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Las nueve musas
Sobre el ecologismo, las abejas, los plásticos y otras modas » ecologismo

Sobre el ecologismo, las abejas, los plásticos y otras modas

El ecologismo es un nuevo fenómeno social asociado a la devastación creciente del planeta por parte del hombre moderno, desde los albores de la era industrial, y que nace como consecuencia de una actitud de protesta y respuesta ante tales hechos.

Surge de forma progresiva allá por los revolucionarios y contestatarios años 60 del siglo XX, constituyéndose a lo largo de las décadas en infinitos corpúsculos de asociaciones y organizaciones que, desde diferentes ópticas, pretenden salvar el planeta de manos de la destrucción imprudente del ser humano, erigiéndose como la conciencia verde de la sociedad.

Sobre el ecologismo, las abejas, los plásticos y otras modas » ecologismoJamás ha estado la humanidad tan conectada entre sí ni tan globalizada. La controvertida tecnología nos ha posibilitado unos avances inauditos e inimaginables hace pocos años, que nos facilitan la comunicación y el acceso prácticamente universal a la información.

Es innegable el desarrollo inteligente del cerebro humano, pero la inteligencia no debería medirse solo a través de sus creaciones, sino más bien por el empleo que se haga de ellas. ¿Está el hombre capacitado y evolucionado lo suficiente como para hacer un uso correcto de su propia tecnología?

Toda una civilización que escala las cimas de la física atómica y luego hace uso de ello para arrebatar la vida a sus congéneres o mirar hacia otro lado cuando esto ocurre, solo podría tener un desastroso final: su propio autoexterminio.

Si esto es inteligencia, sería conveniente que cualquier otra especie viva de la Tierra ilustrase al ser humano mejor sobre equilibrio y convivencia entre especies en la naturaleza, que aun cuando ellas matan, lo hacen armónicamente y sin destrucción masiva.

De una especie de esta guisa, ¿qué puede esperarse? Si odia a su hermano, ¿cómo va a amar nada más? ¿Un árbol en la Amazonía, un alga microscópica en el océano? Y no sabe que, sin ellos, no podría subsistir; aunque solo fuese por pura supervivencia egoísta, debería respetarlos y protegerlos.

Y es que este momento globalizado actual saca sus garras de doble filo: respecto a la situación vital del planeta, la desinformación puede campar a sus anchas en esta aparente libre era de la comunicación. Más agravante aún, el complicado entramado de los diferentes medios de comunicación puede esconder una trampa mortal: la manipulación mediática del cuarto poder.

Sobre el ecologismo, las abejas, los plásticos y otras modas » ecologismoCuando en los medios de comunicación de masas el pluralismo mediático escasea y se imponen los lobbys informativos, basta con que estos emitan la noticia que deseen y como deseen para perseguir una reacción o posicionamiento determinados en los receptores. Porque es fácil conducir a quien se le educó para no tener espíritu crítico ni reflexión, sobre todo cuando se le hace creer que sí que los tiene y los elige por sí mismo; dicen que no hay peor esclavo que el que se cree libre.

Así, al irse apiñando a lo largo de los años infinitas noticias de catástrofes medioambientales, el silencioso miedo va ganando terreno en la psique sensible del espectador de esas noticias, máxime cuando son bien aderezadas con datos proféticos agoreros, ni científicos ni reales, y a menudo ofrecidas sin información verificada ni conocimiento competente de los asuntos tratados, como el funcionamiento global de los ecosistemas y del planeta, o nociones básicas de la vida o sobre evolución.

Sobre el ecologismo, las abejas, los plásticos y otras modas » ecologismoMiedo significa parálisis, y frustración a la larga e incapacidad real de reaccionar y actuar. Pero, lo que es peor todavía, la sensibilidad del receptor se acopla a la permanente desgracia ecológica hasta tal punto, que ya solo quiere leer y escuchar sobre este enfoque, rechazando todos los demás. Las noticias negativas vuelan, sin ser contrastadas; las positivas se estancan y diluyen, restándoles importancia.

