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Las nueve musas
Nizam al-Mulk es asesinado_pintura islámica siglo XIV
Nizam al-Mulk es asesinado. Pintura islámica siglo XIV

La secta de los asesinos de Alamut

Cuando hablamos de Alamut y de la “secta de los asesinos”, no resulta fácil deslindar la Historia de la leyenda. Por ello, conviene aclarar desde este inicio que el verdadero nombre que la Historia ha asignado a los citados asesinos es el de Nizaríes.

El cuartel general de los asesinos en Persia —actual Irán—, recibía el nombre de Alamut.

Mapa AlamutSu sola mención causaba pavor en todas la cortes islámicas de su tiempo. Era Alamut una inexpugnable fortaleza, situada en los Montes Elburz iraníes (a unos cien kilómetros de Teherán) y a 2013 metros de altitud sobre el nivel del mar, que había sido construida en el siglo VII por el rey Wah Sudan ibn Marzuban, y cuyo emplazamiento eligió cuando vio que un águila se posaba en su cima y lo consideró un augurio propicio. Alamut —Aluh Amujt— significa Nido del águila. Se hallaba protegida por abruptos precipicios y profundas gargantas que la circundaban.

Para comprender la naturaleza de esta “secta de los asesinos” hay que remontarse hasta los orígenes del Islam. Tras la repentina muerte de Mahoma en el año 632 sin dejar un sucesor claro, se desató una feroz lucha por el liderazgo de los musulmanes que provocaría un gran cisma. Los partidarios del primo y yerno de Mahoma, Ali ibn Abi Talib, reclamaron el poder para él ya que pertenecía a la familia del Profeta. En cambio, sus rivales defendían que cualquier miembro de la tribu de Mahoma podía acceder a liderar la comunidad. Con el paso del tiempo, el enfrentamiento entre los partidarios de Ali, conocidos como chiítas, y sus adversarios, los sunnitas, fragmentaría a la Umma o comunidad musulmana surgida de las doctrinas de Mahoma.

A pesar de las disputas internas, el islam se expandió muy rápidamente durante los siguientes años al irse convirtiendo a la nueva religión los pueblos conquistados; como los antiguos persas, por ejemplo, que sumaron a sus antiguas creencias zoroástricas las del Islam. Esta mezcla de credos no fue aceptada por los sunnitas y condujo a que dichos conversos, además de identificarse con el movimiento chiíta, comenzaran a congregarse a espaldas de los ortodoxos con el fin de seguir practicando en secreto sus ancestrales tradiciones. Estas, de mejor o peor manera, fueron conciliándose con el Corán legado por Mahoma, lo que daría lugar al surgimiento de sectas secretas, algunas de las cuales alcanzarían con el tiempo enorme influencia en el mundo islámico.

Mapa influencia de nizaríes
Mapa influencia de nizaríes

Los líderes de estos clanes, aunque poco islamizados en sus inicios, poseían en general un alto nivel intelectual y, en sus viajes por los países de la Umma islámica, fueron sumando fieles a la secta chiíta, pero sobre todo a su nueva rama conocida como los ismaelíes o ismaelitas, quienes hacían una interpretación peculiar del Corán desde la clandestinidad, para eludir las persecuciones del poder sunnita, mientras enviaban misioneros por todo el ámbito del Islam para ganar prosélitos a su causa. Se trataba de un peligroso movimiento revolucionario que despertaba verdadero pánico entre los demás musulmanes a causa de su fanatismo y de su certeza de que les sería enviado un mesías o al-mahdi (el “bien guiado”, el enviado) que, defendían, traería a sus vidas verdad y justicia. Creían que Ismael ibn Ya’far, primogénito del imán Ya`far al-Sadiq, fallecido antes que su padres, seguía vivo y regresaría al final de los tiempos como al-mahdi.

Lograron consolidar su poder en al año 909 al conquistar en el norte de África y con ayuda de algunas cabilas beréberes las tierras del actual Túnez, donde instauraron la dinastía Fatimí, fijando su capital en la ciudad de Qairwãn. Esta dinastía fue ganando poder y alcanzó su mayor expansión al apoderarse de Egipto en 969 d.C., así como de una franja costera de la península Arábiga, de Palestina y parte de Siria. Fundaron El Cairo, ciudad que el fervor intelectual de los ismaelíes convertiría en el mayor centro del saber durante los dos siglos siguientes.

