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Más sobre sinalefas e hiatos

VAMOS A HABLAR DE MÉTRICA – VI

Algunas pausas del verso o acentos fuertes que impiden o dificultan las sinalefas.

Voy a empezar a profundizar en el tema de las sinalefas e hiatos, después de las nociones generales que di en el anterior artículo. Recordemos que se llama sinalefa a la unión de silabas ortográficas en una única sílaba fónica, cuando una palabra acaba en vocal y la siguiente también empieza con vocal, y a hiato lo contrario, o sea cuando en ese caso se mantienen dos silabas fónicas.

Como ejemplo, os improviso dos endecasílabos. En el segundo hay tres sinalefas y un hiato:

Por- tan-to- que- mi-ras-te- con- e-no-jo

lle-gas-te a- ser– la en-vi-di-a de e-se-  ojo. 

 

Hay sinalefas en “-te a”, “la en-“ y “de e-“; y hiato en “-se o-“. Más adelante veremos las razones.

 

Unas primeras reglas generales. El final del verso impide la sinalefa con el inicio del siguiente, por la pausa versal. También la impide la separación entre hemistiquios de los versos compuestos. En estos alejandrinos (7 + 7 sílabas) de Antonio Colinas:

 

So-pla un- cier-zo- que a-pes-ta / a- car-ne- co-rrom-pi-da,

a- cuer-no- re-que-ma-do-, / a hu-me-an-tes- es-co-rias

 

En el primer verso existen dos sinalefas “-pla un” y “que a-”, pero no existe sinalefa entre el “ta” de apesta y la preposición “a”, ya que en medio se hace la pausa que separa los dos hemistiquios o subversos. Entre el primer verso y el segundo tampoco existe sinalefa, a pesar de acabar y empezar en “a” por la pausa de final de verso. Por último, en el segundo verso tampoco existe entre sus dos hemistiquios aunque acaban y empiezan en vocal. Si se intentasen unir fónicamente esas sílabas se rompería la armonía de las estrofas alejandrinas de ese poema. En cambio, sí que existe sinalefa entre “a hu-”, ya que la hache es una consonante muda que no la impide.

Ya que he citado a la “h”, indico que sí que impide la sinalefa cuando va seguida de los diptongos “ia, ie, ui, ue” porque entonces tiende a pronunciarse como “y”: “la hierba > la yerba” o “g”: “la huerta > la guerta”, o si se fuerza el silencio de la hache quedan tres vocales seguidas en un orden impropio para unirse en una sílaba (tema que trataré al hablar de las trialefas, o sinalefas de tres vocales). Asimismo, la “h” fue hasta el siglo de oro en castellano una letra aspirada que se pronunciaba tendiendo a “f”, lo que impedía la sinalefa, como podemos comprobar en este verso del soneto de Garcilaso sobre Dafne: los- blan-cos- pies– en- tie-rra- se- hin-ca-ban . En época de Garcilaso “se” y “hin-“ no se pronunciaban como una sola sílaba; por ello, hay que tener cuidado al recitarlo con nuestra pronunciación de hache muda, y efectuar una parada, ya que si no lo hacemos el verso se convierte en decasílabo y pierde el ritmo respecto al resto de endecasílabos de ese soneto.

Otro impedimento para la sinalefa es el acento principal del verso que recae en la penúltima silaba (la última si es palabra aguda, o la antepenúltima si es esdrújula), ya que la fuerza de esa tonicidad impide la sinalefa y, además, si hay rima distorsionaría el sonido de la misma.

Los improvisados endecasílabos que os he copiado anteriormente son un buen ejemplo:

Por- tan-to- que- mi-ras-te- con- e-no-jo

lle-gas-te a- ser– la en-vi-di-a de e-se- ojo.

 

La fuerza de la tonicidad de “ojo”, que marca el final del verso, impide esa sinalefa. Además, anticipo algo que veremos más adelante al tratar de las rimas, ya que si quisiésemos forzar la pronunciación y hacer la sinalefa, la terminación de rima pasaría a ser –eojo que no concuerda con la anterior -ojo.

Otros acentos fuertes del verso, como suele ser el de 6ª sílaba de los endecasílabos, también dificultan las sinalefas, pero aquí ya entramos más en el terreno de las recomendaciones y no de las imposiciones. Por ejemplo, estos versos de Carmen Plaza:

 

Un-ci-da- por- la- o-la- que- con-vier-te

la- man-se-dum-bre en- cam-po- de- ba-ta-lla

 

Por la fuerza de la tonicidad de la sexta sílaba (ayudada como veremos más adelante porque la vocal más débil de las dos, la “o”, es la tónica) no se efectúa la sinalefa. En cambio, sí que existe entre “-bre en”, del segundo verso, por la ausencia de tonicidad en las dos vocales. 

En el siguiente artículo, trataré de la dificultad o no de formar sinalefas con los distintos pares de combinaciones vocálicas en función de la fuerza o debilidad de cada una de las vocales (“a”: fuerte, “o” y “e”: intermedias, “u” e “i”: débiles),  su orden y su tonicidad.

El ritmo del verso por la alternancia de las sílabas tónicas y átonas

Ricardo Fernández Esteban

Ricardo Fernández Esteban

Nacido en Barcelona en 1947.

Es Ingeniero Industrial, Master en Finanzas y Licenciado en Filología Hispánica.

Ha dedicado su vida profesional a las finanzas de empresa, ha ejercido la docencia en universidades y escuelas de negocios y ha participado en numerosas asociaciones profesionales. Dice de sus estudios que son más oxímoron que tríada, pero pueden ayudar a desvelar el porqué de su autodefinición “de formación ingeniero, de profesión financiero y de vocación poeta”.

Su afición por la literatura y la poesía es antigua, pero ha comenzado a publicar en este siglo. En poesía ha editado una trilogía de poemarios de viajes por las islas griegas Cuadernos de las islas griegas; un libro de rimas, Pensando en vosotras, en el que el narrador recorre las relaciones con las mujeres de su vida; un poemario digital sobre su relación con la pintura De museos por Madrid, en el que se pueden contemplar las obras en que se inspira; y una plaquette bilingüe (español-griego) Islario de Pasiones sobre los círculos viciosos y virtuosos del navegante de islas. Además, tiene publicado un libro de minirrelatos Cuentas de cuentos que buscan la complicidad y sorpresa del lector. Por otra parte, ha participado en numerosas Antologías poéticas y de relatos cortos.

Es miembro de la junta directiva de la ACEC (Asociación Colegial de Escritores de Cataluña), y de la tertulia poética de El Laberinto de Ariadna.

Participa en numerosos recitales y es ferviente defensor de acercar la poesía y la literatura al público, con medios tradicionales o innovadores, para que recuperen la importancia que deberían tener en la sociedad actual.

Está especialmente interesado y organiza actos sobre el presente y futuro de la literatura digital y la necesidad de adaptación del autor a la misma. Desde el año 2000 mantiene un blog de poesía La palabra es mágica en el que divulga obra propia y de autores que le interesan y que ya ha alcanzado las 400 mil visitas.

Poesía

Cuadernos de las islas griegas, 2006.
Adendas del Dodecaneso, 2009.
De museos por Madrid, 2009.
Más islas, más adendas de Grecia, 2010.
Pensando en Vosotras, SIAL Ediciones, 2011.
Islario de Pasiones (plaquette bilingüe español – griego, traducida por Maira Furnari), 2015
La palabra es mágica, 2010-2016

Relatos cortos

Cuentas de Cuentos, Ònix editor, 2015 (edición en papel)
Cuentas de Cuentos, Bebookness, 2016 (edición digital)

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