Las nueve musas
Portada » Enigmas arqueológicos: cuando no podemos leer la Historia

Enigmas arqueológicos: cuando no podemos leer la Historia

Los textos de las antiguas y perdidas civilizaciones son imprescindibles para conocer su historia.

Nada se puede sacar en claro de una excavación encontrando un ajuar escrito en alguna lengua desconocida.

Podemos hacer hipótesis, elucubrar, pero nunca llegar a una certeza, siendo esto difícil incluso descifrando lo escrito.

Algunas de estas culturas desaparecidas siguen siendo un enigma, ya que ni historiadores ni filólogos, estos últimos tan imprescindibles en la Historia, logran descifrar su escritura. Veremos seis ejemplos de ello:

  1. LOS GLIFOS OLMECAS (SUDAMÉRICA):
Estela de Cascajal
Estela de Cascajal

     Durante muchos años, expertos lingüistas de todo el mundo defienden la tesis de la existencia de un tronco común del que surgen todas las grandes civilizaciones Mesoamericanas, tesis que yo comparto. Cada día hay más detractores, pero en el mundo académico (no siempre fiable, por cierto) se acepta que la semilla de todas las culturas está en los Olmecas, que existieron, aproximadamente,  en el este de México (en torno al actual Veracruz), entre mediados del segundo milenio, y el siglo V a.C.  Ellos dieron forma a una sociedad muy compleja, con un estado que fue el modelo posterior de mayas y Aztecas, siglos más tarde. Uno de los rasgos asociados al surgimiento de una fuerte y prospera civilización es la aparición de la escritura, un lenguaje escrito que permita comunicar ideas, conocimientos, historia o movimientos económicos.

Hasta el año 2005, el academicismo histórico, defendía que la primera escritura Mesoamericana apareció con los Zapotecas. Sin embargo, aunque esto es lo que aún a día de hoy se lee en los libros de texto incluso universitarios, existen muchos ejemplos en la cultura material Olmeca de lo que podría interpretarse como un sistema de escritura. Estos signos, que bien podrían ser letras o ideogramas, se encuentran en algunas cerámicas y estelas de LA VENTA (centro del poder Olmeca y primera ciudad prehispánica conocida como tal) y otros yacimientos cercanos vinculados a esta civilización. Datan, aproximadamente de mediados del primer milenio a.C. y son de muy difícil interpretación, ya que es muy complejo diferenciar lo que es una escritura propiamente dicha, como la entendemos hoy, de una iconografía. Estos glifos guardan similitudes con los Mayas, lo que refuerza de idea de que se trata de escritura. Con todo, lo más importante descubierto hasta hoy, se encontró en 2007 cerca de Veracruz, y es la llamada Estela de Cascajal, que reúne diversos símbolos tallados que, por su disposición y sobre todo, por la repetición de varios de ellos, son con toda probabilidad componentes de un texto. Sería, o es, la escritura más antigua de América ya que, pese a las dudas de algunos especialistas, ha sido datada en el 900 a.C.

  1. PICTOGRAMAS DE LA ISLA DE PASCUA (OCEANO ÍNDICO, CHILE):
Pictogramas de la isla de Pascua
Pictogramas de la isla de Pascua

     Recordemos un poco cómo aparece la Isla de Pascua en el mapa Europeo contemporáneo. En 1770,  el cartógrafo y oficial de la Armada Felipe González Ahedo, llegó a la isla y reclamó aquellas tierras para la Corona Española, imponiendo a los nativos la firma de un tratado. Los rapanuis firmaron estampando en el documento unos extraños signos, evidencia de un sistema de escritura con posible origen en Oceanía, de donde provenían los habitantes de la isla.

