Las nueve musas
Brassaï
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Brassaï. El ojo de París

Ya no podía aguantar por más tiempo las imágenes dentro de mí; había absorbido tantas, principalmente durante mis caminatas nocturnas, que tenía que expresarlas de una forma diferente, más directa que la que me  permitía el pincel”

 BrassaÏ. Entrevista con Gyulla Illyés para la edición húngara de Conversations avec Picasso

 Estamos ahora en el otoño de mi segundo año en París. Me enviaron aquí por una razón que todavía no he podido desentrañar.
No tengo dinero, ni recursos, ni esperanzas. Soy el hombre más feliz del mundo. Hace un año, hace seis meses, creía que era un artista. Ya no lo pienso, lo soy. Todo lo que era literatura se ha desprendido de mí. Ya no hay más libros que escribir, gracias a Dios.

 Henry Miller. Trópico de Cáncer

 

El escritor neoyorquino Henry Miller mantuvo una excelente amistad con Brassaï, al que denominaba El ojo de París. En 1948 Brassaï publicó la novela Histoire de Marie, de la que Miller escribió el prólogo. 

De todos modos, de los 17 libros que llegó a publicar Brassaï, posiblemente el más importante fue Conversaciones con Picasso (1964), con quien tuvo una gran relación y al que fotografió asiduamente mientras trabajaba en su taller.

BrassaïLa Fundación MAPFRE expone actualmente Brassaï en la sede madrileña de Recoletos, después de su paso por Barcelona donde tuve la oportunidad de visitarla. En total se exhiben unas 200 obras del fotógrafo Guyla Halász (1899. Brassó, Transilvania. Hungria -aunque actualmente pertenece a Rumanía. A partir del tratado de Trianon de 1920 pasó a denominarse Brasov-1984. Niza. Francia), conocido principalmente por el pseudónimo de Brassaï, que significa “de Brassó”. El comisario de la muestra es Peter Galassi, que durante el período 1991-2011 fue el conservador jefe del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA). Ha comisariado una cuarentena de exposiciones, entre ellas las de Henri Cartier-Bresson, Jeff Wall, Lee Friedlander, Andreas Gursky, Aleksander Rodchenko –del que ahora se exhibe una retrospectiva en el IVAM de Valencia- y Cindy Sherman.

Brassaï se formó en las universidades de Bellas Artes de Budapest, especializándose en pintura y escultura, y en la De las Artes de Berlín. En 1920 trabajó como periodista en la capital alemana, y cuatro años más tarde se instala definitivamente en París, donde continuará con sus labores periodísticas hasta que le llegó el momento de dedicarse plenamente a la fotografía, sobre todo al conocer de cerca sus calles, principalmente de noche. De todos modos, cuando sólo tenía 3 años de edad ya estuvo un año en dicha ciudad, ya que su padre, profesor de literatura francesa en la universidad local, pidió un año sabático  para poder ejercer en la Universidad de la Sorbona.

BrassaïEn 1930 se compra una cámara Voigländer Bergheil, que usando negativos de vidrio, le permite fotografiar la capital parisina de noche. En 1932 conoce a Picasso a través del editor, mecenas y crítico de arte Tériade, posibilitando que pueda fotografiar sus esculturas, que aparecerán en el primer número de la revista Minotaure. Durante el período 1931-1937 se centra primordialmente en fotografiar exposiciones en salones de belleza para la revista Coiffure de Paris. En 1945, después de la Segunda Guerra Mundial, celebra su primera exposición de dibujos en la Galerie Renou & Colle de Paris. A partir de 1949 colaborará en la revista Harper’s Bazaar . Su primera muestra fotográfica en Estados Unidos se produce en 1955 en el The Art Institute of Chicago.

