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Las nueve musas
Estilos de respuesta a la adversidad

La imagen mental en psicoterapia

Cada momento feliz borra toda la infelicidad del pasado

Dale Carnegie

PSICOTERAPIA Y RELAJACIÓN HIPNÓTICA II

Hacer volver sobre los pasos al paciente, en muchos casos, se evidenció como muy útil instrumento para eliminar el núcleo de su trastorno, porque a menudo se sufre sin tener noción de su causa, y ocurre en ataque de pánico, ansiedad generalizada, depresión, irritabilidad, hastío, fatiga.

Si el psicoterapeuta procede de ese modo estimula en el paciente el proceso de Insight, con lo cual se encuentran soluciones o se reajusta de modo aceptable la imagen de los hechos y situaciones adversas.

InsightEn mi labor psico-clínica experimentaba, no pocas veces, el ver regresar al paciente al día posterior a su primera consulta con un estado anímico totalmente diferente. Lo ocurrido era simple, la conversación en torno a su estado, la indagación de las causas, la reorientación de sus ideas, y junto a quien les inspiraba confianza y esperanza, promovía en su inconsciente la restructuración de la imagen de su problema.

El Insight es la aparición espontánea, inesperada e involuntaria de imágenes en la mente que contienen la solución de un problema, evocación de recuerdo olvidado o creación de una nueva imagen o juicio. Por ejemplo, queremos resolver algo, no sabemos cómo, y llega un momento que desviamos la atención y nos ocupamos de otro asunto, pero cuando menos lo esperamos nos aparece de pronto la solución en la mente. Otro ejemplo es cuando se intenta recordar un nombre o melodía, y al no lograrlo se abandona el intento, pero algún tiempo después el recuerdo asalta bruscamente. De igual manera un científico, escritor o artista, al trata de salir de un escollo, se agota y deja de pensar en eso finalmente, pero después, en un momento dado, visualiza de pronto lo que buscaba.

El fundamento teórico de uno de los métodos psicoterapéuticos que he aplicado durante años es asociar el Insight con las teorías Cognitivo-conductuales, especialmente de Aaron Beck y Albert Ellis. La necesidad de desmontar concepciones erróneas por vía cognitiva se facilitaba con esa combinación, tomando como plataforma la imagen mental. Promovía los pacientes a buscar soluciones y ajustes, y aunque sabía que de momento no podían comprender ni lograrlo, lo alcanzarían horas después o al despertar al otro día en la mañana.

Esta estrategia fue llevada a cabo en pacientes sensiblemente afectados por la depresión causada por la muerte de hijos o padres. En quienes sufrían severo sentimiento de culpa por errores cometidos en su familia. Los que habían tenido significativas pérdidas materiales o quiebre total de empresas. Otros sumidos en angustiante soledad. En los indignados, irritados y llenos de odio por recibir ofensas y daños graves sin poder ripostar la agresión. Desde luego, no faltaban quienes no encontraban solución ante discordias conyugales.

Composición con los principios de la Gestalt
Composición con los principios de la Gestalt

La corriente psicológica que enfoca propiamente la imagen, y de hecho el Insight, fue la Gestalt, surgida en 1912 y derivada de los estudios de Wolfgang Kohler (1887-1967) y Kurt Lewin (1890-1947). Esta corriente enfoca la reestructuración de la imagen mental, como vía terapéutica y de solución de problemas.

La imagen psíquicamente representada, o lo que es lo mismo, visualizada, es punto de partida en el logro de orientación en pensamientos y actos, definición, conceptualización y enjuiciamiento de de lo afrontado, anticipación de los hechos por venir, y la prevención de daños y agresiones. Además, la imagen visualizada es la base para pensar en cómo suprimir obstáculos, solucionar problemas, y lograr ajuste y serena aceptación de las adversidades irreversibles.

Es por ello por lo que el psicoterapeuta, de manera controlada o indirecta, puede contribuir a la evolución favorable del paciente cuando por medio de la de la imagen guiada promueve la catarsis en entrevista y conversación, le transmite apoyo y esperanza, lo conduce al establecimiento de metas y sentido satisfactorio de la vida como ordenador de su personalidad.

El psicoterapeuta cumple también su propósito cuando con el mismo proceder intenta la inmunización a efectos adversos, según teoría de Donald Meichenbaum, o juntos manejan la corrección de las concepciones que le deprimen y crean la ansiedad, acorde a teorías de Aaron Beck y Albert Ellis. También cuando le hace ver su realidad de manera más efectiva, siguiendo la concepción de Carl Rogers y autores existencialistas.

Donald Meichenbaum
Donald Meichenbaum

Cuando se conversa con el paciente en la entrevista terapéutica, principalmente si acepta con amplitud y confianza el manejo de los temas tratados, este se concentra en las imágenes y juicios que atraviesan por su mente. Ello implica el desvío de la atención de todo lo que interfiera, además de creciente serenidad emocional al sentir un hálito de esperanza.

