Las nueve musas
Nicolás Maquiavelo

Nicolás Maquiavelo. La fundación del estado moderno

BARUJ SPINOZA Y SIGMUND FREUD. ENSAYO SOBRE EL ESTADO, LA CULTURA, LA FELICIDAD Y EL PRÓJIMO (V)

En 1513, el filósofo político e historiador florentino Nicolás Maquiavelo (Niccolò di Bernardo dei Machiavelli, 1469-1527) redactó su célebre libro El Príncipe (P), publicado póstumamente en Roma el año 1531.

En este breve pero rico ensayo utilizó por primera vez la palabra Estado para referirse a una determinada organización política cuyo liderazgo estaba en manos de un príncipe, cuya característica esencial era su postura dominante cuando no autoritaria. “Los Estados y soberanías que han tenido y tienen autoridad sobre los hombres, fueron y son, o repúblicas o principados” (1).

La palabra Estado deriva del italiano “Stato” y ésta a su vez del término latino “Status”. En la república romana, desde el siglo III aC., mediante tratados se establecía el “status” o la condición de los territorios y las ciudades con relación a Roma.

Si bien esta obra es la más divulgada de su producción literaria, es la siguiente Discursos sobre la primera década de Tito Livio (2) (TL) entregada a la prensa en 1520, la que adquiere mayor relevancia, al menos para el estudio que aquí estoy desarrollando. En ella describe, a partir del historiador romano Tito Livio, el funcionamiento de las repúblicas, en particular la que se estableció en Roma desde el año 509 aC hasta el advenimiento de Augusto como emperador en 27 aC. En ese sentido, puede considerarse a la primera como un caso particular, o apéndice, de la mencionada en segundo término. Maquiavelo definió en ella las tres formas de gobierno que existen: monarquía, aristocracia y democracia; y las formas resultantes de sus respectivas corrupciones: tiranía, oligarquía y anarquía (TL. págs. 62-63).  Acerca del origen de las mismas, el autor florentino dice que al principio los escasos habitantes de la tierra vivían dispersos, cuando prosperaron y se hicieron más numerosos se unieron eligiendo como jefe al más robusto y valeroso de entre ellos para que los defendiera, a cambio de obedecerlo. No pasó mucho tiempo para que advirtieran que había buenos y honrados, y malos e injustos. Con el propósito de evitarlo hicieron leyes y castigos, de este modo nació la justicia. Además, la elección del jefe no recayó en el más fuerte sino en el más justo y sensato. Cuando la monarquía pasó de electiva a hereditaria, por acción de los herederos se convirtió en tiranía; los que la derrocaron formaron un gobierno entre ellos, la aristocracia, cuyos descendientes la corrompieron en oligarquía; finalmente, derribaron a la tiranía oligárquica y dieron paso al régimen popular o democrático para que el poder no dependiera de un príncipe o de unos cuantos nobles. El círculo se cierra cuando la siguiente generación produjo la licencia o anarquía y se volvió a la monarquía, y así sucesivamente Maquiavelo reproduce en unos pocos renglones los cambios políticos acaecidos en Roma, desde su nacimiento hasta la caída del Imperio occidental. El mejor gobierno, aconseja, es un régimen mixto en el cual cada uno vigila y contrarresta los abusos del otro (TL. págs. 63-65).

En el mismo volumen, el diplomático y funcionario italiano estudia el rol de la religión en un Estado. Afirma que la religión es un factor para mantener el orden social por temor a Dios y allí donde se la practica es más fácil establecer la disciplina militar.  Quienes dieron leyes extraordinarias a un pueblo, han debido recurrir a un Dios porque de otro modo no hubiesen sido aceptadas. Con el fin de explicitar su postura, cita el ejemplo de Moisés, quien se convirtió en príncipe gracias a sus propias virtudes y no a la suerte, aunque fue un mero ejecutor de lo que Dios le ordenaba; se lo admira, sin embargo, por la gracia que lo hacía digno de hablar con Dios. El mérito del legislador hebreo fue hallar la ocasión propicia para desarrollar la sabiduría de su espíritu, esto es encontrar en Egipto al pueblo de Israel esclavizado y oprimido, dispuesto a seguirlo para liberarse de la esclavitud. (P. pg. 56).

Como se aprecia de manera directa, Maquiavelo se muestra inspirador de los comentaristas posteriores, tanto Hobbes como Spinoza, quien en su biblioteca tenía ejemplares de sus libros. En los próximos artículos, expondré acerca las teorías de ambos cronistas.

Pablo Freinkel


Abreviaturas utilizadas

P: El príncipe

TL: Discursos sobre la primera década de Tito Livio

Notas

1- Nicolás Maquiavelo, El príncipe. Editorial Planeta. España, 1995, pg. 35.

2 -Discursos sobre la primera década de Tito Livio. Editorial El Ateneo. Buenos Aires, 1952.


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