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Las nueve musas
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Cenobio Paniagua

Las Catalinas olvidadas

Parte del repertorio actual incluye principalmente un grupo de óperas que abarcan más o menos desde el estreno de Le Nozze di Figaro de Mozart en 1786 hasta el estreno de Turandot de Puccini en 1926.

Muchos de los teatros a nivel internacional programarán óperas dentro de este período, pero es más, dentro de este periodo se han escogido las que consideran más representativas o de mejor calidad.

Antonio Salieri
Antonio Salieri

Sobre este tema también se han hecho innumerables artículos, libros, videos, podcasts y otros productos con títulos tipo: las 10 mejores óperas, arias o compositores; la mayoría partiendo de una lectura contemporánea de esos títulos. Ahora bien, si pasamos a datos concretos el sitio operabase.com señala que para la temporada 2018-19 las 5 óperas más presentadas en la mayoría de las compañías de ópera son: La Traviata de Verdi, Die Zauberflöte de Mozart, La Boheme de Puccini, Carmen de Bizet y Madama Butterfly, también de Puccini.[1] Si bien algunas de estas óperas fueron grandes éxitos desde su estreno y han permanecido en la programación teatral, lo cierto es que muchas de éstas convivieron con muchas otras obras, que también fueron exitosas, que también viajaron por el mundo pero que ahora están olvidadas. Compositores que fueron famosos en su época, pero que actualmente rara vez tienen presencia en los teatros, por ejemplo Salieri, Mercadante, Pacini, Halevy, Auber, entre muchos otros.

En los últimos años el repertorio se ha ampliado y aunque, como se ve en la estadística de operabase.com, los éxitos consolidados del repertorio siguen presentes, éstos cada vez ceden más espacio a compositores contemporáneos o al rescate de obras poco presentadas.  Esta tendencia beneficia mucho al público ávido de conocer más el género operístico y de esta forma es que se han presentado al público contemporáneo obras no sólo de Halevy, Salieri o Mercadante, sino también de compositores como Gretry, Rossi, Mehúl, entre muchos otros que abarcan desde el siglo XVII hasta nuestros días.

En este artículo quiero hablar sobre el impacto del rescate, los beneficios, las consecuencias y tomaré como ejemplo un libreto en particular con un tema muy popular en su época: Catarina di Guisa escrita por Felice Romani. El libreto de Romani fue musicalizado primero por Carlo Coccia en 1833, luego por Giuseppe Mazza en 1837, Fabio Campana en 1838, Antonio Gandolfi en 1859, Cenobio Paniagua también en 1859 y Beniamino Rossi en 1861. El tema de la ópera es el conflicto religioso entre católicos y protestantes, dicho tema fue también usado, pero con diferente libreto, por Flotow, Serrao y con gran éxito en la Grand Opéra Les Huguenots de Meyerbeer estrenada en 1836. La versión de Romani se inspira en la novela Henri III et sa cour de Alexandre Dumas, publicada en 1829. Entonces, podemos considerar que era un tema muy en boga, incluso en 1908 se estrenó una película muda sobre este y con música de Camille Saint-Säens: L’Assassinat du duc de Guise.

A pesar de la efervescencia que parece haber causado este tema en el siglo XIX y hasta principios del XX, lo cierto es que la mayoría de estos títulos han sido olvidados. De los compositores que musicalizaron el libreto de Romani, sólo Carlo Coccia tiene una grabación por Bongiovanni. Buena grabación de 1994 con Massimo de Bernart dirigiendo la Orquesta Filarmónica Italiana, y con Steffano Antonucci, Carmela Apollonio, Nicoletta Ciliento y Mario Leonardi interpretando los roles de Enrico, Caterina, Arturo y el Conde respectivamente. Coccia fue un compositor muy famoso en su época y sus óperas viajaron a muchos países. Por su parte Felice Romani es el famoso escritor, cuyos libretos musicalizaron Donizetti, Rossini, Mercadante y Bellini.

