Las nueve musas
Pierre Soulages
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Pierre Soulages. La pintura como metáfora de la oscuridad

“El fulgor de la pura

Oscuridad.

Sólo el negro, que apaga

el ruidoso bullir

de los colores

y encuentra en el silencio

de la noche más clara

el esplendor ardiente

de la luz.

Pintura que es un fuego

que todo lo consume

y que todo lo niega,

para afirmar lo único

que importa”

 José Corredor-Matheos. Ante una pintura de Pierre Soulages. El don de la ignorancia. 2004

“…Reencontrar la pintura de Soulages, ofrecerse a su singularidad, deshacerse de los hábitos de la mirada para aprender a verla, requiere disponibilidad, tiempo, soledad”.

 Pierre Encrevé. Les Soulages du Musée Fabre

El poeta y crítico de arte José Corredor-Matheos en su libro El don de la ignorancia, dedica un poema al pintor informalista francés Pierre Soulages (Rodez. 1919), máximo representante de la tendencia sígnica, donde el grafismo es esencial.

Corredor-Matheos ha visitado en diversas ocasiones el estudio del pintor, que a finales del 2019 cumplirá 100 años.

Pierre SoulagesA Soulages junto con el artista norteamericano Franz Kline, se le incluye también dentro del tachismo, o sea de la mancha o de la action painting, destacando sobre todo por una pincelada natural, de goteo y de las manchas de pintura aplicadas directamente del tubo a la tela. Ambos utilizan el color negro casi como único protagonista de sus composiciones. A Soulages también se le considera como el “pintor del negro”, ya que afirma que “el negro es al mismo tiempo un color y un no color. Cuando la luz se refleja en el negro, lo transforma y transmuta. Abre un campo mental propio”.

Pierre SoulagesHace cuatro años se inauguró en su ciudad natal el museo que lleva su nombre, lo que permite conocer de cerca su enorme contribución al arte contemporáneo. En él se exponen unas 500 obras gracias a la donación que hicieron él y su esposa Colette. Pero no muy lejos de Rodez se encuentra Montpellier, donde está ubicado el Museo Fabre que en el 2007 le ofreció una de sus salas, situada en una de las cuatro plantas con las que cuenta el museo, para que pudiera mostrar veinte cuadros de enormes dimensiones que abarcan el período 1951-2006 y que donó al museo. El Museo Fabre está considerado como uno los más importantes de Francia. Su origen proviene del mundo del coleccionismo, cuando en 1779 se constituyó la Sociedad de Bellas Artes, donde se realizaban clases de dibujo, así como exposiciones de pintura y escultura. Más adelante, durante la Revolución, se formó el Museo de la provincia, pero no fue hasta que el pintor François-Xavier Fabre se interesara por él, y donara en 1824 toda su colección, de la que destacan obras del Renacimiento, el Barroco y de sus contemporáneos, lo que permite que ahora podamos contemplar esta magnífica colección que se instaló en el Palacio Massilian. También otros coleccionistas contribuyeron a su formación, como Antoine-Louis-Joseph-Pascal Valedau, al que le interesaban principalmente los pintores flamencos y holandeses, y Alfred Bruyas, al que le apasionaba la Escuela de Barbizon, así como Delacroix y Courbet, entre otros. La ampliación del museo se produjo en 1878, aunque no será hasta principios del siglo XXI que se reformará el edificio y por consiguiente se replanteará la ubicación de las colecciones. El año 2007 se reabrió el museo después de cuatro años de estar cerrado. Tras su remodelación dispone de 9.200 m2 de espacio expositivo.

De todos modos, aquí solamente queremos comentar las obras de Soulages existentes en el Museo Fabré, y no las que se muestran en Rodez, que aún no he tenido la oportunidad de visitar. Debemos subrayar que en un espacio tan corto, solamente separados por 170 km, coexisten dos museos que ofrecen una colección tan importante de su labor creativa, ya que habitualmente se suelen exhibir por separado, en exposiciones antológicas, galerías privadas, ferias de arte, o bien algunos de sus cuadros se exponen en museos de arte contemporáneo. Soulages es uno de los artistas vivos más cotizados de su tiempo. El precio de sus pinturas ha aumentado un 500 % en sus últimos años. Por ejemplo, en 2006 se adquirió una obra suya por 1,200.000 € en una subasta de Sotheby’s.

