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Las nueve musas
circuitos neuronales

Estrato neural del cerebro

La estructura cerebral está compuesta por extensas cadenas de neuronas, reunidas en los diferentes órganos especializados o extendidas por largas distancias.

Se comunican e integran por medio del botón sináptico y de la sinapsis; demostrado por Santiago Ramón y Cajal, Premio Nobel de Medicina en 1906.

Ramón y Cajal
Santiago Ramón y Cajal

Las cadenas neuronales crecen y se diversifican durante toda la vida del individuo, desde el período intrauterino hasta su muerte, y se componen de diferentes tipos y tamaños de neuronas. Se encuentran además las neuroglias, células nerviosas que no son propiamente neuronas pero rodean estas, y cuya función no es totalmente clara aun.

Crecimiento, diversificación e interconexión neuronal es generada por neuroplasticidad, factor crucial en la organización y maduración del tejido nervioso, incluyendo fibras conectivas. Por medio de la neuroplasticidad se refuerzan o inhiben conexiones, aumentan o disminuyen las ramificaciones y sinapsis.

Rita Levi Montalcini
Rita Levi Montalcini

El órgano rector de la neuroplasticidad es el Cono de crecimiento, órgano situado al final de la dendrita, se origina en el alargamiento del citoplasma, y es impulsado por los Factores neurotróficos (Gil-Loyzaga, 2009). Estos estudios han sido llevados a cabo por Rita Levi Montalcini, premio Nobel de medicina en 1986, entre otros muchos autores.

El impulso nervioso transita sobre cadenas neuronales en un continuado intercambio de estados de excitación e imbibición, los cuales abarcan todas las zonas cerebrales; aunque el cerebro opera como un todo único.

Se distingue neuroplasticidad positiva y negativa. La positiva consiste en el crecimiento dendrítico, mientras la negativa es la capacidad para atrofiar y debilitar conexiones. Entre los promotores positivos se incluyen la actividad física, educación, interacción social, razonamiento y búsqueda de soluciones. Entre los negativos se encuentran la salud deteriorada, deficiente calidad del sueño, inadecuada nutrición, abuso de sustancias (Vance, Roberson, McGuinness & Fazeli, 2010).

Según Pittenger & Duman (2008), el estrés crónico, precipitante de depresión, interfiere la neuroplasticidad, mientras que tratamientos anti-depresivos ejercen efectos opuestos. Consideran también que la capacidad del tejido nervioso de regenerarse o atrofiarse es regulada por el desarrollo del individuo, influencia socio-ambiental, o estados patológicos.

Davidson & McEwen (2012) exponen en un estudio que la experiencia interviene en la creación de las cadenas neuronales, y consideran además que el estrés, de moderado a severo, parece aumentar el crecimiento de circuitos neurales en la amígdala, mientras los reduce en el hipocampo y en la corteza prefrontal.

El movimiento de la neuroplasticidad, aunque es fisiológico, se expresa en la psique. Por ejemplo, ante una frustración los circuitos neurales se reorganizan y multiplican procurando una actitud adaptativa, ajustada al evento ocurrido. Si no se logra sobreviene la depresión, ansiedad, ira, u otro estado emocional nocivo. Uno de los mecanismos consiste en que la imagen de los hechos y situaciones se modifica por sí misma hasta hacerla aceptable. Se observa también que la migración neuronal defectuosa se traduce en trastornos de conducta (Kolassa & Elbert, 2007).

Se explica entonces que la experiencia adquirida por el individuo como resultado de los cambios socio-ambientales, incluida la influencia de las relaciones interpersonales, modifica el número de conexiones neuronales. Cada experiencia implica cambios sinápticos, incluyendo de hecho nuevos pensamientos, recuerdos, sentimientos. Se disuelven unas sinapsis mientras otras aparecen, y no solo en el estado de vigilia sino durante el sueño también (Askenasy & Lehmann, 2013). Por consiguiente, el Cono de crecimiento es fundamental en la fisiología del aprendizaje y la socialización.

