La muerte ~ Las nueve musas comprar en amazon
Las nueve musas

La muerte

Dejaré de soñar con la vida, porque los sueños me revelan centímetros de mi propia muerte

La palabra Muerte, es un vocablo el cual se desea borrar no sólo del vocabulario, sino de la vida, incluso autores como Saramago han escrito novelas donde la muerte no llega, mostrando no sólo el temor, sino que su ausencia se convierte en un peso, porque la existencia se vuelve lacerante cuando la vida se aferra a ella sin soltarla.

La Muerte, es y ha sido un misterio para todos los pueblos, civilizaciones y sobre todo para las religiones, no existe un autor, artista o ser humano que no se cuestione sobre ella, es más, existen más interrogantes sobre la muerte que sobre la propia vida.

Las intermitencias de la muerte
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En las cinco grandes religiones el cimiento de las virtudes, se fundamenta no sólo en tener una buena muerte, sino que, al llegar a ella, se tenga un encuentro en paz, porque la Fe lleva a creer y a confiar en ese instante de muerte donde al venir se dará el encuentro con la unidad del universo y por ende con D-os.

Dentro de los libros Sagrados se encuentran reflexiones sobre la muerte, siendo ella el origen de conceptos como Resurrección y Reencarnación, base fundamental de las religiones y de la doctrina. Las cinco grandes religiones comienzan con la creación del mundo y tienen su culmen en la muerte y resurrección, reencarnación o iluminación, a la cual se llega con la muerte, porque no existe otra forma de llegar a lo sagrado y a la existencia si no es a través de ella.

El Hombre es un ser natural abierto al infinito – eternidad, por medio de la existencia y mortal e inmortal por medio de la vida. Es decir, la Existencia da esencia al ser a través del tiempo kayrotico o energético el cual está más allá de la velocidad de la luz, por lo cual todo es oscuridad, dando sentido el concepto de Nada, y donde toma su significado el Todo, es decir, D-os. De manera paralela está la vida, perteneciente a la materia, donde toma sentido el tiempo y el espacio al estar en la parte inferior de la velocidad de la luz, a la vida pertenece la mortalidad y la inmortalidad, porque son un acto material originados en el recuerdo del tiempo en contraparte al ser eterno, por ello, los dioses de civilizaciones como la griega, romana, sumeria, mueren al depender del recuerdo de la humanidad, a diferencia de los dioses del Hinduismo, y del D-os uno del judaísmo, cristianismo e Islam quien pertenece a la existencia y por ende a la eternidad.

Es preciso recordar que la Muerte tiene a la Resurrección-Reencarnación-Iluminación como respuesta y cada una de estas se vive desde los siete lenguajes, así cada ser humano tiene Muerte corporal, emocional-sentimental, sensorial, instintiva, racional, sexual y espiritual, cada una de estas muertes se vive en diversos instantes de la vida y de la existencia llegando a su culmen cuando los siete lenguajes mueren en un determinado instante dejando la vida y dando paso a la expansión de la energía en el universo.

Es justo remarcar que la vida no existiría sin la muerte, por eso, nunca se aleja de la vida, la muerte es considerada cada de la Vida mas no de la Existencia, remarcando en la sabiduría que, así como cada día tiene noche y día, la creación luna y sol, el ser y la existencia tienen un proceso de vida donde esta muere para obtener sabiduría.

Para la mística cada ser tiene un proceso dentro de la vida, llegando a la materia para aprender, para ayudar a otros a obtener sabiduría, pero cuando esto llega a su culmen la persona muere para el otro porque ya no es necesario en su tiempo, así a la persona que continua dentro de la materia se le pone un velo en su tercer ojo, evitando contemplar y seguir recibiendo información porque ya no le será de ayuda sino le daño.

Cuando la persona muere en vida, su energía continúa en su existencia, por ello, el Amor tiene la misma fuerza que la Muerte, el Amor desde las religiones es el Ágape habitante del infinito, en donde ninguno puede ser más fuerte porque son uno mismo.

