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Las nueve musas
Estilos de respuesta a la adversidad

Mecanismo nervioso del estado de relajación

PSICOTERAPIA Y RELAJACIÓN HIPNÓTICA IX

Nada es más poderoso que una idea a la que le ha llegado su hora

Víctor Hugo

“¡He sentido una tranquilidad absoluta, que bien me siento!”

Son palabras textuales de un paciente de cáncer después de ser sometido a una, de tantas, sesiones de inducción hipnótica para lograr su relajación, mejorar su estado y brindarle bienestar.

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Dicho tratamiento le insufló decisión de luchar con todas sus fuerzas para conjurar la enfermedad. Aunque no lo logró, el tratamiento le permitió sentirse mucho mejor, reducir dolores, eliminar los efectos secundarios de la quimioterapia, y adopción de una actitud animada y optimista.

También se logra bienestar por medio de otras técnicas de relajación, como la relajación progresiva, entrenamiento autógeno, relajación yoga, meditación zen, mindfulness, visualización guiada, hipnosis, imposición de mano o reiki, o cualquier otra técnica Complementaria; si es correctamente aplicada. Es decir, todas determinan los mismos procesos internos, y alcanzan una misma dimensión (Ponce, 2013) (American Cancer Society, 2012).

La relajación ha sido definida como reducción del arousal fisiológico (onda expansiva de emoción a través del sistema nervioso), y comienza por contracción o distensión de la musculatura estriada, esquelética, y continua hacia la musculatura lisa (Hites & Lundervold, 2013).

La respuesta biológica de restauración homeostática es propiciada por el estado relajado, y constituye el mecanismo natural de restablecimiento del equilibrio interno ante daños bioquímicos, fisiológicos y psicológicos; especialmente los producidos por estrés. Dicha restauración tiene lugar aproximadamente por las mismas vías de activación nerviosa, pero su efecto es opuesto, es de reposo, calma y recuperación física y mental.

Fisiológicamente, si es transmitido un sonido uniforme, rítmico, homogéneo, suave, en tono bajo, más aún si es modulado como el susurro arrullador que se transmite a un recién-nacido para dormirlo, o cuando se fija intensamente la atención en una imagen neutra, sin sentido alguno, o también cuando se ejecuta un ritual repetido consecutivamente, o incluso rezando una y otra vez la oración religiosa se producen determinantes cambios en la corteza cerebral (Benson,1975).

Como los mencionados estímulos no conducen procesos complejos de pensamiento ni memoria, no transitan a estimular ningún sentimiento que no esté relacionado al foco de atención. Por lo tanto, la excitación de circuitos neurales en la corteza, se circunscriben exclusivamente a las áreas primarias, se concentra en una estrecha área (Luria, 1982).

Al circunscribirse dicha excitación, se anula la integralidad de la red neural en la corteza, y por ende se reduce su tono de funcionamiento. Por lo tanto, la consciencia, ni reduce ni se amplía, sino que se modifica, creándose un paradójico estado de hiper consciencia con respecto al foco de atención, mientras se “apagan”, por así decirlo, sus espacios periféricos. Es decir, a causa de un natural proceso fisiológico se produce, a partir de la zona de excitación una creciente inhibición de áreas relacionadas, y ese efecto se extiende y multiplica, arrastrando a dicho estado los órganos sobre los cuales avanza. El proceso inhibitorio invade las áreas prefrontales y terciarias de la corteza cerebral, por lo cual se reduce la acción analítica, la intencionalidad, y otras funciones muy superiores.

Esa onda inhibitoria sobre la corteza, opuesta a la emoción extrema, estresante, invade también los órganos subcorticales y continua a lo largo del sistema nervioso. La reiteración de dicha expansión “arrastra”, por así decirlo, los circuitos neurales que fundamentan el desequilibrio emocional, haciéndoles perder participación en el cuerpo y la mente. En un símil, olas del mar chocando constantemente contra arrecifes hasta convertirlos en arena. De hecho, posee un valor terapéutico incalculable ante trastornos psíquicos y psicosomáticos cuando se logra la relajación a profundidad.

Esa invasión inhibitoria, al alcanzar los órganos subcorticales, invade la formación reticular del tronco encefálico, coadyuvando a su vez a la inhibición generalizada de la corteza; pudiendo provocar sueño natural. A ello se agrega que si se inhibe este órgano situado en la base del cerebro, se anula necesariamente la búsqueda errática y difusa de orientación, y por ende se reduce al mínimo la tensión y la ansiedad.

De igual modo es alcanzado por la onda inhibitoria el estrio palidumm subtalámico, sistema motor extrapiramidal, y centros motores en general, coadyuvando a la distensión muscular y reduciendo o eliminando dolores provenientes de numerosos tipos de músculos. Desde luego, en ello quedan arrastrados centros nerviosos del dolor físico de cualquier parte sentida (Breedlove, Watson & Rosenzweig, 2010).

