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Escuchar al cuerpo es Escuchar el universo

Y  en la siguiente noche los sueños raptarán mi realidad

Caminar en el mundo y cohabitar entre la diversidad de seres humanos se convierte en episodios complicados, pero, este hecho está relacionado con la ausencia de conocimiento en uno mismo y en el universo. 

La esencia de cada ser humano es la irradiación del cosmos, el cuerpo de la esencia y la personalidad de lo que se anhela ser, es decir, el personaje que se adquiere para sobrevivir en sociedad y poder pertenecer.

Este personaje adquiere semblantes de la infancia pero se caracteriza en la última etapa de la pubertad donde el Yo rige de manera natural porque se va brotando al mundo, observando, y creando senderos de adaptación, es en éste periodo de vida imperado por el yo donde la genitalidad se asienta como centro, el individualismo se muestra  y  el centro de satisfacción es el uno mismo, todo pareciera tener que ser para el propio servicio, la espiritualidad se trueca, Dios está al servicio propio, se le chantajea al prometer cosas a cambio de otras, la naturaleza se vuelve un instrumento. En esta etapa el cuerpo se reconoce entre sensaciones y emociones brindadas por el Yo, por ejemplo la masturbación, a través de ella se reconoce al cuerpo, la genitalidad se satisface, se reconoce el placer y esto se vuelve suficiente.

Con el pasar del tiempo el Yo descubre un Tú,  esto le ayuda a comprenderse en sus semejantes, percibe la importancia de la existencia de otros, se relaciona y se preocupa por complacer.  En esta etapa la genitalidad se convierte en sexualidad a través del enamoramiento, en él se reconoce el  anhelo de integrarse al placer del otro, este proceso aleja el individualismo y se comienza la etapa de ser  persona, se va encubriendo al Yo y se le viste de prototipos, la persona percibe que es necesario esconder su Yo para poder adaptarse al Tú, analogía de la sociedad, va adquiriendo personalidades distintas, diferentes puntos de vista, aprende a actuar de acuerdo a la imposición social, al lugar en el que se encuentra y se aleja de sí mismo para poder ser parte de un todo el cual se torna nada, es decir, se va convirtiendo en el significado de la voz persona, en un personaje que tiene la capacidad de mostrar una gran variedad de máscaras, sólo así conseguirá ser parte de una farsa social, esto mismo sucede con su relación espiritual, ese Dios al cual se le hablaba para intercambiar favores ahora se guarda en una religión, se coloca en altares y  pone en manos de otros su relación con la divinidad, el chantaje entre actos y rezos se sustituye con la limosna y/o el diezmo perdiendo con ello su percepción divina y al mismo tiempo su relación con la naturaleza, todo se convierte en dar esperando recibir, más nunca ofrecer.  Pero, ¿tiene sentido esperar recibir lo que uno desea cuando el Tú no vive en la misma realidad?, ¿se podrá en algún momento satisfacer cada petición?

La humanidad vive un tiempo y espacio que lo hace sentir compartir una realidad, pero desde la lectura de la mística esto no es así, porque lo nombrado como realidad es incomparable para el otro, por ejemplo, tres hermanos platicarán una misma situación familiar de diferente manera.  La apreciación de la realidad estriba en la misión de vida la cual es única y personal, es en base a esta misión donde se adquieren de la realidad elementos y se les otorga significados.

Rig VedaEl Rig Veda menciona que el ser humano se crea del polvo de las estrellas, -acto comparable con la teoría científica-,  esto conlleva la verdadera edad del ser humano al ser la edad real de la esencia primigenia en este universo, por ello preexisten entornos, acontecimientos o actos completamente conocidos sin haberlos vivido, es decir,  se trae una sabiduría de millones de años atrás.

Los sabios de las grandes religiones enseñan que nada es igual, vislumbrar la profundidad de estas palabras aleja la espera de querer que los demás reaccionen como se pretende, porque señala el Budismo, esperar provoca dolor.

En el misticismo de las grandes religiones, es decir, la esencia alejada de los dogmas y doctrinas creadas por el Hombre, se revela la importancia de conocerse a uno mismo. En éste misterio se descubre la misión de vida y paralelamente se comprende que cada ser existe en el mundo para algo en específico, por lo cual sustraerá de este tiempo-espacio lo necesario para construir su realidad, apoyado de la naturaleza y los seres vivos.

