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Las nueve musas
Mb’a tupí-guaraní

Mb’a tupí-guaraní, teólogos de una religión ecológica

WUK = 7

Paraguay

Mb’a tupí-guaraní, teólogos de una religión ecológica.

“Fluye del árbol la Palabra”

El antropólogo francés Pierre Clastres caracterizó a los mb’a tupí-guaraní -los indígenas que viven en Paraguay- como “los grandes teólogos de la selva”.

Sus hombres sabios, que hasta hoy en día se llaman karaí, hablan con los dioses y usan como vehículo para esta transición espiritual las llamadas: “bellas palabras primeras”, o bien: ñe’e porã tenondé , a saber, su mitología religiosa, según la cual:

“[…] A través de su divino conocimiento de las cosas,

conocimiento que crea la materia,

la crea y se crea a si mismo;

con esto hace su propia deidad, nuestro Padre.

La Tierra aún no existe,

reina la Noche Primordial;

no hay conocimiento de las cosas,

fundamento de la Palabra venidera.

Con esto se genera su propia divinidad,

Ñamandú, el Padre Verdadero, el Primero.

[…]

Se crean los cimientos de la Palabra venidera;

unidad reconocible que reúne

a través del conocimiento divino de las cosas,

conocimiento que crea la materia,

hace surgir, única

la fuente del canto sagrado. […]”

Esto significa:

Dentro de la oscuridad que existía antes de todo, el “Padre Nuestro el Primero y Verdadero” causó la Creación con su propio cuerpo, es decir el Caos primordial (que se puede comparar con el correspondiente de la mitología de los mayas de Guatemala, y con el de la antigua Grecia), y se autodenominó Ñamandú. La Creación de Si Mismo provino del resplandor de su sabiduría divina, que estaba en lo que se iba a transformar en su propio corazón.

Mb’a tupí-guaraníEste majestuoso proceso se compara con el desarrollo de un árbol: sus pies son las raíces, sus manos son las ramas, tiene los dedos como hojas y su cabeza cubre la jungla como un paraguas verde.

La segunda fase de la Creación consiste en la aparición de la raza humana y de su capacidad para hablar. El Porangüé’i –la Palabra Divina- un Discurso claramente distinguido del awá-ñe’e -la Palabra del mortal común-, lleva al Hombre al punto de disfrutar de la inmortalidad.

El siguiente paso es el de la creación de cuatro dioses auxiliares: Ñamandú -Gran Corazón, que es el Señor de la Palabra, -como el U K’ux k’aj –el Corazón del Cielo de los mayas-, Karaí -el Máximo Señor del Fuego Solar-, Jacairá -el Cocodrilo y Señor de la Niebla-, que mitiga la temperatura de la selva tropical, y Tupã -que es el Señor de las Agua y de los Rayos. Cada uno de ellos adquirió una compañera llamada Madre Verdadera.

Mb’a tupí-guaraníÑanderú Mba’ekuá, el Padre Sabio, —el cual fue creado por el Primer Padre Verdadero, Ñamandú—, lo encuentra y juntos crean a una mujer, hecha de una vasija de barro. Su nombre es Nandesy. Ella entabla relaciones de incesto con ambos, y adquiere así hijos gemelos, uno de cada padre. (Obsérvese aquí el elemento de la dualidad que se encuentra en la mitología de las Américas.) Cuando Ñamandú se da cuenta del incesto, va a vivir en el firmamento celestial. La embarazada Ñandesy va a encontrarse con él, pero en el camino es devorada por los jaguares yaguareté [Panthera onca]. Los fetos divinos, sin embargo, sobreviven, y los cría la abuela de los jaguares. Observamos que el nacimiento de gemelos divinos por incesto es un elemento común entre las culturas precolombinas.

