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La hipertrofia

Vivimos días de hipertrofia. Dice la RAE que hipertrofia es el desarrollo excesivo de algo. También el aumento excesivo del volumen de un órgano.

Cuando algo se hipertrofia lógicamente desplaza todo lo demás a un segundo plano. Vivimos una hipertrofia patriótica que lo absorbe todo porque, si la realidad es aquello que definen los medios, todo lo demás ha pasado a la práctica irrelevancia.

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Basta observar por ejemplo, el desolador desprecio mediático por ese monstruoso atentado ocurrido en el “tercer mundo”. Con más de trescientos muertos no ha habido un  “Je suis Somalia”.

Son tiempos de hipertrofia patriótica llevada al vergonzoso punto de tratar al pretendido compatriota como a un enemigo jaleando a las fuerzas de orden con un “A por ellos“. Se supone que son cuerpos de un estado democrático que se dirigen a velar por el orden constitucional en una sociedad moderna en donde los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, teóricamente, no son los encargados de administrar castigos. Resulta grotesco ver a tanto supuesto patriota elevar “kalinka“, una canción rusa de primaveral romanticismo, al rango de himno español, español, español, en una insólita e inconsciente cesión de soberanía musical. La impagable imagen de la patriótica muchachada cantando una encendida loa, de tintes bolcheviques, a un fruto del bosque ruso, eso es kalinka, para esgrimir así su excluyente españolidad  frente al díscolo catalán supera los límites de la hipertrofia. Nos  adentra, ya sin freno, en los procelosos límites del surrealismo. No en vano la hipertrofia siempre fue el gran recurso para la caricatura.

  Igual que sucede con los licores, la política y la testosterona no es bueno mezclarlas como quedó patente ante el mundo en la hipertrofiada y vergonzosa  represión por parte del gobierno de un, por otra parte. precipitado referéndum de representatividad también hipertrofiada.

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Hoy más que nunca podría decirse que las banderas están en alto. Las banderas son una hipertrofia en sí mismas cuando se usan más allá de su evidente utilidad señalética. La función que cumplen no es otra que exacerbar sentimientos de exclusividad y siempre frente a alguien. La bandera es un dispositivo idóneo para dirigir el natural gregarismo humano hacia los fines de quien la lleva. En situaciones de distopía excepcionales y trágicas, de esas que se dan en las películas y en los telediarios, una bandera quizás pueda ayudar a concentrar las energías para vencer al adversario. Cabe admitir su utilidad para la supervivencia, no ya la victoria, en medio de una batalla real, de esas donde hay muertos y heridos pero espero no ofender a nadie si afirmo que en la situación que nos ocupa, la cosa, sin quitarle su importancia, está hipertrofiada y, por mucho que nos empeñemos, no es vital ni en un sentido ni en otro. Esto no es el conflicto ucraniano, por más que resultase sonrojante ver la torpe y a ratos brutal y chulesca actuación policial que nos brindó nuestro gobierno, tan similar por otra parte a la contundencia empleada hace unos años por los hoy beatíficos mossos, siguiendo órdenes del gobierno catalán, en la represión de las protestas por los duros recortes aplicados. Curiosamente entonces ambos gobiernos reprimieron a la par porque el conflicto era meramente social y aún no lo habían llevado a ese plano territorial que al parecer tantos réditos electorales les está dando.

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 No en vano la etimología de la palabra hipertrofia nos habla de algo parecido a la hipernutrición y eso precisamente lo que estamos viviendo en los últimos tiempos. Las pasiones no crecen solas, se las “híperalimenta”. Se hipertrofia el sentimiento en ambos lados, se sobrealimenta el patriotismo, el agravio, el victimismo por parte del reprimido pero inopinadamente también del represor. Se pulverizan los matices y la equidistancia se convierte en insulto por no seguir la inflamación que al parecer marcan los tiempos. Pisar el acelerador da votos para mantener en el gobierno a unos y asciende en la escala del poder a los otros. Por eso nadie parece interesado en mantener la calma.

 Al gobierno central no le interesa moderarse dado su inflamado legado electoral de gustos franquistas y el govern, a quien se pretende ver un talante más progresista, no está dispuesto a esperar sin despertar al monstruo que demasiado todos conocemos y colaborar en un incipiente cambio político a nivel estatal, malográndose así la opción de un giro progresista en común que hiciera posible, viable y con garantías, el legítimo derecho a decidir de un pueblo que quizás en ese punto ya no vería necesariamente en la secesión la solución a sus problemas.

 Es en el factor geográfico del conflicto donde los gobernantes de ambos lados se sustentan, por eso se proporcionan tanto combustible unos a otros. Por eso hipertrofian el conflicto.”Más madera que es la guerra” aunque esa madera sea la convivencia, la economía o en definitiva el futuro.

La hipertrofia de los símbolos quizás impide ver al ciudadano de a pie que al día siguiente del desenlace de este asunto, fuera cual fuera el resultado, su vida sólo habrá cambiado en el plano simbólico y seguirá tributando con su vida a un poder muy similar en ambos casos.  Como dice el cuento de Monterroso, cuando el ciudadano despierte el dinosaurio seguirá ahí.

La gravedad del chantaje catalanista al Estado español

Alfredo Llorens

Alfredo Llorens

Alfredo Llorens (Valencia).

Licenciado en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia en la especialidad de Escultura.

Máster en producción artística y profesor asociado del Departamento de Escultura en dicha Universidad (2010-2012).

Realizando en la actualidad su tesis doctoral que compagina también con su trabajo como escultor para la compañía Lladró.

Aborda en sus obras una revisión marcadamente irónica, mecanicista y caricaturesca de los comportamientos humanos, con especial atención al concepto de Poder.

Realiza esculturas y dibujos organizados en exposiciones temáticas que van desde la pieza de pequeño formato hasta la instalación de gran volumen.

Exposiciones individuales:
– 1997 “La Grandeur” (con sus secuelas “La Grandeur Encore” y “La Grandeur Encore Plus”).
– 2005 “Elogio del Artefacto”.
-2009 “La vida Ingrávida”.
-2012 ” Mecánicas del Dominio”.

Cuenta con obra en “Museo de Escultura al Aire Libre” de la Universidad Politécnica de Valencia así como en numerosos organismos oficiales y colecciones particulares.

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