     Pocos años después, Eugène Eyraud, religioso francés y primero occidental conocido que fijó su residencia en la isla, dio  a conocer al mundo las llamadas kohau rongo-rongo, una colección de 21 tablillas de madera grabada que contenían los primeros textos documentados de esa región. En algún momento desconocido de su historia, los rapanui desarrollaron pictogramas con forma de figuras antropomorfas, objetos celestes o animales, que se leen siguiendo las líneas en zigzag, por lo que hay que ir girando la tablilla para poder leerla. Estas, de madera de toromiro (árbol autóctono), salieron a la luz totalmente ajenas a su contexto arqueológico original, lo que dificulta la datación ya que, el carbono 14 puede datar la madera, pero no puede, obviamente, datar los símbolos grabados en ella.

     Muchos especialistas de los siglos XIX y XX defienden que esta expresión surge después de los primeros contactos con los europeos, pero estos pictogramas son muy parecidos con otros que se encuentran en la mayoría de cuevas de la isla, estos, sin discusión, anteriores al siglo XVIII, así como la firma en el famoso tratado, lo que nos dice que el sistema de escritura o comunicación era totalmente anterior. Otros lingüistas, en virtud de algunas similitudes de estilo, afirman un parentesco entre estos signos y los hallados en el Valle del Indo, aunque faltan elementos sólidos que sustenten la hipótesis (que no se puede negar a la vista de los signos,  a veces idénticos).

     Lo que no se puede discutir es que la lectura de estas tablillas y cuevas sería decisiva para averiguar todos los misterios que rodean la cultura pascuense.

  1. LAS TABLILLAS PROTO-ELAMITAS DE LA CIUDAD/ESTADO DE SUSA. (MESOPOTAMIA)
Tablilla proto-elamita - Susa
Tablilla proto-elamita – Susa

     La aparición de la escritura en Mesopotamia se considera la línea que divide la Historia en Prehistoria e Historia, que hunde sus raíces entre en Tigris y Éufrates. La escritura elamita, bien conocida y documentada, surgió en el sudoeste mesopotámico en torno al 2500 a.C. Pero la necesidad de poner por escrito inventarios y registros contables obligó, medio milenio antes, a la aparición del proto-elamita, alrededor de la ciudad-estado de Susa. Este convivió con el sumerio, la escritura más antigua CONOCIDA desde finales del IV milenio a.C.

     Hasta ahora hay unas 1600 tablillas proto-elamitas rescatadas por la arqueología, y esta escritura es parecida al proto-cuneiforme, antepasado directo del sumerio, ya que muchos de sus caracteres son similares. Pero a diferencia del sumerio, el proto-elamita, por razones que no se saben, tuvo un periodo de vida muy corto, 200 años en el mejor de los casos. Es muy difícil averiguar cuál de los sistemas de escritura apareció antes, siendo, aun así, el proto-elamita la escritura sin descifrar más antigua que se conoce. La interpretación de sus enigmáticos pictogramas y demás signos sigue siendo indescifrable. No parece que los artífices de las tablillas, de arcilla, fueran un personal muy cualificado, dada la tosquedad y brusquedad de los caracteres, pero esto se puede deber a múltiples variantes: prisas por enviar un mensaje, tablillas de expresión solamente familiar… Para terminar, estas tablillas son mal conocidas, y las reproducciones a disposición de los expertos que pueden estudiarlas dejan mucho que desear. En la actualidad, la Universidad de Oxford trabaja en el Louvre, donde se conservan la mayoría de estas tablillas, con un equipo informático de fotografía que, aplicando una tecnología de iluminación de imágenes por transformación de la reflectancia (RTI), obtiene fotografías de alta calidad. En breve, estos serán accesibles por fin a cualquier especialista del mundo, y también a los no especialistas, lo que da muchas más oportunidades para descifrarlas.

  1. EL LINEAL  “A” Y EL JEROGLÍFICO CRETENSE (CRETA, GRECIA):
Discos de Festos- Creta – Lineal A

     En 1952, Jhon Chadwick y Michael Ventris, dieron con la clave para descifrar la escritura lineal B, y con ella pudieron descubrir el significado de las tablillas cocidas por el fuego en el Palacio de Cnossos, centro de la civilización minoica en el segundo milenio a.C. De hecho, Creta fue el puente entre el mundo griego y Oriente, puerta de entrada, desde Fenicia, de la escritura como recurso para ordenar y clasificar las operaciones económicas y actividades de culto, entre otras cosas. Pero el eslabón entre la escritura griega y los primeros sistemas de signos de origen oriental, continúa siendo un misterio para nosotros. Esta es la escritura Lineal A. Hoy se sabe que el lineal B es el antepasado directo del griego, y aun se discute si es una escritura genuinamente cretense o no. Se cree que es la adaptación a la lengua griega de unos signos aun más antiguos, la escritura LINEAL A, esta sí, considerada de origen cretense.