Pero en el cerebro ¿qué está sucediendo en ese momento? Pues que los circuitos neurales que sustentan dichas imágenes adquieren elevadísima excitación debido a la relevancia de los temas tratados. Por consiguiente, se produce el proceso fisiológico llamado Inducción recíproca, la cual consiste en que un foco intenso de excitación en un punto focal de la corteza cerebral genera e irradia amplia zona de inhibición, contigua o alejada. Esto supone la minimización emocional en las áreas neuronales no involucradas en la comunicación terapéutica. Por lo tanto, se agilizan los procesos inconscientes buscando solución y ajuste hasta que la respuesta arriba a la consciencia.

A diferencia de esta aplicación netamente psíquica, en el estado neuro-psíquico, perseguido por medio de alguna técnica Complementaria como meditación, relajación muscular, respiración, visualización, musicoterapia, hipnosis, u otra, el proceso sigue otro camino. Al ser requerida la concentración intensa en una figura, lenguaje o sonido, pero de cualidad irrelevante, neutra, llana, sin asociación a nada significativo ni con sentido para el paciente, la inhibición se irradia mucho más fácilmente a lo largo de la corteza cerebral, la Inducción Recíproca es mucho más absorbente y abarcadora que si el paciente estuviera en vigilia. En ese caso la onda inhibitoria arrastra como un “sunami”, y anula, la excitabilidad de circuitos neurales que fundamentan el problema por el cual asistió a tratamiento, se inhiben, y cuando repite reiterativamente se fija ese efecto, y por ende evoluciona favorablemente el afectado.

La onda inhibitoria invade el eje hipotálamo-hipofisario, los centros activadores, los motores y los lóbulos frontales. De ese modo se desestimulan unos centros endocrinos y estimulan otros. Fisiológicamente, y sin abundar en el tema, ocurre que se mueven las endorfinas; entre ellas las alfa-endorfinas, beta-endorfinas y encefalinas. Se reducen las catecolaminas, es decir, la adrenalina y noradrenalina, entre otros cambios. Especialmente se inhibe el sistema límbico, disolviendo el dolor, por ejemplo, de pérdidas de seres queridos.

Si la imagen visualizada es creada por inducción verbal, las palabras deben ser sedantes, transmitidas con tono lento, suave, uniforme, rítmico y susurrante, como quien adormece un niño. En autoinducción la oración religiosa es de hecho un mantra, como lo demostró Herbert Benson, profesor de cardiología de la escuela de medicina de Harvard en sus investigaciones experimentales con monjes budistas. Si es una figura, esta no puede conllevar ningún sentido para el paciente. Si la concentración es en un sonido este debe ser uniforme, sobrio, sin significado.

Sin embargo, si el mensaje inductor no reúne los requerimientos adecuado, el efecto es contraproducente. Por ejemplo, en ocasiones se intenta inducir la imagen de paisaje tranquilo, la arena de una playa, o la cascada de un río, pero al terapeuta eso le puede ser relajante pero quizás no lo es para el paciente. Obsérvese el siguiente caso:

Caso X. Mujer de 40 años, casada con militar de un alto rango, y con dos hijas adolescentes. Con estas tenía serios conflictos, sufría ansiedad generalizada, insomnio pertinaz, y dolorosa soledad. Además, no sentía amor ni atracción por el esposo. Todo esfuerzo para la autorrelajación, e inducirle hipnosis, resultaban infructuosos, hasta que conocer que había hecho caso omiso de mis indicaciones, y sin decírmelo, se concentraba en la imagen de las discordias con las hijas, lo cual puso en claro la causa de su imposibilidad para relajarse. Con la corrección al método según le fue indicado, mejoró su estado.

Con esto se relaciona otro procedimiento dentro de la relajación y concentración mental. Al sufrir el efecto de un trauma muy doloroso, se inhibe, minimizan los hechos si se hace coincidir la imagen traumática con la distensión relajante, se apagan necesidades, se reduce el dolor, se agiliza el ajuste al hecho. Obsérvese el siguiente caso:

Caso H. Mujer divorciada de 50 años, con tres hijos, pero habiendo fallecido uno de ellos en circunstancias no esclarecidas, involucrando represión policíaca. Se le entrena en autorrelajación para aplicarla en el consultorio y en su hogar. Al inicio, a pesar de concentrarse en la oración religiosa, le era imposible concentrarse, aparecía la imagen del hijo fallecido; de hecho, al dormir soñaba con los otros dos, pero nunca con quien murió, lo cual demuestra intensa excitabilidad de los circuitos neurales involucrados. Sin embargo, habiéndole explicado el mecanismo operante si lograba relajarse concentrándose en la imagen de su hijo, lograría profunda serenidad. Por lo tanto, se insistió en el método hasta lograr el objetivo. Día por día, reiterando el intento, fue logrando su distensión física y psíquica. A veces se quedaba dormida, o al final de cada sesión rompía en llanto como salida catártica del dolor, pero paulatinamente sentía el cambio. A partir de varios días pudo lograr serena aceptación de su pérdida, y recuperar sus ansias de vivir.