La muerte sale del aliento de la vida (Nefesh), para dar paso al aliento del Neshama (sabiduría divina) del infinito, quedando en el centro el alma (Ruaj) la cual tiene como misión poner en duda a los siete lenguajes para avanzar hacia la existencia o dar de vueltas en la vida, quedándose en la materia.

La Biblia habla de muerte espiritual, física y eterna, siendo tres porque tienen su reflejo y pertenencia con los tres alientos mencionados anteriormente Nefesh, Ruaj y Neshama.

Moshe Yoseph Koniuchowsky
Moshe Yoseph Koniuchowsky

El Rav Moshe Yoseph Koniuchowsky explica que:

  • La muerte espiritual, llega con el rompimiento del Pacto en el Edén, porque corta la vida eterna al romperse el vínculo con la eternidad, es decir, que el tercer ojo se cierra. (cf. Gn, 2,17; Sal 51,5; Gn, 4,17-18). Por ello, la solución a esta muerte espiritual es nacer de nuevo. es decir, matar el engaño, la traición, la mentira, para renacer en D-os.
  • La muerte física, progresión natural de la muerte espiritual, es la manifestación eterna de la realidad íntima, donde muere lo que esta anulado/rechazado sucediéndole lo mismo al cuerpo. Por ello, desde la mística se enseña que Adán muere 930 años después de su muerte espiritual, es así que la maldición, es la muerte espiritual, la que llega al no saber quién se es, de igual manera Abraham muere 175 años después de su muerte espiritual.
  • La muerte eterna, la cual llega cuando el ser humano se olvida de su prójimo y de D-os al dejar de ser justo y responsable.

 Por esta razón, en el momento del duelo, la compañía toma un sentido de reconciliación entre la vida y la muerte, en el duelo, Vida y Muerte se hacen uno, es decir, Existencia, en ese instante la unidad eterna y el tiempo energético se unen con la materia, en este momento los siete lenguajes de los vivos se unen con los siete lenguajes del fallecido y se ensamblan expandiéndose, por ello, acompañar al cuerpo es un acto de consagración, y las lágrimas derramadas se revelan una ofrenda la cual limpia el camino, no sólo de quien ha muerto, sino de cada uno de los vivos, porque el agua limpia, hace renacer.

La compañía y la despedida retornan la eternidad, estar juntos vivos y muertos es un homenaje al cuerpo lleno de aliento y al cuerpo el cual retornará al universo al convertirse en polvo, en tierra, en ese momento se recuerda que el cuerpo ha sostenido al alma y ha sido el hogar del espíritu. En ese instante el espíritu se desviste de la materia y la desnudez se purifica haciéndose nuevamente energía.

El ser humano a través de las generaciones perpetúa la dualidad de la vida a través del niño y de la muerte por medio del anciano, así, cuando se ve todo el proceso de vida unido se comprende la esencia de la existencia, por esta razón, las antiguas civilizaciones consagraban a los ancianos, no sólo porque tenían sabiduría, sino porque son el reflejo del principio y del fin.

Otro punto fundamental es la comida, el alimento que se da en el proceso de duelo es el recuerdo del alimento que se necesitó para llegar hasta ese momento y al mismo tiempo da sentido a la comida espiritual, es decir la palabra, la escucha y el Silencio. En cada una de las religiones, comer en comunidad es recordar la responsabilidad del ser humano de alimentar físicamente, pero, también remarca la importancia de alimentar el espíritu, es así que estos dos alimentos juntos son la ambrosía.

La muerte y la vida habitan en la existencia, cada una tiene un tiempo, la muerte de cada lenguaje en su totalidad mueve la energía, mezclan el Kayros con el Cronos creando un éxtasis semejante al orgasmo. Este éxtasis, esta sublimidad se percibe en el encuentro con D-os de los grandes místicos, porque es tan grande el encuentro con D-os, que todo lo recibido a través de los siete lenguajes muere y se tiene una resurrección.