Cuando parecía que el Islam chiíta ya tenía a su alcance el dominio de todo el mundo musulmán, surgió un nuevo movimiento de origen turco entre los últimos conversos al Islam, los selyúcidas, seguidores fieles de la ortodoxia sunní, que en 1055 se hicieron con el poder de Bagdad, frenando el avance de los chiíes.

La secta de los asesinos de Alamut » secta de los asesinos
Hasan Sabbah-el viejo de las montañas

En torno al año 1067, un joven estudiante persa de ascendencia yemeníy de 17 años de edad, llamado Hasan ibn Sabbah (nacido en Qom, Irán en 1050), se encontró con un misionero ismaelí que lo adoctrinó y le mostró que había salvación fuera del Islam. Una grave y larga enfermedad sufrida por Hasan remató la labor del misionero y acabó por abrazar el ismaelísmo en 1072, demostrando luego tal convicción y talento que fue enviado por los líderes de la secta a El Cairo, el corazón intelectual de dicha doctrina, donde se le impartió la formación propia de un dirigente dentro del sistema ismaelí.

Pero fue trece años después, en Persia, donde su vida dio un nuevo giro; mientras organizaba a los ismaelíes y captaba más seguidores, al mismo tiempo buscaba un lugar que le sirviera de base de operaciones para seguir difundiendo su doctrina y poder enfrentarse desde él al poder selyúcida; entonces descubrió Alamut, el que llegaría a ser uno de los lugares más impresionantes y terroríficos de la Edad Media. A finales del siglo XI (año 1090), la mítica fortaleza era pues conquistada por Hasan ibn Sabbah y por la que a partir de entonces sería conocida como “secta de los asesinos”, y fue reconstruida por ellos para convertirla en su sede. Por cierto, cuando este personaje se apodera de la fortaleza, ya no era aquel joven estudiante, sino un hombre maduro y muy ilustrado, un  carismático pensador que dotó a Alamut de una bien nutrida biblioteca, a la que acudían sabios del mundo entonces conocido.

Ruinas de Alamut
Ruinas de Alamut

Hasan encabezó la insurrección contra los selyúcidas, que, como ya avanzamos, eran los más ortodoxos sunnitas; estos, a su vez, lo tenían en sus miras desde su estancia en El Cairo, por haberse significado dentro de la que para ellos era la más odiada secta. Pero los selyúcidas habíanse granjeado el odio general en Persia, debido a los abusivos impuestos con que oprimían al pueblo chiíta y por repartir la tierra persa solo entre los sunníes en forma de feudos. Por ello, Hasan reconstruyó y fortificó las ya de por sí sólidas defensas de Alamut; no ignoraba lo que se avecinaba, y, en efecto, el país viose inmerso en una guerra civil cuyas repercusiones alcanzaron hasta el corazón del poder ismaelí —el Califato Fatimí y su capital Qayrwãn—.

La altitud de Alamut, sus precipios, gargantas y roquedales fueron razones que sin duda contribuyeron a que Hasan determinara conquistar el castillo; y lo llevó a cabo sin derramamiento de sangre, valiéndose de un ardid elemental: convirtió a sus defensores al ismaelísmo. Con tan audaz táctica de infiltración, Hasan ibn Sabbah entraba el 4 de septiembre de 1090 en la fortaleza sin que la guarnición presentase oposición. Con estos mismos métodos no tardaría en ocupar otras fortalezas en las zonas montañosas de Persia y consolidar un imponente cinturón defensivo. Alamut convirtiose en el foco principal del entramado de castillos de su secta, plazas que por ser inexpugnables llegaron a constituir algo similar a un estado independiente dentro de dominios esencialmente sunníes.

moneda de los nizaries
Moneda de los nizaríes

Hasan, que empezaba a ser más conocido como Sheij al-Yebal,El Viejo de la Montaña“, impuso en Alamut una vida austera e inflexible que le llevó incluso a ejecutar a sus propios hijos, pero, al mismo tiempo, impulsó una política que acarreó la prosperidad a los valles del entorno, fomentando los sembradíos de cereales, excavando acequias y canales para el riego y convirtiendo las laderas de los montes en campos de labranza escalonados, cuyos frutos abastecían generosamente los depósitos de Alamut, en previsión de tener que resistir un largo asedio.

Cuando vio a su castillo seguro y bien fortificado, resolvió pasar a la ofensiva contra los selyúcidas. Hasan ibn Sabbah sabía que no disponía de ejército lo suficientemente numeroso como para lograr victorias en campo abierto frente a aquellos adversarios. Pero pronto encontró una solución certera y eficaz con el menor coste: crear un cuerpo especial de guerreros, los fedayines [1], para enviarlos contra objetivos concretos y muy bien seleccionados.Estos combatientes debían cumplir su misión ciegamente y sin detenerse a contemplar las consecuencias de sus acciones, y eran preparados para ser capaces de resistir su propia tortura y ejecución.