A medida que tiene lugar la excitación a lo largo de las cadenas neuronales, se fomentan, fijan y consolidan canales predeterminados de excitación, y de hecho el asiento de los circuitos neurales.

Los circuitos neurales rigen el sistema psico-cerebral a través de los altibajos de excitación neuronal, y no se organizan de manera homogénea ni rígida, sino por el contrario, conforman una red algorítmica, diversa, flexible y modificable. Se estratifican escalonadamente a partir de los precedentes, por lo cual unos quedan relegados con respecto a otros.

El análisis-síntesis de la información circulante en el cerebro es el mecanismo generador de la formación y transformación del circuito neural, implica el devenir consciente del objeto reflejado, y por medio del cual se elabora una respuesta. Consiguientemente el cambio queda integrado a las áreas corticales de almacenamiento de la información (Breedlove, Watson & Rosenzweig, 2010).

PavlovSe hallan dos tipos de circuitos neurales, a lo cual se acercó Pavlov en su época. Unos poseen origen innato y otros son adquiridos a través de experiencia.

Los innatos son grabados genéticamente, y sus premisas en seres humanos se hallan en la formación del Tubo neural. Constituyen el estrato primario, psico-biológico, del individuo, y posibilitan en los inicios el fundamento de precarios instrumentos psíquicos para la subsistencia; incluso antes de la vida extrauterina.

Sobre la base de los circuitos innatos se forman los nuevos algoritmos neurales. Estos se superponen y estratifican progresivamente, son aportados por la experiencia, y se graban en el tejido cerebral por medio de la socialización y el aprendizaje. Por añadidura, en la psique de los animales superiores predominan circuitos biológicos, pero no se excluyen los aprendidos; aunque no supongan consciencia.

Ambos tipos de circuitos se integran en unidad indivisible. No pueden definirse unos u otros por separado, porque a medida que se incrementa la red cada modificación se integra al sistema total, y de ese modo se conforma un todo único.

Wolfgang Köhler
Wolfgang Köhler

Un avance reciente, el cual contribuye a explicar la relación entre los circuitos neurales y la psique, es el hallazgo de Neuronas Espejo (Mirror Neurons). Estas, ubicadas en diferentes zonas del cerebro, operan como mecanismo de duplicación, incorporando subjetivamente la realidad, por medio de reflejarla como un espejo; es decir, reproducen el modelo del entorno. Se activan cuando el individuo desempeña una acción, u observa la misma acción en otra persona, por lo que constituyen el fundamento para aprendizaje por imitación (Lacoste-Badie & Droulers, 2014) (Koehler, 2011). Es decir, actúan como “caja de resonancia” dentro del cerebro.

Antecedentes en el estudio del circuito neural

Entre los primeros antecedentes en el estudio del circuito neural se encuentra la teoría y las investigaciones de Iván Pavlov, quien crea un modelo psicológico y neurofisiológico tratando de explicar el aprendizaje y la conducta. Dicho autor parte de sus predecesores, principalmente de I. M. Sechenov (1965), quien expuso la teoría de los Reflejos del cerebro.

Sin embargo, según Rubinstein (1964):

No debe creerse que los mecanismos descubiertos por I. P. Pavlov y su escuela, expliquen plena y totalmente la actividad de la conciencia humana, no sólo en sus rasgos generales, sino en los específicos. Creerlo significa adoptar una posición mecanicista en el plano metodológico, tomando lo específico por general. Desde hace tiempo suelen encontrarse intentos de explicar todos los fenómenos por medio de un mismo esquema, sin desarrollarlos, sin concretarlos ni modificarlos.

A ello se agrega la concepción de González Martín (1975):

Uno de los inmensos méritos de Pavlov constituyó el haber descubierto en el reflejo condicionado la base de la actividad psíquica de los animales y el hombre, la base misma de esa actividad compleja reflejo-condicionada a que nos estamos refiriendo. El reflejo condicionado simple es un caso de constatación frecuente en la vida diaria de los animales y el hombre, pero no debe ser confundido con la complicadísima organización fisiológica y psíquica a que él mismo sirve de fundamento, y que se expresa en los actos más diversos… Y la historia de cualquier pensamiento o emoción humanos también es reflejo-condicionada, pero pecaríamos de mecanicismo si no creyéramos que los mismos son el producto de la integración de una inmensa cantidad de mediaciones condicionadas originadas socialmente, no de una simple suma de reflejos, sino de algo integralmente distinto.