Pierre SoulagesEn su juventud el artista se interesó por el arte prehistórico y románico, así como por los pintores barrocos Claudio de Lorena y Rembrandt, principalmente por la manera de mostrar la luz. En 1938 se marchó a París, ingresando en la École Nationale Supériure des Beaux-Arts, aunque al poco tiempo la abandonó ya que no le interesaba lo que se hacía en ella, regresando a su ciudad natal. En 1940 es llamado a filas, pero no llegará a participar en la II Guerra Mundial. Posteriormente se dedicará a la agricultura en una granja cerca de Montpellier. Allí establecerá contacto con la pintora y diseñadora francesa Sonia Delaunay que le introducirá en el campo de la abstracción. Después se va a vivir a París en 1946, aunque también abre un taller en la costa mediterránea, concretamente en Sète, ciudad próxima a Montpellier. Será a partir de 1947 cuando se adentrará definitivamente en el campo de la abstracción. Su primera exposición individual tiene lugar en 1949, en la galería Lydia Conti de París. A mediados de los 50 se produce un cambio importante en su manera de pintar, ya que lo hace a partir de la espátula y también usando un pincel más grande. Asimismo, se interesa por el grabado y posteriormente por la escultura en bronce. En 1964 recibe el Premio Internacional de Pittsburgh, y en 1979 le nombran Miembro Honorario Extranjero de la Academia Estadounidense de las Artes y de las Letras. Durante el período 1987-1994 realiza un centenar de vidrieras para la iglesia de la Abadía de Santa Foy de Conques, en Aveyron. Pero no será hasta 1996 que se le dedica una retrospectiva en el Museo de Arte Moderno de la Ville de París, que después viajará a otras ciudades como, por ejemplo, Seúl y Pekín. En el 2009 vuelve a recibir un homenaje a manera de antológica que, en esta ocasión, será en el Centro de Arte y Cultura Georges Pompidou de Paris, y que fue la exposición más concurrida del museo, con un total de 500.000 visitantes.

Pierre SoulagesEn una entrevista que le hizo el periodista de El País, Àlex Vicente, en el año 2014, le preguntó a Pierre Soulages por qué pintaba, y le respondió que “si no lo hago, tengo la sensación de estar acabado. Cuando no pinto, la vida me interesa menos, o incluso nada. Para mí, la pintura expresa el placer de existir”. Y también le cuestionó el hecho de que sus obras no llevasen título, a lo que contestó que “quien observa un cuadro tiene derecho a hacer y deshacer interpretaciones sobre lo que ve. Yo no puedo exigir nada al espectador. Solo le propongo una pintura que pueda interpretar como le venga en gana, un título dificultaría esa interpretación libre”.

Respecto a las obras que se exhiben en el Museo Fabre, la pieza más antigua corresponde a 1951, de la que sobresale el claroscuro en una composición donde destacan unas superficies más o menos geométricas, siendo el azul, el blanco y el marrón los colores que compensan la preponderancia del negro. De 1956 hay otra tela sobre un fondo marrón en el que traza unas gruesas líneas negras articuladas de manera horizontal y vertical equilibrando la composición. En cambio, en otra obra del mismo año, se aprecia el predominio de un fondo amarillo que contrasta con el negro del primer plano que adquiere a su vez un cierto protagonismo.

Pierre SoulagesDe 1959 hay una obra en que un rojo luminoso sobresale en la parte superior del cuadro que junto con el blanco que aparece en la zona inferior, contrarresta perfectamente con el negro del fondo compositivo, lo que simplifica la idea de que una obra donde las manchas que aparecen en la tela solamente indican la sensación de movimiento, pero que en realidad se trata de mostrar la armonía que conlleva el gesto que traza el artista.

Del mismo año vemos una pieza en la que el azul junto con el negro sobre una base neutra acoge unas grandes manchas de color que parecen “la impresión de una señal sólidamente encajada entre dos bordes y, sin embargo, inestable, donde la luz parece atravesar el corazón de la materia, otorgando a esta obra una fuerza de interrogación singular”. En cambio, de 1963 observamos una tela donde el negro ya es el auténtico protagonista, ocupando la mayor parte de la composición, solamente dejando un pequeño margen para el blanco, acercándose prácticamente a la obra de Franz Kline, ya que a primera vista nos sería difícil discernir a quién corresponde esta tela, pues la similitud de ambas propuestas es evidente. De hecho, es como si en la época cubista viéramos las obras de Picasso, Braque y Gris juntas, y no supiéramos a quien correspondería cada una de ellas.

