Las nueve musas
Chove

Chove

ChoveLlueve.

Hace viento y llueve.

Miro por la ventana y veo como las gotas de agua se descuelgan, una por una, de las ramas de los árboles de enfrente.

Desde mi ventana veo fincas abandonadas salpicadas de  castaños, cerezos, nogales, ciruelos y otras especies menores.

Sobresale un tojo dando un toque de amarillo intenso al resto de pasteles amarronados y verde musgo

Ellos son residencia habitual para bulliciosas aves ya entrañables para mi, y a las que sigo y admiro.

Mientras en Youtube suena  en la voz de Nada “Hace frío ya”.

Sí, hace frío, pero no es para tanto, ya estrenamos la primavera y mañana cambia la hora.

Los días tendrán más luz. Y, quizás,  poco a poco más calor.

En el mes de marzo no debería ser nada extraño, pero, la verdad, es que no sale de la boca de todos los conocidos la palabra llueve.

Posiblemente lo que llueva hoy y que mañana también llueva tenga algo que ver en el ánimo de la gente. Todo ello a pesar de que todos reconocían la necesidad de que lloviera. Y que lloviera mucho.

Entre la luz, que cada día es más extensa y el agua caída durante meses, todo, poquito a poco, se va tiñendo de verde.

Vuelvo a mirar por la ventana al pequeño jardín asilvestrado y éste me regresa a mi niñez en las aldeas ribereñas de las tierras de A Ribeira Sacra.

Las urracas, las palomas y los mirlos revolotean a todas horas entre los cerezos y los nogales que cohabitan el entorno en una danza enamorada.

Y trabajan; ¡cómo trabajan las condenadas!

Los nidos de las urracas son cada vez más voluminosos e impresionantes, mientras que los de las palomas son más humildes y están más escondidos, eso sí, procurando un techo,  aunque sea bajo las espinas de unas zarzas.

Los mirlos son mucho más vergonzosos y yo no fui capaz de encontrar sus nidos,aunque me conformo con verlos  revolotear en preciosos juegos de enamorados.

La primavera se estrena, y pronto los cerezos se vestirán de blanco.

Al vecindario  se unirán enormes cuervos negros y palomas torcaces grandes como gallinas con los  que tendrán que competir mis humildes vecinas por las piedrecitas para afilar el pico y por las sinuosas lombrices que se esconden en un pequeño reguero semiseco.

Entre ellas, habrá peleas y discusiones, pero las urracas son más y tienen una familia que defender por lo que, como en otros años,  no podrán con ellas.

Otros días, las urracas se juntarán en ruidosos concilios. Más de una docena y durante más de media hora, conversarán, discutirán, se moverán de rama en rama y entre las hierbas y al final se irán de nuevo para volver al cabo de unos días.

Es como el parlamento particular de mis urracas

Ahora, Leonard Cohen le está pidiendo a alguien que “Dance me to the end of love” ¿Será a mis palomas? ¿Será a mis mirlos? El sabrá, pero las suaves notas y esa voz desgarradora hace aun más oscura y triste la luz que entra por la ventana.

Tenía pensado salir a calle tirar alguna foto.

Aproveché el último día de lluvia para “fotografiar bajo la lluvia” pero hoy me da un no sé qué y por eso me pongo ante este papel aguardando que el cielo se aclare o rompa en una tromba histórica digna de un nombre tan pomposo como Hugo.

A eso se llama pereza.

Y es pecado.

Algo tendré que hacer ya que estamos en Semana Santa.

Y es por eso que a veces siento vergüenza de mi mismo al  ver como las palomas se afanan en rematar su nido, palito a palito, hierbecilla a hierbicilla, para terminar habitando el saúco que despacito se depereza de un invierno  “como Dios manda”.

Y yo sentado aquí, con  mi pereza y con mi música de Youtube.

Y las urracas levantando un nuevo pisito al nido del año pasado en el nogal más orgulloso de la pequeña finca. Sin tregua, sin pausa, pero perfectamente coordinadas entre arrumaco y arrumaco.

Soy un poco holgazán, lo reconozco, voy coger la Contax y dar una vuelta bajo la lluvia, seguro que algo encuentro.

Llueve

Xosé Manuel Otero

Xosé Manuel Otero

Xosé Manuel Otero, es natural de la zona de A Ribeira Sacra de Chantada y reside desde los diez años en la ciudad de Lugo.

Se incia en el mundo fotográfico tratando fundamentalmente temas etnográficos (Carnavales, Semanas Santas, Romerias, ritos de fuego, o religión) rercorriendo un elevado número de ciudades y villas de Galicia y del norte de España.

Con la madurez, va evolucionando cada vez más a temas fundamentalmente minimalistas y abstractos, prevaleciendo el entorno urbano.

En lo relativo a la técnica, apuesta decididamente por los procesos químicos de Branco y Negro como un valor añadido a su obra.

La manipulación completa del proceso de elaboración de cada fotografía, hace que ésta sea un producto único e individual del autor, sin intermediarios y sin puntos de vista ajenos al mismo. Ésto conduce a un producto final artesano, persoal e irrepetible.

Empieza su recorrido público en 1999 en la colectiva “Feminino” de la sala BACAVÚ de Lugo.

Desde entonces pariticipa en más de cuarenta exposiciones individuales o colectivas,

Se pueden reseñar, Museos como el de Ourense, Rivadavia, Fonsagrada o Lugo; Casas de cultura como la de Santiago, Chantada, Monforte...; Universidades como León o Santiago, salas particulares y públicas en A Coruña, Lugo, Barcelona, Braga, Jijón, Madrid...etc

Es miembro activo del movimiento “Falando en Prata” que promueve la fotografía argéntea desde el Ateno de Ourense a nivel de España y Portugal

Tiene diversas colaboraciones en distintos medios gráficos como El Progreso de Lugo, Artesonado, Entremuros...

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