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En este trayecto se inhibe además el sistema límbico, el cual es un conjunto de órganos concatenados, dentro de los que se encuentran la amígdala, de amplia participación en motivación y necesidades del individuo. Se encuentra también insertado el hipocampo, cuya función incluye la grabación de estímulos y respuestas, por lo cual posee especial preponderancia en la memoria. Este sistema límbico, en general, determina el sentido afectivo de la información circulante, y, por consiguiente, su inhibición desensibiliza imágenes conmovedoras recibidas o yacentes en la psique. En otras palabras, pierde sentido lo que provoca miedo, ira, odio, dolor por pérdidas sentimentales, y otros impactos de emoción extrema adversa. Con ello también se reduce ansiedad, tensión, depresión, y síntomas relacionados.

Sobre esa base, si se logra un estado de relajación excesivamente profundo, el cual solo se logra por medio de la inducción hipnótica, se produce evolución favorable en estados de estrés postraumáticos. Dentro de ello, por ejemplo, en caso de fallecimiento de seres queridos el dolor se reduce al mínimo, y el doliente queda como si estuviera viendo una película. Lo mismo ocurre en reacciones de ira y odio desenfrenado, escalofriantes terrores, o traumáticos impactos como en la violación, por ejemplo.  Se produce una desensibilización significativamente pronunciada en esos casos. No se borra el recuerdo, pero su efecto afectivo-emocional se minimiza, reduciéndose la ansiedad o depresión correspondiente al estrés postraumático. Desde luego, ese efecto dura unas horas, o a lo sumo un día, pero si se aplica el tratamiento relajante todos los días se logra fijar, estabilizar, la mejoría y el bienestar.

Se extiende la inhibición al sistema vegetativo, y con ello se normaliza tono muscular y funciones cardiovasculares, cerebrovasculares, gastrointestinales, neumológicas y dermatológicas. Se estimulan receptores nerviosos relacionados al nervio vago, produciéndose reducción del ritmo cardíaco, presión arterial y nivel de cortisol. Con la reducción de este último disminuye el tono vascular y la posibilidad de procesos inflamatorios en el endotelio, con lo cual se previenen cardiopatías y accidentes cerebrovasculares.

Al extenderse la inhibición al eje hipotálamo-hipofisiario, se normaliza el movimiento de las glándulas internas, y por consiguiente se reduce la excreción de epinefrina, norepinefrina, dopamina, entre otras hormonas.  De ese modo se proviene en alguna medida la formación de la placa de ateroma en las arterias. A su vez, la disminución de la epinefrina en el torrente sanguíneo previene el deterioro del sistema inmunitario, ya que la secreción desmesurada de dicha hormona deteriora linfocitos T, y consiguientemente las células inmunitarias CD4 y Killer.

La relajación propicia la secreción de oxitocina, hormona liberada en el hipotálamo, y la cual, entre otros efectos, promueve apego, afiliación y acercamiento entre personas, contribuyendo de ese modo a la imprescindible compañía, comunicación y apoyo afectivo, vitales para la salud mental (Contrada & Baum, 2011).

Este estado aumenta también liberación de opioides, como alfa-endorfinas, betaendorfinas, dinorfinas, encefalinas, entre otros tipos, con lo cual se reduce el dolor, invadiendo además una sensación de placer, satisfacción y bienestar. (Field, 2009) (Breedlove, Watson & Rosenzweig, 2010).

trifosfato de adenosina (ATP)

Interviniendo además en el estado relajado operan los procesos bioquímicos del musculo, en el cual papel importante lo tiene la glucosa. Al producirse la acción motora, la glucosa contenida en el organismo se transforma en ácido pirúvico, el cual se modifica a su vez en ácido láctico, por una parte, y por la otra en un compuesto de agua y dióxido de carbono. Paralelamente el pirúvico participa en la formación de moléculas de adenosin-trifosfato (ATP) y adenosin-monofosfato (AMP), que están entre las encargadas de suministrar energía a células por medio del oxígeno, formando parte del llamado Ciclo de Krebs.

El ATP y el AMP llegan a formar la actomiosina, que es la sustancia que posibilita en el músculo la realización del movimiento. En la medida en que el esfuerzo físico tiene lugar, se produce el desgaste de estas reservas energéticas, por lo que estas al agotarse producen distensión muscular, y si ese efecto es excesivo se produce la fatiga.

Es de destacar que el circuito energético compuesto por las moléculas de ATP y AMP no es exclusivo de las células musculares, sino que se halla también en las neuronas, por lo que su degradación, sea en el músculo o cerebro, incide de manera global sobre toda la masa celular del organismo. Por ello, fatiga física y mental se propician entre sí.