Nuestras abejas melíferas, laboriosas y dóciles —y tan populares últimamente por los medios y las redes—, parecen querer mostrarnos un comportamiento semejante, como sociedades bien organizadas en las que todos juegan su papel libre e indispensable, pero que desconocen ser orientadas y explotadas según las directrices de otra especie social similar: la humana.

Sobre el ecologismo, las abejas, los plásticos y otras modas » ecologismoPero más nos hablan estas pequeñas aladas —cuyo vuelo, como el de los abejorros y otros insectos, sigue siendo inexplicable según las leyes actuales de la aerodinámica— sobre la información cuarteada que nos llega en noticias intencionadamente alarmistas.

Poco menos que de hecatombe mundial nos hablan en los informativos, sobre la especie de insecto más importante del planeta, dicen, y tras cuya desaparición la población humana se esfumaría de la faz de la Tierra.

Aclaremos algunos puntos.

Quien tenga algunas nociones de ecología (no ecologismo) sabrá que los ecosistemas, y con ellos el planeta en su conjunto, están formados por muy diversas especies que conviven y se interrelacionan a través de un equilibrio dinámico en el que nacimiento y muerte, predador y presa, abundancia de alimento y escasez, forman parte de una retroalimentación que se autorregula de forma tal, que ninguna población dominará más de lo preciso sobre otra; todas son necesarias y ninguna imprescindible.

Por otra parte, de las especies animales que polinizan el 80% de las plantas con flores existen más de 100.000: insectos, aves, mamíferos y hasta un reptil. El grupo más numeroso es el de los insectos: abejorros, escarabajos, moscas, mariposas diurnas y nocturnas, hormigas, avispas, todos intentan sacarle tajada al néctar o al polen de la flor.

Sobre el ecologismo, las abejas, los plásticos y otras modas » ecologismoPero hay un subgrupo de insectos que ha llegado a evolucionar, a lo largo de millones de años, para especializarse de forma experta en el proceso sexual de estas plantas: las abejas.

Existen más de 20.000 especies de abejas silvestres que, en su mayoría, son solitarias, y solo algunas son de carácter social y viven en colonias o colmenas, constituyendo un superorganismo. Entre estas últimas, hay siete especies del género Apis, una de las cuales es nuestra protagonista, la especie Apis mellifera, llamada también abeja doméstica o europea. Este nombre no es arbitrario, pues se le puede considerar, desde hace miles de años, un animal domesticado más, de los que el hombre ha utilizado para su propio beneficio.

Como ocurre con otros animales de esta índole, ello ha repercutido en un crecimiento masivo artificial, aunque controlado, de poblaciones de esta especie por todo el mundo, lo que la ha sacado de su hábitat natural, para adaptarla a la polinización intensiva de una parte de los monocultivos mundiales de cereales y frutales, y para la obtención industrial de miel y otros productos apícolas.

Sobre el ecologismo, las abejas, los plásticos y otras modas » ecologismoEn noticias que tienen un mínimo de cuidado con las palabras técnicas que utilizan, nunca hablarán de esta abeja como especie en peligro de extinción —sería una falacia, teniendo en cuenta que si el hombre no hubiese intervenido en su domesticación, existirían muchísimos menos ejemplares en la naturaleza y sería una especie competidora más de las polinizadoras—, sino de colapso de colonias existentes, hecho registrado ya en el siglo XIX. Y no hay que olvidar que la muerte de individuos es un suceso natural que siempre ha ocurrido por miles de millones en el mundo, debido al corto ciclo vital de la abeja, por lo que hay que cuidar de no tergiversar este dato.

Sobre el ecologismo, las abejas, los plásticos y otras modas » ecologismoEn algunos casos, si fuesen reales las cifras que se aportan sobre los altísimos porcentajes de desaparición de las colmenas en tan pocos años, hace tiempo que se habría visto afectado el mercado de la miel, que andaría por precios desorbitados, y no es el caso.