En octubre de 1092 acabaron con la vida del visir Nizam al-Mulk, un pilar fundamental del sultanato selyúcida. Este visir era conocido con dicho nombre, que no era el suyo propio, sino el de su título: Nizam al-Mulk significa “el orden del reino”. Dicen las fuentes que, mientras el visir realizaba  un viaje entre las ciudades de Bagdad e Isfahán, un miembro de la secta de los asesinos acabó con su vida tras clavarle su daga. Al mes siguiente, el sultán selyúcida Malik Shah también fallecía envenenado. Fueron los dos primeros magnicidios originados a partir de una orden transmitida desde Alamut. Tras la muerte del sultán, las luchas por la sucesión acabarían destruyendo el poder selyúcida, reducido a una serie de pequeños reinos muy debilitados. Hasan ibn Sabbah había vencido sin necesidad de batallas, y la efectividad de sus métodos quedaba confirmada.

La gran victoria ismaelí en Persia contrastaba con las noticias que llegaban de El Cairo. Fallecido en esta ciudad el califa al-Mustansir, sus dos hijos, Abu Mansur Nizar y al-Mustah’lĩ, se enfrentaron por el poder y, mientras los fatimíes de Egipto defendían los derechos del primero, los de Irán defendieron los del segundo; vencieron estos y Nizar fue asesinado en 1095, ocasionando la división definitiva en el ismaelísmo. Hasan ibn Sabbah de Alamut apoyaba a Nizar y, por ello, su secta fue llamada la de los nizaríes. Desde entonces se desvincularon de El Cairo y empezaron a operar con total independencia. Los nizaríes se convirtieron en un movimiento tan poderoso que incluso acuñaron monedas de oro.

Rashĩd al-Dĩn Sinãn
Rashĩd al-Dĩn Sinãn

Había llegado el momento de propagar más activamente la doctrina de Alamut, y Siria era el escenario más adecuado para efectuar su difusión. Con este objetivo, a principios del siglo XII, Hasan ibn Sabbah decidió enviar misioneros a Siria y Palestina, donde se habían instalado los cruzados europeos tras conquistar Jerusalén en 1099. Pero Hasan, el Viejo de la Montaña, murió el 12 de junio de 1124 —según Farhad Daftary y Omar Alí de Unzaga[2]—, y fueron sus sucesores los destinados a continuar sus proyectos. Tras su muerte, le sucedió en el cargo Buzurg Ummid, su lugarteniente, quien con el paso del tiempo logró mejorar la relación política con los selyúcidas. Este solamente gobernó un año y medio porque fue asesinado por sus propios hombres; él decretó un buen día  que habíase producido el advenimiento de la Qiyama o Gran Resurrección y que, por tanto, ya no era menester cumplir con el Islam, abolió la Sharia y el Ramadán, permitiendo incluso el consumo de alcohol. Se cree que en esta turbulenta etapa posterior al Hasan fundador fue cuando los asesinos intervinieron con mayor frecuencia y crueldad.

En este periodo, los contactos con los sirios inicialmente fueron muy hostiles, por lo que los nizaríes, mandados ya por su nuevo líder, viéronse obligados a mudar constantemente de sede o cuartel general. Primero se encastillaron en Apamea, luego se instalaron en Damasco y más tarde en el bastión de Baniyas; finalmente, en 1140 se adueñaron de la fortaleza de Masyaf, próxima a Hama. Con gran sentido práctico, determinaron sellar pactos de alianza con los cruzados cristianos, llegando incluso a convertirse en tributarios de los caballeros del Temple, pagándoles dos mil monedas de oro anuales. A la muerte de Buzurg ocupó el poder su hijo Muhammad ibn Kiyá en el año 1138, que a su vez tendría como sucesor a su primogénito Hasan ‘ala Dhikrihĩ al-Salãm en 1162.

