Las nueve musas
Postal falangista
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¡Gibraltar, venezolano!

Deprisa.

Hay que redefinir clichés que se quedan obsoletos en cuestión de pestañeos.

Izquierda, derecha… ¿Qué son, dónde están, es posible distinguirlas, existieron alguna vez? Y lo que es más acuciante aún, con unas elecciones en ciernes, ¿podemos saber a qué o a quién le votamos realmente?

José Manuel MorenoJuan Manuel Moreno, candidato del PP a la presidencia de la Junta de Andalucía, protagonizaba un video en el que, cual si hubiera logrado una coalición electoral con George Lucas, pedía el voto rodeado de “merchandising” de “La Guerra de las Galaxias”, asegurando que la Fuerza les acompañaba (y todo apunta a que les acompaña a la puerta de salida). Y descoloca un poco. Porque el entramado central de la saga galáctica no es otro que el de conseguir que la república sea la que rija el destino del universo, y uno no espera encontrarse a un miembro del Partido Popular entre esas huestes republicanas. ¿Cabe acaso deducir que el señor Moreno da el primer paso con el objetivo final de proclamar de manera unilateral la república independiente de Andalucía? A lo loco, sin referéndum ilegal ni nada. Sólo sables laser verdes y blancos. Un individuo singular, qué duda cabe, un fervoroso creyente cuyos referentes se sitúan bastante lejos de los postulados de su partido. Pero tampoco debe resultar tan extraño teniendo en cuenta que Moreno es capaz de preguntarle directamente a una vaca si piensa votarle o no al PP (y uno asume que sabrá traducir el consiguiente mugido). Y con ello, ya de paso, destapar una aterradora conspiración para ocultar información vital en nuestros ideales. Porque yo, desde luego, no pienso confiar en encuesta alguna hasta que no se incluya la intención de voto de vacas, pollos, cerdos, linces, buitres y cualquier otro espécimen ibérico (y quedo a la espera de lo que los veganos se pronuncien sobre las tendencias en pimientos o cebollinos).

Teresa RodríguezSe justifica ese video como el método más viable de contrarrestar otro en el que la candidata de Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez, no paraba de establecer comparaciones entre su grupo político y algunos personajes de “Juego de Tronos” (que alguien le quite ya a Pablo Iglesias el ejemplar de la mano, por favor). Pero si alguien en el Partido Popular piensa que es necesario luchar contra el poder de convocatoria de tres dragones imaginarios, muy mal debe estar el patio. Me tomo el atrevimiento de informar, dado el aluvión de imágenes al respecto, que Dumbo también es un ejercicio de fantasía, así que es mejor que se lo cuenten cuanto antes al señor Moreno no vaya a ser que en próximas entregas de su video aparezca con orejas gigantes y tratando de demostrar que el mundo es de color rosa por los efectos de un champán de lo más lisérgico.

Pero es lo que tiene participar en la fiesta en esta tierra de la confusión.

Pedro Sánchez logra (o no, según el medio que se consulte) que se reabra el tema de la soberanía sobre Gibraltar, como se sabe, uno de los pilares ideológicos de la izquierda en este país. Empeñado en la búsqueda de un Santo Grial que le llene de titulares con los que blindar esa supuesta ventaja electoral que le conceden las encuestas (incompletas, recordémoslo, faltan balidos y cacareos), y tras fallar en ese empeño al mostrar la debilidad de un gobierno entero a la hora de exhumar el cadáver de un dictador, se apunta a la reclamación sobre el verdadero dueño de un peñón (es obvio que otros nombres como Ceuta, Melilla o Sahara quedan fuera de estas disquisiciones). Y ahora resulta que los llamados “golpistas”, “chavistas”, “pro etarras” y otras lindezas semejantes que se le dedican a los socialistas, esos tipejos impresentables, pueden terminar siendo los que “recuperen” Gibraltar, lo mismo para instalar allí una pequeña Venezuela, o regalársela a Cuba, o fabricar armas químicas. Pueden dormir tranquilos. Los socialistas logran que nos devuelvan la roca. Quizás el mayor logro social en la historia de la lucha socialista. Y de paso evita el número de gente que se quita la vida incapaz de soportar la idea de que Gibraltar siga en manos de extranjeros.

Los que aún tengan fe en sus partidos no deben ganar para sustos.

Albert RiveraPero siempre les quedará Rivera, que raudo y con su habitual percepción de la realidad, no ha tardado en encontrar otra cruzada con la que sustituir el empeño gibraltareño. Otro grito que es justo lo que uno espera escuchar de un político con su visión de estado, lanzando un llamamiento desesperado a juzgar por la situación, donde de nuevo pide unidad “porque la gente honrada, los hombres tenemos que luchar juntos contra las mujeres”. Juntos, no separados, no vaya a ser que los hombres y la gente honrada se contaminen mutuamente. Un objetivo muy de ultra derecha (Abascal debe estar mordiéndose las cananas porque no se le ocurrió a él antes). No algo concreto. Grandes colectivos, enemigos muy grandes. Los pobres, los rojos, los inmigrantes, las mujeres, la sociedad, países enteros, el mundo que ahora vuelve a ser plano, los extraterrestres, el universo en general. Con razón Inés Arrimada sacó la bandera de España. No era para reivindicar nada, ni para sonarse. Era para esconderse.

Y he aquí lo curioso de este momento.

Son los humoristas los que tienen que ir a los juzgados en calidad de acusados.

Pero son los más indignos bufones los que nos gobiernan. Lo peor de lo peor, de esos que son los únicos que se ríen de la maldita gracia que tienen.

Emilio Calle

Emilio Calle (Málaga, 1963)

Crítico de cine y guionista, ha publicado el libro de cuentos “Imaginando rutas” (Huerga & Fierro, 1999), y las novelas “Linda Maestra” (Ediciones Libertarias, 1995), “La estrategia del trueno” (Huerga & Fierro, 2001) y “El hombre que pudo salvar el Titanic” (Editorial Martínez Roca, 2010, reeditada por Editorial Planeta ese mismo año).

Asimismo es coautor de “Los barcos del exilio” (Oberón, 2005 y RBA, 2010), escrito junto a Ada Simón.

Durante diez años trabajó en “El País”, en “Tras la pista”. Y colaboró en Onda Vasca en el programa “Melodías de Seducción”, dedicado a la música en el cine.

También estuvo cinco años en el suplemente infantil de “ABC”, y ha colaborado con diversos periódicos tanto nacionales como internacionales.

Actualmente prepara su nueva novela.

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