Mb’a tupí-guaraní La cuarta y última fase de la Creación genera al hombre y la mujer, la Tierra que ellos habitarán y el reino vegetal y animal. Una Palmera Sagrada azul se encuentra en el centro de esta Tierra embarazada. Este árbol se basa en otras cuatro palmeras, azules y eternas, que se extienden por las direcciones de los cuatro Vientos y el Tiempo. Sigue la Creación del Firmamento Etéreo, que también se basa en cuatro ramas y en una más: la central. A continuación, la serpiente  m’boi define con las líneas de su cuerpo la superficie de la tierra, mientras que la chicharra colorida crea los sonidos. El insecto llamado “girino”, se desliza sobre la superficie del agua y le da vida, y el saltamontes verde crea las praderas, mientras que el búho derrama la noche sobre la Tierra. El armadillo es el destructor de los fundamentos terrenales.

Mb’a tupí-guaraníEsa fue la Tierra Primordial, la Inmaculada, que se llamaba Yvy mara’eỹ, que desapareció con un Diluvio, como el tercer Sol de los incas, el cuarto azteca y la Segunda Humanidad hecha de madera –como se refiere en el Pópol Vuh- cuando el Tiempo Intemporal se había acabado y el Hombre olvidó su respeto e infringió las reglas. Los únicos que sobrevivieron fueron los que habían cometido incesto, que, como por extraño sortilegio, fueron enaltecidos al nivel de los dioses inferiores. A pesar del tabú del incesto, se observa que el “castigo” de los que han cometido incesto es la continuación de su vida en el cielo… Entonces el Cocodrilo Jacairá creó la Tierra Incompleta -la Ywy Tenondé, el país de la vida triste, donde la Humanidad perdió la inmortalidad, porque había tocado la ira divina –un elemento que nos recuerda la teología judeo-cristiana y la caída de los Primeros Humanos del Paraíso (quizás una influencia posterior, que llevaron los conquistadores españoles al Paraguay).

Los Guaraní viven convencidos de que no han nacido para la felicidad. De esta fe procede la percepción de que llegarán a la Tierra Inmaculada a través de la Palabra Divina.

En cuanto al elemento de incesto, hay que destacar en este punto que la vida moderna diaria de América Latina se caracteriza por el acoso sexual de menores dentro de su familia. Los historiadores señalan que si bien todos los continentes fueron conquistados por los europeos a través de las armas, el continente americano fue conquistado a través de la violación… Y esta situación se perpetúa desde la época precolombina hasta hoy en día, con la vista gorda de la Iglesia Católica …

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Ilias Tampourakis

Ilias Tampourakis

Nació en Atenas (Grecia) y creció en el seno de una familia griega con raíces internacionales.

Ha enseñado español y portugués en la Facultad de Idiomas de la Universidad Nacional I. Kapodistrias de Atenas y en los seminarios culturales de la Unesco en Grecia.

Traductor en el Cuerpo Diplomático de América Latina en Atenas y escritor de artículos y libros con temas culturales.

Representa al comité de arte de la Alianza Sociocultural Latinoamericana y Española en Grecia y era durante varios años columnista del boletín social africano en Atenas.

Ha dedicado un largo período al estudio de las civilizaciones de Asia, la filosofía y la naturaleza de este continente.

Además, ha estudiado el análisis morfosintáctico de 12 idiomas, investigando la mentalidad cultural que ellos revelan.

Certificado de los seminarios de paleografía española y oriental de las Universidades de Harvard (EE.UU.) y Complutense (Madrid); depositó (el año 2014, en colaboración con la Universidad de Colorado, EE.UU) su obra pertinente en los archivos estatales de Plasencia (España).

Ha estado viajando durante 30 años por 76 países del mundo, fotografiando y coleccionando piezas musicales y otras curiosidades

Ha vivido trabajando con su familia en Costa Rica (América Latina).

Considera que el conocimiento es substancial solo cuando se combina con la experiencia, y se niega a conformarse con cualquier tipo de opresión.

Cree que el hibridismo cultural proyecta varios elementos interesantes pero que, a la vez, corre en sus venas el dolor.

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