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El jazz: las raíces

Dónde situar el origen de las cosas siempre es complicado y más si hablamos del Jazz. Pero podemos partir de un par de datos objetivos:

El Jazz surge dentro de la comunidad afroamericana del Sur de los Estados Unidos. Dicha comunidad, a su vez, tiene su origen en el traslado de esclavos desde la costa occidental africana a las colonias inglesas del Sur de de Norteamérica.

esclavos africanosLos esclavos africanos eran trasladados hacia América en los llamados “Barcos Flauta”, barcos a los que se eliminaba todos los mamparos para hacer cubiertas corridas donde hacinar a los prisioneros.  La mayoría no sobrevivía al viaje por las condiciones infrahumanas

Por lo dicho, podríamos deducir que las raíces del Jazz están en el África Occidental. Desde allí los esclavos llevan consigo sus tradiciones y Música al Nuevo Continente en el que surge una derivación de esa Música a la cual llamaríamos Jazz.

Pero esta es una conclusión demasiado simplista. En primer lugar a qué llamamos “Costa Occidental Africana”. Si nos referimos a los territorios donde eran capturados los esclavos estamos hablando de miles de kilómetros, no sólo de costa, sino también de interior, pudiendo extendernos, incluso, a las costas del Índico, frente a Madagascar. Esto supone un territorio inmenso, con cientos, sino miles, de pueblos, tribus y culturas muy diferentes entre si. Sin duda hay elementos comunes entre todas las culturas africanas, pero lo que predomina es la variedad, la riqueza cultural.

Y de esa riqueza cultural se nutrirá la música afroamericana. No podemos buscar, por tanto, semejanzas literales entre el Jazz y la Música Africana en general, hay demasiados tipos locales y ninguno tiene un peso específico en la formación del Jazz aunque entre ellos puedan tener rasgos comunes como son:

  • El patrón Llamada-Respuesta. Consiste en un solista al que contesta el coro
  • El Aura de Funcionalidad. No se puede separar la Música de las necesidades sociales, cada música está ligada a una actividad, que también puede ser trascendente, no meramente terrenal.
  • Unión de Música y Danza. No se entiende la Música sin una danza.
  • El uso de instrumentos que imitan la voz humana.
  • La improvisación y espontaneidad.
  • La riqueza rítmica. Este es el elemento principal y que caracteriza a toda la Música Africana.

El Jazz participa, a su manera, de todos estos elementos con lo que parece demostrado el predominio africano en su formación..

Hay otros datos que avalan esta tesis. Frente a las costas del Estado de Georgia, en la costa atlántica de los Estados Unidos, existe una serie de pequeñas islas habitadas aún hoy por descendientes de los últimos esclavos africanos trasladados a América y entre los que perviven muchas costumbres ancestrales africanas debido a su aislamiento.

Existe allí un dialecto llamado Gullah originario del continente africano y sus músicas tienen un ritmo que se cree fuente del llamado estilo pianístico Stride, a su vez, base del Ragtime. También hay semejanzas con el Blues.

Igualmente, hay un elemento curioso: Los ritmos africanos hacen un viaje de ida y vuelta doble. Esto se explica por las invasiones árabes medievales en Europa. Los árabes introducen ritmos africanos a través de la Península Ibérica y los Balcanes. Y estos ritmos pasan a integrarse en la cultura musical europea junto con otros elementos orientales aportados por las Cruzadas. Toda esta tradición subyacente pasa a América con los colonos europeos y allí se mezcla con la tradición más manifiesta de los esclavos africanos. Con el tiempo la música Jazz resultante realiza un viaje de retorno a Europa y al resto del mundo.

Luisiana Pasaremos ahora a ver este proceso de fusión el cual se da en un momento y lugar determinado: Luisiana a lo largo del Siglo XIX .