De hecho, recientemente hubo protestas de los apicultores españoles, primeros productores de la Unión Europea, debido a la alta competencia por importaciones de miel de más baja calidad, lo que les suponía un superávit de la suya, hecho incomprensible si se mira desde un punto de vista general, en relación a la producción mundial de este producto de la abeja —venga de unos países o de otros—, supuestamente en declive total.

Sobre el ecologismo, las abejas, los plásticos y otras modas » ecologismoEn cuanto a los cultivos alimentarios, los datos que suelen manejarse (muy al alza) y que solo aportan mayor confusión, no coinciden con el Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura de la FAO, de 2009, en el que se afirma que los animales polinizadores (no solo las abejas) afectan al 35% de la producción agrícola mundial. Se indica también que, para muchos cultivos, la abeja domesticada y sus parientes asiáticos no son eficaces o no son polinizadores óptimos.

Otros insectos, como el abejorro, también son utilizados en la polinización de cultivos como los forrajeros, o existen frutos para los que solo polinizan las avispas, como en las higueras. Muchos de estos tipos de insectos ejercen además una importante labor sobre el control de plagas de los cultivos.

Sobre el ecologismo, las abejas, los plásticos y otras modas » ecologismoHay que tener en cuenta también que, al ser introducida la abeja por el hombre en la agricultura, se produjo un desplazamiento de otros insectos por aquella; si llegase a haber un descenso drástico o desaparición de la abeja de la miel, su lugar sería reemplazado por otras especies polinizadoras silvestres, pues la naturaleza siempre va a reajustar las relaciones beneficiosas entre especies.

Sin duda, está habiendo un daño importante en las colmenas, como ocurre por el efecto de insecticidas según varios estudios, pero no suele señalarse en este caso que los insectos más perjudicados son todos los demás polinizadores naturales a los que el hombre no maneja.

Al fin y al cabo, al estar supervisadas por el ser humano, las colmenas comerciales afectadas siempre pueden ser trasladadas a zonas donde no se utilicen los plaguicidas, pero los insectos silvestres y polinizadores locales no pueden hacerlo, lo que se suma al problema de sobrevivir en zonas de monocultivos humanos, desprovistas de diversidad biológica y alimentaria para su supervivencia.

Sobre el ecologismo, las abejas, los plásticos y otras modas » ecologismoSegún un estudio realizado en 2018 desde la Universidad de Goettingen (Alemania) y publicado en la revista científica Proceedings of the Royal Society B, en el que se estudiaron campos agrícolas de Francia, Reino Unido, Alemania y España, se comprobó, entre otros elementos, que cuanto menor era el tamaño del campo de cultivo, más se disparaba el número y diversidad de insectos polinizadores, lo que provocaba un incremento de frutos y semillas.

Investigadores de este estudio concluyeron que los monocultivos, no solo implican un mayor uso de productos químicos, sino que afectan directamente a la polinización y supervivencia de las poblaciones de insectos y los servicios que prestan, en relación a nuestra productividad agrícola y al mantenimiento de los ecosistemas.

Habría que pararse a analizar todos los factores en juego en este tema, incluidas las mismas industrias agroalimentaria y apícola, y sus usos y consecuencias, y no quedarnos solo con un titular demoledor y un puñado de datos confusos.

Sobre el ecologismo, las abejas, los plásticos y otras modas » ecologismoLa falta de madurez del individuo se refleja, no ya en la ausencia del discernimiento propio, sino en no querer ver ni aceptar la realidad —por evidente que sea—, si esta es contraria al sueño vivido por la mayoría de sus compañeros humanos, y todo por miedo a ser excluido. Y eso es porque el ser humano es sociable por naturaleza, como sus parientes primates, lo que conlleva una necesidad innata de aceptación en el grupo al que pertenece, aun cuando pueda significar sacrificar lo auténtico del individuo y sus propias necesidades reales.

De esta manera es prácticamente imposible no caer en los soporíferos tentáculos de las modas, sobre todo si se refieren a una forma de pensar o a una corriente de noticias en las que creer. Y así, problemas medioambientales que nos acucian desde hace decenios, no se sabe por qué curioso resorte activador, empiezan de la noche a la mañana a tomarse como símbolos de lucha por los movimientos activistas de la sociedad, propagándose entre sus semejantes.

