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Las nueve musas
Juicio

Psicología en el juicio oral

FUENTES DE ERROR EN EL PROCESO LEGAL

“El inocente, bajo tensión emocional, en ocasiones miente debido a una búsqueda irracional de salida a la situación. Ante la confrontación y desorientación de hechos falsos con reales, el inculpado, aun siendo inocente pierde la noción de los hechos y los tergiversa; o miente creyendo que la mentira le va a salvar de la situación. La mentira en este caso actúa como una agravante sin que el acusado se percate del abismo en que está cayendo. Se producen casos en que bajo ese estado se confiesa un delito que no se ha cometido; lo que impone la necesidad de conocer si el acusado no está atravesando por un desajuste emocional transitorio.”

Battistelli, L. La mentira ante los tribunales

El juicio oral constituye una confrontación entre la defensa del presunto culpable, y el representante de la ley, ejercido por la fiscalía.

Es una situación de interacción social entre juez, jurado, fiscal, defensa, testigos y acusado, la cual al margen de los aspectos legales constituye una lid psicológica.

Por consiguiente, se requiere conocer suficientemente la mente humana para llevar a cabo con eficacia y justicia el juicio oral y la investigación criminal.

En el transcurso de décadas la psicología ha ido adquiriendo un papel de mayor utilidad para la sociedad. Es la ciencia que estudia la psique, y por lo tanto al individuo y sus agrupaciones, llegando hasta el nivel de sociedad. Se hace muy necesaria en el campo de la investigación criminal y el proceso judicial por el hecho de que no siempre es lo que parece ser, las apariencias engañan, se puede tomar como esencial lo periférico, y se producen errores del pensamiento, memoria y percepción. A ello se le suma la posibilidad de actos deshonestos y corrompidos. En consecuencia, se producen crueles injusticias.

La psicología en el Juicio oral e investigación criminal gira en torno a:

  • Capacidad de presuntos culpables para ser juzgados y condenados
  • Control mental de sus protagonistas
  • Obtención de información y obtención de la verdad
  • Circunstancias conducentes al delito

La psique humana es un sistema, y por ende todo está entremezclado en su estructura y funcionamiento, incluyendo sus raíces, las cuales radican en el sistema neural del cerebro, y la fisiología corporal. Por lo tanto, para llegar a la verdad, todo acto judicial e investigativo debe conllevar principios del conocimiento científico; algunos de los cuales son:

  • Toda conclusión debe estar fundada en el razonamiento lógico, y tomando en cuenta todas las alternativas visibles.
  • La inferencia debe corresponder con la evidencia objetiva, excluyendo toda especulación, suposiciones, y conjeturas abstractas.
  • El conocimiento debe ser obtenido por medio de evaluación empírica y experimental, sobre la base de datos científicos, con el fin de esclarecer interrogantes del proceso judicial o en el investigativo.
  • Cada evento judicial o investigativo constituye un sistema particular, en el cual intervienen variables específicas. Por ello se requiere partir de concepciones generales, pero operar y reflexionar de modo concreto sobre los hechos; ninguno es igual a otro.
  • Los hechos y situaciones deben poderse reproducir en forma modelada en el laboratorio o a nivel de campo
  • Todo debe ser verificado. Si se parte de una hipótesis, esta debe continuar hasta su comprobación o refutación.
  • Sistemático. La información obtenida debe ser sistematizada, donde un eslabón conduzca al otro, y al final todo quede concatenado.
  • Saber separar lo definitorio de lo colateral.

No aceptar nada como cierto hasta que no esté como evidente

René Descartes.

Psicologia de las multitudes
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Uno de los aspectos cruciales en el juicio oral y las investigaciones relacionadas, es evitar llegar a inferencias, decisiones o condenas erróneas. La indagación y obtención de la verdad en el proceso judicial, desde la investigación, preparación, y finalmente el juicio oral, no excluye las fuentes de error del pensamiento; entre estas se encuentran los sentimientos apasionados, deseos conscientes o inconscientes, conmociones emocionales, e incluso ligereza y superficialidad de pensamiento.

Al momento de estudiar personas, sea testigo, presunto culpable, informante, o cualquier otro, se requiere tener en cuenta que la percepción, pensamiento, y conducta siempre difiere con respecto a la realidad en mayor o menor medida, y este hecho atañe a jueces, fiscales acusadores, abogados defensores, e incluso al jurado; más aún, se requiere tener presente que los hechos y situaciones percibidas, e incluso razonadas, pueden ser irreales, distorsionadas.