Nueva Orleans es fundada en 1718 por colonos franceses y se convierte en capital de un territorio llamado Louisiane en honor del rey Luis de Francia. Pertenece a la corona francesa hasta 1763 cuando pasa a manos españolas por medio del Tratado de París y es devuelto a Francia en 1803 por el 3º Tratado de San Ildefonso. Pero inmediatamente Napoleón vende el territorio a los Estados Unidos, a pesar de que en el mencionado tratado se prohibía expresamente la reventa. Desde entonces es un Estado más de la Unión. Y la capital pasa a ser la ciudad de Baton Rouge.

Una vez visto el contexto histórico y geopolítico pasamos al social. En Luisiana conviven a lo largo del S. XIX una serie de culturas muy diferentes cuya influencia mutua creará un caldo de cultivo que permitirá el surgimiento de una nueva Música.

Por un lado estaban los antiguos terratenientes y colonos franceses, los cuales forman la élite cultural, manteniendo las tradiciones y el idioma francés. Parte de estos colonos habían emigrado desde el Canadá, desplazados tras la conquista inglesa, y viven aún hoy en las zonas pantanosas donde forman la comunidad “Cajún” con una cultura y tradiciones propias, incluida la música.

Otro grupo social importante es el de los antiguos esclavos liberados por sus amos franceses tras la cesión del territorio a España. Muchos eran mestizos, hijos que esos amos habían tenido con sus antiguas amantes esclavas. Estos mestizos y sus descendientes se llaman a sí mismos “Creoles” o criollos y forman un grupo social de clase media, muy culto y afrancesado. Muchos de ellos tenían una sólida formación musical, como veremos más adelante, y que contribuyeron a fijar el estilo Ragtime.

También es importante la comunidad hispana, muchos de ellos originarios de las Islas Canarias, con tradiciones y músicas de gran fuerza. El componente latino tendrá un papel relevante en la posterior formación del JAZZ.

Pero políticamente, el grupo social dominante es el anglosajón. Los nuevos terratenientes blancos norteamericanos, una vez independizados de la metrópoli inglesa, pasan a dominar el territorio y van imponiendo, poco a poco, su cultura e idioma inglés.

 La economía del territorio se basaba, en gran parte, en plantaciones de algodón y tabaco que requerían ingente mano de obra la cual era proporcionada por el sistema de esclavitud que permitía abaratar los costes laborales y lograr, de este modo, precios muy competitivos. Así, miles de personas de color fueron esclavizadas en África y trasladadas a Nueva Orleans, centro del tráfico de esclavos del Sur de los Estados Unidos.

El sistema de esclavitud fue uno de los factores que desencadenaron la Guerra de Secesión Norteamericana. Los estados confederados de Sur dependían de este sistema para mantener la competitividad de sus productos frente al empuje industrial del Norte.

La guerra obligó al desplazamiento de soldados provenientes de todos los rincones del país y permitió también poner en contacto a personas con culturas y tradiciones diferentes, lo cual influye en la formación y divulgación de espectáculos musicales para las tropas tales como los “Minstrels” que tuvieron gran importancia en el origen del JAZZ.

Guerra de SecesiónSiguiendo con los grupos sociales de Nueva Orleans hay que añadir, dentro de la comunidad afroamericana, al grupo de refugiados que en 1808 llega a la ciudad proveniente de las Antillas, desplazados por la revolución de los esclavos en Haití. Estas personas aportan nuevos ritmos caribeños a la variada selección de músicas que ya existía.

Para terminar de completar el mosaico multiétnico y cultural hay que referirse a las pequeñas comunidades de emigrantes británicos, irlandeses, italianos, centroeuropeos y de otras nacionalidades, las cuales aportan sus propias canciones al ambiente musical de la ciudad.

Nueva Orleans se convierte así en un crisol donde las distintas comunidades van diluyendo sus diferencias culturales, en gran parte gracias al ambiente de tolerancia de la ciudad, quizá debido a que perdura la cultura católica latina, más permisiva con las mezclas culturales y que no existía en otras ciudades y zonas del Sur más anglosajonas. El carnaval de Nueva Orleans, el “Mardi Gras“, es un buen ejemplo de esa mezcolanza tolerada.