Academia médica Sechenov de Moscú

Pavlov generalmente realiza sus investigaciones en modelos animales con perros, en los cuales hacía coincidir diferentes estímulos para lograr una conexión condicionada. De este modo se asociaba estos con diferentes zonas cerebrales. Cuando se complejizaban y estabilizaban con solidez se convertían en el Estereotipo dinámico, formando entonces cadenas donde la excitación de una zona provocaba la de otras previamente interconectadas.

Estas cadenas poseen, según dicho autor, una persistente permanencia en diferente grado de intensidad según el efecto del objeto sobre la psique; aunque al mismo tiempo se fraccionan y recomponen continuamente de acuerdo a las circunstancias. Pavlov expone: …se encuentran, chocan, obran entre sí para, finalmente sistematizarse, equilibrarse, y forman, por así decir, un estereotipo dinámico. (Pavlov, 1966).

Ciertamente el reflejo condicionado es básico en los procesos neurofisiológicos, pero su inicial carácter reduccionista ha sido superado. La simple asociación condicionada del estímulo con la reacción psíquica o física no explica la complejidad de la red de circuitos del cerebro. Más aun, según Koehler (2011), reducir la psique a funciones encefálicas conduce a la nada, es un camino totalmente erróneo.

En consecuencia, a pesar que la crítica a la teoría pavloviana es acertada, no excluye, al paso del tiempo, ser revisada bajo perspectiva más amplia y profunda. El pensamiento científico, en general, se desarrolla en espiral, la novedad deja a un lado anteriores avances. Sin embargo, llega un momento cuando se vuelve sobre los hallazgos y procedimientos anteriores, pero no de igual manera sino que en lo desechado se descubren nuevas verdades; lo viejo se integra a lo nuevo al percibírsele de diferente forma.

Las críticas a la teoría pavloviana fueron correctas en su momento, y acertadamente esta concepción fue superada por nuevos avances, a la postre ha resurgido en la concepción de los circuitos neurales. Algo similar ha ocurrido con la teoría freudiana, su planteamiento inicial ha merecido, incluso por neo-psicoanalistas, una avalancha de críticas, pero la práctica clínica ha conducido a esclarecer aspectos de la teoría de Freud, situándolos dentro de nuevo marco teórico.

El primer modelo de red neural como tal, fue propuesto por McCullogh y Pitts en la década del 50’, pero considerándola inflexible, sin variación. En contraposición, Rosenblatt propuso otro modelo, estocástico y genotípico, abierto a las probabilidades y formados como algoritmos de la experiencia (Bassim, 1972).

Benny Sudakov
Benny Sudakov

Sudakov (1983) expuso el modelo de Sistema Funcional Complejo como circuito neural, y lo definió como: Organización autorregulada, dinámica y selectivamente unida, de regulación nerviosa y humoral para el logro de resultado útil.

Los Sistemas Funcionales Complejos poseen una arquitectura propia, y son autorregulados por medio de su resultado. Son cadenas neuronales cuyo funcionamiento se halla interconectado, integrado y dirigido al cumplimiento de funciones específicas para llegar a un resultado único en función de las necesidades adaptativas; de hecho constituyen marco de circuitos neurales. Su plasticidad supone el surgimiento o modificación de receptores sensoriales, por lo cual diferentes órganos pueden cumplir, según circunstancias, las mismas funciones (Andrianov & Sudakov, 1996).

El modelo de Sudakov, dada su fijación, constituye un mecanismo que aporta estabilidad al sistema individual, y capacidad de restauración ante los cambios externos. Los más complejos pueden incluir los simples para cumplir un fin adaptativo. Unos son más rígidos mientras otros plásticos, pero todos pueden extender sus fibras nerviosas a cualquier lugar del cuerpo.