En general se tiende a obviar, evadir, consciente o inconscientemente, lo discordante con las motivaciones, sentimientos y criterios. Incluso puede un objeto concreto o persona quedar borrada de la percepción; no se advirtió, o por mucho que se trate de recordar fue olvidado.

En principio, la información desagradable es rechazada, mientras se acepta la favorable, la aceptable. Es decir, se prioriza la congruente con motivaciones, sentimientos e ideas. Por ejemplo, estudios de Rehmert & Kisley (2013) evidencian que a medida que avanza la edad se tiende a evadir información desagradable, la atención se dirige más a lo aceptable, lo que no conlleva conflicto, y se buscan estilos pasivos para solucionar problemas. Es por ello más difícil pedir testimonio a un anciano que a un joven, se comporta en ocasiones más evasivo.

La tensión emocional puede favorecer o entorpecer, según sea el caso, las funciones del pensamiento y la memoria. Puede agilizarla y esclarecerlas, pero si la emoción llega a alcanzar nivel extremo, estresante, se produce todo lo contrario, el recuerdo se diluye, el razonamiento se interfiere, y se distorsiona la visión hasta percibir lo que no ocurrió, desaparecer lo que estuvo de frente, escuchar lo inexistente.

Si dicha tensión deviene en ansiedad, depresión, ira, terror, o fatiga, el efecto es aún peor. Puede llegarse a obnubilación de la consciencia, como puede le suceder a quien es víctima de una agresión con posibilidad de perder la vida, presencia un asesinato siendo sensible a esos hechos, sufre una desgarradora violación, o se recibe la noticia de la muerte de un hijo. El sufrimiento implica un estado donde siente que lo sucedido fue a otra persona, o queda como si viera “una película”, como si eso no estuviera ocurriendo; generalmente tiempo después es que toma plena conciencia de los hechos. Por lo tanto, cualquier testimonio, e incluso confesión, se debe tomar con precaución.

Desde luego, ese hecho se basa en la Disociación psíquica, la cual se presenta en diversos cuadros de la mente humana. Es considerada separación “en partes” de sus funciones, sustentado por la sectorización de las redes neurales referidas a circunstancias específicas. Este concepto se inicia en la psiquiatría francesa del siglo XIX con las concepciones de Pierre Janet principalmente. Incluso antes, en el 1845, Moreau de Tours utilizó el término “disolución psicológica” (Bob, 2012). Esta disgregación de la psique ha permitido interpretar despersonalización, alucinaciones, distorsión perceptual, entre otros eventos mentales.

En ese estado se contemplan dos consciencias paralelas, evidenciándose en sonambulismo, crisis histérica de conversión, o hipnosis. No obstante, la disociación psíquica puede ser de índole patológica o no, y aunque existen múltiples formas, en todas se anula la unicidad de los circuitos neurales del cerebro; o sea, se desarticulan entre sí (Bob, 2012) (Soffer-Dudek, 2014).

Entre otros mecanismos comunes se encuentra la racionalización, la cual consiste en la tendencia a justificar un hecho o conducta angustiante obviando el real significado del evento; puede ser injustificable pero el individuo intenta creerlo para lograr serenidad. Este mecanismo usualmente se ilustra en la vida práctica por medio de la fábula de la zorra y las uvas. Mientras este animal andaba por un camino, encontró un jugoso racimo de uvas, pero no estaban a su alcance. Al intentar infructuosamente obtenerlas se dijo: “¡Bah!, si están verdes”. Asumió una explicación la cual mitigaba el efecto estresante del fracaso.

Como alivio a la angustia producida por haber cometido un error grave, los jueces, fiscales, defensores y jurados pueden reaccionar a través del mecanismo de racionalización. Justificarían el hecho con que actuaron según el protocolo, las reglas, no se percataron de algún detalle, están muy agotados y no prestaron atención, o cualquier otra explicación, aunque sea falsa. Pero de ninguna manera es permisible no reconocer que se cometió el error, porque con ello solo se logra repetirlo.