Ese mismo efecto, pero en sentido contrario, se produce por medio de imágenes traumáticas. Por ejemplo, quien percibe un cruento accidente o un hecho de sangre puede borrar, por poco o largo tiempo lo ocurrido, o la onda inhibitoria alcanzar centros motores del cerebro, principalmente el Estrio-Palidum-Subtalamico, y la persona queda inmóvil, sin poder moverse del miedo. Pero si es mucho más desmesurado el impacto conmovedor, como en una violación, estar al borde de la muerte, o en situación aterrorizante al extremo, se puede producir un estado estuporoso, donde el cerebro se obnubila, desconecta, y con un pronóstico “cerrado” de recuperación.

Hippolyte Bernheim
Hippolyte Bernheim

Por otra parte, desde los inicios de las especies animales desarrolladas y el hombre, la imagen mental no solo posee condición anticipatoria, precediendo la conducta, sino que, por una parte, es la plataforma donde se organizan nuestros actos antes de llevarlos a cabo, y por la otra, tiende a retransmitirse y replicarse por el cuerpo-mente. Hippolyte Bernheim (1840-1919), profesor de Clínica Médica, en Universidad de Nancy, Francia, concluyó: “Toda idea sugerida tiende al acto…”, es decir, la imagen tiende a hacerse realidad.

Esta concepción ha sido tergiversada y objeto de creencias erróneas, pero guarda verdades científicamente comprobadas, entre ellas el Efecto Placebo. Por ejemplo, se le dice a un paciente que se le inyecta un medicamento infalible, y realmente es efectivo en su tratamiento, pero no es más que agua. La imagen de la curación se transmite consonantemente por la mente y el cuerpo.

Por consiguiente, si el psicoterapeuta es capaz de insuflar optimismo y esperanza al paciente (Folkman, 2010), no solo se consolida la actitud favorable al tratamiento, sino que tiene lugar un singular mecanismo terapéutico. Al este llegar a la convicción de la efectividad en la curación o solución, la mente lo asume como hecho consumado. Por lo tanto, se abren los caminos de solución en el pensamiento, surge la energía para cambiar lo necesario, y se acometen los actos con decisión y seguridad en el éxito. Es decir, no es que voluntariamente la persona se disponga a estos cambios, sino que la actitud optimista, por si sola, modifica el funcionamiento de la psique (Rand, 2009) (Rasmussen, Scheier & Greenhouse, 2009).

El optimista encuentra una luz en la oscuridad, el pesimista la apaga.

William Faulkner


American Cancer Society (2012). Complementary and alternative methods for cancer management.

Beck, A. (1986) Cognitive Therapy and emotional disorders. 4th edition. Connecticut: International Universities Press, Inc.

Corey, G. (1996). Theory and Practice of Counseling and Psychotherapy. United States: Brooks/Cole.

Folkman, S. (2010). Stress, coping, and hope. Psycho-Oncology, 19, 901–908

Hergenhahn, B. R. & Olson, M. H. (2007) An Introduction to Theories of Personality (7th). London: Pearson/Prentice Hall

Jacobson, E. (1938) Progressive Relaxation. Chicago: University of Chicago Press

Kutz, I., Borysenko, J.Z. & Benson, H. (1985) Meditation and Psychotherapy: A Rationale for the Integration of Dynamic Psychotherapy, the Relaxation Response, and Mindfulness Meditation. Am. J. Psychiatry 142: 1-8

Pavlov, I. P (1966) Los reflejos condicionados aplicados a la psiquiatría y a la psicopatología. Instituto Cubano del Libro. La Habana.

Rand, K. L. (2009) Hope and Optimism: Latent Structures and Influences on Grade Expectancy and Academic Performance. Journal of Personality, 77, 1. DOI: 10.1111/j.1467-6494.2008.00544.x

Rasmussen, H. N., Scheier, M. F. & Greenhouse, J. B. (2009) Optimism and Physical Health: A Meta-analytic Review. Ann. Behav. Med. 37:239–256. DOI 10.1007/s12160-009-9111-x

Valiente, M. (2006) El uso de la visualización en el tratamiento psicológico de enfermos de cáncer. Psico-oncología, 3, 1, 19-34

Psicoterapia y relajación hipnótica

José Ramón Ponce

José Ramón Ponce

Doctor en Psicoanálisis, Universidad de Psicoanálisis Humanístico, Brasil.

Master en Psicología de la Salud, por la Walden University, Minnesota.

Licenciado en Psicología, certificado Josef Silny & Associates, Inc. Licencia de Hipnoterapia, USA.

Investigador Agregado por la Academia de ciencias de Cuba.

Fue miembro de la Sociedad de Neurociencias de Cuba, Sociedad de Psicología de la salud de Cuba, Grupo Nacional de Termalismo. Fundador y creador de la Sociedad Cubana de Hipnosis, en la Academia de Ciencias de Cuba. Miembro de la Sociedad Venezolana de Hipertensión arterial. Participante de eventos científicos nacionales e internacionales. Le han realizado numerosos reportajes de prensa por su trabajo.

Libros publicados:

Dialéctica de las actitudes en la Personalidad
El Sistema Psíquico del Hombre
Estrés emocional y su afrontamiento
Como estudiar mejor y sin estrés
Conversando con adolescentes
Un Hombre ante sí mismo
Hipnosis y relajación emocional.
Folletos en apoyo a la docencia.​

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