Las nueve musas
Rafael hernando
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Muchas gracias, Sr. Hernando

Dentro del cada vez más insondable catálogo de desplantes que este gobierno nos suele dedicar, Rafael Hernando, portavoz del Partido Popular y virtuoso en lo que a materia de desprecio se refiere, ha logrado alcanzar una nueva cima, y ahora reclama a los pensionistas que en vez de salir a la calle a exigir el cumplimiento de sus derechos, lo hagan, pero para darle las gracias a nuestros gobernantes.

Es de suponer que no se encontraba en su mejor momento.

El día anterior de su declaración, el F. C. Barcelona se llevaba a territorios del 155 la Copa del Rey (con un apasionante previo en el que la policía le quitaba las camisetas amarillas a los aficionados culés para evitar provocaciones, lo cual, personalmente, me parece un grave insulto a la afición sevillista, al parecer de inesperada fama de reaccionar violentamente cada vez que ve un color que no le gusta). Y al día siguiente, comenzaban las exhumaciones en ese monumento al odio que se llama Valle de los caídos, lo cual Hernando debió sentir como algo casi personal, él que tanto ha denunciado que las familias solo buscan víctimas para entretenerse o para ganar dinero pidiendo subvenciones (en vez de montar fundaciones como la de Francisco Franco, que encima desgrava sin tener que levantar cunetas o excavar en fosas).

Es bien conocido eso de que la historia la escriben los vencedores. Nadie lo cuestiona. Y Hernando, junto con el resto de sus compañeros de partido, parece tenerlo siempre muy presente. El problema es que alguien debería decirle que él no es un vencedor. Que, de hecho, todo su partido ha perdido. Y no sólo por los varapalos que les esperan en las urnas, ni la indignación general que con tanto ahínco reclaman. También porque la herida infringida a esta sociedad es tan grave, está tan infectada, que nos abandona en otro dicho: lo que te está matando, no te puede curar. Algo huele a podrido. Pero no en Dinamarca. Y sí en prácticamente cualquier intervención de los integrantes de nuestros dolidos, ante la falta de agradecimientos, gobernantes. Ya hace mucho que se habla de que, al igual que ocurrió con Alianza Popular, el Partido Popular está prácticamente abocado a una refundación. Con el problema adicional de que ahora también está en el tablero político Ciudadanos, marca blanca del “aznarismo” más rancio, y que sigue afianzándose en las encuestas como la alternativa menos penosa para la derecha española.

Rafael Hernando
Rafael Hernando tratando de agredir a Alfredo Pérez Rubalcaba en el Congreso de los diputados – año 2005

Todos estos intentos de reescribir la realidad se van a multiplicar exponencialmente, a medida que el final se vaya acercando.

Por eso, los pensionistas no tienen razones para protestar porque les siguen empujando aún más en el pozo de la miseria. Qué va. Tienen que manifestarse en agradecimiento, al más puro estilo franquista, casi papal. Se abarrotan las calles para dar las gracias. De la fiesta del orgullo gay, pasamos a la fiesta del orgullo pensionista.

Por eso también, aunque ya no le quede ni un hálito de vida política, Cifuentes intentará resistir en la trinchera de su cargo hasta al menos el 2 de Mayo, la fiesta madrileña por excelencia, que ella disfrutara como presidenta, y quizás con la esperanza de que con esta ola de agradecimientos que recorre España, llenen de flores la Gran Vía a su paso. La dimisión en diferido, que lo llaman.

Por eso, aunque uno piense que en Cataluña están viviendo momentos muy complicados, tiene que rectificar. Aunque se alargue la intervención más allá de los seis meses que lleva en vigor, el Gobierno seguirá ocupándose de la gestión diaria de los servicios, sin cambiar una coma. Porque según el ejecutivo “Cataluña funciona razonablemente”, no hay políticos en la cárcel,  no hay protestas, no se vive en un perpetuo estado de tensión e incertidumbre. ¡Cataluña funciona! Inquietante deriva del desafío independista. Esperemos que el resto de las comunidades autónomas no terminen también bajo el yugo del 155, tan funcional, o que incluso intentemos rememorar viejas glorias de nuestro pasado donde no se ponía el sol, y le aplicamos el 155 a Europa, o a Estados Unidos. No es un artículo. Es el Santo Grial.

Y uno de los grandes narradores de esta estafa será Rafael Hernando, el que lleva la desafinada voz cantante del Partido Popular en el congreso, el adalid de lo que ha defenestrado en connivencia con el resto de sus compañeros de inquinas, imaginativo humorista y humanista de excepción.

Seguro que merecerá la pena su historia.

De momento, los pensionistas que se pongan a dar las gracias.

No es para menos.

Cada día tenemos más cosas que agradecer a Rajoy y su plebe.

Si es que alguien logra salir vivo de este infierno de sociedad en la que nos están amortajando.

Emilio Calle

Emilio Calle (Málaga, 1963)

Crítico de cine y guionista, ha publicado el libro de cuentos “Imaginando rutas” (Huerga & Fierro, 1999), y las novelas “Linda Maestra” (Ediciones Libertarias, 1995), “La estrategia del trueno” (Huerga & Fierro, 2001) y “El hombre que pudo salvar el Titanic” (Editorial Martínez Roca, 2010, reeditada por Editorial Planeta ese mismo año).

Asimismo es coautor de “Los barcos del exilio” (Oberón, 2005 y RBA, 2010), escrito junto a Ada Simón.

Durante diez años trabajó en “El País”, en “Tras la pista”. Y colaboró en Onda Vasca en el programa “Melodías de Seducción”, dedicado a la música en el cine.

También estuvo cinco años en el suplemente infantil de “ABC”, y ha colaborado con diversos periódicos tanto nacionales como internacionales.

Actualmente prepara su nueva novela.

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