Gustave Le Bon

La selectividad de información es otro mecanismo donde inconscientemente se destacan y seleccionan componentes aceptables del mensaje, mientras se obvian o pasan desapercibidos los inaceptables, inconvenientes, incongruentes. Estos últimos quedan relegados, no se perciben o no se les presta atención; por ejemplo, quien se halla envuelto en controversias políticas, y está apasionado por un líder, involuntariamente presta atención a lo favorable de este y no percibe lo desfavorable. Se evidencia en la omisión de evidencia por acusador o defensor, o peor aún, que pasen desapercibidas para el juez o jurado.

La Formación reactiva, así llamada por el Psicoanálisis, se observa muchas veces cuando, se escucha a una persona expresarse peyorativamente de otra, e incluso manifestar odio vitriólico. Sin embargo, cuando se analiza detenidamente queda al descubierto la real actitud, diametralmente opuesta. De igual forma alguien puede expresar apasionado amor mientras que en realidad, y quizás de modo inconsciente, lo que existe es rechazo; por ejemplo, quien reiteradamente anuncia intenso amor por su pareja, puede estar escondiendo odio. Es por ello necesario estar muy alerta con respecto a los testimonios agresivos de un testigo contra un presunto culpable.

La conducta ganancial es un mecanismo propio de personas inmaduras, evasivas, y al mismo tiempo marcado egocentrismo. Consiste en la personalidad histriónica, según nueva clasificación de enfermedades mentales. Estas asumen determinados comportamientos o estado con el único fin de ser centro de atención por medios ilegítimos; por ejemplo, conductas ostentosas, charlatanería, vanidad desmesurada, mitomanía (mentir), liberalismo sexual (búsqueda de afecto, amparo y reconocimiento a través de irreflexivos encuentros sexuales).

Cualquier testimonio de este tipo de personas debe ser escuchado con reserva, sometiéndolo a rigurosísima evaluación crítica. Es peligroso dejarse llevar por testimonio de testigos o presuntos culpables con estas características. Son proclives a modificar los hechos, describir situaciones falsas, exagerar lo percibido, querer presentarse como víctimas para ser el centro de atención, o simplemente mentir por mentir.

Por otra parte, una característica típica de aquellos que se sienten en minusvalía con respecto a otros por alguna razón, consciente o inconscientemente, es que son marcadamente sensibles ante cualquier opinión o supuesto criterio que destaque que se sienten “por debajo” de otros. Como compensación estas personas destacan, o agigantan, acontecimientos y cualidades propias.

La ira y odio, es otra fuente de falsos testimonios acusadores o distorsionados. Pero no solo eso, sino que las descripciones pueden asociarse a hechos irritantes, sensibles o atemorizantes en miembros del jurado, por lo cual se pierde objetividad.

Por otra parte, la memoria, en interacción con los sentimientos y las motivaciones, modifica el recuerdo. Provenientes del pasado son reescritos y distorsionados por experiencias del presente (Koehler, 2011).  Además, la memoria tiende a inhibir los recuerdos desagradables, a menos que conlleven intensidad traumática, y, por el contrario, mantiene activos los agradables, incluso los magnifica, amplía, y deriva de ellos hechos que nunca ocurrieron. Este mecanismo alerta sobre la comprensión de testimonios y declaraciones. Otro aspecto para tener en cuenta en la memoria es que se tiende a recordar con mayor facilidad el inicio y el final de una proposición o un mensaje, mientras que la información intermedia pasa desapercibida con mayor facilidad.

La ilusión perceptual puede distorsionar una imagen, se cree haber visto lo que no era. Este hecho mental posee como fuentes internas estados de terror, ira, celos, odio, amor, amistad, u otros sentimientos distorsionadores, o fuentes externas, como sombras, reflejos de luz, líneas, colores. Un curioso ejemplo de ilusión es que quien es muy timorato y se encuentra solo de noche en un cementerio, puede confundir un simple sonido con el chirriar de una lápida al abrirse, o con un tenebroso llamado.

Otro de los factores que inciden en la veracidad de la información circulante con respecto al juicio oral y las investigaciones relacionadas, es el aspecto sentimental. Todo aquel cuya función caiga de alguna manera dentro del proceso judicial, y al mismo tiempo mantenga algún tipo de vínculo afectivo con uno de los participantes de dicho proceso, debe ser excluido del mismo. Al margen de ser conflicto de intereses, el sentimiento mismo modifica la percepción, comprensión, y aceptación de realidades; habida cuenta que dicho sentimiento, al exacerbarse, actúa sobre la emoción, disparándola hasta nivel extremo.