El Sistema Funcional Complejo constituye un paso adelante de otro modelo, expuesto por P. K. Anokhin, quien consideraba al resultado útil y adaptativo como organizador de un sistema funcional. La recepción continuada del estímulo, y su efecto reiterado, es factor que consolida el circuito neural. Sudakov, citando a Anokhin, expone:

Ninguna organización, por vasta que esta sea… puede ser llamada autorregulada… si en la interacción de sus partes esta organización no termina en un resultado útil para el sistema, y si en su centro de control no existe la información de retorno sobre el grado de utilidad de este resultado (Sudakov, 1983).

Alexander R. Luria, discípulo de Lev Semiónovich Vygotski, basó su concepción en el estudio de casos con heridas cerebrales durante la Segunda Guerra Mundial. Este autor, respecto a la localización de los Sistemas Funcionales Complejos, expresa:

Los sistemas funcionales complejos no pueden localizarse en zonas restringidas del córtex o en grupos celulares aislados, sino que deben estar organizados en sistemas de zonas que trabajan concertadamente, cada una de las cuales ejerce su papel dentro del sistema funcional complejo, y que pueden estar situadas en áreas completamente diferentes, y, a menudo, muy distantes en el cerebro.

La segunda característica propia de la «localización» de los procesos superiores del córtex humano es que nunca permanece constante o estática, sino que cambia esencialmente durante el desarrollo del niño y en los subsiguientes periodos de aprendizaje. Esta proposición que a primera vista podría parecer extraña, de hecho es bastante natural. El desarrollo de cualquier tipo de actividad consciente, compleja al principio, se va extendiendo y requiere un cierto número de dispositivos externos para ello y hasta más tarde no se condensa gradualmente y se convierte en una habilidad motora automática.

Todo lo que se ha dicho sobre la estructura sistémica de los procesos psicológicos superiores obliga a una revisión radical de las ideas clásicas sobre su «localización» en el córtex cerebral. Por consiguiente, nuestra misión no es «localizar» los procesos psicológicos superiores del hombre en áreas limitadas del córtex, sino averiguar, mediante un cuidadoso análisis, qué grupos de zonas de trabajo concertado del cerebro son responsables de la ejecución de la actividad mental compleja; qué contribución aporta cada una de estas zonas al sistema funcional complejo; y cómo cambia la relación entre estas partes de trabajo concertado del cerebro en la realización de la actividad mental compleja, en las distintas etapas de su desarrollo (Luria, 1982).[]

Alexander Luria
Alexander Luria

Para Luria el cerebro se organiza por bloques, por lo cual posee estructura jerárquica. El primero consta de áreas primarias o de proyección, las cuales cumplen funciones de recepción y emisión de impulsos nerviosos. Se encuentra el bloque de áreas secundarias o asociación, donde se procesa información y se preparan programas de acción. Por último, se encuentran terciarias o de superposición, encargadas de complejas funciones nerviosas; entre ellas la conceptualización.

Según Luria, en el sistema nervioso cada parte es a su vez subsistema, teniendo función especializada dentro del conjunto.

Luria clasifica los bloques del cerebro en tres unidades funcionales:

1) Unidad para regular el tono o la vigilia.

2) Unidad para obtener, procesar y almacenar información que llega del mundo exterior.

3) Unidad para programar, regular y verificar actividad mental; organización de la consciencia

Origen del circuito neural

Las relaciones interactivas a inicios de la vida constituían extensión de la que tenía lugar entre los cuerpos inanimados, donde promovidos por atracción física u otro tipo de energía, se desgastaban mutuamente. Por medio de la acción mecánica o química, a medida que se movían y chocaban entre sí, se producía fusión o desintegración. Una sustancia era causa y efecto de otra, desaparecían unos cuerpos mientras surgían otros. En ese movimiento aparece la molécula.

De la interacción molecular, a través de síntesis tras síntesis, y a través de continuados saltos cuantitativos y cualitativos, surge sustancia viva, y por ende los seres cuasi-vivos. Aparece la célula al cabo de más de tres mil millones de años de evolución (Margulis, 2007). Después de ese momento la interacción no implicaba solo desgaste y destrucción, sino también crecimiento.

