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Sor Juana Inés de la Cruz. Obra poética

Generalidades sobre su poesía

Tras haber dedicado los dos artículos anteriores a la biografía y la obra para teatro y en prosa de Sor Juana Inés de la Cruz, en este último artículo voy a tratar de su obra poética.

La poesía de Sor Juana se inserta en la culminación del barroco. Una época en que ya se tiene la experiencia de los genios anteriores de ese periodo, y en que la “imitatio” se consideraba algo positivo, mientras no fuese una vulgar imitación sino una recolección de influencias para crear su propia obra (como la abeja que va libando polen de cada flor para fabricar su miel). Por ello, se presentan de forma novedosa temas que ya se habían convertido en tópicos. Dice al respecto Octavio Paz[1]: “Sor Juana encarna la madurez de Nueva España. Y esa madurez se expresa en formas ya hechas y que impedían toda originalidad creadora. La obra poética de la monja es un excelente y personal muestrario de los estilos del XVI y XVII. A veces –como en su imitación de Jacinto Polo de Medina– resulta superior a su modelo”

Técnicamente se su poesía se fundamenta en la versificación, las alusiones mitológicas y el uso de recursos retóricos (hipérbaton, bimembraciones, paralelismos, antítesis, etc.). En cuanto a versificación, habilidad imprescindible para los poetas del barroco, dominaba los distintos metros y utilizó estrofas ya en desuso; su facilidad en este aspecto era comparable a la de Lope, Quevedo o Góngora. Respecto a las referencias mitológicas, obligadas en la época, las utiliza con cierta moderación por la saturación de esa influencia en los finales del periodo barroco; a veces son sólo referencias indirectas que  crean dificultades al lector actual. También domina los recursos, en especial el hipérbaton forzando al límite las estructuras sintácticas en busca de novedad y belleza en la trama sonora y rítmica. Como resume M. Serna[2], Sor Juana recoge la fluidez de Lope, sigue a Góngora en el continente y a Quevedo en el contenido.

Para el análisis dividiré su poesía en Amorosa, de Circunstancias, Satírica-jocosa, Religiosa, y Filosófico-moral.

Poesía Amorosa

Gonzalez Boixo divide los poemas de este tipo entre los que tratan la casuística amorosa, los de índole personal y los de amistad. Estas obras están escritas desde la perspectiva de un “yo poético femenino” lo que constituye un elemento distorsionador respecto  a la tradición que imponía un punto de vista masculino. Así nos dice[3]: “La mujer deja de ser en la poesía de SJ el elemento pasivo de la relación amorosa; recupera algo que el hombre le había usurpado: la capacidad de expresar la variada gama de situaciones amorosas”. Los poemas de “amistad” ensalzan a su protectora y amiga la marquesa de la Laguna (Lisi en sus versos). Sor Juana se dirige a “Lisi” utilizando la retórica del amante que ensalza a su amada, pero González Boixo aclara que no se trata de una relación lésbica, sino de una estructura tradicional neoplatónica, donde: “el amor es despojado de toda vinculación sexual, para afirmarse en una hermandad de almas a nivel espiritual”.

  1. Serna[4] también incide en este aspecto indicando que: “no renunció a utilizar el yo poético femenino a pesar de la ausencia de modelos que, en este sentido, había. (…) Es el primer caso de la literatura española y posiblemente de la literatura europea de estos siglos en que escribe una mujer que no se oculta bajo un seudónimo, que habla en nombre propio y que no sólo defiende que las mujeres puedan acceder al estudio sino que también satiriza el comportamiento que los hombres tienen con el sexo femenino. (…) Al escribir como mujer deja de ser el elemento pasivo de la relación amorosa y se trueca en amante activa”

Como ejemplo, uno de sus sonetos amorosos. En éste trata el conocido tema del desinterés del amado por el amante, cuando éste le hace caso y a la inversa, asunto al que vuelve en varias de sus poesías.

Al que ingrato me deja, busco amante

 

  Al que ingrato me deja, busco amante;

al que amante me sigue, dejo ingrata;

constante adoro a quien mi amor maltrata;

maltrato a quien mi amor busca constante.

 

  Al que trato de amor, hallo diamante,

y soy diamante al que de amor me trata;

triunfante quiero ver al que me mata,

y mato al que me quiere ver triunfante.

 

  Si a éste pago, padece mi deseo;

si ruego a aquél, mi pundonor enojo;

de entrambos modos infeliz me veo.

 

  Pero yo, por mejor partido, escojo

de quien no quiero, ser violento empleo,

que de quien no me quiere, vil despojo.

