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Los Aghori, espejos corporales de la lucha espiritual

Todo tiene un tiempo, un tiempo de nacer y un tiempo de morir, menciona el libro del Eclesiastés,  pero, ¿qué significa nacer y morir?

Considerar estos conceptos abstractos solamente como procesos de la naturaleza deja un vacío y posiciona al ser humano en un lugar sin sentido con un origen infinito, a pesar de que la biología, la cosmogonía, astronomía, la astrología, la medicina, filosofía, el arte, la mitología, la religión ofrecen una explicación de su origen, no otorgan conclusiones claras.

cremaciónCada una de estas ciencias contribuyen a la sabiduría del conocimiento propio, aportan atributos los cuales expanden  el Misterio o el Secreto sin dar una respuesta, pero, dentro de toda estas ciencias se encuentra la mística la cual asimila el camino primigenio y entiende que el ser humano no necesita comprender el origen sino expandirlo.

Antes del surgimiento de las grandes religiones las mitologías atribuían a la naturaleza y a sus grados de fuerza el calificativo de dioses y semidioses los cuales tenían características humanas porque no podían percibir la creación de otra manera más que desde su humanidad, así, surgieron grandes Epopeyas como el poema de Ataharsis, el Enuma Elish,’ el Gilgamesh’, el Mahabaratha, donde los dioses se enfrentaban entre sí y donde el Hombre se convertía en intermediario y en otras ocasiones en víctima de las circunstancias.

Gilgamesh
Gilgamesh

Para las grandes civilizaciones el destino de la humanidad estaba en el poder de los dioses, no había manera de cambiar el transcurrir de la propia vida, lo definido por las deidades no cambiaría, ante ello, trataban de mantenerlos contentos, pero, los dioses se enfrentaban entre sí provocando que quien obedecía y adoraba a uno se convertía en el enemigo del otro, el ser humano era un juguete el cual disputaba su estabilidad en base al humor de las deidades, asimilaban que los dioses los habían creado, entonces, tenían todo el derecho de dirigir su destino.

Estos dioses podían morir y los semidioses tenían siempre un punto de debilidad corporal,  la muerte no se conformaba con eliminar, la muerte era un lugar subterráneo, custodiado, donde el ser humano se enfrentaba a otros dioses, donde el camino era complicado y la oscuridad dependía de lo que el ser humano llevaba en su interior.  La vida y la muerte eran procesos dentro del tiempo, la eternidad no existía, el ser humano era mortal, los dioses y semidioses inmortales, es decir, su vida duraría mientras el Hombre no se olvidara de ellos, porque la inmortalidad tiene que ver con el recuerdo, existía una creencia, pero no la confianza y mucho menos la fe.

Con el paso del tiempo, entre los milenios la perspectiva cambia, el ser humano evoluciona, intenta comprender a la naturaleza, dialoga con ella, contempla la fuerza de los animales, su conocimiento y se confronta consigo mismo.

El ser humano vislumbra en su interior diferentes capacidades de percibir la vida, vive en comunidad y se da cuenta que ciertas actitudes lo llevan a vivir en armonía y otras en guerra, ama, se enoja, siente aprecio y desprecio, canta, reflexiona, escucha, habla, sufre y al no comprender su interior busca la respuesta en la Creación, de esta manera se asemeja a las fuerzas de la naturaleza, a los instintos animales, a la contemplación del cielo y atribuye a cada uno de sus lenguajes el poder de un ser natural, la Creación entera es la madre, pero al igual que ellos necesita de su dualidad para procrearse y continuar, la creencia se ha convertido en confianza, así surgen los Vedas, Libros Sagrados escritos en el periodo religioso antiguo cercano al Imperio Persa hace unos cinco mil años aproximadamente.  Con el trascurrir del tiempo el periodo Védico da paso a los Puranas surgiendo un cambio de nombre a los dioses y otorgando la creación a la Trimurti donde Brahma es el dios creador, Visnhu el conservador y Shiva el destructor siendo este el más poderoso.