BrassaïPero no sólo se dedica a la fotografía, el dibujo, la pintura, la escultura, la literatura o el periodismo, sino que también le interesa el cine; en 1956 su película Tant qu’il aura des bêtes (Mientras haya animales), obtuvo el premio a la película más original en el Festival de Cannes. La fotografía en color no empezará a emplearla hasta 1957 cuando adquiere una Leica.  En 1966 se le concede el premio de la American Society of Magazine Photographers, y al año siguiente aparecen sus últimas fotografías en Harper’s Bazaar, retratando a su amigo, el novelista y dramaturgo irlandés Samuel Beckett. En la década de los 70 recibe dos reconocimientos de su país de adopción, como son el nombramiento de Caballero de las Artes y de las Letras de la Legión de Honor y el Gran Premio Nacional de Fotografía que concede el Ministerio de Cultura. Pero no será hasta dos décadas después de su muerte que se realizará la mayor retrospectiva de su obra en el parisino Centro de Arte Georges Pompidou.

BrassaïRespecto a la exposición de Madrid, como también lo fue en la Ciudad Condal, se divide en diversos apartados que corresponden al período 1921-1959. Se trata de los siguientes: Autorretratos, La calle, París de día, Sueño, París de noche, “Minotaure”, Placeres, Sociedad, Personajes, Grafitis, Cuerpo de mujer, Lugares y cosas y Retratos: artistas, escritores, amigos. La mayoría de las fotografías transcurren en París, un París nocturno donde la lluvia, la niebla, las calles oscuras y solitarias sólo iluminadas por la tenue luz de una farola, ofrecen unas imágenes que se acercan a “la belleza inquietante de la noche desierta”. Pero no fue hasta 1931 que tuvo el reconocimiento de la crítica especializada por su trabajo fotográfico, y fue precisamente por la publicación de su libro Paris la nuit.

 En el boulevard Saint Jacques de 1932De la serie Autorretratos sólo hay cuatro imágenes que corresponden a tres momentos concretos: 1932, 1946 y 1958, pero que guardan todos ellos una afinidad ya que visualmente no encontramos demasiadas diferencias. La obra que más me ha impactado es En el boulevard Saint Jacques de 1932, en la que se le ve totalmente solo en una calle mojada por la lluvia, mirando a través de la cámara que está sujeta por el trípode dispuesto a su misma altura, mientras está fumando un cigarrillo y con las manos en el bolsillo en una actitud que más bien parece una pose –por ello se trata de un autorretrato-  que el momento preciso de disparar la cámara sobre un objetivo determinado. Al fondo, a la derecha, se percibe la luz de una farola que ilumina el suelo húmedo, confiriendo a la escena dos polos de atracción para el espectador. Cabe mencionar la dificultad con la que se enfrentaban los fotógrafos en aquella época para llevar a cabo su labor, ya que por ejemplo Brassaï empleaba una placa de vidrio de 6,5 x 9 cm para cada disparo, y solamente podía llevar consigo 24 placas debido al peso de cada una.  Otra instantánea que refleja la moda de la época es Con Gilberte en el hotel Martínez, Cannes (1946). Gilberte era la esposa de Brassaï con la que se casó dos años más tarde de cuando se realizó esa foto. La conoció en 1945 cuando ella fue a su apartamento a recoger unas fotos para la revista en la que trabajaba. En esta foto se les ve a los dos posando. Ella sentada encima del brazo de una butaca, con las piernas cruzadas. Lleva pantalones, camisa blanca y zapatos sin tacón, lo que indicada la elegancia y modernidad de su atuendo. Y él, de pie, con traje, pero sin corbata. Brassaï siempre vestía   elegantemente, como un dandi. La anécdota de esta imagen es que los protagonistas están en un segundo plano en el centro de la composición, ya que en el primer plano está la puerta entreabierta, como si no quisieran darle importancia a esta situación tan familiar, restándole intimidad.

