En meses pasados el guionista mexicano Edui Tijerina Chapa realizó lo que para él han sido las mejores adaptaciones cinematográficas. Por mi parte, hago aquí un recuento de algunas obras de teatro adaptadas al cine que vale la pena citar y ver.
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William Shakespeare es el dramaturgo más representado en los escenarios mundiales y el más adaptado en el
cine. Destaco por encima de todas las extraordinarias versiones cinematográficas soviéticas de “
Hamlet” y “
Rey Lear”, ambas en blanco y negro, dirigidas por Grigori Kozintsev; me parecen las adaptaciones más fieles y profundas de estas obras escritas por el Bardo de Avon.
El director de cine Orson Wells también adaptó a Shakespeare y llevó a la pantalla, en blanco y negro, sus propias versiones de “Macbeth” y de “Otelo”; considero que son las mejores versiones que se han hecho de ambas obras.
Del otro lado del mundo, Akira Kurosawa realizó dos adaptaciones de Shakespeare recreándolas y trasladándolas al entorno japonés, “Trono de Sangre” y “Ran”, basadas en “Macbeth” y “Rey Lear” respectivamente; las dos conservan el espíritu de las obras shakespereanas confirmando una vez más la universidad del dramaturgo inglés.
La dramaturgia norteamericana del siglo XX también ha sido adaptada al cine. “La loba” (
The Little Foxes) es una obra de teatro de
Lillian Hellman, que en el cine fue dirigida, apegada al texto original, por William Wyler, con la actuación de Bette Davis. Lo mismo sucede con otra obra de la misma autora, “La Mentira Infame” (
The Children’s Hour), dirigida por William Wyler, con Audrey Hepburn y Shirley MacLaine.
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Fiel a la obra de Tennessee Williams, Elia Kazan dirigió “Un tranvía llamado deseo”, con Vivian Leigh y Marlon Brando; este último ya la había representado con gran éxito en los escenarios teatrales. En contraste y del mismo dramaturgo, Richard Brooks dirigió “
La gata sobre el tejado de zinc caliente”, con Elizabeth Taylor y Paul Newman, la cual sufrió la censura homofóbica de la época debido a la homosexualidad del protagonista masculino.
Con guión de
Arthur Miller y basado en su propia obra, Nicholas Hytner dirigió “Las brujas de Salem” (
The crucible), con Daniel Day-Lewis y Winona Ryder. Quizás las generaciones que vieron esta película durante su estreno y posteriormente ignoran que la obra es una alegoría de la era macarthista y la cacería de brujas contra personas que eran, o se sospechaba que eran, comunistas o de ideas libertarias.
Un clásico es “¿Quién le teme a Virgina Wolf?”, adaptación de la obra de Edward Albee, dirigida por Mike Nichols. En 1988 se estrenó “Las relaciones peligrosas”, estupenda adaptación de la obra de teatro de
Christopher Hampton, dirigida por Stephen Frears, con Glen Close y John Malcovich. Por otro lado, en 1999 Oliver Parker dirigió impecablemente “Un marido ideal” de
Oscar Wilde, con Cate Blanchett, Julianne Moore y Rupert Everett.
Tras su éxito en Broadway, Londres y otros países, los musicales también han sido llevados al cine. La mayoría suelen ser frívolos y superficiales dedicados únicamente a entretener por medio de tonadillas pegajosas. Por lo mismo, destaco algunas que poseen un discurso interesante como “El show del terror de Rocky” dirigida por Jim Sharman, que se ha convertido en una cinta de culto para la comunidad LGTB; “Cabaret” de Bob Fosse, basada en el libro “Adiós a Berlín” de
Christopher Isherwood, la cual aborda la diversidad sexual y el ascenso del nazismo en Alemania; “Hair” de Milos Forman, que retrata aspectos de los años 60, entre la liberación sexual, la experimentación con drogas y la guerra de Vietnam, y “
Zoot Suit”, cinta basada en la obra homónima escrita y dirigida por Luis Valdés, un clásico del cine chicano.