Los primeros seres vivos, dada su simpleza biológica, manifestaban las características del mundo no-vivo dejado atrás, pero aun así evidenciaban desarrollados mecanismos de interacción. La célula, al inicio, lograba su subsistencia a través de su membrana superficial, con ella huía del peligro y procuraba sustancias alimenticias, pero de manera mecánica y química. Su movimiento era posible mediante corpúsculos en su protoplasma, reguladores de la contracción y distensión del cuerpo.

Las huellas de la interacción entre células quedaban plasmadas en la membrana externa, por lo cual cada una portaba en la superficie el modelo de las demás; la impronta del encuentro. Se producían por tanto, continuos cambios en su recubrimiento; entre estos, surgían extensiones que transitaban progresivamente al interior del soma. A pesar de existir control rudimentario de movilidad, alimentación y defensa, esos alargamientos abrían canales de comunicación interna, permitiendo una respuesta coherente y adaptada.

La modificación de conexiones dentro del cuerpo celular implicaba la incidencia de nuevas variables, principalmente relacionadas al movimiento, las cuales suponían despliegue de mayor cantidad de energía. Por consiguiente, se requería del aumento y diversificación de nutrientes alimenticios, propiciando el crecimiento físico y la capacidad de replicarse a sí misma.

No obstante, estas modificaciones no eran soportables a toda la gama celular. Donde la unión y contacto era destructiva se producía desintegración de una, y su absorción por otra. Por consiguiente, desaparecían las no preparadas para subsistir, pero las que lo lograban renacían con nuevas características, sintetizadas de las células desaparecidas.

La complejidad y diversificación celular transformaba el cuerpo mono-celular, aunque con estructura y funcionamiento aún simple. En el nuevo, parte de la masa celular se convertía en neuronas, y de ellas unas en receptores sensoriales mientras otras se centralizaban.

De cualquier manera, las nuevas se yuxtaponían en capas sucesivas hasta surgir órganos nerviosos; como el cerebro y sus componentes. Se agrega que la interconexión natural entre los diferentes órganos obligaba a la aparición de las fibras nerviosas. Estas conectan neuronas y órganos nerviosos, se extienden progresivamente, y son promovidas por el Cono de Crecimiento.

De ese modo se tejen crecientes y complejas cadenas de neuronas, a través de las cuales transitan los impulsos eléctricos, nerviosos. Surge la sensación y sensibilidad, y es en ese punto cuando aparece la psique propiamente.

La comunicación bioeléctrica entre neuronas tiene lugar a través de la despolarización que transita a lo largo de la fibra nerviosa y la membrana neuronal. La fibra, está compuesta por doble capa de lípidos, quedando separados los fluidos internos y el ambiente externo. Unos poseen alta concentración de iones de potasio, positivamente cargados, y se compone de iones sodio, negativamente cargados. A través de la membrana neuronal atraviesa el potasio, pero no el sodio, siendo regido este intercambio por la bomba de sodio–potasio; la sobrecarga negativa queda dentro de la célula, mientras la positiva fuera de esta. En consecuencia se crea el potencial de acción, despolarización-hiperpolarización que hace saltar carga eléctrica de un botón sináptico a otro por medio de la cronaxia, pero solo si la despolarización es suficientemente intensa para hacer avanzar el impulso nervioso de sinapsis en sinapsis (Breedlove, Watson & Rosenzweig, 2010).

De ese modo se forma la red de excitabilidad nerviosa, la cual modela subjetivamente la realidad, base fisiológica de la psique (Driver et al. 2010), y asiento de circuitos neurales. Según Pavlov: el tejido psicológico sobre el canevá fisiológico.

Dinamismo del circuito neural

circuitos neuronalesPor otra parte, la perenne transformación de la realidad implica el cambio constante pero discontinuo de la red neural. Al modificarse en funcion de la informacion recibida se inhiben unas áreas, mientras otras se estereotipan, acorde a la interacción particular del individuo. No se activan en bloque, sino ante estímulos específicos, dados por las necesidades (Lawlis, 2008).