 

Como ya he citado, destaca en la poesía que el “yo poético sea femenino”. Dice al respecto Gabriela Mogillansky[5]: “Este sujeto femenino que enuncia los distintos momentos de su pasión amorosa por un hombre, inscripto en el interior de la lírica de los siglos XVI y XVII, se nos presenta como una construcción diferencial que subvierte los lugares establecidos (…) Utiliza todo el material que la tradición le provee, pero lo condensa, hace estallar los celos y la ira de un sujeto femenino que se atreve a tomar la voz (…) En los poemas de Sor Juana el hombre no es sino una sombra y un nombre”              

 Poesía de Circunstancias

Estos poemas representan casi la mitad de la obra lírica de la autora y  son un reflejo de la época y de la dimensión que un poeta tenía en una sociedad cuyo centro era la corte. En el caso de Sor Juana, además, obligada o motivada por la protección y apoyo que recibió de los virreyes. El que transcribo a continuación tiene como motivo la muerte de la virreina, de la que ella fue dama de honor y que la ayudó a entrar en el convento. Es un soneto para el barroquismo imperante en la época.

En la muerte de la Excelentísima Señora Marquesa de Mancera.[6]

 De la beldad de Laura enamorados
los Cielos, la robaron a su altura,
porque no era decente a su luz pura
ilustrar estos valles desdichados;

o porque los mortales, engañados
de su cuerpo en la hermosa arquitectura,
admirados de ver tanta hermosura
no se juzgasen bienaventurados.

 Nació donde el Oriente el rojo velo
corre al nacer al Astro rubicundo,
y murió donde, con ardiente anhelo,

da sepulcro a su luz el mar profundo:
que fue preciso a su divino vuelo
que diese como el Sol la vuelta al mundo.

 

Poemas satíricos y jocosos

Al igual que otros poetas barrocos, también Sor Juana escribió este tipo de poesía donde emplea recursos muy variados y en los que demuestra su humorismo y su vitalidad. Transcribo una parte (por su larga extensión) del más famoso de este estilo y quizá también el poema más famoso de todos los suyos, Hombres necios que acusáis:

Hombres necios que acusáisa la mujer sin razón,sin ver que sois la ocasiónde lo mismo que culpáis: si con ansia sin igualsolicitáis su desdén,¿por qué queréis que obren biensi las incitáis al mal? Combatís su resistencia,y luego, con gravedad,decís que fue liviandad,lo que hizo la diligencia. (…)  ¿Qué humor puede ser más raro,que el que, falto de consejo,él mismo empaña el espejoy siente que no esté claro? Con el favor y el desdéntenéis condición igual,quejándoos, si os tratan mal,burlándoos, si os quieren bien. Opinión ninguna gana;pues la que más se recata,si no os admite, es ingrata,y si os admite, liviana.  (…)   ¿O cuál es más de culpar,aunque cualquiera mal haga:la que peca por la paga,o el que paga por pecar? Pues ¿para qué os espantáisde la culpa que tenéis?Queredlas cual las hacéiso hacedlas cual las buscáis. Dejad de solicitar,y después, con más razón,acusaréis la afición,de la que os fuere a rogar. Bien con muchas armas fundoque lidia vuestra arrogancia,pues en promesa e instanciajuntáis diablo, carne y mundo.

Este poema, aparentemente festivo, en que utiliza la popular redondilla, significó una ruptura con lo establecido. Dice Octavio Paz[7]: “El poema fue una ruptura histórica y un comienzo: por primera vez en la historia de nuestra literatura una mujer habla en nombre propio, defiende a su sexo y, gracias a su inteligencia, usando las mismas armas de sus detractores, acusa a los hombres por los vicios que ellos achacan a las mujeres. En esto Sor Juana se adelanta a su tiempo: no hay nada parecido, en el siglo XVII, en la literatura femenina de Francia, Italia e Inglaterra.”

 

Poesía religiosa

A pesar de ser monja, escribió poca poesía de ese tipo. González Boixo[8] destaca unos romances al amor divino, en los que al modo místico plantea la relación del alma con Dios en los términos de la poesía amorosa, en la que este amor a Dios no pide correspondencia.

 

Poesía filosófico-moral

Aunque escribió pocos poemas de este tipo, son de los más importantes de su poesía. Reproduzco un soneto y trato (aunque brevemente por su longitud y complejidad) de su obra más compleja y profunda “Primero sueño”, la única que según ella indica en “La respuesta…” escribió por su gusto.