Los poco biodegradables plásticos llevan décadas acompañando nuestros productos de consumo, primando el reclamo del consumismo y el derroche, y contaminando la ruta de residuos o cualquier lugar donde se depositen indiscriminadamente.

Sobre el ecologismo, las abejas, los plásticos y otras modas » ecologismoEntonces, ¿por qué es justo ahora cuando la población se moviliza, con semanas de compras de cero plástico y mostrando una actitud responsable hacia los habitantes marinos de nuestras costas, víctimas de nuestro despilfarro desmedido de material plástico?

Bienvenido sea cualquier planteamiento de solución de los desequilibrios ecológicos, por tardío que sea, pero, ¿puede la conciencia despertar en un instante y en masa? ¿Estará consiguiendo la manipulación mediática, en este caso a través de los grupos organizados ecologistas, su objetivo, que la gente baile a su son y cuando ellos elijan?

Resulta también turbador ver cómo hay ciudades en las que hace demasiado tiempo talan de forma impune los árboles de sus calles o jardines, por intereses económicos o dejadez en el cuidado de estos seres vivos, tan vitales en nuestras calles desnudas y que con frecuencia enferman.

Sobre el ecologismo, las abejas, los plásticos y otras modas » ecologismoPues es últimamente cuando parece impactar a los ciudadanos que destrocen su parcela verde de la ciudad, y están comenzando a unificar intentos conservacionistas para evitar, en algunos casos, su tala masiva. Van gritando su indignación, aunque olvidan que ayer mismo echaban abajo aquel álamo de su calle y nadie suspiró por él; al ser humano le cuesta reaccionar, progresa lento.

Algunos lanzan una queja contra los influjos perjudiciales para la salud humana y terrestre de la tecnología, pero hacen uso masivo de ella para quejarse; quizás haga falta un poco más de coherencia entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos.

Y los abanderados verdes que se enfrascan en luchas ecologistas, dándolo todo por ello, pero que no se dedican también a su propia reflexión y a cotejar la información de los sucesos ambientales planetarios —más cuando son líderes grupales u organizaciones que conllevan seguidores que confían en ellos—, solo puede hacer que nos preguntemos hasta qué punto están actuando inconscientemente y por rellenar un hueco existencial que suplen con una causa noble: la salvación del planeta.

El planeta no necesita que lo salven, porque no está ni perdido ni agonizando. Aunque, por supuesto, existe una especie que está lastimándolo, porque no distingue más allá de sus pies, con los que va pisoteando por donde va.

Sobre el ecologismo, las abejas, los plásticos y otras modas » ecologismoPero haciendo también justicia, si cada vez hay más gente implicada en el pensamiento conservacionista, no es solo por influencias externas, sino porque además empieza a despertar una pequeña luz en el interior de muchos, que los sensibiliza a una cierta comprensión y empatía con la naturaleza; una sensibilidad auténtica que les mueve hacia una compasión por el resto de seres vivos y consideración por los procesos naturales de la Tierra.

Es un sentimiento profundo que necesita madurar con el tiempo, para poder llegar a resistir los envites de las oleadas ideológicas, informativas y sensacionalistas que, hasta ahora, lo manejan cual marioneta pueril.

El ser humano ha evolucionado, para bien o para mal, hasta el complicado lugar en el que está; comete errores, y muchos. Esta sociedad es compleja, porque complejo es el hombre, pero sobre todo, porque aún tiene mucho trecho que andar para hacerse a sí mismo, para comprenderse, para aceptarse en su pequeñez e inseguridades.

Pero, como en todas las especies, no todos los individuos son iguales, y siempre hay ejemplares que, como indica su nombre, deberían servir de ejemplo, porque en un grado más allá de la evolución, infunden armonía y respeto.

