Las nueve musas
Todos somos necesarios
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Llegan estas fechas de Navidad y Año Nuevo y entre la alegría y el jolgorio de quienes podrán pasarlo bien, están aquellos a los que falte lo esencial.

En una sociedad secularizada, posmoderna, desengañada de los grandes metarrelatos salvadores, las migajas del cuento de Dios, recaen en estas festividades.

Bellas canciones de hermandad, sonido de las campanillas de los renos de Papá Noel, luces en las calles, negocios exhibiendo los bienes más diversos, adornos para los abetos, esa serie de villancicos que aun siendo ya mayores recordamos y tarareamos con los hijos o los nietos, el placer de ver a los niños abriendo los paquetes con sus regalos, ese mal dormir por si no les alcanza el agua y la hierba a los camellos, esta mezcla entre lo superficial, la fantasía, lo profundo, el anhelo de comprensión. Y más, cuando en otras partes del mundo, estas no son sus fiestas, porque tienen otras creencias, igual de sublimes y esenciales, en tanto que la humanidad se ha hecho preguntas para las que anhela respuestas.

Y viene todo esto a cuento por unas palabras y un viaje. Ayer, viajaba con mi esposo hacia la provincia de Huelva. Era de madrugada y la noche oscura era una derrama de estrellas. Un racimo de ostentación que tentaba a querer extender la mano para tocarlo. Un poco antes, al salir de nuestra casa habíamos levantado la cabeza para admirar a Orión y a la Osa Mayor. Allí estaban marchando hacia ese Oeste figurado, que es el Este hacia el que cada día viaja nuestra hermosa nave «Tierra».

De repente, queriendo explicarle algo que había leído sobre sabidurías orientales antiguas, le dije a mi acompañante: «Todos somos necesarios para el Universo». Se hizo un silencio. Y no tardé en añadir: «Pero… cuando ves lo que pasa en Oriente Próximo, lo que ha pasado en los campos de concentración, no parece que sea así». Volvió el silencio, era denso, espeso, absoluto, solo se oía el motor del coche; y fuera, allí, seguían las estrellas. «Lo que pasa es que el Universo estará peor sin ellos» dijo mi esposo. Y yo repetí en mi interior lentamente: «El Universo estará peor sin ellos; y nosotros, y este Mundo». ¡Ah, qué silencio! Añadí: «Y ahora toda esa gente que escapa del Congo, que se quedarán sin poder vivir en las tierras de sus antepasados, y todo por un puñado de terroristas, ¿quién les da las armas, quién se quedará finalmente toda esa riqueza, qué intereses hay detrás, quiénes serán los responsables de esas vidas dañadas, perdidas para siempre?».

Mi esposo repitió: «El Universo también estará peor sin ellos».

En ese momento amanecía. Las estrellas habían desaparecido, sin embargo, quedaba una, justo en la eclíptica, por delante del Sol que asomaba a nuestra espalda. Un planeta en su viaje diario. Y nosotros, haciendo el nuestro, y las palabras, las que habíamos expresado también continuaron su viaje con nosotros; y el silencio, que era enorme; y la vida.

Pilar Alberdi

Olmer Ricardo Cordero Morales

Olmer Ricardo Cordero Morales

Pertenezco a la Generación Perdida que creció en medio de la guerra contra el narcotráfico en las décadas de los años 80's y 90's.

Me considero un "medellinologo", soy un investigador urbano que se ha dejado atrapar por una ciudad tan compleja, a la cual todos sus poetas y escritores mayores le han cantado con una profunda mezcla de amor y odio.

Desde muy temprana edad me entregué a la literatura que es mi pasión. A los quince años asistí al Taller de Escritores dirigido por Manuel Mejía Vallejo en la Biblioteca Pública Piloto de Medellín. A los 18 años ingresé a la Facultad de Economía de la Universidad Nacional de Colombia, allí empecé a participar en la actividad cultural y política de la ciudad, fundé junto con otros jóvenes ingenuos y soñadores grupos de poesía y teatro, también realicé documentales.

Soy egresado en Letras: Filología Hispánica, Universidad de Antioquia.

En 2015 gané el premio de Crónica: Belén sí tiene quien le escriba, con la obra “La calle, la esquina, el barrio”. Soy docente, periodista y corrector de texto y estilo. En 2018, publiqué la novela, La flor de los 80’s. En 2022, ocupé el segundo puesto en el IV premio de Relato Breve convocado por Las nueve musas, revista digital de España.

Corrección de textos

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