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¿Hay que conocer las normas para saltárselas?

VAMOS A HABLAR DE MÉTRICA – II

Siguiendo estos artículos sobre métrica, vamos a tratar de los paralelismos entre la poesía y otras artes afines, la pintura, la música y el baile, para argumentar si es necesario o no conocer la norma, en este caso la métrica, hasta para saltárnosla cuando convenga.

Comencemos por la pintura por su gran relación con la poesía. Ya en el siglo V a.C el lírico griego Simónides de Ceos dijo que la poesía es pintura que habla y la pintura poesía muda y Horacio en su Ars poetica sentenció “ut pintura poesis” (como la pintura, así es la poesía), además, hasta hay un subgénero poético, la écfrasis, para calificar a los poemas que describen una pintura o un objeto artístico. La inmensa mayoría de los pintores comienzan con una época de escuela donde estudian dibujo al natural, perspectiva, composición, etc. Luego, su pintura puede abandonar lo figurativo y llegar hasta lo abstracto, pero les queda ese subyacente de escuela que es lo que a mi entender ayuda a que un cuadro abstracto sea atractivo por el adecuado reparto de volúmenes o por el tratamiento del color. Sirva como ejemplo Joan Miró, que elaboraba sus cuadros a partir de bocetos con recortes pegados de figuras que iban evolucionando en sucesivas abstracciones hasta llegar a unas formas en las que ya no se reconocía el original, pero quedaba una atractiva composición de volúmenes y colores. Ya que he citado la écfrasis y Miró, estos dos poemas míos tratan sobre uno de sus cuadros y su génesis.

De lo anterior, pueden exceptuarse algunos pintores intuitivos, los que suelen denominarse naif, muchos de los cuales pintan lo que sienten sin haber pasado por la academia, pero ya sabéis que las excepciones confirman las reglas y, además, esos naif intuitivos suelen tener un recorrido limitado dentro del arte pictórico.

Si nos referimos a la interpretación musical ocurre algo parecido, todos conocemos a alguien que toca de oído, pero en general es preciso un trabajo importante de escuela para dominar un instrumento, aunque luego se quiera dedicar uno a las improvisaciones jazzísticas. El dominio de los recursos técnicos siempre ayuda y es una condición necesaria a la que hay que sumar el arte de la interpretación.

Y con la danza algo similar. Los grandes bailarines de contemporáneo llevan en sus piernas mucha barra de academia. Siempre habrá una Carmen Amaya que baile instintivamente, pero la mayor parte de los bailadores flamencos actuales pasa por la escuela.

Pues lo mismo ocurre con la poesía. Se puede escribir lo que uno siente y cómo lo siente, desentendiéndose de rimas, de metros y de ritmos. Pero si no hay al menos ritmo, la poesía no suele pasar la prueba del algodón del recitado. Ese ritmo nos lo da la intuición, la práctica o el estudio, pero cuando algo no nos suena bien la métrica es una ayuda imprescindible para saber el porqué y corregir el entuerto.

Se dice que quien no ha escrito un buen soneto endecasílabo rimado difícilmente escribirá buen verso blanco, o sea isométrico, polimétrico o simplemente verso libre. Esos conocimientos de la estrofa clásica proporcionan al poeta un subyacente que le da ritmo al poema y lo distingue de la prosa poética. Sí, ya sé que no todo es blanco o negro y entre la poesía y la prosa hay una tierra de frontera en la que se van diluyendo ritmos. Como siempre repito, por suerte la poesía no es una ciencia exacta y 2+2 a veces suman 5, pero no 25, y una cosa es un poema y otra cosa prosa cortada a renglones, sea buena o mala dicha prosa; o sea, que hay campo para moverse pero no todo vale. Por cierto, cuando he hablado del soneto endecasílabo no he querido decir que haya que empezar a escribir poesía por ahí, hay que empezar con metros fáciles como son el octo o el heptasílabo, para ir cogiendo mano, o a la vez hacer prácticas con esos metros y con lo que nos dicte la inspiración.

En resumen, que hasta para saltarse las normas es conveniente conocerlas previamente; si no, uno no se salta nada, simplemente salta al vacío. Mi consejo es, al menos, simultanear la escritura poética libre con ejercicios métricos; para ello, un manual sencillo nos puede ser de gran ayuda, como por ejemplo “La métrica española” de Antonio Quilis. Y como el movimiento se demuestra andando, os invito a leer los próximos artículos en los que voy a ir desgranando los fundamentos de la Métrica poética con ejemplos prácticos.

Ricardo Fernández Esteban

Ricardo Fernández Esteban

Nacido en Barcelona en 1947.

Es Ingeniero Industrial, Master en Finanzas y Licenciado en Filología Hispánica.

Ha dedicado su vida profesional a las finanzas de empresa, ha ejercido la docencia en universidades y escuelas de negocios y ha participado en numerosas asociaciones profesionales. Dice de sus estudios que son más oxímoron que tríada, pero pueden ayudar a desvelar el porqué de su autodefinición “de formación ingeniero, de profesión financiero y de vocación poeta”.

Su afición por la literatura y la poesía es antigua, pero ha comenzado a publicar en este siglo. En poesía ha editado una trilogía de poemarios de viajes por las islas griegas Cuadernos de las islas griegas; un libro de rimas, Pensando en vosotras, en el que el narrador recorre las relaciones con las mujeres de su vida; un poemario digital sobre su relación con la pintura De museos por Madrid, en el que se pueden contemplar las obras en que se inspira; y una plaquette bilingüe (español-griego) Islario de Pasiones sobre los círculos viciosos y virtuosos del navegante de islas. Además, tiene publicado un libro de minirrelatos Cuentas de cuentos que buscan la complicidad y sorpresa del lector. Por otra parte, ha participado en numerosas Antologías poéticas y de relatos cortos.

Es miembro de la junta directiva de la ACEC (Asociación Colegial de Escritores de Cataluña), y de la tertulia poética de El Laberinto de Ariadna.

Participa en numerosos recitales y es ferviente defensor de acercar la poesía y la literatura al público, con medios tradicionales o innovadores, para que recuperen la importancia que deberían tener en la sociedad actual.

Está especialmente interesado y organiza actos sobre el presente y futuro de la literatura digital y la necesidad de adaptación del autor a la misma. Desde el año 2000 mantiene un blog de poesía La palabra es mágica en el que divulga obra propia y de autores que le interesan y que ya ha alcanzado las 400 mil visitas.

Poesía

Cuadernos de las islas griegas, 2006.
Adendas del Dodecaneso, 2009.
De museos por Madrid, 2009.
Más islas, más adendas de Grecia, 2010.
Pensando en Vosotras, SIAL Ediciones, 2011.
Islario de Pasiones (plaquette bilingüe español – griego, traducida por Maira Furnari), 2015
La palabra es mágica, 2010-2016

Relatos cortos

Cuentas de Cuentos, Ònix editor, 2015 (edición en papel)
Cuentas de Cuentos, Bebookness, 2016 (edición digital)

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