En la década de 1160, llegó a Siria Rashĩd al-Dĩn Sinãn, un virtuoso asceta, dotado del don de la profecía y con ciertos poderes sobrenaturales, según los propios nizaríes. Rashĩd había nacido en Basra (Basora, Iraq) entre 1132 y 1135. Este hombre recibió también el título  de “Viejo de la Montaña“, pues al parecer dicho sobrenombre iba aparejado al hecho de convertirse en adalid de la secta. Es de este, sobre todo, del que hablan los cronistas de las cruzadas, ya que forjó un complejo sistema de alianzas con cruzados y musulmanes como protección de los nizaríes. Todos los testimonios llaman al líder de estos asesinos “el viejo”, aunque también lo mencionan con otros nombres, como el “Señor de las dagas”. El rabino Benjamín de Tudela, que hizo un viaje por Palestina en torno a 1170, se refirió a él como un profeta para los nizaríes, shayk al-Hashishim, “jefe de los asesinos”.

Hulagu
Hulagu conquista Alamut – ilustración de 1596

Todas las fuentes se muestran también acordes en que aquellos asesinos estaban muy lejos de ser musulmanes ejemplares. Las crónicas cristianas se refieren a ellos como “infieles y maestros de la incredulidad”, los acusaban de beber vino y comer carne de cerdo, vulnerando así las normas islámicas, y corrían rumores sobre su vida comunitaria que hablaban de que entre ellos se había abolido la propiedad privada y todo se compartía, de que solo asesinaban a gobernantes que oprimían al pueblo, además de permitirse unas costumbres sexuales inaceptables: entre otras cosas, practicaban el incesto. Asimismo, hubo cronistas de la época que se asombraban de que, en aquella extraña comunidad, no se lograba el poder por vía hereditaria, sino que se ascendía por méritos propios, sistema muy alejado del común entre los musulmanes de los países vecinos e, incluso, entre los cruzados de Tierra Santa.

Mientras los nizaríes tejían su red de alianzas con cruzados y musulmanes, llevaron a cabo los atentados que darían pie a su leyenda en Occidente. Así, en 1106 fue asesinado Khalaf ibn Mula’ib, emir de Apamea. Veinte años más tarde caería Aqsonqor il-Bursuqĩ, gobernador de Alepo. El primer cristiano abatido por los nizaríes fue Raimundo II, conde de Trípoli, en 1152, antes de la llegada de Rashĩd a la secta. Pero, años más tarde, cuando este ya encabezaba el movimiento nizarí y se sintió amenazado por el sultán Saladino –quien desde 1174 habíase convertido en el hombre fuerte de aquella región– envió fedayines en dos ocasiones para acabar con él. Aunque Saladino logró salvarse, en respuesta tomó la resolución de acabar con los nizaríes. Sitió el castillo de Masyaf, mas, cuando todos daban por seguro que había llegado el final de Rashĩd y los suyos, Saladino levantó el cerco incomprensiblemente y se retiró. ¿Qué ocurrió que pueda explicar tal retirada? Se ignora, aunque se habló —y esto sí forma parte de la leyenda— de que el Viejo de la Montaña se deslizó una noche en la tienda del sultán mientras dormía y dejó a su cabecera unas galletas, una daga envenenada y un poema; al parecer, Saladino entendió el mensaje.

Asedio de Alamut - (1256)
Asedio de Alamut – (1256)

Los nizaríes protagonizaron más tarde otros atentados. El 28 de abril 1192, Conrado de Monferrato celebraba en Tiro su coronación como rey de Jerusalén —un título importante para los cruzados, pese a que la capital de Tierra Santa hubiera caído en manos de Saladino cinco años atrás—, cuando llegaron dos mensajeros con una misiva dirigida a él. Mientras Conrado sostenía el mensaje en sus manos, los enviados se acercaron, sacaron sus dagas y acabaron con él. Y aunque eran muchos más los cristianos interesados en su muerte que los musulmanes, se culpó del crimen a aquella extraña secta que los cronistas de la época conocían por los nombres de al-hashishim, assessinis, la “secta de los asesinos”; término que en el mundo occidental daría lugar a la palabra “asesino” y que con ese sentido seguimos usando en la actualidad. Como se ve, Conrado I se mantuvo escasos días en el cargo, al que tenía derecho a aspirar por su matrimonio de conveniencia con la heredera al trono, Isabel de Jerusalén. Cuando los dos ejecutores fueron hechos prisioneros, culparon del crimen al rey de Inglaterra, Ricardo Corazón de León, según dijeron con el fin de restituir la corona de Jerusalén a su protegido Guido de Lusignan, pero nada se pudo probar y el procedimiento usado señalaba al “señor de las dagas”.

Varios años después de la muerte del último Viejo de la Montaña, Rashĩd (m. en 1192), uno de sus sucesores, Hasan III, pondría fin a la herejía en 1210, conciliando su doctrina con la sunní y adoptando los ritos sunníes en detrimento de los chiíes.