Según Ciompi (2003), los circuitos neurales interactúan continuamente dentro del encéfalo, se integran de modo algorítmico, es decir en “programas”. Se reactivan, diferencian y modifican según información recibida.

En esa selectividad participa el sistema límbico, quien juega papel crucial en la evaluación afectiva, discriminando cual estímulo requiere respuesta y cual no (Cook et al. 2011). Como resultado, la red neural no posee la misma estabilidad y excitabilidad en todas sus áreas, ni tampoco responde a cualquier estimulo.

A ello se agrega que a medida que se reitera la excitación de específicas cadenas neurales, su excitabilidad tiende a generalizarse. Por ello la respuesta del sistema no está dada por mera sucesión de activación de circuitos, como plantea la teoría pavloviana ortodoxa, sino que está en función de las jerarquías dadas por el sentido afectivo del objeto reflejado por el individuo.

Se concluye por lo tanto que el movimiento de la red neural es una sucesión continuada de equilibrio-desequilibrio-equilibrio dentro de sí misma, promovida según la congruencia entre la información recibida, regulador fundamental de la integración de información.

Si el impulso nervioso al arribar al cerebro es portador de información congruente, o sea no porta divergencia con lo establecido previamente, la integración es armónica y la activación cerebral es mínima. Por el contrario, si es incongruente el proceso integrativo es escabroso, se produce una activación cerebral intensa, amplia y difusa para propiciar la búsqueda instintiva del equilibrio y adaptación.

A nivel psíquico la incongruencia se manifiesta en la medida que la información no responda a las expectativas del individuo; por ejemplo cuando es inaceptable, incompleta, súbita, novedosa, insólita, incomprensible, ambigua, desconcertante, opuesta a creencias, no posibilite o dificulte respuesta, sea adversa, genere alejamiento, o cualquier otra incongruencia. Finalmente, si la información es intrascendente, insignificante o no requiere respuesta, no llega a su plena integración; en la mayoría de los casos la información se escurre.

Proceso analítico-sintético

proceso analíticoEl proceso de análisis-síntesis del impulso nervioso es el mecanismo mediante el cual se produce su evaluación y posterior integración en los circuitos neurales. Transcurre a través de la excitación-inhibición del tejido neuronal; principalmente en corteza cerebral (González Martin, 1975).

El impulso nervioso, al circular por las áreas cerebrales, se descompone de modo aun no conocido a profundidad. En ese trayecto sus contenidos son cotejados y contrastados con la información antes almacenada en áreas asociativas y otros órganos, hasta quedar integrados a la red de circuitos neurales. Según Ciompi (2003), esta integración no es anárquica sino regulada por el significado cognitivo del objeto y su sentido afectivo.

Si el impulso ha sido recibido a través de receptor sensorial, exteroceptivo, interoceptivo o propioceptivo, se produce inicialmente el análisis-síntesis preliminar, donde este es evaluado a través de medios bioquímicos y eléctricos. A partir de ahí se convierte en sensación, la cual transita a lo largo de las conexiones nerviosas hasta alcanzar la corteza, directamente en las áreas primarias.

Por el contrario, si el impulso nervioso es producto de los procesos intra-psíquicos, como pensamiento o memoria por ejemplo, el análisis-síntesis no tiene lugar en las áreas de recepción sensorial, sino directamente en zonas secundarias y asociativas de la corteza. Estos, a diferencia del recibido sensorialmente, surgen por la interacción y síntesis entre los circuitos previamente establecidos; renovándose, ampliándose y generalizándose, determinando nueva información.

Las áreas de recepción, procesamiento y almacenaje de información, según Luria (1977), son las siguientes:

  • Proyección o primarias
  • Secundarias
  • Asociativas

proceso sintéticoLa función de las primarias es recibir el impulso sensorial proveniente de los receptores, y someterlo, dentro de circuitos neurales, al análisis-síntesis básico. Consiguientemente operan las secundarias. Estas, según concepciones, rodean las primarias y es donde se lleva a cabo análisis-síntesis más complejo. De ser el mensaje relevante para el individuo, es decir, suficientemente significativo y con sentido, se dirigen los impulsos hacia áreas asociativas, donde se produce la abstracción, eslabón final para aparición de imagen racional como unidad integral y consciente.