14 Vista salaDe 1971 hay varias obras en las que el azul se aprecia en toda su inmensidad, acercándose a uno de los principales miembros del “Nouveau realisme” como fue el francés Yves Klein, que patentó un pigmento parecido al azul ultramarino. Del mismo año hay diversas piezas que se aproximan más al terreno sígnico que no al tachista, ya que el grafismo, con ciertas reminiscencias de la caligrafía japonesa, recuerda a Georges Mathieu. Pero a partir de 1979 aparece un nuevo concepto como es “l’autre noir”, o sea el ultra negro, que significa, según Encrevé, que “más allá del negro hay una luz reflejada, transmutada por el negro, Outrenoir: el negro que, dejando de ser, se convierte en transmisor de claridad, de luz secreta”. Se trata de telas en las que unas pinceladas gruesas y grandes de color negro se encuentran encima de un fondo también del mismo color, pero más suave y ligero. La superficie está estriada, característica que más adelante se apreciará en sus obras, pero en las de este período lo que evita la monocromía es el uso de la materia, provocando que la luz se extienda por reflexión, modificando de manera ilimitada la aproximación con el espectador.

Pierre SoulagesA partir de los ochenta se produce otro cambio importante debido a dos circunstancias. Por un lado, emplea el recurso del políptico, que le permite una multiplicidad visual de las imágenes luminosas, y por otro, aparece la idea de ritmo cromático, aunque se trate del mismo color –el negro- al incorporar unas estrías verticales y diagonales de diferentes dimensiones formando capas, como si fueran estratos. Hay una serie de telas pintadas en 1996 que son más lisas, aunque se observan unas líneas horizontales más finas y ligeras, y por tanto menos estriadas.

A principios del 2000 se adentra en un terreno en el que introduce el color blanco mediante unas líneas que se distribuyen horizontalmente en medio de un fondo completamente negro. Estos polípticos se pudieron contemplar por primera vez en el Museo del Ermitage de San Petersburgo, y después en la Galería Tretiakov de Moscú, en el 2001. De hecho, tiene el honor de ser el primer artista vivo en exponer en ambos museos. Pierre Encrevé destaca de estas obras “la luz inmóvil obtenida por el contraste y la movilidad de la luz reflejada por los estados de la superficie de la pintura, una yuxtaposición que establece diferentes relaciones con el espacio, y solicita de forma impredecible la sensibilidad del espectador”. Finalmente, las obras más recientes corresponden a los años 2005 y 2012, que recuerdan, de algún modo, a Mark Rothko, por representar diversas gradaciones del mismo color colocadas horizontalmente en la tela, que van desde un negro mate a un negro brillante, pero incluyendo en la parte final unas líneas estriadas.

 

Ramon Casalé Soler

Ramon Casalé Soler

Ramón Casalé Soler (Barcelona. 1955)

Museólogo, historiador y crítico de arte

Miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA)

Miembro del Consejo Internacional de Museos (ICOM)

Licenciado en Geografía e Historia, especialidad en Historia del Arte (Univ. Barcelona)

Máster en Museología y Patrimonio Cultural (Univ. Barcelona)

Curso de Anticuario (Barcelona)

He formado parte de la Junta Directiva, con el cargo de Tesorero, de la Asociación Catalana de Críticos de Arte (ACCA), durante el período 2001-2016

Colaborador del programa de radio “Formas y Ängulos en las cadenas Onda Cero y COPE de Barcelona durante 7 años

Excoordinador de Artes Plásticas del Museo de la Marina de Vilassar de Mar (Barcelona)

Exdirector artístico de la Galería de Arte Sant Pol Art, de Sant Pol de Mar (Barcelona)

Fui corresponsal en España de la revista italiana ARTE IN de Venecia durante 20 años

Formaba parte del Comité de Redacción de la revista digital Mur Crític (ACCA)

Actualmente soy crítico de arte de la revista BONART de Girona, de la revista digital Arqnou de Masnou (Barcelona), del periódico L’Independent de Gràcia de Barcelona y del Full Informatiu de la Societat Catalana d’Arqueologia

Asimismo, he sido crítico de las revistas Batik, Arte Omega, Marte de Barcelona, Papers d’Art de Girona, Zerovuittresquaranta y Vilassar Actiu de Vilassar de Mar (Barcelona), entre otras publicaciones, desde los años 1987 hasta la actualidad

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