     Fue entre los restos del famoso palacio de Hagia Triada, en Creta, donde se encontró esta antigua escritura. Se la llama el antepasado del lineal B. Su difusión coincide con el periodo conocido como “Los Segundos Palacios” en la civilización cretense (1700 a.C – 1350 a.C.) y fue, según el academicismo y según lo averiguado hasta día de hoy, el primer silabario Mediterráneo. Las similitudes con el lineal B son más que evidentes, lo que permite intuir el contenido de algunas tablillas, pero sigue sin descifrarse.

     De antepasado en antepasado, se dice y se publica que el lineal A es una simplificación del primer sistema de escritura cretense, una evolución desde los pictogramas de una forma de escritura jeroglífica de influencia oriental que durante algún tiempo coincidió con el nuevo lineal A. No es raro. Viendo nuestras letras hoy día y viéndolas hace 500 años vemos como se escriben diferente según el sitio y van evolucionando hasta lo que son hoy. El lenguaje está vivo, como se suele decir, y algunos, como vemos, nacen, crecen, se reproducen (o no) y mueren.

     El ejemplo más famoso el  Disco de Festo, que no podemos leer aún pero que podría ser la transcripción de un himno religioso. Descifrar esta escritura es uno de los trabajos más arduos que tienen los filólogos, que continúan trabajando en ella día tras día, para comprender mejor el mundo del que venimos.

  1. EL SISTEMA PROTO-SINAÍTICO (EGIPTO):
Protosinaítico en esfinge
Proto-sinaítico en esfinge

     El origen del alfabeto en Oriente Próximo, germen de los alfabetos cretense y griego, sigue siendo muy discutido, pero los últimos descubrimientos han cambiado la creencia de que el primer sistema de escritura alfabética surgió hacia 1600 a.C. en el área sirio-palestina.  El descubrimiento más importante se dio en 1999 en Wadi el-Hol, Egipto, de mano de arqueólogos estadounidenses. Dos de ellos, John y Deborah Darnell, egiptólogos, encontraron inscripciones en piedra caliza al borde de una ruta cerca de Tebas y el Valle de los Reyes. Los signos pertenecen a un tipo de escritura semítica y sus descubridores los han datado entre 1900 a.C. y 1800 a.C. En esta época, muchos semitas emigraban para trabajar en el rico Imperio Egipcio. Es una escritura muy parecida al proto-sinaítico.

     Entre 1904 y 1905, el egiptólogo británico Flinders Petrie estudió en el Sinaí el yacimiento de Serabit el-Jadim, donde mineros de origen cananeo extraían turquesa para los faraones en el segundo milenio a.C. Allí, Petrie encontró inscripciones alfabéticas del año 1600 a.C., realizadas por estos mineros. El hallazgo de Wadi el-Hol ha dado un conocimiento mucho más detallado de esta escritura, por su similitud. Es un sistema basado en caracteres semíticos, pero con influencias de los jeroglíficos egipcios. El sistema de escritura alfabético era mucho más democrático, y precedió en unos 600 años a la aparición de la escritura fenicia. Gracias al parecido con el proto-cananeo y los jeroglíficos se han descifrado unos pocos caracteres, pero la mayoría sigue sin hacerse. Quizá, esta es una de las hipótesis más extendidas, estos mineros cananeos itinerantes expandiesen este tipo de escritura hacia el área sirio-palestina, donde se convirtió en la raíz de la escritura fenicia. Otra vez en la historia, unos trabajadores humildes, mineros en este caso, fueron los difusores de uno de los inventos más decisivos e importantes de la historia.