Por su fuerza, riqueza rítmica e imbricación en todas las acciones de las personas, la afroamericana es la corriente principal de la música nueva que se va gestando. Los esclavos recién llegados a América se aferran a sus tradiciones como único recuerdo de sus lugares de origen y como alivio y válvula de escape para sus angustias.

A principios del S.XIX hay constancia de la celebración de danzas multitudinarias de esclavos llamadas “Ring Shouts”. Eran danzas rotatorias que se asemejan mucho a otras que existen en el continente africano y que se acompañaban con instrumentos de percusión a imitación de los originales africanos aunque si hay algo que caracteriza a los músicos de estas comunidades es el uso de cualquier objeto susceptible de producir ritmos, ya sean palos, tambores e instrumentos de cuerda improvisados hechos con latas, y percusión corporal a base de palmadas, golpes en las piernas, pisadas, etc. Pero el uso de grandes tambores que generaban potentes sonidos fue pronto prohibido en todo el Sur ya que sirvieron como transmisores de consignas en las revueltas de esclavos que se produjeron en los años finales del S. XVIII.

 Ese recelo fue algo más mitigado en Nueva Orleans permitiéndose el uso de algunos tambores en las celebraciones que solían hacerse las tardes de los domingos en una plaza de la ciudad que pronto pasó a llamarse “Congo Square”. Allí se improvisaban bailes multitudinarios y las mencionadas “Ring Shouts”.

Las “Ring Shouts” perduran hasta la Guerra de Secesión Americana, en la década de los 60 del S.XIX, tras la cual comenzó su declive. Aún en los años 50 del S.XX hay constancia de la celebración de alguna, transmitida la tradición de padres a hijos a lo largo de varias generaciones.

A su vez, en las décadas previas a la Guerra de Secesión, aparecen unos espectáculos llamados “Minstrels Shows”, antecedente claro de los posteriores espectáculos de variedades y en los que músicos blancos se pintaban y disfrazaban de negros realizando burdas parodias de lo que ellos creían que era la “Música de Color”  y la vida de esa comunidad afroamericana a la que pretendían ridiculizar.

 Lo cierto es que lo que escondían estas farsas era una secreta envidia por las canciones y ritmos negros. Paradójicamente pronto se incorporan músicos negros verdaderos, que debían pintarse la cara también con betún para parecer blancos disfrazados de negros y hacer una música que detestaban por ser un “pastiche” de la suya propia, pero que les servía para subsistir. Aún así esta música hecha por negros parodiando la suya propia tradicional ocasionará la formación de híbridos que influirán posteriormente en la aparición del Ragtime.

 Ya hemos visto cómo las grandes celebraciones públicas de los esclavos, prohibidas en muchos lugares, quedaron relegadas a reuniones más íntimas y discretas, con el permiso de los amos y, en ocasiones, sin él. Estas prohibiciones no se debían solamente al miedo secular blanco a las rebeliones de esclavos sino también a factores religiosos. Los anglosajones protestantes veían con malos ojos todos esos rituales paganos de sus esclavos, llenos de elementos del Vudú.  Por ello les obligan a convertirse en cristianos. De todas maneras, las tradiciones africanas son muy fuertes y los esclavos lo que hacen es cristianizar el panteón pagano, sustituyéndolo por el santoral cristiano, adaptando los relatos bíblicos a sus leyendas ancestrales.

 En esa sustitución de la tradición oral africana por las historias bíblicas se hace hincapié en aquellos relatos que tratan temas en los cuáles los esclavos se sienten identificados, ya sea por tratar la esclavitud, la liberación o el canto al héroe influencia de los cantos de alabanza africanos.

Los relatos de Daniel y los leones, de la esclavitud de los judíos en Babilonia o la huida de Egipto son temas recurrentes en los cánticos de los esclavos que los utilizan como alivio a su sufrimiento y serán la base de los futuros Spirituals y Gospels.

Las canciones tradicionales africanas van incorporando elementos occidentales, apoyándose en rasgos coincidentes tales como la síncopa, el desplazamiento del inicio del ritmo a la parte débil del compás,  ya existente en el folklore anglosajón y en un pulso metronómico constante, ese ritmo inmutable que facilita la ejecución de las síncopas.

