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Las nueve musas
Max Steiner
Max Steiner

Un eficiente tratamiento de los colores orquestales que acompañan a la imagen

El sinfonismo del cine de los años 30 y 40, encabezado por Max Steiner— considerado como uno de los padres del sinfonismo—, al igual que Wolfgang Korngold, dieron origen a uno de los elementos más deslumbrantes del cine, el eficiente tratamiento de los colores orquestales que acompañan a la imagen.

Tanto Steiner como Korngold llevaron a la tradición musical romántica de los compositores clásicos a la música de cine, el primero habiendo sido alumno de Mahler y el segundo siendo un niño prodigio que tanto Mahler, como Richard Strauss, Puccini y otros consideraban un verdadero genio.

La música del sinfonismo nos remite a los interludios musicales o  entreactos de una ópera y claro, Korngold viniendo precisamente del mundo de la ópera en europa y habiendo escrito óperas como Die Tote Stadt (1920)— que utiliza un estilo romántico tardío alemán (Kettler, 2004)— o Das Wunder der Heliane (1927),  logra una suave transición hacia el cine.  Ahora la música en lugar de provenir de un foso en una casa de ópera, provendría de enormes altavoces en un cine. Por lo menos así lo pensaba Korngold quien llamaba a la música de sus películas óperas sin canto y alguna vez declaró que llegaría el día en que los compositores aceptarían a la música de las películas como una forma musical igual al de una ópera o una sinfonía. También que la música era música, fuera para el escenario o el cine (Loomis, 2008), en realidad, por lo menos en ese  momento  sí  podían ser entendidas como tales, ya que el impacto que ocasionó el sinfonismo en el espectador en aquel entonces debió haber sido brutal.

Erich Wolfgang Korngold
Erich Wolfgang Korngold

Es importante aclarar que esta época grandiosa en el cine, que Mark Slobin llamó, “la supercultura de Steiner” (Slobin, 2008) con películas como King Kong (1933), Casa Blanca (1942), Lo que el viento se llevó (1939), entre otras y que continuó con Korngold con películas como Capitan Blood (1933), Las Aventuras de Robin Hood (1938) entre otras, tenían una característica que se diferencia de películas actuales y esto es que se  mostraban grandes secciones musicales sin diálogo, como lo es en King Kong (1933), o las previamente mencionadas de Korngold. Esta realidad le permitió al sinfonismo existir para lucir en escena, predominando con su estilo por décadas, coloreando con una gran paleta de colores orquestales cada imagen. Este fue el caso también de Franz Waxman, considerado el padre de las películas de fantasías y terror como La Novia de Frankenstein (1934) o Sunset Boulevard (1950), también Miklós Rózsa con películas como Ben-Hur (1959) o El Cid (1961) entre otras; o Bernard Herrmann quien logró escribir un sinfonismo elaborado y auténtico en donde también hace uso de leitmotivs en su música, como es el caso de El Ciudadano Kane (1941) o en Psycho (1960).

El sinfonismo eventualmente desaparece o muere—de acuerdo a los expertos— durante los años 50 y definitivamente en los 60 , en el sentido a que no escuchamos ninguna aportación realmente nueva a este estilo, además de que existen otras influencias que entran en juego como el jazz en el cine, como lo es en la película “Un Tranvía Llamado Deseo”(1951) de Alex North y otras.

También existe durante esa época la influencia de el dodecafonismo, la música electrónica y otras vanguardias por lo que el sinfonismo pasa a segundo plano por décadas, sin embargo, renace  el mismo en 1977 como un Neo sinfonismo con John Williams en La Guerra de las Galaxias y consecutivamente en todas las películas que escribió hasta el inicio del siglo XXI. Henry Mancini ya había retomado ligeramente el sinfonismo como lo es en la película de Orson Welles, Touch of Evil (1958) pero en realidad  no es hasta Williams que escuchamos la influencia de Korngold nuevamente en sus armonías pero con un aire renovado.

Cabe aclarar que aunque el sinfonismo regresa, no  desaparecen los otros  géneros ya existentes, si no que coexisten. entran otras influencias como el policulturalismo, el minimalismo con Philip Glass, la música electrónica, la música de ruido y texturas complejas como lo hace Jonny Greenwood en There Will be Blood (2007) entre otras.