Shiva se convierte en el Dios más confiable para el ser humano, lo cual implica que el destino de los Hombres ya no depende del carácter de las deidades sino de una misión de vida, la cual se debe descifrar y descubrir, el ser humano entiende que la Trimurti le ha otorgado todas las capacidades para leer desde diferentes perspectivas la vida teniendo como punto tres elementos la Palabra, la Escucha y el Silencio, siendo la base de cada uno la contemplación.

Trimurti
Trimurti

El ser humano se entiende en dualidad, los dioses le han puesto esta sabiduría en la naturaleza, existe lo bueno y lo malo, la bondad y la maldad, el amor y el odio, lo negativo y lo positivo, lo masculino y lo femenino, la naturaleza es fértil, los árboles tiran semillas símbolo del semen y la tierra abre su sexo para recibirlas, procrear y alimentar tanto a los animales como al ser humano, todos los elementos de la Creación le ofrecen a la humanidad conocimiento con la finalidad de encontrar su misión de vida.

El ser humano percibe en el interior de su cabeza un universo paralelo que habla, observa otra realidad y lo lleva a reflexionar, percibe otro mundo al que hoy se le nombra imaginación, lo relaciona con un mensaje divino, ve la naturaleza nacer, evolucionar – conservarse, la percibe destruirse y contempla que esta destrucción la lleva a ser más poderosa y sabia, comprende que la naturaleza habla al crear, escucha al conservar y  guarda Silencio al destruirse, por ello, da un nombre a cada uno de estos atributos y llama a la Creación o Palabra, Brahma, a la Conservación o Escucha , Vishnu y al Silencio que destruye lo enaltece con el nombre de Shiva,  entonces al existir un mundo más sabio en el interior de la cabeza se explica que toda la creación surge de una explosión dando origen a la danza de la vida a través de la dualidad Shiva o electricidad y Shakti el magnetismo- energía, emergiendo lo masculino, lo femenino y de esta unión el Hombre cósmico.

El ser humano piensa y se mueve, cuando razona construye un mundo interior, al moverse crea una danza y de la unión de ambos compone la Melodía del universo, a partir de éste momento la música se revela la voz de los dioses porque traduce la voz de D/os.
Padre, Hijo y Espíritu Santo

La humanidad contempla a su cuerpo y lo ve pasar por un proceso consciente, pero, existe otra parte de sí mismo que actúa inconscientemente, se percata que así como la naturaleza se divide en tres y la divinidad es una Trimurti el mismo se divide en una triada: Cuerpo, Alma y Espíritu,  los cuales representa a través de un Tridente en manos de Shiva, y el cual simboliza la unión de las tres fuerzas y pone en sus tres ojos el proceso del cronos (presente, pasado y futuro) esto lo lleva a comprender que su misión de vida es vivir, percibir y contemplar cada uno de ellos, soltando para regresar al punto del universo del cual surgió, ¿cuál es este punto? No lo sabrá hasta haber pasado por el proceso material, meditativo y espiritual.

Esta concepción con el paso del tiempo es heredada por el Judaísmo al crear la triada Nefesh, Ruaj y Neshama, por el Cristianismo Padre, Hijo y Espíritu Santo, por el Islam a través de la división Islam, Imán y Sufismo y por ello, los Libros Sagrados pueden dividirse en Palabra (lo que va diciendo D/os) en Escucha (lo que tiene que escuchar el ser humano), en Silencio (la capacidad de la Humanidad de hacerse responsable de sus actos sin culpar a Dios)

El Hinduismo comprende a través de esta percepción la ofrenda que la naturaleza otorga al ser humano y que este amor se divide de igual manera en tres: el primero perteneciente a la naturaleza corporal es llamado Camino de los ingenuos, para quienes el amor es ciego, el Camino de las abejas, quienes experimentan lo mejor de cada experiencia y/o persona, y el Camino de los héroes, aquellos que encuentran todo en una sola persona, cada uno de estos senderos es la analogía del proceso de vida, porque así como se convive con el otro se vive con uno mismo.

