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Datos y hechos para entender el movimiento independentista de Cataluña 1

Datos y hechos para entender el movimiento independentista de Cataluña

En los últimos días y semanas, al leer los principales diarios alemanes, me ha llamado la atención cada vez más que parece existir bastante ignorancia sobre cómo se ha llegado en Cataluña al creciente movimiento de independencia desde 2012.

El comentario de Ulrich Ladurner (Die Zeit, 3 de noviembre de 2017) se basa en algunas premisas fácticamente falsas, y esta circunstancia me ha motivado a escribir este artículo, que, ante todo, pretende arrojar luz sobre algunos de los antecedentes que han conducido a la situación actual en Cataluña.


Carles Puigdemont:

Radicaliza incluso después de su fracaso

Puigdemont podría pasar a la historia como el catalán que ha perjudicado como nadie la causa catalana. Su fracaso no es el final del movimiento independentista.

Artículo de Ulrich Ladurner, Bruselas

3 Noviembre 2017, 10:59 h 636 Comentarios

Rebelión y conspiración contra la autoridad del Estado es la acusación contra ocho miembros del depuesto gobierno regional catalán. La juez española Carmen Lamela ha ordenado para ellos prisión preventiva. Oriol Junqueras, vicepresidente del depuesto gobierno catalán, fue enviado a la cárcel. “¡Este Estado es un peligro para todos nosotros!”.

La afirmación no es nueva. Puigdemont afirma haber estado convencido desde los quince años de que España no es realmente una democracia sino un estado autoritario. La juez Carmen Lamela emitió una orden de arresto europea contra Puigdemont y otros cuatro prófugos.

¿Prisión sin libertad condicional para los miembros de un gobierno depuesto, pero elegido democráticamente? ¿No recuerda esto a la Turquía de Erdoğan, a la Rusia de Putin? ¿Tendrá razón Puigdemont después de todo?

En primer lugar, Puigdemont ha hecho mucho para limitar la simpatía y la comprensión hacia él: ha abusado de su posición para promover la separación de Cataluña de España. Al hacerlo violó deliberadamente la constitución, violó el estatuto catalán, ignoró a la oposición parlamentaria y dividió profundamente a la sociedad catalana. Nada ni nadie ha sido capaz de disuadirlo de su rumbo radical, ni las advertencias de la Unión Europea, ni las advertencias de Madrid, ni siquiera los cientos de miles de catalanes que han tomado las calles contra su rumbo.

La huída de un abogadillo de tres al cuarto

Desde el comienzo de la crisis el primer ministro español Mariano Rajoy le dijo repetidas veces a Puigdemont que debería ceder “para evitar lo peor”. Hubo una serie de oportunidades para que Puigdemont saliera de la espiral de radicalización. Finalmente, tuvo la oportunidad de convocar nuevas elecciones. Pudo haber evitado que Cataluña quedara bajo administración judicial en virtud del artículo 155 de la Constitución. También esta oportunidad la desperdició Puigdemont.

Ya sea por falta de prudencia, por oportunismo o por una consideración estratégica, no lo sabemos. Puigdemont llevó la independencia de Cataluña al parlamento para votar y marchó a Bruselas cuarenta y ocho horas después. Fue la lamentable marcha de un abogadillo de tres al cuarto.

Puigdemont podría pasar a la historia como el catalán que ha perjudicado como nadie la causa catalana. Su fracaso no es el final del movimiento independentista. Con un presidente como él Cataluña no necesita otro enemigo. Puigdemont ha fracasado en todos los ámbitos.

Hace lo que siempre ha hecho: radicalizar

En la propia Cataluña, su partida abrió la posibilidad de un nuevo comienzo. El gobierno español fijó las elecciones para el 21 de diciembre. Todas las partes, incluido Puigdemont, han anunciado su participación. En el campo separatista hubo primeros intentos de autocrítica: que quizás se había ido demasiado lejos, que se habían imaginado que la complicación del caso no se lo pondría tan difícil, dijo un miembro destacado del partido de Puigdemont.

Después de estos dramáticos días llegó algo de paz. La crisis catalana no se resolvió, pero parecía haber tomado el camino de la razón. El separatismo no estaba derrotado, pero su radicalización se había ralentizado, al menos a primera vista. Porque el separatismo no se ha evaporado, presumiblemente después de los acontecimientos de los últimos meses se ha fortalecido. Sea como fuere, Cataluña está hoy más polarizada que nunca.

 Con la salida de Puigdemont podría esperarse que el diálogo comenzará, tal vez España y Cataluña volverán a las conversaciones después de las elecciones de diciembre. Eso es imprescindible, porque el fracaso de Puigdemont no es sinónimo del fin del deseo de independencia de millones de catalanes. España tiene que lidiar con el separatismo catalán y encontrar respuestas sensatas.

Un proceso justo y transparente

La decisión de la jueza Carmen Lamela ahora parece amenazarlo todo de nuevo. De todos modos, pero Puigdemont la usa para volver a lo suyo: hace lo que siempre hizo: radicalizar.