Es aquí donde toma sentido la profundidad de la Muerte y la Resurrección, la primera corresponde a la vida, la segunda a la existencia. Así se entiende que la Resurrección no es regresar físicamente de la muerte, sino dar muerte a todo lo que daña los siete lenguajes en un mismo instante, emergiendo un mejor ser humano, porque todo aquel que se encuentra con D-os y consigo mismo, jamás será igual. Esta enseñanza se entiende a través de la historia de Lázaro.

Lázaro, es un Nefesh Met, es decir, un hombre con el aliento de vida muerto, se puede interpretar como una persona deprimida, sin ganas de vivir, una persona alejada de D-os que no ve salida y por ende está muerto para sí mismo y para los otros, pero, al escuchar a Jesús se reconcilia con D-os y resucita. En este acto toman sentido las palabras mencionadas en los Evangelios, Dejen que los muertos entierren a sus muertos y ustedes preocúpense por los muertos en vida.

De manera semejante, la muerte en el hinduismo tiene su sentido en el encuentro de la fuerza espiritual con la fuerza material, así Lama, D-os de la muerte y Kali, diosa de la muerte, toman su fuerza en la triada del renacimiento a través de la reencarnación: animal, vegetal, universal, teniendo claro que este proceso asume su sentido de responsabilidad en el Karma, es decir, la conducta social es quien da sentido a la muerte existencial. Es así que en el Bhavagada Gita 8, vv 24 y en los Vedas, se mencionan las dos formas existentes de dejar este mundo:

  • Luz – donde no se regresa siendo esta la emancipación.
  • Oscuridad – se regresa y tiene sentido el renacimiento.

En el budismo se alude al collar de 108 cuentas de Buda, el cual representa los cuerpos físicos que han fortalecido la existencia y los cuales se asignan al pasar el proceso humano, pero, de la misma manera que en las otras religiones tienen su semilla en la justicia.

La vida y la muerte son una dualidad y dan sentido a la existencia, pero, es preciso recordar que esta triada avanza hacia D-os o decrece hacia el abismo a través del comportamiento justo y responsable con la humanidad, los seres vivos y la creación.

La Muerte es la fortaleza de la vida, la vida la bendición de la existencia, las tres son Una en el tiempo de D/os y/o en la energía del universo, de la cual todos formamos parte. Entonces, el problema de la Muerte no es saber que se existe y se vive con ella sino como escribió Epicterio de Frigia,

La fuente de todas las miserias del Hombre no es la muerte, sino el miedo a la muerte…

Martha Leticia Martínez de León

Martha Leticia Martínez de León

Martha Leticia Martínez de León… Silencio

Hermeneuta en Libros Sagrados (Vedas, Talmud, Tanak, Biblia y Corán).

Maestra en Ciencias bíblicas y Lenguas Antiguas. Licenciada en Ciencias Religiosas por la Universidad Pontificia de México. Licenciada en Música Contemporánea. Miembro de la Sociedad de Escritores Mexicanos.

Tiene treinta libros publicados en México, España, Estados Unidos e Italia en géneros como Poesía, Dramaturgia, Cuento, Ensayo, Literatura Infantil. Doce de Teología Ciencia y Arte. Tres sobre espiritualidad Interreligiosa. Ha sido traducida al inglés, italiano y francés. Conferenciante a nivel nacional e internacional.

Escribe en el área de Religión de la Revista Las nueve musas de Asturias, España.

Creó y desarrolla la Teología del Silencio y de la Carne.

Actualmente forma parte de la Maestría en Estudios Judaicos en la Universidad Hebraica y Desarrolla la investigación: Lectura gemátrica y cuántica del Sefer Bereshit 1-3 para obtener la música pitagórica del universo, bajo el nombre Hashem se revela a través del Big Bang.©

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