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Los héroes de tu cuñado

¿POR QUÉ NO TE LOS LLEVAS TÚ A TU CASA?

El héroe es ese ser que defiende al débil, es aquél que es capaz de anteponer  la vida de los demás a la suya propia. El héroe es una figura presente en  todas las culturas  y en todas ellas mantiene unos valores sorprendentemente similares.

Comienza la película y vemos al durísimo, al socarrón Bruce Willis ejercitando su swing con su palo de golf. Desde una plataforma petrolífera y a ritmo de rock, lanza bolas de golf contra unos molestos, mugrientos ecologistas de esos de Greenpeace que protestan contra la contaminación de los mares. Tu cuñado levita en la butaca. Mucho grito, mucha pancarta pero es Bruce, al final de la película, quien  dará su vida por el planeta, envuelto en el dramatismo más edulcorado que uno acierta a recordar. Porque ya se sabe, el único fin que busca cualquier reivindicación es la mejora de la imagen del que la hace. Los héroes están por encima de esas zarandajas. Actúan cuando tienen que actuar pero nunca, jamás intentan meterse en temas de opinión pública, compromiso social, cambio climático o la paz en el mundo. Déjense de historias, lo guay en realidad es sacar petróleo como si no hubiera un mañana.

El héroe es ese ser que defiende al débil, es aquél que es capaz de anteponer  la vida de los demás a la suya propia. El héroe es una figura presente en  todas las culturas  y en todas ellas mantiene unos valores sorprendentemente similares. Prometeo, Heracles, Perseo, Espartaco, los caballeros medievales tanto en su versión cristiana o musulmana… todos siguen un estricto código ético que mantienen hasta más allá de la vida cuando se tercia porque ellos son capaces de romper los límites que tenemos el resto de los mortales. En ello radica su fuerza y la fascinación que provocan.

El miedo nos define a todos pero sólo los héroes lo vencen. Por eso despiertan una admiración general que convierte en oro para cualquier causa la aparición de una imagen: un hombre frente a los tanques en Tien An Men, una niña frente a un toro en Wall Street, una joven negra alzando su puño frente a los neonazis o una anciana frente a las tanquetas en Caracas, toda causa que pretenda prosperar requiere estar bendecida por una imagen heroica y por ello es importante conseguirla o en su defecto impedir que la consiga el adversario. De ahí esas muestras de desprecio a cualquier signo de empatía que manifiesta tu cuñado, esa predisposición al desencanto en el empeño de mostrar como espurio cualquier noble impulso, cualquier rasgo de humanidad que no vaya dirigido exclusivamente al compatriota o al correligionario.

 “¿Quieres acoger? ¿Por qué no te los llevas tú a tu casa?” es el argumento estrella que esgrime tu pariente  para desarbolar las defensas “buenistas” demostrando que quien quiere acoger a sus congéneres no es sincero. Que es un parásito improductivo que pretende cargar irresponsablemente con sus locas pretensiones a “papá estado” y por ende a todos los que en realidad se esfuerzan y trabajan por el futuro. A esos sufridos emprendedores a quienes no desangran los noventa mil millones que cada año nos cuesta la extendida corrupción pero sí, al parecer, la pretendida sangría que representa nuestra exigua, ridícula cooperación humanitaria.   

 Tu cuñado quiere creer que los tipos como Willis son los únicos finalmente capaces de llevarse al refugiado a casa, precisamente porque no les vemos hacerlo. No lo van proclamando por ahí, subidos en barcos de piojosos con rastas, haciendo ver que salvan ballenas o inmigrantes. El viejo Bruce le viene de perlas para que no se extienda el pernicioso ejemplo colaboracionista porque él sabe que tras tanto gesto pretendidamente humano lo que se esconde es colaboracionismo con la invasión.

¿POR QUÉ NO TE LOS LLEVAS TÚ A TU CASA? Tu cuñado sabe que esos niños, esas mujeres y esos hombres que se echan al mar en realidad son invasores. Forman parte de una secreta conjura que les une por millones. Africanos y asiáticos conjurados todos ellos para arrebatarnos la Europa de las libertades a los blancos, utilizando como excusa las guerras, las persecuciones y el hambre en sus respectivos países para lanzarse al desembarco. Esas guerras y esas hambrunas que, lejos de tener que ver con una descolonización aún reciente e incompleta, son fruto exclusivo de su propio atraso cultural debido a su error al elegir la religión verdadera. Él sabe que esas gentes no son como nosotros. Ellos son como más animales, quieren menos a sus hijos y no dudan en lanzarlos al mar bravío en su empeño por alcanzar nuestras costas.

Y en estas circunstancias es donde vuelve a surgir el héroe. Un triste concepto de heroísmo que defiende al fuerte frente al débil. Un presunto heroísmo que provocaría arcadas a toda la Tabla Redonda pese a que a menudo la imita estéticamente con gran profusión de armaduras y cruces. Un heroísmo que desconoce la compasión que forja al verdadero héroe porque lo ignora hasta la caricatura. Que retira en nombre de Cristo el cuenco de la boca del sediento y le cierra en las narices la puerta del infierno al inocente porque le confunde con el demonio mismo… o eso dice por dar tintes épicos a lo que no es más que simple y llana avaricia.

Es agosto y metemos los pies en el mediterráneo. Llegará septiembre y  volveremos a tierra bronceados, tranquilos y seguros porque un barco lleno de héroes, justo en la otra orilla, nos habrá defendido de los niños.

 Habrá devuelto  su chocolate al loro de tu cuñado.

 

(cabecera: @ Santi Palacios)

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Alfredo Llorens

Alfredo Llorens

Alfredo Llorens (Valencia).

Licenciado en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia en la especialidad de Escultura.

Máster en producción artística y profesor asociado del Departamento de Escultura en dicha Universidad (2010-2012).

Realizando en la actualidad su tesis doctoral que compagina también con su trabajo como escultor para la compañía Lladró.

Aborda en sus obras una revisión marcadamente irónica, mecanicista y caricaturesca de los comportamientos humanos, con especial atención al concepto de Poder.

Realiza esculturas y dibujos organizados en exposiciones temáticas que van desde la pieza de pequeño formato hasta la instalación de gran volumen.

Exposiciones individuales:
- 1997 "La Grandeur" (con sus secuelas "La Grandeur Encore" y "La Grandeur Encore Plus").
- 2005 "Elogio del Artefacto".
-2009 "La vida Ingrávida".
-2012 " Mecánicas del Dominio".

Cuenta con obra en "Museo de Escultura al Aire Libre" de la Universidad Politécnica de Valencia así como en numerosos organismos oficiales y colecciones particulares.

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