Los primeros intentos de describir el ritmo de estas piezas chocan con la dificultad de que lo que parece ser una corchea con puntillo y semicorchea se interpreta de una forma que recuerda a un tresillo de corchea y semicorchea. A la hora de imprimir las primeras partituras de estas piezas se llega a la convención de anotar 2 corcheas iguales aunque la primera se ejecuta de forma más amplia, restando tiempo a la segunda. Es el origen del “Swing“.

Es en esta época cuando podemos fijar el comienzo del “Gospel” y el “Blues” de los cuáles se puede adivinar un origen común aunque pronto se diferenciarán, tanto por su componente religioso frente a lo profano, como por sus características musicales.

El Gospel nace en las antiguas celebraciones religiosas de los esclavos afroamericanos a lo largo del S. XVIII y de la adaptación que hacen estos de sus tradiciones paganas a los ritos y cultos cristianos. El término proviene de “GodSpel”, palabra de Dios o de “Goodspel”, buena palabra.

 Así, los antiguos cantos de alabanza africanos en los que el coro responde al solista, se adaptan perfectamente a la salmodia bíblica y los cantos antifonales. Es el ya comentado patrón llamada- respuesta.

En lo que respecta a la melodía, esta fluctúa entre el modo mayor y el menor. Este ascenso y descenso de tonalidad es característico también del Blues y será uno de los rasgos que incorporará el Jazz posteriormente.

Los ritmos del Gospel se basan en las canciones de trabajo o “Work Songs“. Ya vimos como para el africano, la Música es inherente a toda actividad humana y la labor manual no es una excepción. De este modo las labores fatigosas se realizan siguiendo un ritmo constante, por ejemplo el del martillo al golpear o del pico al caer.

Estas Work Songs nacen en las plantaciones sureñas pero también se cantan en los penales donde los condenados a trabajos forzados las entonan para hacer más llevadero su sufrimiento. Pero no hay que olvidar el elemento de control sobre las personas que supone mantener un ritmo continuo, alienante e hipnótico. Este ritmo constante pasará también al Jazz posteriormente.

En el Gospel se produce también una comunión de voces, comienza el solista al que pronto se le une el resto de la congregación pero cada individuo hace sus propias variaciones de la melodía común con lo que se produce una polifonía que semeja a olas, con un movimiento sinuoso en el que cada individuo aporta algo personal al efecto colectivo.

También podríamos ver una cierta influencia en el Gospel de los tradicionales Corales protestantes con lo que podemos llegar a la conclusión de que la tradición occidental se enriquece y funde con la africana para crear un estilo nuevo. De nuevo tenemos aquí la idea recurrente de fundir para crear, tema constante en el Jazz.  

En lo que respecta al Blues hay dificultad para determinar su origen. Parece claro que surge a lo largo del siglo XIX pero sus antecedentes son más remotos. Así mismo, la localización geográfica no está exenta de controversia aunque lo más obvio es pensar en el Delta del Mississippi ya que la mayoría de los intérpretes originarios provienen de esa zona.

Blue es un término inglés de difícil traducción al español. Literalmente describe el color azul pero a la vez refleja un estado de ánimo complicado de definir ya que es una mezcla de tristeza, melancolía y resignación. En definitiva es, como dicen los anglosajones, un “feeling“, un sentimiento. El Blues pasa a denominar un tipo de piezas muy determinado en el que el estilo musical, la forma, el modo de ejecución y los sentimientos o estado anímico que describe lo hace irrepetible e inconfundible.

El Blues supone una proclama personal, muestra un estado de ánimo y es, a la vez, una válvula de escape. Además requiere empatía por parte del oyente, debe sentirse identificado con el intérprete, con sus problemas, los cuáles, muchas veces, son los mismos en ambas partes, de ahí su origen entre las capas bajas de la población sureña y su extraordinario éxito durante la época de la Depresión, en los años 30 del siglo XX, momento en que se difunde por toda la Unión.