La siguiente serie, La calle, se divide en dos partes; en la primera aparecen obras de 1931 a 1937 y en la segunda de 1937 a 1957. De 1931 se expone la fotografía Un cadáver en la orilla del Sena, donde se ve a un hombre muerto, con el sombrero entre en sus manos, extendido en el suelo adoquinado al lado mismo del río. El contraste de un cuerpo inerte con el movimiento del río es bien evidente. En otra obra de 1932 muestra a través de ocho Brassaïinstantáneas la aparición de un hombre muerto en medio de la calle y cómo al poco tiempo es recogido por una ambulancia. Las tomas están realizadas desde un edificio cercano y delante mismo de dónde ocurre la tragedia. La obra se titula Un hombre muere en la calle, boulevard August-Blanqui. Las escenas de la noche parisina lloviendo mientras la gente va caminando son recurrentes en esos años, pero lo más importante es que las fotografía desde una perspectiva diferente a la habitual ya que únicamente le interesan las piernas, por lo que el contraste del claroscuro es evidente. También las sombras en movimiento, debido a la lluvia, destacan por encima de la luz artificial proveniente de las farolas. En los años cincuenta viaja a España, donde fotografía diversos lugares, entre ellos Madrid y Barcelona, y a Londres y Chicago. De la capital de España, hay Conversación en Madrid (1950-1951), donde se ve a dos hombres hablando en una esquina entre dos calles; uno de ellos es un cura y los dos van medio tapados por sus ropas, lo que indica que se resguardaban del frío. Parece más bien una escena extraída de una pintura o grabado goyesco. En cambio, la secuencia que observamos en Joan Miró. Plaza Real. Barcelona (1955) es bien diferente, ya que unas niñas están jugando en medio de la plaza mientras otras están mirando y en un segundo plano aparece el pintor Joan Miró que parece complacido con la escena. La naturalidad y espontaneidad del acto indica que Brassaï siempre está atento a lo que pueda suceder en cada instante.

En Paris de día vemos una ciudad diferente a través de algunos de sus monumentos, plazas o avenidas, como por ejemplo Muro de la prisión de La Santé en la esquina con el boulevard Arago y la calle de La Sante (1930), Escalera, Montmartre (1932 y 1937) y Place de la Concorde (1945). A diferencia de otras obras, en éstas no aparecen personajes, sino que lo pretende el artista es mostrar los encantos de la ciudad desde una perspectiva arquitectónica, lo que indica que a Brassaï le interesaban tanto sus habitantes como la propia ciudad. En la siguiente serie, Sueño, muestra unas imágenes muy curiosas, donde algunas personas, todas ellas anónimas, descansan en diferentes posiciones y lugares y que, en la mayoría de los casos, están sesteando. Aunque tengamos la sensación de que se trata de imágenes de un marcado contenido anecdótico, es importante señalar que, para el fotógrafo no lo son en absoluto, ya que muestran un determinado comportamiento del ser humano: que cuando tiene ocasión de hacer la siesta la suele hacer, pero con la diferencia de que aquí es en el exterior.

BrassaïEn cuanto a París de noche también la divide en dos partes que abarcan el corto período de 1931-1935. Por un lado, escenifica una ciudad fría, lluviosa, solitaria, en la que la luz únicamente  proviene de uno de los principales monumentos de la ciudad como es La torre Eiffel vista a través de la reja del Trocadero (1930-1932) o  la de un rótulo que se atisba ligeramente en medio de la niebla de un hotel, caso de  La estatua del Mariscal Ney en la niebla (1932), y que indican la importancia que adquiere en su obra el misterio de la noche en una ciudad que parece desierta comparada al bullicio del día.  Por otra parte, también hay una serie de imágenes en las que aparecen diversos personajes de la vida nocturna parisina, como por ejemplo Apagando una farola, rue Émile Richard, en que se ve al farolero realizando su labor cotidiana. En otra obra aparece un vendedor de periódicos y revistas leyendo dentro del propio Quiosco de prensa (1930-32). De todos modos, resulta extraño que por la noche estuvieran abiertos aún los quioscos en aquéllos momentos, aunque recuerdo hace años que sí lo estaban los ubicados en Las Ramblas de Barcelona.