No obstante, prosiguieron sus crímenes: en 1213 acabaron con la vida de Raimundo, conde de Trípoli; también la secta asesinó en 1241 a Chagatai, uno de los hijos de Gengis Kan —suceso que con el tiempo originaría la venganza de los mongoles y el final de los “asesinos”—; en 1252 eliminaron a Isabel I, reina de Armenia, y en 1270 a Felipe de Monforte. Dos años más tarde, pusieron sus miras en Eduardo I de Inglaterra, que logró salvarse, pero que captó el mensaje y al punto abandonó Tierra Santa, adonde había llegado en cabeza de la novena cruzada.

Por entonces, los nizaríes habían ya perdido su gran base en Irán, Alamut, conquistada por los mongoles en 1256. En efecto, en 1255, los mongoles, hábiles jinetes y valerosos guerreros, liderados por Hulagu Jan, nieto de Gengis Kan y hermano del Gran Kan Möngke, lanzó una ofensiva contra las fortalezas de los asesinos, en venganza por la muerte de Chagatai años atrás. Alamut fue sometido a implacable cerco; se accedía a aquella atalaya por una secreta y peligrosa escalera de caracol que un puñado de guerreros podía ser capaz de defender con éxito contra todos los seres que pueblan la tierra, y buena parte de las estructuras del castillo estaban excavadas en la roca e invisibles por tanto desde el exterior; la fortaleza era pues inexpugnable, pero el largo asedio hizo imposible en ella la supervivencia. 

Bandera de los ismaelitas-nazaríes
Bandera de los ismaelitas-nazaríes

El caudillo nizarí y jefe de la secta de los asesinos era por entonces Rukn al-Din; él negoció con los mongoles y propició la rendición de Alamut. Hulagu Jan hizo destruir la fortaleza en 1256 y quemar la mayor parte de la biblioteca que allí se guardaba. Al dejar de serle útil, Rukn al-Din fue ejecutado por los vencedores, hecho que fue seguido de una gran matanza de ismaelitas; las fuentes hablan de cien mil muertos. Tras Alamut, también fueron siendo conquistadas las demás fortalezas de los nizaríes que aún quedaban en su poder. Tras estos sucesos, los adeptos de la secta se dispersaron por diversos países, desde el Yemen hasta la India, dejando tras de sí el recuerdo de sus implacables ejecuciones.

Pero los asesinos habían entrado ya en los anales de los mitos universales. Juglares provenzales los cantaban ya en sus trovas. En fechas muy cercanas a las de la existencia del Viejo podemos encontrar narraciones del arzobispo Guillermo de Tiro o del conde y cruzado Enrique II de Champaña. El rito nizarí del “salto al vacío” (o salto de fe) desde las murallas de Alamut, que al parecer realizaban los fedayines elegidos por el Viejo de la Montaña para probar su fe y su indiferencia ante la muerte, era una ceremonia que el mismo Enrique II de Champaña afirmó haber contemplado personalmente en su visita a Alamut. El Viejo de la Montaña utilizaría a sus drogadictos como imparables asesinos de grandes personalidades —pues los fedayines estaban dispuestos a morir con tal de obedecer a su jefe y poder así retornar al Paraíso que antes les había hecho entrever con las drogas—, aterrorizando a todo el mundo medieval, cristiano o musulmán, desde su inaccesible atalaya. Un suceso histórico documentado que prueba la existencia de los nizaríes y la importacia que alcanzaron en aquellos momentos es el hecho de que San Luis, rey de Francia, llegó a recibir en Egipto a los mensajeros del Viejo de la Montaña en el año 1251 d.C.

Existen otros testimonios que debemos a diversos cronistas de la época, como el que sigue:

“En las fronteras de Damasco, Antioquía y Alepo hay un tipo de sarracenos en las montañas comúnmente llamados heyssessini y, en romano, señores de la montaña. Esta raza de hombres viven sin ley, comen carne de cerdo contra la ley de los sarracenos y abusan de todas las mujeres con indiferencia, incluso de hermanas y madres […] Entre ellos hay un señor que causa un gran temor a todos los príncipes sarracenos cercanos y lejanos, así como a los vecinos cristianos, porque tiene una asombrosa forma de matarlos […] Este príncipe tiene muchos y hermosos palacios en las montañas […]. En estos palacios tienen a muchos de los hijos de sus campesinos, llevados desde la cuna […] Les enseñan a obedecer al señor de su tierra, a todas sus palabras y órdenes. Cuando están en presencia del príncipe les pregunta si desean obedecer sus órdenes y otorgarles el paraíso […] Se postran a sus pies y responden con fervor ser obedientes en toda cosa que se les ordenase. A continuación, el príncipe les entrega un cuchillo de oro y les ordena matar a todo príncipe que él señale”. Burchard de Estrasburgo, Crónica de los eslavos (1175), lib. VII, cap. 8.