Parvati
Parvati

Llegar a este nivel se fundamenta en la destrucción de lo que se es, por esta razón Shiva se convierte en el Señor de la destrucción, el dios del Misterio, el Señor de las bestias, es decir de los pecados, el dios del caos, del conocimiento y la negación del yo, del ascetismo y el dios del Yoga, remarcando la necesidad de la destrucción para la purificación, la cual es tan importante en el Budismo, el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam, en cada una de estas religiones la purificación conduce al ser humano a niveles superiores donde se encontrará el Nirvana, la Paz, el Cielo o el Paraíso.  La destrucción lleva a la Iluminación, esta destrucción deja cenizas con las cuales se construye la nueva creación, estas cenizas no deben de olvidarse sino tomarse para construir.

Bajo esta noción Shiva se personifica junto con su esposa a quien ahora se le nombra  Parvati, madre de Hanumag, Hartik y Ganesha el dios de la sabiduría quien viaja sobre una rata símbolo de los deseos los cuales domina.  Esta noción de la Sabiduría como atributo de D/os es parte fundamental de las grandes religiones, por ello, forma parte de los nombres de D/os en las religiones monoteístas y se convierte en el encuentro superior de la búsqueda interior del Budismo.

Para encontrar esta sabiduría el ser humano necesita cada día eliminar circunstancias que lo alejan de ella como es la envidia, la soberbia, la ira, la lujuria, avaricia, pereza/acedia y gula, los llamados siete pecados capitales quienes enferman tanto el mundo exterior como el interior, esta lucha diaria se manifiesta en el Judaísmo en el Yom Kippur,  en el Cristianismo a través del arrepentimiento en la confesión y en el Islam por medio de la Yihad o Guerra Santa, es así como en la primera religión, es decir, el Hinduismo este proceso de destrucción es representado a través de Shiva la tercera persona de la Trimurti, quien destruye para conducir a la iluminación a quien las otras religiones llaman Buda, Hashem, Yahvé, Allah.

Se comprende que el Hinduismo tiene un solo D/os, pero, los atributos que las religiones monoteístas consideran nombres de D/os son representados a través de imágenes las cuales mezclan la creación con la humanidad, recordando que al ser la primera religión el  Hinduismo tiene un encuentro Creación – Humanidad,  resaltando que sin un conocimiento profundo del ser humano en sus siete lenguajes no se puede escalar hacia la luz o D/os, estos siete lenguajes se comprenden en otras religiones como las siete moradas o los siete cielos.

Sánscrito

Para encontrar una cierta paz diaria la cual ayude y guíe al ser humano a escuchar a D/os, se necesita un tiempo de contemplación, un lenguaje distinto al habla con el prójimo, bajo esta reflexión surge el Sánscrito, donde cada letra representa un atributo de D/os así como  un símbolo de la creación, a esta escritura se le nombra Vanaguri, al manifestar que en cada letra se distribuyen los diversos nombres de D/os o atributos.  Surge entonces el lenguaje sagrado a través de determinados sonidos que se diferencian del habla normal, a esto se le llama Shavda, es decir, los sonidos básicos del alfabeto sánscrito con el cual se forman  los mantras sacrificiales, las palabras o frases repetidas para entrar al segundo grado de la triada, de lo corporal a lo meditativo. Esto se tiene en el Cristianismo a través del Rosario o en el Islam a través del Masbaha o Tasbih con el cual se reza el Dikr o la invocación de los noventa y nueve nombres de Allah, paralelamente surge el sonido primordial, el Aum, el llamado sonido más sencillo, dividido en dos sílabas A-aum, con un sonido alargado de la primera letra ya que esta representa a Dios y la segunda sílaba a lo absoluto; con el paso del tiempo el significado de este sonido se convierte en el Amén o Amin,  vocablo que significa en Verdad ofreciendo a D/os la firmeza de lo que se le dice.

Samsara
Samsara

En esta contemplación se perciben los dos lenguajes del día representados por la luz del Sol quien muestra y fortalece el mundo exterior, el conocimiento de lo externo, ayuda a cumplir la plenitud de vida diaria, conduce al ser humano a armonizarse con su exterior representando lo consciente, y la Luna quien ilumina la oscuridad, ella acompaña la reflexión, el pensamiento, el misterio o el secreto no sólo de la creación sino del propio interior.  El Sol se convierte en lo que el ser humano ve de sí mismo, de la creación y de D/os y la Luna de lo oculto interior tanto propio como de la creación y de D/os. Esta separación continúa en las otras religiones a través del calendario lunar y el solar.

