Las nueve musas
Emilia Pardo Bazán
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El placer de leer un clásico

Un placer refrescante y siempre instructivo la (re)lectura de novelas que, por pertenecer al canon de los clásicos españoles universales, no necesitan de mayor presentación. Sin embargo nunca está de más recordar la grandeza de un clásico revisitado de una de nuestras escritoras de altura.

Emilia Pardo Bazán (La Coruña, 1851- Madrid, 1921) publica Los Pazos de Ulloa en 1886, novela que, con La madre naturaleza, que verá la luz un año más tarde, concebirá como díptico.

Los Pazos de UlloaUna de sus obras más encumbradas, Los Pazos de Ulloa le mereció a su autora pasar a la historia de la literatura como introductora del naturalismo en España. Y es que la novela reúne todos los elementos de las teorías positivistas que anunció en Le roman expérimental, en 1880, el teórico del naturalismo más reconocido, Émile Zola: la vida rural en contraposición con la vida urbana, el caciquismo, las clases sociales, la herencia biológica, la influencia del entorno en el individuo… y otros también presentes, aunque no revistan tanta importancia, como el alcoholismo.

Ubicada temporalmente en la Galicia contemporánea de la autora, la novela se lee, mutatis mutandis, como crónica de la España de la época, y hasta en algunos aspectos de la España actual. Como corresponde a la literatura realista y naturalista, conduce la historia un narrador omnisciente, pretendido garante de la imparcialidad, que cede con frecuencia voz a los personajes, quienes intervienen con sus diálogos.

La trama empieza situándonos en la Galicia rural, donde una naturaleza primitiva, agreste, indómita e inhóspita parece determinar implacablemente la vida de los personajes que la habitan. En el gran caserón de los Pazos de Ulloa, en deplorable estado de conservación, el marqués Don Pedro Moscoso, sus servidores Sabela, Primitivo —su padre— y Perucho —hijo ilegítimo de Don Pedro y de su criada Sabela— llevan una vida descuidada y rústica, acorde con su entorno, que otro personaje, el joven cura Julián Álvarez, tiene la intención de recuperar para el orden y las buenas costumbres.

En aras de la objetividad inherente al naturalismo, la autora nos ofrece una panorámica más amplia de la decadencia de la nobleza del campo y de la vida de las clases populares a su servicio recurriendo a algunas visitas a otras casas nobiliarias rurales, a cual más siniestra, y a celebraciones patronales populares en aldeas aledañas. La oposición entre la ramplonería del medio rural y el mayor refinamiento del ambiente ciudadano la resuelve Pardo Bazán trasladando durante un tiempo a Don Pedro Moscoso a Santiago de Compostela, donde viven su tío y sus primas, lo cual le presenta la oportunidad de casarse convenientemente con una de ellas.

Sin embargo, como también hiciera en su misma época el alemán Theodor Fontane en su novela Effie Briest, el interés primero de la autora se centra fundamentalmente en la descripción de la nobleza rural, pues la recién casada pareja regresa pronto a Los Pazos, donde Don Pedro volverá a sus zafias costumbres y la autora tendrá ocasión de dar cuenta de los tejemanejes e intrigas de los caciques de uno y otro bando, liberal y conservador, para conseguir que su respectivo candidato gane las elecciones.

No cabe duda de que Pardo Bazán conoce bien el tema que plantea —ella misma perteneciente a la nobleza gallega—, organiza la arquitectura de su novela a la perfección para dar cabida a todos los escenarios y elementos que en su tiempo constituían la tendencia literaria más actual.

Pero la práctica con que aplica el programa naturalista no es la de un acólito; en ella la obligada neutralidad programática de la voz narradora deja entrever una crítica clara de las escandalosas situaciones que narra y de la hipocresía reinante, y con esta actitud crítica contrarresta la influencia supuestamente determinante del entorno sobre el individuo, subrayado con el final de la novela, en el que vence el embrutecimiento rural sobre la cultura ciudadana, a la espera de la segunda parte La madre naturaleza.

El lujo de detalles con los que la autora describe a sus personajes da cuenta no solo de su aspecto físico sino también de su psicología y carácter, y el dominio de la lengua  de la escritora gallega es de una riqueza que hará las delicias de los amantes de la buena literatura sensibles a los ecos de la escritura cervantina. También los registros lingüísticos que emplea la autora se corresponden con el programa naturalista, pues, cuando el guión lo requiere, incorpora el sociolecto gallego de la zona rural en que se desarrolla la acción.

Merece la pena volver a esta prolífica autora, cultísima, de espíritu abierto (fue amiga de Ginés de los Ríos y simpatizante del krausismo), pionera del feminismo, que cultivó todos los géneros literarios. Su acusadora mirada sobre la nobleza rural gallega la lleva a incluir con sentido del humor, de modo indirecto pero indudable, su ascendencia en su novela: no por casualidad uno de sus protagonistas principales, Don Pedro Moscoso y Pardo de la Lage, lleva un nombre que recuerda al de su propio padre, José María Pardo-Bazán y Mosquera.


Emilia Pardo Bazán

Los Pazos de Ulloa

El País, ​​2004, 303 págs.


La epojé fenomenológica

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Anna Rossell

Anna Rossell

Anna Rossell (Barcelona –España, 1951)

De 1978 a 2009 profesora titular de la Universidad Autónoma de Barcelona en la especialidad de Lengua y Literatura Alemanas (Filología Inglesa y Germanística) y crítica e investigadora literaria en Barcelona, Bonn y Berlín.

Actualmente se dedica a la escritura creativa, la crítica literaria y la gestión cultural. Como gestora cultural organiza los recitales poéticos anuales estivales Poesía en la Playa, en El Masnou (Barcelona) y ha sido miembro de la comisión organizadora de los encuentros literarios bianuales entre continentes TRANSLIT. Actualmente organiza los Recitals de Poesia i Música VinsIdivina.

Colabora regularmente en numerosas publicaciones periódicas literarias nacionales e internacionales: Quimera, Ágora de arte gramático, Crítica de Libros, Revista Digital La Náusea, Realidades y ficciones, Las nueves musas, Nueva Grecia, Terral, Núvol y en revistas especializadas de filología alemana.

Entre sus obras no académicas ha publicado los libros Mi viaje a Togo (2006), El meu viatge a Togo (2014), Viaje al país de la tierra roja, Togo y Benín (2014), Viatge al país de la terra roja, Togo i Benín (2014), los poemarios La ferida en la paraula, (2010), Quadern malià / Cuaderno de Malí (2011), Àlbum d’absències (2013), Àlbum de ausencias (2014), Auschwitz-Birkenau. La prada dels bedolls/La pradera de los abedules (2015) y las novelas, Mondomwouwé (2011) y Aquellos años grises (España 1950-1975) (2012), Aquells anys grisos (Espanya 1950-1975) (2014).

Es coautora del libro de microrrelatos Microscopios eróticos (2006).

Cuenta en su haber con algunas traducciones literarias del alemán al español, entre ellas El Elegido, de Thomas Mann.

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