Cuando una persona no interioriza en su esencia, desconoce su misión de vida, convierte su camino en un lugar cerrado, su mente y cuerpo se vuelven presas de la obediencia, moda, del absolutismo, y es absorbido por las máscaras creadas por la desesperación de ver un mundo  que gira sin tomarlo en cuenta.  Este olvido de sí mismo unido al desconocimiento de la esencia lo va formando de trozos de otros.

El ser humano cambia constantemente, por ello debe escuchar contemplativamente sus pasos, transitar sin miedo, cultivarse sin juicios y criticas aceptando que todo movimiento surgido a su alrededor, incluso la hoja que cae sobre su hombro tiene un mensaje y un por qué, el cual sólo le pertenece a él y a nadie más.  Esto es el principio de la sabiduría que revela que nunca un árbol se mueve de la misma manera para dos personas porque el movimiento se siente de manera personal a través del latido propio de cada corazón.

El principio de vida para la mística es Escuchar, acto primordial para reconocerse.  Escuchar evita crear imágenes falsas las cuales al ser absorbidas por la ausencia propia pretenderán obsesivamente que los otros observen o comprendan la vida de la misma manera creando así una moralidad absurda la cual no está capacitada para contemplar al otro con cada uno de sus sentidos.

En la sabiduría antigua particularmente del judaísmo el verbo Escuchar debe predominar en los sentidos, es ineludible escuchar con los ojos, el tacto, el olfato y el gusto, dejando la visión en último lugar evitando la creación de imágenes limitas que se convertirán en dogma.

Tener una imagen fija de algo, alguien o circunstancia elimina el misterio de reconocer lo nuevo, arrincona la sorpresa y le quita el sentido y sabiduría al sentido de Resurrección.  En el  Talmud está escrito Cada amanecer es distinto para que el ser humano comprenda que nada le pertenece y para que se sorprenda de lo nuevo que ofrece cada día, esta sabiduría del judaísmo antiguo se fortalece con las palabras de Heráclito, No nos bañamos dos veces en las aguas de un mismo río, ni siquiera una vez.  Ambas frases tienen un significado profundo, muestran la creación, conservación y destrucción de cada acto, todo tiene un principio y un fin que deja algo expandido en el cosmos, esa energía conservadora acrecienta el Misterio y la sabiduría se extiende en la naturaleza contrayendo la ignorancia.

TrimurtiLo anterior dicho se comprende en la Trimurti –tres formas- hindú donde a través de la trinidad divina de la etapa de los Purana es decir, Brahmá, el Dios de cuatro cabezas creador del universo; Visnú, Dios de cuatro brazos conservador del universo y Shiva el Dios destructor del universo. (Estos dioses puranas sustituyeron a la trinidad védica Indra -Señor de los devas o dioses- Agni -dios del fuego-  y Soma -dios de la luna-)

Esta Trinidad divina muestra el proceso de la existencia de todo ser vivo quien es creado y a la vez crea, conserva en sí mismo y deja en la creación sabiduría para después destruirse al esparcirse. Este acontecimiento trinitario resurge cada día o vida en la existencia.  De manera semejante la Trinidad cristiana Padre, Hijo y Espíritu Santo instruye que la Palabra crea para ser Escuchada en el Silencio, resaltando que el verbo Escuchar es el fundamento del encuentro con la conciencia – el yo interior.  

Escuchar entrelaza los sentidos y la imaginación sensorial e instintiva penetra en la esencia primigenia de cada ser humano, en contraparte, al privilegiar cualquiera de los otros cuatro sentidos particularmente el de la vista no habrá interiorización sino que todo se quedará en la mente, las emociones se adormecerán sobre los instintos dando privilegio a la personalidad y no a lo que verdaderamente se es.  

Es importante comprender que la personalidad no muestra la esencia real de cada ser humano sino sólo a la Persona-personaje edificado para ser parte de una conducta social carente de infinidad de cosas y argumentos que dignifiquen a cada ser humano por la sencilla razón de que no tiene como base la Verdad sino el querer pertenecer.