El soneto es un buen ejemplo de cómo utiliza los recursos barrocos en este subgénero del retrato. Dice Ciuranesco[9]: “El buen retrato barroco es un movimiento sorprendido en el espacio un instante, una sugerencia más que una pintura, un escorzo que encierra más espacios que los que se ven”. Lo singular de este retrato es que la belleza y juventud de la retratada se describe en la pintura, ya antigua, en vez de un carpe diem”. Los deícticos “éste”, las repeticiones de “es” anafóricas de los tercetos y la cuádruple bimembración final (al estilo del  soneto de Góngora “Mientras por competir por tu cabello”) encierran al lector en una serie de terribles verdades, con un ritmo que se intensifica sin respiro.[10]

Procura desmentir los elogios que a un retrato de la poetisa inscribió la verdad, que llama pasión.

Éste que ves, engaño colorido,
que, del arte ostentando los primores,
con falsos silogismos de colores
es cauteloso engaño del sentido;

 

éste en quien la lisonja ha pretendido
excusar de los años los horrores
y venciendo del tiempo los rigores
triunfar de la vejez y del olvido:

 

es un vano artificio del cuidado;
es una flor al viento delicada;
es un resguardo inútil para el hado;

 

es una necia diligencia errada;
es un afán caduco, y, bien mirado,
es cadáver, es polvo, es sombra, es nada

 

               “Primero Sueño”, la obra que ella reconocía como más auténticamente suya,  es un texto único por su tema y factura de la literatura española, escrito alrededor de 1685[11], en la época de madurez de Sor Juana. Se trata de una larga silva de heptasílabos y endecasílabos (975 versos), de lenguaje gongorino, con amplio uso del hipérbaton y referencias mitológicas, en el que hay más ciencia que poesía.

El tema básico trata de si es posible que el hombre a través de su inteligencia comprenda la realidad. A través de un sueño de anabasis el alma efectúa un viaje espiritual por los espacios celestes. Para ello, se sitúa en la cima de una montaña pero la visión conjunta del prodigio de la creación hace que todo parezca confuso, entonces decide continuar su investigación de manera deductiva del mundo inanimado, al vegetativo y luego al humano; pero esta alma es derrotada en este viaje espiritual por regiones desconocidas de la mente humana y el universo. Sor Juana no habla de un Dios cristiano sino del “alto ser” y en este viaje aparecen muchas referencias a antiguas tradiciones o creencias, desde el platonismo al corpus hermeticum o el sueño de Escipión ciceroniano.

  1. Serna[12] describe las tres partes de la obra. En la primera llega la noche y reposa la naturaleza y el cuerpo humano, lo que permite que el alma pueda iniciar su camino ante la pasividad del cuerpo de la que era prisionera. En la segunda el alma a través de la inteligencia, y luego de la razón, pretende acceder al conocimiento escalando el Olimpo y las pirámides de Egipto. En la tercera comienza a amanecer y el alma retorna al cuerpo y empieza a despertar.

Sor Juana fue conservadora  tanto en materia científica como filosófica, su astronomía y su fisiología es la tradicional[13], su visión humana tomista y el conjunto de su filosofía escolástica. Raquel Ansún[14] indica que en el sueño no hay ayuda divina, sino sólo inteligencia, y esta es en general la opinión de los críticos que lo más importante es la defensa de la intelectualidad. Dice al respecto González Boixo[15], que a pesar de este fracaso (por las limitaciones del intelecto) no se debe renunciar al intento y el propio esfuerzo realizado justifica esta búsqueda intelectual.

Por último, M. Serna[16] indica que Sor Juana escribió su texto en verso lo que le permitiría ante acusaciones de heterodoxia decir que se trataba de una ficción o fantasía y no de una obra científica.

 

 Epílogo

A través de este y los otros dos artículos anteriores, he intentado realizar una somera visión de la obra de Sor Juana Inés de la Cruz. Mi mayor éxito sería interesar al lector a profundizar en la misma y a leer sus textos. Sor Juana fue una mujer excepcional, en el sentido estricto de la palabra: “que se constituye excepción de la regla común”. Mujer y monja en el Méjico del XVII fue feminista “avant la lettre”, orientó su vida al estudio y la literatura, y se planteó racionalmente la comprensión de los misterios de la mente humana y el universo; y todo ello enmarcado en una lírica que produjo versos bellísimos. Realmente excepcional.

Puede consultarse una extensa información sobre la autora en la web de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, que contiene Ediciones digitales, Artículos críticos, Bibliografía y Páginas web dedicadas a Sor Juana. Y en esa misma web, se encuentra una interesante selección de su obra poética.