Pero sin llegar a la fatiga, un estado de ligero agotamiento reduce la energía en la corteza cerebral, bajando necesariamente la activación. Este efecto se observa en el esfuerzo realizado en deportes, en trabajo físico y mental, o intensa contracción voluntaria. El músculo cae en déficit energético cuando se ejercita, provocando que el cerebro ordene, en aras de mantener el equilibrio interno, suplir el desgaste sufrido, por lo que se reduce el nivel global de energía, sobreviniendo distensión.

La tensión, ansiedad, y depresión interfieren la relajación, pero al mismo tiempo ésta es la llamada a reducirlos. La solución de esta paradoja se encuentra en el balance de fuerzas entre emoción y relajación, quien sea más intenso será quien se imponga. Este conflicto se soluciona con aplicación preliminar de contracción-distensión muscular, lo cual reduce la emoción extrema, especialmente la ansiedad, como paso preliminar para el logro del estado relajado.

La contraposición entre la relajación y la emoción extrema es uno de los factores que explica que los resultados no son los mismos en todas las personas ni en todas las sesiones, aún en los entrenados y con experiencia en estas técnicas. El grado emocional al inicio de la aplicación influye notablemente en el proceso, en unas sesiones es más fácil que en otras, y ocurren ocasiones donde no se puede ni tan siquiera empezar. Es por ello por lo que la relajación no es tan sencilla para lograrla como parece. Su técnica lo es, pero no necesariamente su éxito.


American Cancer Society (2012). Complementary and alternative methods for cancer management.

Benson, H. (1975) Respuesta de relajación. Méjico: Editorial Pomaire

Bernstein, D. & Borkovec, Th. (1983) Entrenamiento en relajación progresiva. Edit. Bilbau, España, Segunda edición.

Bormann, J. E., Gifford, A. L., Shively, M., Smith, T. L., Redwine, L., Kelly, A., Becker, Sh., Gershwin, M., Bone, P. & Belding, W. (2006) Effects of Spiritual Mantram Repetition on HIV Outcomes: A Randomized Controlled Trial. Journal of Behavioral Medicine, 29, 4, 359-376

Breedlove, S. M., Watson, N. V., & Rosenzweig, M. R. (2010). Biological psychology: An introduction to behavioral, cognitive, and clinical neuroscience. 6th ed. Sunderland, MA: Sinauer Associates, Inc. Publishers.

Contrada, R. J., & Baum, A. (Eds.). (2011). The handbook of stress science: Biology, psychology, and health. New York, NY: Springer Publishing Company. ISBN: 978-0-8261-1471-6

Demiralp, M., Oflaz, F. & Komurcu, S. (2010). Effects of relaxation training on sleep quality and fatigue in patients with breast cancer undergoing adjuvant chemotherapy. Journal of Clinical Nursing, 19, 1073–1083.

Dhabhar, F. S. (2011) Effects of Stress on Immune Function: Implications for Immunoprotection and Immunophatology. In R. J. Contrada & A. Baum (Eds.). The handbook of stress science: Biology, psychology, and health (p. 394). New York, NY: Springer Publishing Company.

Field, T. (2009) Progressive Muscle Relaxation. In: Complementary and alternative therapies research. Washington, DC, US: American Psychological Association. pp. 97-101.

Hites, L. S. & Lundervold, D. A. (2013) Relation between Direct Observation of Relaxation and SelfReported Mindfulness and Relaxation States. International Journal of Behavioral Consultation and Therapy, 7, 4

Luria, A.R. (1982) Cerebro en acción. Edit. Pueblo y educación, Cuba.

Tacon, A. M. (2003) Meditation as a Complementary Therapy in Cancer. Fam Community Health, 26 (I), 64-73

Valiente, M. (2006) El uso de la visualización en el tratamiento psicológico de enfermos de cáncer. Psico-oncología, 3, 1, 19-34

Ponce, J. R. (2013) Hipnosis y relajación emocional. Editorial PAX: México

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José Ramón Ponce

José Ramón Ponce

Doctor en Psicoanálisis, Universidad de Psicoanálisis Humanístico, Brasil.

Master en Psicología de la Salud, por la Walden University, Minnesota.

Licenciado en Psicología, certificado Josef Silny & Associates, Inc. Licencia de Hipnoterapia, USA.

Investigador Agregado por la Academia de ciencias de Cuba.

Fue miembro de la Sociedad de Neurociencias de Cuba, Sociedad de Psicología de la salud de Cuba, Grupo Nacional de Termalismo. Fundador y creador de la Sociedad Cubana de Hipnosis, en la Academia de Ciencias de Cuba. Miembro de la Sociedad Venezolana de Hipertensión arterial. Participante de eventos científicos nacionales e internacionales. Le han realizado numerosos reportajes de prensa por su trabajo.

Libros publicados:

Dialéctica de las actitudes en la Personalidad
El Sistema Psíquico del Hombre
Estrés emocional y su afrontamiento
Como estudiar mejor y sin estrés
Conversando con adolescentes
Un Hombre ante sí mismo
Hipnosis y relajación emocional.
Folletos en apoyo a la docencia.​

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