Más de 20 años han pasado desde el rescate de la Catarina de Coccia y es hasta este año que se trae de nuevo a los escenarios otra obra de la lista de usuarios del libretto de Romani, ahora el turno es para el mexicano Cenobio Paniagua. El trabajo de Paniagua es significativo porque es en sí la primer ópera mexicana exitosa compuesta en el siglo XIX. Aunque se hicieron otras óperas antes de su versión de Guisa, como el Reynaldo y Elina de Covarrubias o México Libre de Bustamante, es el trabajo de Paniagua el que marca un antes y un después en la producción de ópera en este país. No hay registro que las otras de versiones de Catarina, incluyendo la de Coccia, se hayan presentado en México, entonces el primer enigma a estudiar por parte de los especialistas es ¿Por qué Paniagua escogió una trama que se inspira en sucesos históricos sobre conflictos religiosos en Francia? Y la siguiente pregunta es ¿Por qué tuvo éxito? Lo interesante es que mientras el trabajo de Coccia concluye con el duque Enrico y la duquesa Catarina (o Catalina en su versión en español), la propuesta de Paniagua es la de incluir al Conde en la escena final, cuando en la versión original huye. Tal vez la selección del tema y la modificación del final se deba a una descripción de la conflictiva realidad política mexicana en tiempos de Paniagua, época compleja que incluyó problemas políticos, intervenciones extranjeras y debates sobre el rol de la iglesia católica en la organización nacional. Entonces, el trabajo de Paniagua podría ser un ejemplo de glocalización y su éxito radicaría precisamente en esto, porque no sólo conecta su trabajo con las propuestas internacionales de moda, sino también en esa creación logra presentar las características o elementos locales.

El rescate del trabajo de Paniagua es coordinado por la Dra. Áurea Maya del CENIDIM y por la soprano Verónica Murúa de la UNAM. La propuesta es realizar una edición de la partitura y hacer una producción a estrenarse a finales de abril. Para presentar este proyecto en 2017 se hizo un coloquio y a inicios de 2019 presentaron en forma de ensayo abierto la ópera completa a piano. Fueron tres funciones los días 7, 14 y 28 de febrero y cada fecha con un elenco diferente. Aquí no hablaré a detalle del elenco porque cada función fue única, sólo resalto el buen trabajo de Luis Yubeuk como el Conde y Carla Hernández como Arturo, quienes cantaron el día 28. La música en general es interesante y se ve la influencia de los italianos famosos de su época: un temprano Verdi, Donizetti, Coccia y de otros belcantistas más.

El trabajo de Paniagua y el de Coccia nos dan muestras de algunas de las tendencias del XIX; esos éxitos que rodearon a los títulos que ahora son epítomes del repertorio. Acercarnos a estudiar estas obras no es sólo para descubrirlas de forma aislada, sino para entender el contexto compositivo, productivo y también receptivo. La recepción es precisamente una parte a la cual hay que poner mucha atención, ya que actualmente se encuentra uno en foros y en internet frases tipo que se deben hacer las óperas como las pensó el compositor, refiriéndose a propuestas escénicas experimentales. Es complicado y peligroso tratar de entender completamente qué quería el compositor y ver si estaría o no de acuerdo con las propuestas actuales, pero lo que sí se puede es conocer más el panorama musical y libretístico en el que se crearon los diversos títulos.

Rescatar la Catalina de Paniagua, por ejemplo, nos permitirá comprender las influencias musicales imperantes en esa época, las tramas favoritas por la sociedad mexicana, explorar las vicisitudes para componer y llevar a escena esta propuesta. Pero además de poder comprender más el pasado, este proyecto se enmarca en una tendencia actual que busca conocer más la diversidad operística a lo largo de más de 400 años de historia. En este sentido Catalina de Paniagua es trendy al ser un rescate en un época en que ya ha rescatado óperas tan populares en el XIX como Crispino e la Comare de Ricci.

Ignoro por ahora el alcance que pueda tener la nueva producción de Catalina de Guisa de Paniagua, ya que no sé si se harán más presentaciones posterior a las funciones de abril, si se hará una grabación profesional, si dicha grabación se distribuirá adecuadamente y principalmente si la partitura editada será fácilmente adquirible. Dada la atracción que generó el libreto de Romani en tantos compositores, en sí se podría plantear en un futuro una grabación tipo L´Olimpiade que produjo Naive o la grabación de Semiramide que hizo Anna Bonitatitbus. La primera agrupa arias y duetos de múltiples compositores compuestos para el libreto de Metastasio, y la segunda grabación agrupa arias sobre el tema de Semiramis también compuestas por muchos compositores, incluyendo a Manuel García, quien estrenó su Semiramis en México. Una grabación que agrupe arias, duetos, cuartetos o coros de las Catalinas de Coccia, Mazza, Campana, Gandolfi, Paniagua y Rossi sería un gran proyecto, pero por el momento debemos esperar a que el antiguamente famoso tema de Catalina, vuelva a causar interés y revuelo y así poder mirar un poco más de cerca al proceso creativo y receptivo de la ópera en el siglo XIX.

César Octavio Moreno Zayas

 

[1] Estadísticas de operabase.com https://www.operabase.com/statistics/en

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