Especialmente se produce peligrosa parcialización algún participante del proceso judicial mantiene abierta o de manera oculta, relaciones amoroso-sexual con testigos o presuntos culpables. Se propiciaría la desinformación. Pueden crearse falsos testimonios por estados sentimentales vehementes dado su efecto sobre la visión de hechos.

Este efecto de los sentimientos y emoción sobre las funciones cognitivas explicaría, por ejemplo, las apariciones de espíritus y otros entes sobrenaturales, o quien ha perdido seres queridos y se presentan, les hablan y otros fenómenos similares. Se “fabrica” una presencia inexistente en ocasiones. A ello se le suma que un simple sentimiento de simpatía implica la tendencia, consciente o inconsciente, a falsear un testimonio u opinión para proteger a alguien.

Los reales procesos que tiene lugar en las imágenes oníricas mientras dormimos no han sido totalmente esclarecidos aún. Quien inició la aproximación en su estudio, hasta ahora, fue Sigmund Freud, el cual al menos estableció que los sueños giran directa o indirectamente en torno a las motivaciones y deseos, fisiológica o psíquicamente. Sin embargo, diversos estudios los evidencian como escape del estrés, incluso las pesadillas cumplen esa función. Por ello, se requiere cuidado al escuchar testimonios que pueden estar influidos por los sueños.

Una inferencia puede ser estrictamente lógica pero no ser cierta. Todos los indicios pueden ser conducentes a la convicción de una culpabilidad, y, sin embargo, no ser así. Los errores del pensamiento distorsionan los caminos para la solución de problemas, la comprensión de los hechos y la penetración de su esencia, conduciendo a conclusiones falsas. No puede haber premura en llegar a la verdad sin suficiente verificación, las cosas no siempre son como parecen y se cometen equivocaciones que resultan en graves injusticias, o incluso infracción de la ley.

Gordon Allport.

La rigidez de pensamiento y acción, en otras palabras, la terquedad, consiste en trazarse una línea de pensamiento inflexible, no modificable fácilmente, aunque la realidad “pida a gritos” el cambio y la adecuación a las condiciones concretas. Se trata del hecho de mantener pensamiento y conducta estereotipada, mecánica. El individuo se “refugia” en su cliché, dado que una respuesta o situación no programada le crea tensión y ansiedad, no se siente seguro, se puede sentir coaccionado, desorientado. Es más fácil trazarse un esquema por el cual responder y del cual no salir. Este tipo de personas, por miedo o inseguridad, tercamente no responden a los agentes de la justicia; a veces ni siquiera en la audiencia pública.

Los errores en el proceso judicial e investigativo no solo están causados por variables individuales, sino que los movimientos y eventos sociales pueden fomentar estados de opinión que distorsionan el pensamiento crítico en miembros del Jurado, Jueces, Fiscales, Defensores, y más aún en testigos y en los propios acusados. No son pocos los procesos donde la presión social sobre presuntos acusados los conduce a declararse falsamente como culpables.

Uno de los acontecimientos sociales que puede influir sobre los protagonistas del proceso judicial o investigativo son los rumores. Según el psicólogo Gordon Allport, son una proposición específica para creer que se transmite de persona a persona, por lo general oralmente, sin medios probatorios seguros para demostrarlo. Este tipo de fenómeno grupal constituye un proceso que se produce lo mismo en grupos pequeños como en grandes masas.

Una característica fundamental del rumor radica en tener posibilidad de comprobación, por ello cuando se hace circular, si quienes lo escuchan asumen que es cierto, se multiplica de persona a persona, o de lo contrario desaparece. Generalmente conlleva una proposición apasionada, y se transmite por contagio emocional. De aquí que influyen fácilmente en las personas porque hace evadir en cada uno el análisis crítico. Por lo tanto, Jurado, Jueces, Fiscales, policías, detectives y cuanto participante se encuentre dentro del proceso del juicio oral o investigación criminal, puede ser interferido en su comprensión por rumores sin darse cuenta de su efecto.

Otros acontecimientos que propician errores y testimonios errados son prejuicios, fanatismo, contagio emocional, o conformismo grupal, tendencias a seguir consciente o inconscientemente al grupo, como ocurre en los desórdenes y agresiones masivas, los individuos pierden la noción de los límites, empujados por el frenesí de la masa.