Sobre el ecologismo, las abejas, los plásticos y otras modas » ecologismoEstos son los que, desde el sentido común, van sembrando semillas de esperanza y actuando, pero sin luchar contra nada ni nadie, sin ser anti nada; solo están a favor de. No enarbolan banderas ni realizan grandes acciones que sacien su narcisismo de ecologista o conservacionista, sino que deshacen el mal y crueldad de raíz que otros ocasionan.

Porque más que hacer, hay que dejar de hacer.

Hay que dejar de contaminar las ciudades, pero no por el planeta —solo ocupan el 2% de la superficie planetaria—, sino por nosotros y nuestra salud psíquica y física y una más sana convivencia; dejar de contaminar los ríos y los mares —los océanos ocupan casi tres cuartas partes de la superficie de Gea y nosotros solo actuamos sobre una pequeña área—; dejar de destruir bosques, expulsando o extinguiendo a sus habitantes; dejar de alterar ecosistemas.

Solo dejar de hacerlo o hacerlo menos, nos daría un respiro ecológico, y sobre todo se lo daríamos a la Tierra, que se sobrepondría sabiamente de sus múltiples heridas humanas, a una velocidad y con una belleza asombrosas. Porque aún nos seguimos sorprendiendo de la inteligencia y magnificencia de la naturaleza, y eso solo puede ocurrir porque todavía no la conocemos.

Sobre el ecologismo, las abejas, los plásticos y otras modas » ecologismoCreemos conocerla y pensar que por eso la dominamos, cuando es justo al revés: la dominamos porque no la conocemos. Es más, a la naturaleza nunca podremos dominarla, sobre todo porque no nos dominamos a nosotros mismos.

Así que empecemos por curar nuestras propias heridas internas y vacíos existenciales, que solo así dejaremos en paz a la Pachamama, para que pueda volver a acunarnos en su regazo y sentirnos seguros, porque habremos retornado a nuestro hogar, nos habremos conducido hasta nuestra esencia, la conciencia, allí donde la hermandad se muestra en todas sus incalculables y preciosas formas geológicas, vegetales, animales y humanas.

Pues cuando decimos Madre Tierra, no nos referimos solo a la madre de los hombres, sino a una gran madre que cobija a todo y a todos.

La revista agradece sus comentarios. Muchas gracias
Mar Deneb

Mar Deneb

Mar Deneb nació en Sevilla. Es bióloga, escritora y música.

Como bióloga, fue supervisora en el Proyecto de la Agencia de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía “Generación y Captura de Datos de los Subsistemas de Relieve y Uso del Programa Sistema de Información Ambiental de Andalucía (SINAMBA)”.

Fue Directora Técnica del Proyecto de la Agencia de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía “Plan Rector de Uso y Gestión (P.R.U.G.)” del Parque Natural Bahía de Cádiz y Coordinadora en el del Parque Natural Barbate.

Trabajó como Técnica de Medio Ambiente y Educadora Ambiental en el Ayuntamiento de Sevilla.

Como escritora, publicó las novelas “Zenia y las Siete Puertas del Bosque” (2016), de fantasía épica, y “Ardo por ti, Candela” (2016), de género erótico.

Formó parte de las Antologías de Relatos “Cross my Heart. 20 Relatos de amor, cóncavos y con besos” (2017) y “Ups, ¡yo no he sido!” (2017), junto a otros escritores.

Fue redactora de la sección de Ciencias en la Revista Cultural “Athalía y Cía. Magazine”.

Colaboró en el Programa Cultural de Radio “Tras la Puerta”, con alguno de sus relatos.

Formó parte del jurado del I Certamen de Relatos Navideños del grupo literario “Ladrona de sonrisas”.

Como música, fue Jefa de Seminario y Profesora de Música de Enseñanza Secundaria y Bachillerato.

Fue Socia y Coordinadora de Producción en varias empresas de Producción Musical.

Formó parte como instrumentista de diversas agrupaciones musicales.

En la actualidad, imparte talleres sobre la inteligencia de las plantas y sus elementales.

Lleva la sección “Más que plantas” en su canal de YouTube.

Trabaja en sus dos próximas novelas, en diversos relatos y escribiendo artículos para su propio blog.

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