Escuchar provoca que el yo prescinda de la individualidad y expulse las máscaras que lo van formando como persona para así poder desarrollarse como ser humano, es decir, le retorna la esencia de su libertad, pero no esa libertad filosófica sino la libertad de exponer su esencia para encontrar su misión de vida y paralelamente fortalecer  la de los otros.

La existencia se divide en tres, por ello las grandes civilizaciones, mitologías  y religiones dividen a sus dioses en Triada, es un proceso donde la esencia se encuentra con el yo-individualismo/genitalidad para que después de este encuentro personal se pase a la siguiente morada es decir, al encuentro del yo con el Tú donde el individuo se transforma en persona y la sexualidad se ejerce al percibir la existencia del otro, pero donde todavía existe un desconocimiento propio que lleva a vivir con máscaras, pero después de estas etapas que ayudan a comprender la misión de vida el Individuo-Persona se convierte en un ser humano, su genitalidad-sexualidad se revela erotismo y su encuentro con Dios-religiosidad se transforma en conexión con el universo a través de su cuerpo. Es decir se crea, se conserva  y se destruye para expandirse, vive, muere y resucita,  crea al ser Palabra, se conserva al Escuchar y se devasta en el Silencio.

Cada uno de los sentidos tiene una conexión con el universo, una tarea particular que desarrollar para ayudar a la esencia primigenia a encontrar a través de la vida que proporciona cada día la razón de existencia, pero teniendo como fundamento el Escuchar.

La meditación guía para que al cerrar los ojos se contemple el universo interior y al mismo tiempo este esencia abrace al universo exterior o cuerpo el cual otorga sabiduría, paz y bienestar, al cerrar los ojos, escuchar tres minutos y abrir la mirada la esencia del yo comprende la creación, conservación y destrucción producida en la triada del día a través de la analogía del amanecer = creación,  atardecer = conservación, anochecer = destrucción.

Escuchar fortalece el conocimiento propio porque la conciencia penetra las tres capas del ser humano:

1. Cuerpo

2.Emociones/sensaciones/instintos

3. Razón.

Escuchar al cuerpo hace comprender el funcionamiento del cosmos, escuchar las emociones, sensaciones e instintos las reacciones de la naturaleza, y escuchar la razón entender que el misterio del ser humano se encuentra en la conciencia, dignidad ochispa divina que hace a cada ser humano irrepetible.

Este aprendizaje adquirido a través del recorrido exterior al interior y viceversa elimina la personalidad falsa que convierte a la sociedad en ese teatro que desarma al ser humano de sí mismo, y el cual lo lleva a absolutizar la justicia natural creando grupos y poderes sociales donde impera la injusticia, la discriminación, la tiranía surgida de esa ignorancia emergida de la ausencia del conocimiento de la misión de vida.

La mística revela que la sabiduría del cosmos y de la naturaleza se encuentran en cada ser humano, y estas se manifestarán al momento en que cada ser humano encuentre su misión de vida y sobre todo cuando se Escuche y se viva al ritmo del propio corazón, sólo a partir de ese encuentro la Paz retornará a la humanidad.

Martha Leticia Martínez de León

Martha Leticia Martínez de León

Martha Leticia Martínez de León… Silencio

Hermeneuta en libros Sagrados (Vedas, Talmud, Tanaj, Biblia y Corán).
Actualmente cursa la maestría en Estudios Hebraicos en la Universidad Hebraica.
Maestra en Ciencias Bíblicas y lenguas antiguas. Licenciada en Ciencias Religiosas, por la Universidad Pontificia de México.

Tiene 26 libros publicados (poesía, cuento, ensayo, literatura infantil), 12 de Teología, Ciencia y Arte para niños. Ha publicado en México, España, Estados Unidos e Italia y ha sido traducida al inglés, italiano y francés.

Conferencista a nivel nacional e internacional.

Actualmente escribe en el área de Religión de la revista española Las nueve musas.

Catedrática de Teología y Lenguas antiguas en la Universidad Intercontinental y Coordinadora de AIEMPR México.

Creadora de “la Teología del Silencio y de la Carne”.

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