AlamutComo podemos constatar, está muy probado y documentado que Hasan ibn Sabbah fue un personaje histórico, así como también lo fue su sucesor Rashĩd al-Dĩn Sinãn, y, efectivamente, ambos fueron señores de Alamut. Y aunque hemos podido ver que ya existieron numerosos testimonios contemporáneos de los hechos que verificaban la existencia de los nizaríes, fue Marco Polo en su “[amazon_textlink asin=’8491810315′ text=’Libro de las Maravillas’ template=’ProductLink’ store=’lasnuevemus07-21′ marketplace=’ES’ link_id=’4dd07cde-5ffc-493d-9c6b-9ff8360162f3′]quien convirtió en popular en Occidente a la “secta de los asesinos”, ya que pasó por Alamut en su camino a China.

“Al viejo le llamaban en su lengua Aladino. Había hecho construir entre dos montañas, en un valle, el más bello jardín que jamás se vio. En él había los mejores frutos de la tierra. En medio del parque había hecho edificar las más suntuosas mansiones y palacios que jamás vieron los hombres, dorados y pintados de los más maravillosos colores. Había en el centro del jardín una fuente, por cuyas cañerías pasaba el vino, por otra leche, por otra la miel y por otra el agua. Había recogido en él a las doncellas del  mundo, que sabían tañer todos los instrumentos y cantaban como los ángeles, y el Viejo hacía creer a sus súbditos que aquello era el Paraíso. Y lo había hecho creer, porque Mahoma dejó escrito a los sarracenos que los que van al cielo tendrán cuantas mujeres hermosas apetezcan y encontrarán en él caños manando agua, miel, vino y leche. Y por esta razón había mandado construir ese jardín, semejante al Paraíso descrito por Mahoma, y los sarracenos creían realmente que aquel jardín era el Paraíso. En el jardín no entraba hombre alguno, más que aquellos que habían de convertirse en asesinos” (Marco Polo).

Alamut
Alamut

Según refiere Marco Polo en esta misma obra, el Viejo de la Montaña hacía beber a los jóvenes que captaba y adiestraba una pócima para adormecerlos; luego despertaban en un jardín maravilloso. Con tales bebedizos lograba hacerles creer que él era un profeta y que en su poder se hallaban las llaves del Paraíso; a partir de ese momento dominaba sus voluntades. Sin embargo, Marco Polo no pudo conocer la fortaleza en pleno auge y funcionamiento; cuando él pasó por allí, ya había sido destruida por los mongoles desde algunas décadas atrás, pero ya desde entonces comenzaban a amalgamarse la Historia y la quimera. Alamut, tal vez por el morbo de su leyenda o por haberla habitado la que era una secta de herejes para la mayoría del Islam, salió de la Historia real para pasar al universo de los mitos. En efecto, fueron los escritos de Marco Polo los que comenzaron a alimentar la leyenda; no obstante, siempre hay algo de verdad tras los mitos.

Pero las fuentes que nos dieron a conocer a los “asesinos” en Occidente no son solo las medievales. También los orientalistas y arabistas europeos del siglo XIX contribuyeron a divulgar la idea de que los hashishiyya recibían tal nombre porque ingerían hachís (hashis) como preparación para llevar a cabo sus atentados. No podemos descartar que —aunque nos parezca aspirar cierto aroma de leyenda en ella— esta aseveración sea cierta sin embargo como punto de partida, porque solo a través de las drogas podía asegurar el Viejo de la Montaña el éxito de sus iniciativas, la obediencia servil de sus hombres ante sus descabelladas órdenes y el cumplimiento estricto de sus temerarias empresas sin dar opciones a la inesperada claudicación.