Otro factor importante de la existencia y evolución del sinfonismo fue que durante el siglo XX, obras clásicas que no fueron precisamente compuestas para la imagen, pudieron ser adaptadas—o bien rescatadas—, de manera bastante natural en películas modernas, como lo fue el poema sinfónico de Richard Strauss, Así habló Zarathustra (1896), el Requiem (1965) o Lux Aeterna (1966) de Ligeti, en Odisea del Espacio de Kubrick entre varias otras. Porque también es cierto, como dice Máximo Pradera en su “Paseo Informal por la Música ClásicaEl sinfonismo en el cine » sinfonismo” (2005) , que mucha gente llega a conocer piezas de música clásica despuès de haberlas escuchado en las películas.

En suma, el sinfonismo en mi opinión siempre estará presente, es como una espiral, es decir, como una “curva plana que da indefinidamente vueltas alrededor de un punto” (Diccionario de la Real Academia Española, 2019). Los compositores pueden optar por alejarse del sinfonismo en ocasiones—como lo hacen ya hoy en día utilizando otros géneros de música, como la música electrónica, rock, etc.— pero en cualquier caso, terminarán regresando eventualmente al mismo punto, ya que el resplandeciente recurso del sinfonismo aunque pueda adecuarse a los tiempos, llegó para quedarse.


Espiral. (2014). En el Diccionario de la Real Academia Española. (23ª ed.) Madrid, España.

Kettler, M. (2004), ‘A genius, a Genius’, The Guardian

“Recuperado de”https://www.theguardian.com/music/2004/mar/12/classicalmusicAndopera

Loomis, G. (2008) Erich Wolfgang Korngold: A composer returns to the limelight. The New York Times 

Pradera, M. (2005), ¿De qué me suena esto?, Paseo informal por la música clásica. Madrid. Santillana Ediciones Generales, S.L.

Slobin, M.(2008) Global Soundtracks, Worlds of Film Music. The Steiner Superculture Middletown, Connecticut: Wesleyan University Press.

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Alfonso Molina

Alfonso Molina

Alfonso Molina (b.1980) compositor mexicano de ópera, música orquestal, música de cámara, teatro musical, música de cine y otras artes visuales, de Sonora, México.

La música de Molina utiliza elementos y técnicas expresivas del siglo XXI, así como influencias populares impulsadas desde el pasado, para crear música. Mientras vivía en Nueva York, Molina estableció numerosos trabajos de colaboración con coreógrafos, compañías de teatro y cineastas. Realizó sus estudios profesionales con Rudolph Palmer y David Tcimpidis en The Mannes Conservatory, The New School for Music y obtuvo su Maestría en Música, estudiando con Richard Danielpour y Marjorie Marryman en la Manhattan School of Music. Los estudios adicionales incluyen estudios con Samuel Zyman y Ladislav Kubik y tiene un doctorado de la Universidad de Arizona que estudia con Daniel Asia.

Sus trabajos han sido realizados en Nueva York, California, España, Brasil, República Checa, Arizona, entre otros lugares por la Orquesta de Philarmonia de MSM, la Filarmónica de Jazz, el Cuarteto de Mivos, AtonalHits, Músicos Asociados de Create New York (AMF Local 802) / RMA, la Orquesta de Cámara de Bellas Artes (OCBA), la Orquesta Sinfónica de Sonora (OFS), los jugadores de cámara de la Orquesta Filarmónica Checa y varios solistas. En México, sus obras se han realizado en el Palacio de Bellas Artes, el Museo Tamayo, entre otros lugares.

Su primera ópera titulada "Alienidad ilegal" (2014) ganó reconocimiento internacional en los Estados Unidos y en México desde su estreno en Arizona. La ópera trata temas de inmigración como la xenofobia y el derecho a la propiedad privada y recibió el Premio a la Defensa por parte de la Boston Metro Opera (BMO) y es parte de los programas educativos en curso de Boston. En 2016, se realizó en Alamos, México, como parte del Festival de Música Ortiz Tirado (FAOT). Molina también escribió un musical titulado Monarch, un musical mexicano-estadounidense, sobre Dreamers en los Estados Unidos, así como las luchas que los latinoamericanos enfrentan hoy en día en los Estados Unidos mientras son perseguidos.

Molina ha recibido numerosos premios, entre ellos, ASCAP, la Fundación Carolina, el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes de México (FONCA-CONACYT), entre otros. Sus trabajos incluyen bandas sonoras como “De Nadie-Border Crossing (2006) Ganador del Premio del Público en Sundance, Proof of Birth (2007) y otros.

Actualmente, Molina está haciendo una residencia en Barcelona España, gracias a una beca de la Fundación Carolina, en la Escuela Superior de Música de Cataluña (ESMUC), que trabaja con Artes Visuales Musicales.

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