Toda esta sabiduría antigua debe de ser conocida por el ser humano para liberarse del Karma, del Samsara o del llamado Infierno, pero, como no todas las personas logran escalar y salir de la materialidad existen hombres llamados Aghori, quienes forman parte de una rama separada de los Kapalikas, surgidos en el siglo XIV, devotos de Shiva, seres necrocanibales, por lo cual se les ha separado del Hinduismo, pero que a pesar de ello son reverenciados al considerarlos sanadores no sólo corporales sino del alma al ayudar a los  muertos a reconocer el camino de misión que tenían en vida.

 Shiva
Shiva

Los Aghori viven cerca de los lugares donde creman a los muertos, durante doce años viven desnudos y se visten con las cenizas de los muertos, se alimentan de trozos de la carne de los cadáveres  y beben en un cráneo humano el cual es buscado, arreglado como símbolo de su iniciación.

En su encuentro con el cuerpo, la meditación y la espiritualidad creen que nada es profano porque todo viene de D/os, al comer el cuerpo de los muertos y/o poner sus cenizas como vestimenta ayudan al alma a encontrar el camino interior que en vida no encontraron. Para los Aghori el tiempo de D/os se encuentra en la existencia, es decir, en la esencia, en la energía que alimenta la vida que nace y muere, para los Aghori los tiempos, estados o lugares del Alma (Infierno, Purgatorio y Paraíso) se presentan en el ser humano cada día a través del amanecer, el atardecer y el anochecer, ellos hacen físico lo que en las grandes religiones se construye a través de la meditación y la espiritualidad.

Aghori
Aghori

La Mística de los Aghori tiene como punto enfrentar la espiritualidad a través de la corporalidad siendo un camino contrario a lo realizado por las grandes religiones. Para ellos, el crematorio es el símbolo físico de la destrucción de cada universo (el Hombre) por eso es sagrado, creen que todo lo destruido lleva hacia la iluminación, prestan su cuerpo a las cenizas de  los muertos las cuales llevan la sabiduría de los cinco elementos para completar su sendero, para pasar de un nivel a otro, por esta razón se consideran hijos de Shiva, de su tercer rostro, el de la destrucción.

Los Aghori se revelan como el rostro físico de la mística, representan lo que el alma realiza en el interior del cuerpo para llegar al espíritu, por ello, tener conocimiento de sus prácticas impresiona, pero los Aghori son la revelación exterior de la destrucción – construcción de todo el ser humano que busca reconstruirse al buscar a D/os en su interior, del ser humano que a través de la oración y la meditación interioriza para vencerse a sí mismo en esa Yihad, en la Muerte y Resurrección, en esa lucha interior para eliminar el karma.  Los Aghori son el reflejo de la lucha del alma contra los deseos para conquistar al espíritu, son en cierta forma, el espejo de lo que somos interiormente…

Martha Leticia Martínez de León

Martha Leticia Martínez de León

Martha Leticia Martínez de León… Silencio

Hermeneuta en Libros Sagrados (Vedas, Talmud, Tanak, Biblia y Corán).

Maestra en Ciencias bíblicas y Lenguas Antiguas. Licenciada en Ciencias Religiosas por la Universidad Pontificia de México. Licenciada en Música Contemporánea. Miembro de la Sociedad de Escritores Mexicanos.

Tiene treinta libros publicados en México, España, Estados Unidos e Italia en géneros como Poesía, Dramaturgia, Cuento, Ensayo, Literatura Infantil. Doce de Teología Ciencia y Arte. Tres sobre espiritualidad Interreligiosa. Ha sido traducida al inglés, italiano y francés. Conferenciante a nivel nacional e internacional.

Escribe en el área de Religión de la Revista Las nueve musas de Asturias, España.

Creó y desarrolla la Teología del Silencio y de la Carne.

Actualmente forma parte de la Maestría en Estudios Judaicos en la Universidad Hebraica y Desarrolla la investigación: Lectura gemátrica y cuántica del Sefer Bereshit 1-3 para obtener la música pitagórica del universo, bajo el nombre Hashem se revela a través del Big Bang.©

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