No se debe patear al derrotado, ese es un mandamiento político. La venganza debilita al ganador y fortalece al perdedor. El presidente del gobierno español Mariano Rajoy parece haberlo entendido; practica la moderación. El gobierno declara que no hará comentarios sobre la decisión del tribunal. Eso es correcto e inteligente.

Un juez no es un político. Debe guiarse por la ley, no por consideraciones políticas. Esa es una de las bases de un estado de derecho. Pero también es cierto que las decisiones judiciales tienen lugar en un contexto político, que en la actualidad es muy frágil en España.

Ahora Carmen Lamela tendrá que mostrar que su decisión está justificada. Las acusaciones contra los separatistas son duras y por su dureza exigen una documentación bien fundada. Un proceso justo y transparente es la mejor manera de contrarrestar la propaganda de Puigdemont.

 (Traducción de Anna Rossell)



Comentario de Anna Rossell a la publicación de Ulrich Ladurner: [Puigdemont] sigue radicalizando después de su fracaso en el Die Zeit-online, el 03. 11.2017

Datos y hechos para entender el movimiento independentista de Cataluña

Creo conveniente comenzar por establecer la cronología de los acontecimientos, una información que a mi entender es esencial para formarse una opinión:

 En noviembre de 2003 se celebran elecciones en Cataluña. Los partidos PSC, Esquerra Republicana e ICV- EUiA se constituyen en alianza y forman la coalición de gobierno. El nuevo gobierno decide ampliar el Estatuto catalán con el objetivo de lograr mayor autonomía para Cataluña.

El 30 de septiembre de 2005 el Parlamento catalán aprueba el estatuto por una gran mayoría con los votos en contra únicamente del PP (en Cataluña el PP, el partido de Mariano Rajoy, es un partido pequeño). Todos los demás partidos votan a favor.

El 2 de noviembre de 2005 comienza el debate sobre el Estatuto catalán en el Parlamento español. Todos los partidos españoles, excepto el PP -entonces en la oposición-, aceptan la propuesta. El mismo día el PP recurre ante el Tribunal Constitucional.

El 31 de enero de 2006 el PP inicia en España una campaña de recogida de firmas contra el Estatuto catalán.

En marzo de 2006 el Tribunal Constitucional rechaza el recurso del PP.

 El 30 de marzo de 2006 el Parlamento español aprueba el texto del Estatuto catalán.

El 25 de abril de 2006 el PP eleva al Parlamento español una petición para llevar a cabo un referéndum en España sobre la inconstitucionalidad del estatuto catalán. La petición es rechazada por el Parlamento español.

El 10 de mayo de 2006 el Parlamento español aprueba definitivamente la ley catalana.

El 18 de junio de 2006 tiene lugar un referéndum en Cataluña sobre el estatuto catalán aprobado en el Parlamento español. La participación: 49,42%; con el 72,9%  de los votos a favor.

El 31 de julio de 2006 el PP vuelve a alzar recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional.

El 9 de agosto de 2006 entra en vigor el Estatuto catalán aprobado por el Parlamento catalán y el español .

El 28 de septiembre de 2006 el Tribunal Constitucional acepta a trámite el recurso del PP contra el Estatuto catalán.

El 28 de junio de 2010 el Tribunal Constitucional declara inconstitucionales catorce artículos del Estatuto catalán y reescribe veinticuatro artículos en términos de una reducción de la autonomía. Cabe destacar que muchos de los artículos declarados inconstitucionales para Cataluña constan, literalmente iguales, en los estatutos de otras comunidades autónomas (Andalucía, Valencia, Baleares, Aragón y Castilla-La Mancha) con los votos a favor del PP.

El 9 de julio de 2010 el Tribunal Constitucional aprueba el texto del Estatuto catalán sin dicho artículo catorce y con los veinticuatro artículos reescritos. Este texto no se somete a ninguna otra instancia para su aprobación.

El 27 de septiembre de 2015 tienen lugar elecciones al Parlamento catalán, que ganan los partidos Junts pel sí -Coalición Juntos por la independencia- con 62 escaños (45,93%) y CUP -Candidatura de Unidad Popular (partido independentista), con 10 escaños (7, 41%). En conjunto, los dos partidos consiguen 53,34%. Ambos partidos se comprometen en su programa electoral a impulsar la independencia de Cataluña. Una de las medidas que toman es un intento de acordar con el gobierno central español un referéndum legal, un intento que es rechazado por Madrid en repetidas ocasiones.

 

Hasta aquí la cronología de los hechos acerca de la historia de la situación actual.

En este contexto hay que mencionar que antes de 2003 apenas había independentistas en Cataluña (en 2005 en Cataluña sólo el 15% de la población estaba a favor de la independencia Véase: ¿Cuándo creció el independentismo en Catalunya?