Las primeras grabaciones de Blues datan de los años 20. Previamente no existen registros ni partituras por lo que desconocemos cómo fue su evolución, si es que la hubo ya que es un estilo que apenas ha cambiado y su paso por la industria fonográfica no ha supuesto transformaciones formales, tal como ocurre con el Jazz. Los discos únicamente difunden el Blues, no lo cambian.

Una de las características del Blues primigenio son sus letras, ambiguas e insinuantes, por influjo africano, llenas de dobles sentidos que las hacen impenetrables al profano. Hablamos de un lenguaje racial que describe la dura vida de los afroamericanos del Sur, y que sirve de válvula de escape. Y a la vez, muchas letras llevan una gran carga sexual, lo cual motivó que las emisoras de radio censuraran algunas de estas canciones tras las primeras grabaciones de los años 20. De ahí que se denomine “Dirty Blues“, a estas piezas.

BluesOtro rasgo fundamental es la inestabilidad armónica. Además de la ambigüedad en la letra hay una ambigüedad tonal premeditada, en la que se fluctúa entre el modo mayor y el menor o se usan de forma simultánea. Ello se debe a su origen en la tradición vocal, el intérprete maneja a su antojo la melodía efectuando desviaciones no ortodoxas tales como glissados, caídas, vibratos y afinaciones no convencionales.

La base de esta inestabilidad armónica se encuentra en la llamada “Escala de Blues” en la cual algunas notas están bajadas medio tono. Son las llamadas “Blue notes“. Esa ambigüedad tonal crea una tensión al no resolver en el modo lógico los finales de frase.

Respecto de la forma de los Blues, se suele repetir un esquema sencillo en el que el primer verso A se repite y luego hay un tercer verso B que rima con el primero, de ahí esta forma AAB simple. Esto da lugar a una estructura de 12 compases en 4×4 dividida en 3 frases de 4 compases cada una. Esta es la estructura del Blues clásico pero existe una gran flexibilidad pues estamos ante un estilo eminentemente individual, en el que el intérprete se conduce con total libertad atendiendo a su estado de ánimo. Incluso, si hay otros músicos acompañándole, han de adaptarse a él, deben seguir al solista.

Todos estos elementos, tanto armónicos como formales, pasarán al Jazz el cual si bien mantiene una trayectoria independiente respecto al Blues, siempre se han influido mutuamente.

Al hablar de los inicios del Jazz hay que referirse al Rag-Time. Como ocurre en todo lo referente al Jazz, hablar de los propios orígenes del Rag es tarea complicada. Pero sí podemos afirmar que es la principal base del Jazz, su directo antecesor. Incluso conviven en el tiempo lo cual hace más difícil distinguirlos en ocasiones.

RagEl lugar geográfico de su nacimiento es el Sur de los Estados Unidos y, más en concentro, los estados de Luisiana y Missouri.

 De entre las ciudades de estos dos estados destaca Nueva Orleans como cuna de este estilo pero fue en Sedalia, un importante nudo ferroviario, donde vivieron las figuras señeras del Rag.

Los antecedentes musicales ya los vimos en apartados anteriores pero es a lo largo de todo el siglo XIX cuando va desarrollándose este estilo hasta cristalizar en la última década convirtiéndose en la primera música hecha por gentes de color que se popularizó más allá de las barreras raciales. Incluso cruzando fronteras, influyó claramente en compositores “clásicos” europeos de la época tales como Debussy, Ravel, o Stravinski.

El nombre de RagTime se cree proveniente de un tipo de baile afroamericano llamado “Ragging” en el cual los danzantes calzaban unos zuecos cuyos golpes, unidos a los de las manos, creaban la base rítmica sobre la que se hacían síncopas en la melodía.

Estos ritmos peculiares, a la hora de trascribirlos para piano, se colocan en la mano izquierda, produciendo los llamados “Ragged times” o tiempos despedazados o rasgados condicionando la melodía. Pronto el nombre evoluciona a RagTime o simplemente Rag.