Las áreas primarias y secundarias se sitúan en diversos lugares de la corteza cerebral pero mayoritariamente hacia zonas lateral y posterior, dentro de un mar de asociativas. No obstante, entre especialistas existe diversidad de criterios sobre esta topografía. Además, los receptores nunca conectan directamente con áreas asociativas.

La fuente energética de la función analítico-sintética es la activación cerebral, acorde al sentido motivacional de la información para el individuo. Desde luego, si el objeto reflejado posee escasa relevancia la activación es mínima, y la información es poco o nada perceptible. Por el contrario, si es relevante se eleva con intensidad, y si rebasa las posibilidades adaptativas de la persona, alcanza nivel extremo, estresante.

El órgano de mayor participación entre los encargados de filtrar información y seleccionar cual posee relevante sentido afectivo y motivacional es el sistema límbico. Este se encuentra conectado a las áreas de recepción, procesamiento y almacenaje de información, y es eslabón ineludible en la valoración de los impulsos nerviosos en su tránsito por la etapa preparatoria no consciente. Se activa simultáneamente desde que el mensaje llega a las áreas primarias o de proyección, y determina si posee sentido motivacional. De ser así, los impulsos continúan su tránsito hasta las asociativas.

sistema límbicoEl sistema límbico, rinencéfalo, o corteza olfatoria, según sea llamado por uno u otro autor, forma parte de la corteza cerebral dentro de sus zonas antiguas, y es considerado por algunos como área asociativa también, aunque con funciones específicas en análisis-síntesis. Se compone de diversos órganos, pero principalmente por la amígdala y el hipocampo, cuya participación en la motivación y memoria es notoria.

La amígdala, en diversos experimentos con animales, demuestra su papel como centro del placer, y el hipocampo graba las respuestas que han sido antes reforzadas, por lo cual participa significativamente en la memoria a largo plazo. Este último se activa cuando en áreas asociativas se nota incongruencia entre la información recibida y el modelo neural previamente establecido.

Sin embargo, aunque el límbico codifica el grado de relevancia del impulso, no basta para la activación integral de la corteza. Para ello entran a participar órganos propiamente activadores del sistema nervioso. Estos se constituyen básicamente por la Formación reticular del Tronco encefálico, y determinadas porciones del tálamo, los cuales cuentan con abundantes conexiones hacia diversas regiones del cerebro para poder cumplir su papel energizante. De acuerdo a las circunstancias poseen mayor participación uno u otro, pero ambos integralmente fundamentan la activación emocional y el alerta mental.

Tronco encefálicoLa Formación reticular del Tronco encefálico ocupa el espacio entre el Pedúnculo, el Tercer ventrículo y la Protuberancia. Se sitúa encima, y es prolongación, de la médula espinal, y se compone de numerosos ganglios neuronales, los cuales adoptan forma reticulada.

Este órgano emite y recibe fibras inespecíficas, es decir, no inervan zona particular del cerebro sino que lo hace en forma dispersa. Ejerce una activación difusa y generalizada, con el fin de lograr orientación general, global, inmediata, emite impulsos activando la corteza, pero desencadenando el reflejo de orientación más elemental a partir de la orden dada por el sistema Límbico.

La Formación reticular, en coordinación con las áreas asociativas y límbicas, conforman el Sistema reticular activador ascendente, estructura sobre la que transitan los impulsos, tanto hacia la corteza, como los provenientes de ésta. Constituye un mecanismo autorregulado, inicialmente expuesto por los fisiólogos Moruzzi y Magoun en el 1949, a lo cual le siguieron otros autores, entre ellos Duffy (1962), encontrando que la estimulación artificial de ese órgano en los animales provocaba una secuencia de estados emocionales, desde el sueño hasta la furia intensa.

