comprar en amazon
Las nueve musas

Espejismos musicales y otras curiosidades (de las partituras contemporáneas)

Los espejismos son un fenómeno fascinante, una rareza que nos revela que la imaginación no tiene límites.

Aunque en realidad son producto de una tergiversación de la realidad producida por nuestro cerebro— y existe una explicación científica para ellos—, también entra en juego una aportación personal o una inventiva de nuestra parte, que nos hace verlos de la manera en que los vemos.

Lo que sucede—sin pretender ahondar en detalle— es que nuestra mente “corrige” una línea de luz solar que es refractada en la superficie de la tierra, resultando en la aparición de un charco imaginario de agua. Resulta que en la música no es tan distinto; a lo largo de la historia han habido varios intentos por doblar la realidad al escribir partituras con una estética distinta, que huye de lo convencional, o que inclusive es difícil de leer. Esto con la finalidad de divertirse, crear juegos o simplemente con la idea de que esta música sea interpretada solo en algunos lugares específicos debido a su complejidad.

Tout Par . Canon de Baude Cordier. Movimiento de Ars Subtilior, siglo XV ,

Así fueron los movimientos del siglo XIV y XV del Ars nova y sobre todo del Ars Subtilior , en donde se buscaba llevar a su límite las posibilidades rítmicas y polifónicas. Un ejemplo de ellos es el canon de Baude Cordier Tout Par (fig.1) Compuesto en un compás circular para ser interpretado eternamente (Albright, 2004) y que visualmente es muy atractivo, o los motetes del siglo XVII, en donde difícilmente se entendía el texto cantado—ya que inclusive a veces tenían textos en distintos idiomas— pero la intención era una distinta a la meramente musical.

En gran parte mucha de la música que escuchamos hoy en día es similar, goza de una estética semejante, que nos hace pensar que estamos presenciando una obra de arte en vez de una partitura y no queda claro si el enfoque es exclusivamente musical. Encontramos partituras que se asemejan más a obras, o instalaciones de arte —en algunas ocasiones bastante abstractas—que a partituras mismas y nuestra mente se ajusta a lo que vemos para intentar “corregir” y/o escuchar, lo que de forma torcida estamos presenciando. Nos asalta pues la disyuntiva misma de si estamos presenciando obras de arte o partituras, porque resulta que en ocasiones al llegar a estas ilusiones ópticas o espejismos, no existe ni agua, ni humedad y en varios casos tampoco música. Las partituras se quedan varias veces solo en lo visual y no hay gran contenido musical.

En su libro de Modernismo y Música: Una Antología de Fuentes (2014), el profesor Daniel Albright de la universidad de Harvard, comparó al siglo XIV con el del siglo XX, en el sentido de que “ambos tienen esta urgencia por llevar el arte a algo más que algo musical y que a veces siente que la música surge no de la urgencia expresiva o de la obediencia de las reglas de una buena obra de arte, si no de un gusto autónomo, de extender el reino del sonido” (p.10). Otra es la opinión del filósofo alemán Theodor Adorno (1970), ya que dice que “el goce estético se disfraza, hasta ser irreconocible…tanto menos se goza de las obras de arte, es cuanto más se entiende de ellas y que el arte debe de ser arte por sí misma, no para el que las contempla.” (p.37) y “la felicidad en las obras de arte es una fuga precipitada, pero no tiene nada de aquello de lo que el arte se escapa; es siempre accidental…hay que demoler el concepto del goce artístico como constitutivo del arte” (p.41).

Supongo que el ideal humano siempre será el de querer innovar para seguir evolucionando y las partituras cada vez serán más estéticas y seductoras para los ojos, después de todo la música ha progresado debido a estos intentos, pero algo se ha perdido en el camino.

Ahora, ejemplos de partituras bien logradas hay varias, por citar algunas que son tanto espectaculares visualmente como musicalmente atractivas, están la obra Livre Pour Orchestre o Mi Parti, ambas de Lutoslawski. Uno de los grandes visionarios y precursores de técnicas innovadoras en la música, al igual que Penderecki en partituras como Dimensiones de tiempo y el silencio, La Pasión según San Lucas, o De Natura Sonoris No.1 , entre otras . En ocasiones las partituras de estos compositores se miden con segundos en lugar de la notación convencional occidental y utilizan otras técnicas compositivas más modernas, como los glissandos en las voces entre otras cosas.

Otros ejemplos de partituras que funcionan, son las obras maravillosas de Takemitsu como su Hechizo de lluvia, Cita de Sueño, o De mí fluye, lo que ustedes llaman tiempo; de un alto refinamiento sonoro, en donde él, siendo autodidacta, se aleja de las convenciones en cuanto a la notación musical y utiliza armonías complejas, cuartos de tono, entonaciones distintas, escalas cromáticas, etc., que le resultan más naturales, logrando una estética musical sui generis . En estas obras se puede apreciar tanto el carácter musical de los compositores, como la elegancia de una partitura bien lograda.

