya que el dominio de las estrofas clásicas facilita conseguir ese ritmo subyacente que se muestra en un buen poema que sea más libre de forma. Por suerte, la poesía y sus obras, los poemas, no son una ciencia exacta, porque si lo fueran los escribirían los ordenadores, por eso 2+2 a veces suma 5, pero no 25, y una cosa es un poema y otra cosa prosa cortada a renglones, sea buena o mala dicha prosa; hay campo para moverse y experimentar, pero no todo vale. En resumen, que hasta para saltarse las normas es conveniente conocerlas previamente; si no, uno no se salta nada, simplemente salta al vacío.

Por eso y porque considero que la métrica es la gran olvidada del mundo poético actual, estoy recopilando una teoría métrica general que analice longitudes, pausas y ritmos de los versos, sus rimas (si las hay), asonancias no buscadas (tema del que se ha escrito muy poco), las compatibilidades armónicas entre distintos tipos de ritmo y longitudes versales, y como todo ello se estructura en poemas y estrofas. De ello os hablaré dentro de unos meses, cuando espero tener terminado ese trabajo que intentaré sea sencillo pero a la vez riguroso. Si lo consigo, o no, lo tendrán que decir sus lectores.

 

[1] Tomás Navarro Tomás. Métrica española. Ed. Labor. Barcelona, 1991. Pag.34 y 35

[2] E. Valera, P. Moíno, P. Juaralde. Manuel de Métrica Española. Ed. Castalia, Madrid, 2005. Pag. 23

[3] José Domínguez Caparrós. Diccionario de Métrica Española. Alianza Editorial. Madrid, 2004. Pag. 228

[4] Antonio Quilis. Métrica española. Ed. Ariel. Barcelona, 1997. Pag. 15.

[5] Isabel Paraíso. La métrica española en su contexto románico”. Arco Libros. Madrid, 2000. Pag. 19

[6] Antonio Quilis. Métrica española. Ed. Ariel. Barcelona, 1997. Pag. 79

[7] Rafael de Balbín. Sistema de rítmica castellana. Ed. Gredos. Madrid, 1975. Pag. 166

[8] Antonio Quilis. Estructura del encabalgamiento en la métrica española. Consejo superior de investigaciones científicas. Madrid, 1964. Introducción.

[9] En mi artículo en “Las nueve musas” sobre “Los encabalgamientos entre versos”.

[10] Juan Frau. La rima en el verso español: Tendencias actuales. Revista Rhythmica nº2. Pag. 109.

[11] Mª Victoria Utrera. Estructura y teoría del verso libre. Ed. CSIC. Madrid, 2010.

[12] Isabel Paraíso. La métrica española en su contexto románico”. Arco Libros. Madrid, 2000. Pag. 24

[13] Isabel Paraíso. La métrica española en su contexto románico”. Cap. 11. Pag. 185

[14] Isabel Paraíso. El verso libre hispánico. Editorial Gredos. Madrid, 1985

Ricardo Fernández Esteban

Ricardo Fernández Esteban

Nacido en Barcelona en 1947.

Es Ingeniero Industrial, Master en Finanzas y Licenciado en Filología Hispánica.

Ha dedicado su vida profesional a las finanzas de empresa, ha ejercido la docencia en universidades y escuelas de negocios y ha participado en numerosas asociaciones profesionales. Dice de sus estudios que son más oxímoron que tríada, pero pueden ayudar a desvelar el porqué de su autodefinición “de formación ingeniero, de profesión financiero y de vocación poeta”.

Su afición por la literatura y la poesía es antigua, pero ha comenzado a publicar en este siglo. En poesía ha editado una trilogía de poemarios de viajes por las islas griegas Cuadernos de las islas griegas; un libro de rimas, Pensando en vosotras, en el que el narrador recorre las relaciones con las mujeres de su vida; un poemario digital sobre su relación con la pintura De museos por Madrid, en el que se pueden contemplar las obras en que se inspira; y una plaquette bilingüe (español-griego) Islario de Pasiones sobre los círculos viciosos y virtuosos del navegante de islas. Además, tiene publicado un libro de minirrelatos Cuentas de cuentos que buscan la complicidad y sorpresa del lector. Por otra parte, ha participado en numerosas Antologías poéticas y de relatos cortos.

Es miembro de la junta directiva de la ACEC (Asociación Colegial de Escritores de Cataluña), y de la tertulia poética de El Laberinto de Ariadna.

Participa en numerosos recitales y es ferviente defensor de acercar la poesía y la literatura al público, con medios tradicionales o innovadores, para que recuperen la importancia que deberían tener en la sociedad actual.

Está especialmente interesado y organiza actos sobre el presente y futuro de la literatura digital y la necesidad de adaptación del autor a la misma. Desde el año 2000 mantiene un blog de poesía La palabra es mágica en el que divulga obra propia y de autores que le interesan y que ya ha alcanzado las 400 mil visitas.

Poesía

Cuadernos de las islas griegas, 2006.
Adendas del Dodecaneso, 2009.
De museos por Madrid, 2009.
Más islas, más adendas de Grecia, 2010.
Pensando en Vosotras, SIAL Ediciones, 2011.
Islario de Pasiones (plaquette bilingüe español – griego, traducida por Maira Furnari), 2015
La palabra es mágica, 2010-2016

Relatos cortos

Cuentas de Cuentos, Ònix editor, 2015 (edición en papel)
Cuentas de Cuentos, Bebookness, 2016 (edición digital)

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