La activación cerebral provocada por la Formación reticular es difusa, lo cual implica la creación de múltiples focos de excitación, y despliegue del arousal emocional por todo el cuerpo-mente, Dicho estado se produce por la incongruencia entre la información circulante en el cerebro con estructuras establecidas con anterioridad. De ello resulta un estado de desorientación que tiende a buscar su equilibrio por medio de los órganos activadores.

La búsqueda instintiva de la orientación se conoce a nivel psíquico como Reflejo de orientación, Reflejo del ¿Qué es esto?, Reacción de Despertar, o Espectancy Wawe, según lo nombra uno u otro autor. Es un proceso reactivo surgido a causa del vacío creado por la llegada de impulsos que no pueden ser expedita e inmediatamente integrados a la red neural debido a su incongruencia, lo cual implica activación de extensas áreas corticales para lograr ese fin.

Alekséi LeóntievAlekséi Leóntiev (1981) llamó Eslabón cognitivo a la reacción orientadora, porque constituye el desencadenante de la cognición. Promueve el pensamiento y la memoria, y la atención se mueve erráticamente buscando respuesta. De manera consciente o inconsciente se trata de abarcar hasta los más mínimos detalles, toman importancia ideas no atendidas, y se vuelve a pensar en lo antes pensado. Todo con el fin de lograr definición de la situación y objeto presente.

A medida que se logra una comprensión global, aunque no se posea aún respuesta exacta, se reduce la actividad del sistema reticular activador ascendente, se circunscribe la excitación a los circuitos neurales involucrados, el alerta mental deja de ser difuso, disperso, y la atención se dirige hacia una meta definida con el fin de alcanzar respuesta eficaz. Tiene lugar entonces, en sustitución de la Formación reticular, la participación predominante del Sistema difuso talámico o Complejo reticular talámico, según lo llama uno u otro autor.

El Sistema difuso talámico forma parte del tálamo cerebral, y está constituido por un conglomerado neuronal situado por encima de la Formación reticular. Este órgano es un sistema cuya función es fundamentar también el reflejo de orientación, pero de modo preciso y dirigido. Es decir, la atención se enfoca a lo particular, cobra mayor participación la memoria, y comienza a operar el pensamiento encauzado a una meta; queda atrás la excitación difusa.

Por otra parte, a medida que se produce la integración cortical de los nuevos impulsos nerviosos, el análisis-síntesis se reduce, es menos necesario porque ya ha quedado definida la respuesta, la cual finalmente se fija, estereotipa. Las conexiones se fijan y consolidan, dejando paso a las tendencias más estables o automáticas de reacción, funcionan por sí solas siguiendo su propio esquema prefijado de reacción.

Por eso en la medida en que se presente el individuo ante situaciones similares, repetitivas y estables, se automatiza la actividad neural, y se retira el análisis-síntesis. Cada acto psíquico se debate entre lo automático y lo conscientemente regulado. En otras palabras, corren paralelos la evaluación analítico-sintética y la habituación neural (Breedlove, Watson & Rosenzweig, 2010).


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José Ramón Ponce

José Ramón Ponce

Doctor en Psicoanálisis, Universidad de Psicoanálisis Humanístico, Brasil.

Master en Psicología de la Salud, por la Walden University, Minnesota.

Licenciado en Psicología, certificado Josef Silny & Associates, Inc. Licencia de Hipnoterapia, USA.

Investigador Agregado por la Academia de ciencias de Cuba.

Fue miembro de la Sociedad de Neurociencias de Cuba, Sociedad de Psicología de la salud de Cuba, Grupo Nacional de Termalismo. Fundador y creador de la Sociedad Cubana de Hipnosis, en la Academia de Ciencias de Cuba. Miembro de la Sociedad Venezolana de Hipertensión arterial. Participante de eventos científicos nacionales e internacionales. Le han realizado numerosos reportajes de prensa por su trabajo.

Libros publicados:

Dialéctica de las actitudes en la Personalidad
El Sistema Psíquico del Hombre
Estrés emocional y su afrontamiento
Como estudiar mejor y sin estrés
Conversando con adolescentes
Un Hombre ante sí mismo
Hipnosis y relajación emocional.
Folletos en apoyo a la docencia.​

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