Teoría estética.
comprar en amazon

Lo curioso es que en ocasiones la estética de la obra predomina más que la pieza musical misma y para esto me remito a lo que dijo Jacques Barzun (2001) en donde “ la apreciación estética debe de ser algo más que un gusto espontáneo; un buen ojo para la representación precisa no es suficiente; uno debe ser capaz de juzgar y hablar sobre estilo, técnica y originalidad para poder apreciar la obra… El futuro profesional… compara, ve los puntos finos y desarrolla un vocabulario para sus percepciones” (citado por Glazbena, 2005, p.102) y para hablar seriamente de música como menciona Adorno (1970) “no podemos hacer otra cosa más que romper el aura de veneración desenfocada que la rodea de manera protectora y por lo tanto, tal vez contribuir con algo a una experiencia auténtica más allá del respeto paralizante de la esfera cultural” (citado por Glazbena, 2005, p.103).

En suma ¿podemos entonces tal vez considerar tanto al aspecto estético de una partitura, como a la música misma como un proceso paralelo? Ahora que todas las artes se fusionan no resulta tan descabellada la idea, sin embargo ¿es prudente tal vez también separar a ambas partes para ser consideradas como independientes? ¿tienen distintas funciones?

Mi intención no es desvirtuar la belleza de las partituras, al contrario, mientras más atractivas sean las partituras, enhorabuena, pero resulta que a la distancia todo se ve distinto y lo que en ocasiones debe considerarse, es que la música que acompaña a estas partituras tan exorbitantes y complicadas, tengan el mismo contenido musical, como lo que ya contiene visualmente la obra.

Los espejismos — como los son muchas cosas en la naturaleza—, se acercan a la perfección, pero tendremos que admitir que no todo de ellos es real, ya que el líquido que vislumbramos a distancia sólo nos da una versión de la realidad, una realidad distorsionada y hay que ser cuidadosos al acercarnos al líquido— sobre todos si deseamos saciar nuestra sed en medio del desierto,— ya que puede que cuando lleguemos a él, ya no esté ahí del todo.


Adorno,Th. W. (2004). Teoría estética. Madrid, España:Ediciones Akal
Albright, D.(2004). Modernism and Music: An Anthology of Sources . Chicago and London,
University of Chicago Press.
Glazbena, K., Stephanus J. y. Z. Muller (2005). Music Criticism and Adorno. Croatian
Musicological Society, 36 (1), 101-116

La revista agradece sus comentarios. Muchas gracias
Alfonso Molina

Alfonso Molina

Alfonso Molina (b.1980) compositor mexicano de ópera, música orquestal, música de cámara, teatro musical, música de cine y otras artes visuales, de Sonora, México.

La música de Molina utiliza elementos y técnicas expresivas del siglo XXI, así como influencias populares impulsadas desde el pasado, para crear música. Mientras vivía en Nueva York, Molina estableció numerosos trabajos de colaboración con coreógrafos, compañías de teatro y cineastas. Realizó sus estudios profesionales con Rudolph Palmer y David Tcimpidis en The Mannes Conservatory, The New School for Music y obtuvo su Maestría en Música, estudiando con Richard Danielpour y Marjorie Marryman en la Manhattan School of Music. Los estudios adicionales incluyen estudios con Samuel Zyman y Ladislav Kubik y tiene un doctorado de la Universidad de Arizona que estudia con Daniel Asia.

Sus trabajos han sido realizados en Nueva York, California, España, Brasil, República Checa, Arizona, entre otros lugares por la Orquesta de Philarmonia de MSM, la Filarmónica de Jazz, el Cuarteto de Mivos, AtonalHits, Músicos Asociados de Create New York (AMF Local 802) / RMA, la Orquesta de Cámara de Bellas Artes (OCBA), la Orquesta Sinfónica de Sonora (OFS), los jugadores de cámara de la Orquesta Filarmónica Checa y varios solistas. En México, sus obras se han realizado en el Palacio de Bellas Artes, el Museo Tamayo, entre otros lugares.

Su primera ópera titulada "Alienidad ilegal" (2014) ganó reconocimiento internacional en los Estados Unidos y en México desde su estreno en Arizona. La ópera trata temas de inmigración como la xenofobia y el derecho a la propiedad privada y recibió el Premio a la Defensa por parte de la Boston Metro Opera (BMO) y es parte de los programas educativos en curso de Boston. En 2016, se realizó en Alamos, México, como parte del Festival de Música Ortiz Tirado (FAOT). Molina también escribió un musical titulado Monarch, un musical mexicano-estadounidense, sobre Dreamers en los Estados Unidos, así como las luchas que los latinoamericanos enfrentan hoy en día en los Estados Unidos mientras son perseguidos.

Molina ha recibido numerosos premios, entre ellos, ASCAP, la Fundación Carolina, el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes de México (FONCA-CONACYT), entre otros. Sus trabajos incluyen bandas sonoras como “De Nadie-Border Crossing (2006) Ganador del Premio del Público en Sundance, Proof of Birth (2007) y otros.

Actualmente, Molina está haciendo una residencia en Barcelona España, gracias a una beca de la Fundación Carolina, en la Escuela Superior de Música de Cataluña (ESMUC), que trabaja con Artes Visuales Musicales.

portada-almanzor

¡Suscríbete a nuestro boletín!