El Rag es fundamentalmente música pianística, por lo tanto instrumental, no vocal. Y en su evolución a lo largo del XIX va tomando aportaciones de toda la música de baile negra. En los espectáculos ambulantes, como los Minstrels donde existían múltiples combinaciones instrumentales, en los descanso solían interpretarse ciertos números sincopados, según citan algunas fuentes, aunque no queda constancia sonora ni fotográfica, que quizá sean el origen del Rag. En estas compañías ambulantes solían ganarse la vida muchos músicos ciegos o cojos. Se ponen de moda bailes como el “CakeWalk“, una danza típica afroamericana en que las parejas bailan inclinadas hacia atrás cogidas de la mano y levantando las piernas al ritmo del acompañamiento.

Insistiendo en su carácter de música para piano hay que constatar que sus creadores fueron músicos afroamericanos criollos salvo raras excepciones, y que tenían, por lo general, una sólida formación “clásica” que permite enmarcar al Rag, por su forma, dentro de la tradición pianística occidental del Siglo XIX.

 El piano fue el instrumento por excelencia del siglo XIX y en la mayoría de los hogares de clase media se disponía de uno, o en su defecto, de una pianola de rollos. El éxito cosechado por el Rag, reflejado en masiva venta de sus partituras, demuestra la notable formación musical de muchas personas por entonces ya que son piezas de compleja ejecución, con un nivel de dificultad alto.

Los primeros Rag se difunden por los campamentos de trabajadores en los que existían pianolas, pianos con un sistema de rollos que permiten la ejecución automática de las piezas contenidas en el rollo. De este modo llegan también a muchos hogares americanos.

 El furor comienza en la década de 1890 cuando la música sincopada, como muchos llamaban a los Rag, es la que marca la pauta en los bailes por todo el país.

La primera composición impresa con el nombre de Ragtime data de 1897. Su nombre era Harlem Rag y su autor Tom Turpin el cual era lo que hoy se llama jocosamente un “empresario de la noche” ya que era propietario de locales de ocio en St. Louis y llegó a ser una persona de gran influencia, a pesar de ser afroamericano, en esa ciudad. En uno de sus locales se juntaban varios pianistas que fueron desarrollando este estilo musical. Este Harlem Rag es una pieza simple que muestra la formación autodidacta de su creador el cual fue perfeccionando con el tiempo su técnica y componiendo piezas más complejas armónicamente, sin duda, influenciado por Scott Joplin.

La forma del Rag está muy influenciada por la música pianística occidental del siglo XIX ya que se basa en distintos niveles de tonalidad en contraste. La estructura clásica es de 4 temas de 16 o 32 compases que siguen la disposición AABBCCDD modulando en la parte C. En origen la melodía es sincopada pero de forma moderada, no son ritmos demasiado complicados. Es con el tiempo cuando se acentuará la síncopa y la complejidad de los ritmos. Y no hay improvisación por parte del intérprete.

Las tres principales figuras del RagTime fueron Scott Joplin, James Scott y Joseph Lamb. De los tres, Scott Joplin es el autor más importante, tanto por su elegancia estructural como por su melodía y maestría técnica debida a su sólida formación clásica.

La música de Joplin decae, como todo el estilo Rag-Time, a partir de 1910, cuando aparece el Rag-Time-Jazz, el estilo de transición entre el Rag y el Jazz. Comienza a notarse la principal diferencia entre el Rag y el Jazz : el sofisticado sentido del “Swing” que posee el Jazz.

Jelly Roll Morton es el máximo exponente de este estilo de transición. La síncopa se suaviza y se rompen los viejos convencionalismos y rigideces del Rag pues, aunque se retoman los viejos éxitos, se les interpreta de un modo diferente, quizá influenciado por el Blues.

Tras la 1ª guerra mundial el Rag-Time decae definitivamente, comenzando la época de las bandas y orquestas de Jazz primitivo, de los solistas, la improvisación y de un ritmo diferente y nuevo: el Swing

El Jazz comienza su andadura histórica.

Juan Antonio Fuego Casielles

 

 

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