Un proceso el cual se sitúa como promotor de numerosos mecanismos que distorsionan la información es la tendencia de la psique a su consonancia interna. Este proceso se explica por la teoría de la Disonancia cognitiva, de León Festinger (1957) (Sakai, 1996), lo cual explica que la psique marcha a la consistencia interna para reducir la tensión emocional debido a sentimientos o juicios opuestos. Dicha teoría inicialmente se circunscribía a lo cognitivo, pero posteriormente se demostró que incluía todas las funciones internas de la psique. Por lo tanto, inconscientemente un testimonio puede ser tergiversado.

“Someter metódicamente nuestras ideas a la prueba de los hechos”

Claude Bernard

Siempre, para llegar a la verdad, ante un hecho, situación o individuo complejo, sepárate, aléjate, y desde afuera visualiza, sin fatiga ni insistencia, estas preguntas:

  • ¿Qué hay detrás de lo que veo?
  • ¿Estaré equivocado?
  • ¿Cuáles son los móviles del falseamiento?
  • ¿Poseo toda la información?
  • ¿Estoy opinando sin conocer realmente lo que sucede?
  • ¿Estoy tomando en cuenta todos los ángulos?
  • ¿Me sitúo dentro del problema o lo veo solo desde mi ángulo?
  • ¿Será que mi inexperiencia hace ver con simpleza el hecho?
  • ¿Será que me estoy parcializando injustamente porque me conviene?

Es ponerte en la posición de “¿y si…?”


Bob, P. (2003) Subliminal processes, dissociation and the ‘I’. Journal of Analytical Psychology, 48, 307–316

Festinger, L. (1957). A theory of cognitive dissonance. Stanford, CA: Stanford University Press.

Freud, S. (2012) Psicología de las masas y análisis del Yo. Plaza Editorial: USA.

Koehler, B. (2011) Psychoanalysis and Neuroscience in Dialogue: Commentary on Paper by Arnold H. Modell, Psychoanalytic Dialogues, 21, 303–319. DOI: 10.1080/10481885.2011.581114

Lazarus, R. & Folkman, S. (1984) Stress, Appraisal, and Coping. Springer Publishing Company: New York.

Le Bon, G. (2012) Psicología de las multitudes. Granada: Editorial Comares, S. L.

Rehmert, A. E. & Kisley, M. A. (2013) Can Older Adults Resist the Positivity Effect in Neural Responding? The Impact of Verbal Framing on Event-Related Brain Potentials Elicited by Emotional Images. Emotion, 13, 5, 949–959. DOI: 10.1037/a0032771

Sakai, H. (1996) A Multiplicative Power-Function Model of Cognitive Dissonance: Toward an Integrated Theory of Cognition, Emotion, and Behavior After Leon Festinger. Chapter presented at the 48th Convention of the Japanese Psychological Association, Osaka, Japan, October 1984, and the 7th International Kurt Lewin Conference, Los Angeles, September 1996.

Soffer-Dudek, N. (2014) Dissociation and Dissociative Mechanisms in Panic Disorder, Obsessive–Compulsive Disorder, and Depression: A Review and Heuristic Framework. Psychology of Consciousness: Theory, Research, and Practice.

José Ramón Ponce

José Ramón Ponce

Doctor en Psicoanálisis, Universidad de Psicoanálisis Humanístico, Brasil.

Master en Psicología de la Salud, por la Walden University, Minnesota.

Licenciado en Psicología, certificado Josef Silny & Associates, Inc. Licencia de Hipnoterapia, USA.

Investigador Agregado por la Academia de ciencias de Cuba.

Fue miembro de la Sociedad de Neurociencias de Cuba, Sociedad de Psicología de la salud de Cuba, Grupo Nacional de Termalismo. Fundador y creador de la Sociedad Cubana de Hipnosis, en la Academia de Ciencias de Cuba. Miembro de la Sociedad Venezolana de Hipertensión arterial. Participante de eventos científicos nacionales e internacionales. Le han realizado numerosos reportajes de prensa por su trabajo.

Libros publicados:

Dialéctica de las actitudes en la Personalidad
El Sistema Psíquico del Hombre
Estrés emocional y su afrontamiento
Como estudiar mejor y sin estrés
Conversando con adolescentes
Un Hombre ante sí mismo
Hipnosis y relajación emocional.
Folletos en apoyo a la docencia.​

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