  1. LA ESCRITURA IBÉRICA. (ESPAÑA):

Alfabeto íbero

     Las culturas prerromanas de la península ibérica siguen siendo un misterio para nosotros. Las referencias al mundo íbero y celtíbero en los textos de los autores clásicos son muy escasas, y solo aumentan a partir de finales del siglo III a.C.,  con la invasión cartaginesa del territorio peninsular y el desarrollo de la segunda guerra púnica. En cuanto a lo anterior a esas fechas, los historiadores se encuentran con un mundo muy oscuro de descifrar. Reconstruir la evolución histórica de esos pueblos en periodos anteriores es realmente complejo. Solo la arqueología y sus indispensables (geografía, numismática, lingüística…) pueden iluminar el panorama. Lo extraño es que contamos con más de 2000 inscripciones (por ahora) en diferentes materiales de escritura íbera (meridional, levantina y del sudoeste).

     Sabemos que el alfabeto íbero viene del fenicio gracias a la intensa relación económica que tuvieron entre ellos a partir de finales del siglo IX a.C., y que su desarrollo surge en el siglo V a.C., entrando hacia el Valle del Ebro hacia el siglo III a.C. Ahí entra en contacto con los pueblos celtíberos, de lengua indoeuropea que no tenía nada que ver con la íbera. Nos encontramos entonces con un alfabeto semisilábico de 28 signos que nos pueden hacer leer el mundo íbero-celtíbero. En 1922, el arqueólogo e historiador español Manuel Gómez Moreno, viendo bronces como el bronce de Ascoli o monedas romanas acuñadas en la península ibérica con inscripciones bilingües, fue capaz de establecer una equivalencia entre el alfabeto de la escritura íbera y el nuestro. Como nuestra piedra Rossetta particular. Desde entonces, podemos poner voz a los textos, solo en la variante ibérico-levantina, donde abundan las inscripciones en finas placas de plomo grabadas a punzón. Pero nos es imposible traducirlos. En “El Campello” (Alicante) se han rescatado cerámicas con inscripciones en griego e ibero, pero se trata de textos diferentes, según los expertos.  Lo más preciado por encontrar en un yacimiento íbero es un texto bilingüe, traducido del ibero al latín o griego, que nos permita conocer cómo vivían nuestros ancestros.

     Viendo esto, a mí personalmente me surgen muchas preguntas. ¿Qué es en realidad la escritura? ¿Cómo podemos juzgar cuando realmente surge, o donde? Yo creo que la escritura es un medio por el cual comunicarse con otra persona. Obviamente no es de forma verbal, con lo cual, un simple cuadrado en una pared, en plena prehistoria (llamada así precisamente porque no existía la escritura) que quisiera decir “ya he estado aquí” o “peligro, detente” serian una forma de escritura. No tiene porqué ser silábica o alfabética. Solo tiene que dar una información, y esto es inherente en el ser humano, la necesidad de ayudarse, de perdurar, de decir algo a un ser querido. ¿Podrían ser las pinturas rupestres escritura? Yo creo que sí, de hecho estoy convencida de que lo son. Para quien lo hiciese o los suyos, cada dibujo quiere decir algo, comunica algo, con lo cual en ese sentido, lo sería. Viendo otros ejemplos de escritura no descifrada que no he puesto aquí ya que la arqueología se niega a reconocerlas como tal (escrituras chinas escritas en conchas de tortuga, 1000 a.C; signos rupestres en Rumanía sin datar…), me pregunto si no será ya el momento de cambiar los libros de historia, de retroceder en el tiempo y dejar las fechas sin poner, ya que, cuanto más avanza la ciencia, mas podemos descubrir, interpretar y saber.

¿Ustedes que opinan?

Quiteria Méndez Fernández

Colaboraciones

Colaboraciones

Añadir comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

publi

¡Suscríbete a nuestro boletín!

Secciones

¡Suscríbete a nuestro boletín!

Nuestras redes

No seas tímido, ponte en contacto. Nos encanta conocer gente interesante y hacer nuevos amigos.