 

Datos y hechos para entender el movimiento independentista de Cataluña

El movimiento independentista empezó a crecer a partir de 2010. Y ha seguido creciendo con cada gesto antidemocrático del gobierno de Madrid desde 2012. Cada 11 de septiembre, millones de catalanes y catalanas han salido pacíficamente a la calle para defender sus instituciones democráticas, para apoyar a los respectivos presidentes del gobierno catalán en sus esfuerzos por dialogar con el presidente del gobierno español. En vista de la reiterada negativa del Gobierno español, el movimiento independentista siguió creciendo. La negativa del gobierno central para entrar en diálogo con Cataluña fue, en definitiva, la razón por la cual el presidente catalán Puigdemont convocó el referéndum. Una petición de millones de personas no puede ser ignorada por ningún presidente elegido democráticamente.

Cierto que, después del referéndum, cientos de miles de catalanes y catalanas se manifestaron contra el curso de Puigdemont. Pero también lo es que desde 2012, millones de catalanes y catalanas han salido a la calle para exigir un diálogo con Madrid. Esta demanda nunca fue correspondida.

Incluso después de los resultados del referéndum del 1 de octubre, el presidente Puigdemont pidió repetidas veces a Mariano Rajoy que dialogara, sin éxito. Puigdemont sí convocó nuevas elecciones antes de decidir declarar la independencia. Nuevamente, es útil observar la cronología de los eventos: Puigdemont convocó nuevas elecciones después del referéndum para evitar la aplicación del Artículo 155. Solo después de recibir del gobierno de Madrid la noticia de que el gobierno central español aplicaría en cualquier caso el artículo 155 -es decir, sometería a Cataluña al control de Madrid suspendiendo las instituciones catalanas- decidió proclamar la República Catalana. Puigdemont no podría haber evitado la aplicación del Artículo 155.

Desde Bruselas, la capital de la UE, Puigdemont quiere llamar la atención de la población europea y de los gobiernos europeos sobre Cataluña. Solo su presencia en Bruselas puede asegurar que esta crisis tan importante para el mantenimiento de la democracia en Europa siga en el foco de atención de los/las europeos/as (el propio Puigdemont así lo declaró en la rueda de prensa que ofreció en Bruselas el 31 de octubre.

Después de aplicar el artículo 155, el gobierno central convocó elecciones en Cataluña para el 21 de diciembre. El Presidente Puigdemont dijo desde Bruselas que aceptaría los resultados de las elecciones, pero que era cuestionable que el señor Rajoy estuviera dispuesto a hacer lo mismo, y que esto habría que saberlo antes de las elecciones. La respuesta la ha dado el representante del gobierno en Cataluña, el señor Enric Millo: aunque los partidos independentistas ganaran, nunca habría una República Catalana.

En lugar de hablar del fracaso de Puigdemont, es del interés europeo considerar el fracaso de la democracia española, cuyo poder judicial ha encarcelado al gobierno elegido por el pueblo catalán. Puigdemont, y muchos/as otros/as con él, cumplieron con su deber político, siguieron su mandato político y se arriesgaron a una pena de prisión de 30 años. Y Puigdemont ahora está tratando de salvar su mandato para la democracia. Este no es un asunto interno de España. Se trata de la democracia y de qué es lo que Europa entiende por democracia. Y eso también debería interesar mucho a la UE.

 

La hipertrofia

La revista agradece sus comentarios. Muchas gracias
Anna Rossell

Anna Rossell

Anna Rossell (Barcelona –España, 1951)

De 1978 a 2009 profesora titular de la Universidad Autónoma de Barcelona en la especialidad de Lengua y Literatura Alemanas (Filología Inglesa y Germanística) y crítica e investigadora literaria en Barcelona, Bonn y Berlín.

Actualmente se dedica a la escritura creativa, la crítica literaria y la gestión cultural. Como gestora cultural organiza los recitales poéticos anuales estivales Poesía en la Playa, en El Masnou (Barcelona) y ha sido miembro de la comisión organizadora de los encuentros literarios bianuales entre continentes TRANSLIT. Actualmente organiza los Recitals de Poesia i Música VinsIdivina.

Colabora regularmente en numerosas publicaciones periódicas literarias nacionales e internacionales: Quimera, Ágora de arte gramático, Crítica de Libros, Revista Digital La Náusea, Realidades y ficciones, Las nueves musas, Nueva Grecia, Terral, Núvol y en revistas especializadas de filología alemana.

Entre sus obras no académicas ha publicado los libros Mi viaje a Togo (2006), El meu viatge a Togo (2014), Viaje al país de la tierra roja, Togo y Benín (2014), Viatge al país de la terra roja, Togo i Benín (2014), los poemarios La ferida en la paraula, (2010), Quadern malià / Cuaderno de Malí (2011), Àlbum d’absències (2013), Àlbum de ausencias (2014), Auschwitz-Birkenau. La prada dels bedolls/La pradera de los abedules (2015) y las novelas, Mondomwouwé (2011) y Aquellos años grises (España 1950-1975) (2012), Aquells anys grisos (Espanya 1950-1975) (2014).

Es coautora del libro de microrrelatos Microscopios eróticos (2006).

Cuenta en su haber con algunas traducciones literarias del alemán al español, entre ellas El Elegido, de Thomas Mann.

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