Chez SuzyEl apartado dedicado a la revista surrealista Minotaure, en la que colaboró desde sus inicios Brassaï, también ocupa un papel destacado en la exposición. La revista nació en 1933 y se publicaron solamente 13 números, él último de ellos a principios de la Segunda Guerra Mundial. El artista trabaja diversas temáticas que van desde el desnudo femenino a las calles de Paris, pasando por la representación de elementos modernistas, de la naturaleza o los interiores donde, de nuevo, la luz es la protagonista. La serie Placeres consta de cuatro partes. En la primera aparecen maleantes, prostitutas, policías y amantes. De hecho, le “fascinaba especialmente lo que los parisinos denominaban “les bas-fons”, los bajos fondos llenos de maleantes, macarras y prostitutas en las calles y los burdeles. Aquel mundo era a la vez una realidad y un mito construido que tanto la literatura como las artes visuales habían consagrado”. De ese mundo existen diversas escenas de las que podemos destacar La banda del Gran Albert, cerca de la Plaza de Italia, Paris (1932-1933), en la que un grupo de maleantes parece estar observando a sus futuras víctimas o simplemente parece que estén posando para el fotógrafo, ya que están de espaldas a la cámara. Sus trajes y gorras oscuras contrastan con la luz que surge en la parte izquierda de la composición. Las prostitutas las representa con dignidad y elegancia. Están en actitud contemplativa y expectante mientras esperan a los clientes. La soledad de la noche aún hace más patente ésta situación. Las imágenes obtenidas en el burdel Chez Suzy (1931-1932) no son muy habituales, ya que se trata de un lugar que exige privacidad, pero Brassaï tuvo la oportunidad de visitarlo para reflejar cómo es un espacio donde se busca el placer. Las fotos que se exhiben son una secuencia de lo que sucede allí dentro: La puerta de entrada; La sous-maîtresse, Chez Suzy, delante de un gran espejo esperando que hagan su presencia los clientes; un grupo de prostitutas desnudas aguardando la decisión del cliente que, en este caso, era Kiss, ayudante de BrassaÏ; la prostituta en el baño; con el cliente en la cama, y finalmente, vistiéndose ambos. En todos los casos los personajes aparecen de espaldas. Hemos de suponer que estas fotografías, por la época en que fueron realizadas, debieron de ser muy impactantes, aunque la sociedad parisina en aquellos tiempos era abierta, ya que no podemos obviar que entre los años 20 y 30 fue la ciudad, junto con Berlín, donde más tendencias artísticas surgieron. Los bares y cafeterías también fueron centro de atención para Brassaï tal como vemos En un bar, boulevard Rochechouart (1932), en que se ve a una mujer joven fumando y mirando a la cámara con una expresión entre tranquila y seductora, y por tanto muy segura de sí misma. En Bal des Quatre Saisons, rue de Lappe (1932-1933) aparecen tres mujeres sentadas delante de una mesa donde hay tres copas. Es la clásica escena donde las mujeres esperan que alguien las invite a bailar. Y por último, también merecen su atención las ferias de barrio, el Folies Bergère y las fiestas de disfraces.

BrassaïLa serie Sociedad demuestra la otra parte de la población parisina, la del glamour, donde la noche se traslada a los restaurantes, las salas de fiestas, los teatros. La elegancia en el vestir, las conversaciones silenciosas pero agradables de los protagonistas de estas imágenes, demuestran que lo que sucede en otros lugares de la ciudad no les preocupa, como si fueran dos mundos paralelos que no llegan a encontrarse. La Velada en la residencia de la Princesa Chavchavadze (1947) es un claro ejemplo de ello: dos parejas hablan entre ellas, una en primer plano y otra detrás, sin aparentar inquietud, más bien es todo lo contrario. En Christian Dior en su casa (1947) Brassaï retrata al diseñador de moda francés, de origen burgués, sentado en el sofá de su casa delante de un cuadro de un antepasado suyo.