Freya Stark
Freya Stark

La legendaria exploradora Freya Stark visitó Alamut a principios de la década de 1930, cuando aún no habíanse emprendido los trabajos arqueológicos. Sabemos que no le resultó fácil, y no solo por tratarse de un lugar remoto e inaccesible, sino sobre todo por ser una mujer quien solicitaba las licencias. No obstante pudo lograrlo y narrarlo en un magistral y famoso libro, El Valle de los Asesinos. En la actualidad, las fotografías del viaje de Freya Stark pueden ser contempladas por los turistas, pues se exhiben como un tesoro en el hotel de Gazor Khan, la población más cercana a las ruinas de Alamut. También ya en el siglo XX, una de las principales fuentes es el cronista mongol Juwayani, que visitó personalmente Alamut, pero no menciona sus míticos jardines. Los trabajos arqueológicos tampoco avalan su existencia, sin embargo la leyenda prendió en el imaginario colectivo a base de novelas, películas y videojuegos.

“Otro ejemplo de esta constante presencia es la exitosa película de John Milius “Conan, el Bárbaro“, protagonizada por Arnold Schwarzenegger, donde puede observarse una versión de una de las ceremonias que más debieron impresionar a los contemporáneos de Hasan ibn Sabbah: el “salto de fe” [3], dice Antonio Fornés. En efecto, en “Conan, el Bárbaro” se representa aquel famoso salto que los adeptos realizaban desde los despeñaderos de su montaña para probar su fe y su resolución, salto del que, como ya adelantamos, fue Enrique II de Champagne el primero en hablar.

Conan el Bárbaro
Conan el Bárbaro

Ciertamente, ya es bien sabido que se han generado leyendas respecto a todos estos hechos, pero los ismaelitas nizaríes sí existieron y los hashishin, aquellos que tomaban el hachís, también. Y es que los hechos históricos eran en este caso tan diferentes a lo que es habitual en cualquier acaecimiento histórico que merezca ese nombre, tan extraordinarios y aparentemente irreales que se prestaban a alimentar historias de ficción paralelas, por lo que no podemos dejar de recordar que muchos autores han defendido que los hashishin no eran tales criminales, sino que todo era resultado de la propaganda enemiga. Veamos a continuación algunas de las influencias que esta Historia verdadera ha ejercido sobre obras de ficción, muchas de ellas muy actuales y populares:

* Alamut“. La primera y sin duda la referencia más clara que ha hecho el mundo de la ficción a los asesinos nizaríes se remonta al año 1938; se trata de la famosa novela “Alamut”, del escritor esloveno Vladimir Bartol. Esta narración se apoya abiertamente en la parte que más visos de leyenda nos ofrecen estos hechos y procura hacernos reflexionar sobre los métodos que llegan a emplear los regímenes totalitarios para manipular y controlar las conciencias.

* “La espada sarracena”, novela escrita por Frank Yerby, sitúa el escenario de uno de sus epidosios en la mítica fortaleza de Alamut y toman parte en el relato los asesinos de la secta.

* Samarcanda“, novela histórica del escritor y periodista libanés Amin Maalouf, narra el origen de la secta de los asesinos, remontándose a la conquista de la fortaleza por el primer Viejo de la Montaña, Hasan ibn Sabbah, hasta que es arrasada por los mongoles. El autor se cuestiona en esta obra el uso de drogas por parte de los fedayines.

* La ya citada película “Conan, el Bárbaro”, dirigida por John Milius en 1982.

* “Assassin”, uno de los videojuegos de más impacto en nuestros tiempos; los guionistas se basaron en la novela “Alamut” de Vladimir Bartol (citada en esta relación en primer lugar) para idear la primera parte de la saga, según reconoció la productora Jade Raymond cuando fue entrevistada en septiembre de 2006 por IGN.

* Príncipe de Persia: Las arenas del tiempo, película rodada en 2010; en esta filmación es Alamut la ciudad sagrada de referencia donde la mítica Daga del Tiempo era custodiada.

* “Los Hijos del Grial”, serie de novelas de ficción histórica de Peter Berling; en estas novelas se menciona con frecuencia a Alamut, fortaleza del ulema de Los Asesinos, pero sobre todo en la tercera (la titulada La Corona del Mundo), que se desarrolla casi en su totalidad en Alamut, ya que los protagonistas permanecen en ella como cautivos.

* Vampiro: la mascarada“, juego de rol donde Alamut es la sede de uno de los trece clanes de los vampiros, el clan Assamita, el más implacable de todos, el que vela por la pureza de las leyes vampíricas y el encargado de juzgar al resto de los vampiros de otros clanes. Este grupo se divide a su vez en castas: la de los guerreros asesinos, la de los hechiceros y la de los visires (políticos e intelectuales), los líderes que se sirven de las otras dos. El Viejo de la Montaña es el cerebro y jefe del clan.