[1] Octavio Paz. Homenaje a Sor Juana Inés de la Cruz en su Tercer Centenario (1651-1695). París 1951

[2] Mercedes Serna. Apuntes de clase literatura H.Americana I. Univ.Barcelona, 2009

[3] Gonzalez Boixo (Ver Nota 7). Pag. 51.

[4] Mercedes Serna. Poesía colonial hispanoamericana. Ed. Cátedra, 2004. Pags.376-377

[5] Gabriela Mogillansky. “Cuan violenta la fuerza de un deseo”. Primeras jornadas de Literatura y Medios. Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras, 1992.

[6]  La virreina murió en 1674, cuando se dirigía a Veracruz para embarcar hacia España.

[7]  Octavio Paz. Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe. Seix Barral. 1982. Pags. 399-400

[8]  Gonzalez Boixo (Ver Nota 7). Pags. 56-57. Romances 66, 67 y 68 (Pags. 246-250)

[9] Alejandro Ciourianescu. El barroco o el descubrimiento del drama. Univ. de La Laguna, 1957, p. 92.

[10] Ver el análisis que efectúa Susana Zanetti, en la obra citada (Nota 9). Pags. 31-36.

[11] Zanetti le asigna esta fecha y González Boixo dice que es su última etapa, por los grandes conocimientos que demuestra y la complejidad del poema.

[12] Mercedes Serna. Poesía colonial hispanoamericana. Ed. Cátedra, 2004. Pag.377

[13] Serna, en la obra citada en la nota anterior (Pag. 378) indica que Sor Juana, a pesar de su amistad con el científico Sigüenza y Góngora, sigue a Tolomeo y a Galeno.

[14] Raquel Ansún. Sor Juana Inés de la Cruz. Lírica. Ed. Bruguera, 1982

[15] Gonzalez Boixo (Ver Nota 7). Pag. 58.

[16] Mercedes Serna. Ver obra nota 35 Pag 378.


 

Ricardo Fernández Esteban

Ricardo Fernández Esteban

Nacido en Barcelona en 1947.

Es Ingeniero Industrial, Master en Finanzas y Licenciado en Filología Hispánica.

Ha dedicado su vida profesional a las finanzas de empresa, ha ejercido la docencia en universidades y escuelas de negocios y ha participado en numerosas asociaciones profesionales. Dice de sus estudios que son más oxímoron que tríada, pero pueden ayudar a desvelar el porqué de su autodefinición “de formación ingeniero, de profesión financiero y de vocación poeta”.

Su afición por la literatura y la poesía es antigua, pero ha comenzado a publicar en este siglo. En poesía ha editado una trilogía de poemarios de viajes por las islas griegas Cuadernos de las islas griegas; un libro de rimas, Pensando en vosotras, en el que el narrador recorre las relaciones con las mujeres de su vida; un poemario digital sobre su relación con la pintura De museos por Madrid, en el que se pueden contemplar las obras en que se inspira; y una plaquette bilingüe (español-griego) Islario de Pasiones sobre los círculos viciosos y virtuosos del navegante de islas. Además, tiene publicado un libro de minirrelatos Cuentas de cuentos que buscan la complicidad y sorpresa del lector. Por otra parte, ha participado en numerosas Antologías poéticas y de relatos cortos.

Es miembro de la junta directiva de la ACEC (Asociación Colegial de Escritores de Cataluña), y de la tertulia poética de El Laberinto de Ariadna.

Participa en numerosos recitales y es ferviente defensor de acercar la poesía y la literatura al público, con medios tradicionales o innovadores, para que recuperen la importancia que deberían tener en la sociedad actual.

Está especialmente interesado y organiza actos sobre el presente y futuro de la literatura digital y la necesidad de adaptación del autor a la misma. Desde el año 2000 mantiene un blog de poesía La palabra es mágica en el que divulga obra propia y de autores que le interesan y que ya ha alcanzado las 400 mil visitas.

Poesía

Cuadernos de las islas griegas, 2006.
Adendas del Dodecaneso, 2009.
De museos por Madrid, 2009.
Más islas, más adendas de Grecia, 2010.
Pensando en Vosotras, SIAL Ediciones, 2011.
Islario de Pasiones (plaquette bilingüe español – griego, traducida por Maira Furnari), 2015
La palabra es mágica, 2010-2016

Relatos cortos

Cuentas de Cuentos, Ònix editor, 2015 (edición en papel)
Cuentas de Cuentos, Bebookness, 2016 (edición digital)

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