La Môme Bijou, Bar de la Lune, Montmartre (1932)Personajes ofrece una visión muy singular y diversa de un grupo de gente que tiene el encanto de que los muestra tal y como son, o al menos, así lo parece. En La Môme Bijou, Bar de la Lune, Montmartre (1932) representa a una mujer que enseña sus manos llenas de joyas mientras está mirando fijamente a la cámara; Mozo de carga, mercado de Les Halles (1939) muestra a un hombre grueso de mediana edad con los brazos cruzados. Su aspecto indica la dureza del oficio.  También se exhiben dos fotografías tomadas en Sevilla en 1951; en una de ellas se ve una escena de la procesión sevillana y en la otra a un vendedor de marisco. La temática de los Grafitis ofrece la otra cara de París, la del descontento, la rebeldía, la protesta, pero también la del arte callejero. El artista plasma a través de sus fotografías una mirada del grafiti que no parece muy distinta de lo que acontece hoy en día en cualquier ciudad, lo que indica que no se ha avanzado demasiado en esta problemática de ensuciar las paredes, solamente que en el caso de París no intervenían en las puertas de las casas o de los comercios. En Cuerpo de mujer podemos apreciar que su trabajo no se basa exclusivamente en la fotografía, sino que también el dibujo y la escultura son importantes para él. La mayoría son desnudos femeninos en los que la figura de la mujer por su voluptuosidad y formas redondas, se aproxima al concepto de escultura clásica. Para Brassaï “obligar al modelo a comportarse como si el fotógrafo no estuviese allí es verdaderamente hacerle representar una comedia. Lo natural es no escamotear esa presencia. Lo natural de esta situación es que el modelo pose honestamente”.

BrassaïEn la serie Lugares y cosas, el artista enseña algunos de los lugares que ha visitado, entre ellos Barcelona, a través de la La Sagrada Familia de Antonio Gaudi, Barcelona (1954), haciéndolo desde una perspectiva muy poco frecuente, pero que denota su preocupación por el detalle, como también ocurre con Ventana de estilo colonial. Ouro Preto. Brasil (1959), donde la cortina, que surge de improviso de una parte de la ventana, se mueve por el viento como si se tratara de la vela de una barca. En Islas Baleares (1953) plasma la belleza serena de un edificio blanco con la puerta y las ventanas oscuras. Se dejamos ir la imaginación es como si viéramos una cara con dos ojos y una boca. Finalmente, en Retratos vemos a diversos artistas, escritores y amigos, como Pablo Picasso, Salvador Dalí, Anaïs Nin, Henry Miller, Jean Genet, Jacques Prévert, Eugène Ionescu, Henri Matisse u Oskar Kokoschska, entre otros. Posiblemente una de las fotos más celebres sea la de Henri Matisse y su modelo; París (1939), en la que el pintor francés dibuja a la modelo que posa desnuda y a su lado hay una enorme tela sin acabar.

 

Ramon Casalé Soler

Ramon Casalé Soler

Ramón Casalé Soler (Barcelona. 1955)

Museólogo, historiador y crítico de arte

Miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA)

Miembro del Consejo Internacional de Museos (ICOM)

Licenciado en Geografía e Historia, especialidad en Historia del Arte (Univ. Barcelona)

Máster en Museología y Patrimonio Cultural (Univ. Barcelona)

Curso de Anticuario (Barcelona)

He formado parte de la Junta Directiva, con el cargo de Tesorero, de la Asociación Catalana de Críticos de Arte (ACCA), durante el período 2001-2016

Colaborador del programa de radio “Formas y Ängulos en las cadenas Onda Cero y COPE de Barcelona durante 7 años

Excoordinador de Artes Plásticas del Museo de la Marina de Vilassar de Mar (Barcelona)

Exdirector artístico de la Galería de Arte Sant Pol Art, de Sant Pol de Mar (Barcelona)

Fui corresponsal en España de la revista italiana ARTE IN de Venecia durante 20 años

Formaba parte del Comité de Redacción de la revista digital Mur Crític (ACCA)

Actualmente soy crítico de arte de la revista BONART de Girona, de la revista digital Arqnou de Masnou (Barcelona), del periódico L’Independent de Gràcia de Barcelona y del Full Informatiu de la Societat Catalana d’Arqueologia

Asimismo, he sido crítico de las revistas Batik, Arte Omega, Marte de Barcelona, Papers d’Art de Girona, Zerovuittresquaranta y Vilassar Actiu de Vilassar de Mar (Barcelona), entre otras publicaciones, desde los años 1987 hasta la actualidad

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