BIBLIOGRAFÍA

– “Alamut“, de Vladimir Bartol.- Edit. El Aleph.- Grupo Planeta.- 2003.

“El Valle de los Asesinos“, de Freya Stark.- Edit. RBA Libros.- Barcelona, 2008.

“Alamut, la legendaria fortaleza de los hashashin ismailitas“, de Jorge Álvarez, para “La Brújula Verde”.com

“The assassins of Alamut“, de Anthony Campbell.- edit_Lulu.com, junio 2008.

“Assassins of Alamut” (novela ficción), de James Boschert.- Edit. Pemmore Press LLC, marzo, 2015.

“Ismailis in medieval muslim societies“, de Farhad Daftary.- Edit. I.B. Tauris in Association with The Institute of Ismaili Studies.- Febrero, 2006.

“Introduction to the Assassin Legends“, de Farhad Daftary.- Edit. The Institute of Ismaili Studies (Articles).

“The Ismailis in the Middle Ages. A history of survival, a search for salvation“, de Shafique N. Virani.- Oxford university press.- Mayo, 2007.

“Nizãrĩ Ismã`ĩliyyah” (Movimiento islámico político-religioso).- Dirigido por The Editors of Encyclopaedia Britannica. (See Article History).

– “Samarcanda“, de Amin Maalouf.- Alianza Editorial.- Madrid, 2002.

[1]Fedayines, voz árabe que significa “los que ofrecen su vida por otro”.

[2] – En su trabajo “Hasan Sabbah”, The Institute of Ismaili Studies.

[3] – “En busca de Alamut, la fortaleza de los asesinos ismaelíes del Viejo de la Montaña”, de Antonio Fornés, escritor y filósofo.

La revista agradece sus comentarios. Muchas gracias
Carmen Panadero Delgado

Carmen Panadero Delgado

Carmen Panadero Delgado nació en Córdoba (España). Estudió Profesorado de Educación General Básica (Magisterio, Escuela Normal de Ciudad Real, 1971) y ejerció la enseñanza. Ingresó en la Facultad de Bellas Artes, Universidad Complutense de Madrid, 1985.

Ganadora del XV Premio de novela corta "Princesa Galiana" del Ayuntamiento de Toledo (2017).

Pintora con sólida experiencia, estilo personal en la línea constructivista figurativa. 24 exposiciones individuales, 25 colectivas y 3 premios conseguidos. Con obra en museos y colecciones públicas y privadas de España, Alemania, Portugal, Estados Unidos y Reino Unido. Representada con obra en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid).

Novela histórica:
— “La Cruz y la Media Luna”. Publicada por Editorial VíaMagna (2008). 2ª edición en bolsillo bajo el título de “La Fortaleza de Alarcos” (2009). Reeditada como libro eléctronico “La Cruz y la Media Luna” por la Editorial Leer-e, Pamplona, abril, 2012, y en papel por CreateSpace (Amazon) en mayo de 2015.
— “ El Collar de Aljófar”. Editada por Leer-e (Pamplona) en soportes papel y electrónico, mayo, 2014.
—“El Halcón de Bobastro”, editada en Amazon en soportes electrónico y papel (CreateSpace) en agosto de 2015.
— “La Estirpe del Arrabal”, editada por Carena Books (Valencia) en 2015.
Ensayo:
— "Los Andaluces fundadores del Emirato de Creta" (ensayo de investigación histórica). Editado en Amazon en soporte digital en julio de 2014 y en papel (CreateSpace) en mayo de 2015.

Novelas de misterio y terror (novela fantástica):
— “La Horca y el Péndulo” (XV Premio de narrativa "Princesa Galiana" del Ayuntamiento de Toledo), 1ª Edición en marzo de 2017 por Ayuntamiento de Toledo. - 2ª edición en mayo de 2017 por Impresion QR 5 Printer, S.L. (Ciudad Real).
— “Encrucijada”. Inédita.
— "Maleficio Fatal". Inédita.

Parodia de Novela Histórica:
— "Iberia Histérica" (novela corta en clave de humor). Editada en soporte digital en Amazon y en papel en CreateSpace en mayo de 2018.

Autora también de relatos históricos y Cuentos de literatura infantil.
Colabora con artículos en diversas revistas culturales. (Tanto en papel como en webs digitales): Fons Mellaria (F.O.Córdoba), Letras arte (Argentina), Arabistas por el mundo (digital), "Arte, Literatura, Arqueología e Historia" (Diputación de Córdoba), Revista Cultural Digital "Las Nueve Musas" (Oviedo).

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