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Las nueve musas
Hijab

El Hijab o Velo de la mujer musulmana

Creó la pareja, el macho y la hembra, de hombres y animales- de una gota de esperma eyaculada

(Sura An Naym 53,46)

Y Allah – D/os – creó a la humanidad de un milagro, sí, pero del milagro que se expresa a través de la sexualidad, del encuentro erótico entre el hombre y la mujer, de la penetración del falo en el sexo de ella, de la consagración donde el hombre se sabe peregrino frente a una  Mezquita, en ese templo santificado en donde la mujer como ermita abre sus puerta para dar paso al hombre quien muestra con toda su fe el ansía de entrar y consagrar a D/os  a través de la procreación, revelada como el mayor misterio de Allah y también de la ciencia.

Al encontrarse eróticamente el hombre y la mujer D/os toma un lugar privilegiado y se manifiesta en la existencia de un nuevo universo, mismo que para la ciencia se convierte en el misterio de la vida, en ese conjunto de células, átomos y energía.

hijab En el Islam, la creación del universo se desvela en el acto sexual, considerado caridad,  porque es algo que se ofrece con la finalidad de hacer próspero al otro, sin esperar nada a cambio, pero, con la convicción de que aquello otorgado dará frutos, no sólo para quien confiere esta caridad sino para todo el universo, demostrando que cada acto realizado por el ser humano afecta al universo, por ello, nadie puede decir, este cuerpo es mío y puedo hacer lo que quiera, porque el cuerpo es un templo donde habita el hálito de D/os, y donde se reproduce ese misterio de energía que da forma al cuerpo, como dice el Séfer Bereshit y les dio una vestimenta de piel, es decir, la humanidad en su origen era un conjunto de energía el cual recibe un cuerpo para poder vivir en esta parte del cosmos, demostrando esta sabiduría  que desde tiempos antiguos este conocimiento nombrado mística o sufísmo tuvo su encuentro milenios después con la astrofísica.

Las grandes religiones tienen en la profundidad de su esencia un conocimiento perfecto de la gnosis de la creación, cada religión aporta a las necesidades de su época fragmentos de este misterio, y comprenden que el ser humano lleva en su interior todas las respuestas, por lo que su misión o estancia en la tierra no tiene que ver con responderse  sino con encontrar las preguntas exactas a todas esas respuestas las cuales están extraviadas en sus siete lenguajes, analogía de los siete cielos, por ello, la filosofía se fundamenta en las preguntas, la dialéctica se basa en preguntar para sacar de lo profundo de cada ser  humano las respuestas, por esta razón existen las tres preguntas fundamentales ¿quién soy? ¿de dónde vengo? Y ¿hacia dónde voy?, por lo mismo en el Antiguo Testamento, ante cada caída del ser humano D/os pregunta, no juzga ni regaña, ni critica, pregunta, para que  la humanidad  busque en su interior la respuesta de a sus actos, por ello, en los Evangelios, Jesús ante una situación social, expresa una parábola donde cuestiona, dejando siempre un espacio de Silencio para que en ese tiempo la persona se adentre y de una lectura a sus respuestas. 

Con HijabLas grandes religiones expresan a través de sus Libros Sagrados preguntas llenas del misterio de D/os para vivir una espiritualidad y a partir de ella vivir éticamente una cotidianidad consagrada, pero, entre las cinco grandes religiones el Islam se diferencia por un orden, es decir, para el islam la espiritualidad se consigue en cada acto que se va realizando, sí, pareciera que esto no cambia, pero, en este caso el orden si altera el producto, porque mientras las otras religiones buscan la espiritualidad como principio, el Islam busca la humanidad como origen.  

Para el islam, el cuerpo no es una cárcel, como lo es para el hinduismo, el budismo y el cristianismo, para el islam al igual que para el judaísmo el cuerpo es el vehículo para llegar a Allah.  

El amor a D/os no es una religión sino una forma de vida, por esta razón, el islam no lleva el ismo que significa doctrina, el islam no se considera una doctrina de D/os sino un camino correcto para llegar a Él a través de vivir ese gran Secreto que trae la cotidianidad y sobre todo personificado en los actos de cada hombre y mujer sea de la edad que sea.

Esta valor del ser humano se percibe al leer en el Corán que la caída no fue culpa de la mujer, para el islam esta mala decisión es responsabilidad de los dos, el hombre y la mujer llevan en sí mismos la igualdad, porque son un pareja, ninguno culpa a otro, ambos comprenden su error y lo aceptan, por lo cual tampoco culpan a Allah, esto produce en la visión del musulmán responsabilidad no sólo de los propios actos, sino también se hacen responsables de los actos del semejante con quien conviven, porque si alguien que está conmigo y comente una equivocación o hace daño, también es mi responsabilidad, al estar ahí y no lo percibirlo.  En el islam el encuentro con D/os no se da sólo a través del Salat -la oración- sino surge del encuentro diario con el semejante. Para el islam, la parte del cuerpo que le pertenece a D/os es el rostro, por ello, si yo culpo a mi prójimo de algo, a quien estoy culpando es a D/os, si realizo un acto impuro y lo niego, a quien muestro como mentiroso es a D/os.  Es a través de estos actos donde se entiende la diferencia entre hacer de la humanidad el encuentro con la espiritualidad y no viceversa.

Esta manera de consagrar la creación se manifiesta en percibir las diferencias entre el hombre y la mujer, y a partir de ello forjar una igualdad, porque en contraste de lo que se cree, la religión donde más se consagra a la mujer, es el islam. Para el mundo musulmán lo más sagrado es la mujer, porque al recibir el esperma del varón se revela continuadora de la creación.

La mujer es la semejanza de la Mezquita, y el varón del creyente quien se acerca, entra, ora y se glorifica, porque es el lugar donde puede expresar y expandir su Imán, es decir, su Fe.

La mezquita es el lugar sagrado donde el creyente se acerca a Allah, pero también donde se encuentra con su pueblo para orar juntos, santificando la vida y la muerte, la mezquita es un espacio arquitectónico hermoso donde los espacios geométricos reconstruyen el universo, de manera semejante que cada mujer, cada mezquita tiene su esencia, su aroma, sus rasgos, pero más allá de estas características, ante cada una de ella el creyente se hinca, se descalza, y cubre su suelo con bellas alfombras y tapetes para suplicar, resguardando lo más sagrado, esta simbología es de  manera parecida la que otorga sentido  al velo o Hijab que cubre la cabeza de la mujer musulmana.

mujeres musulmanasEn este punto, es necesario aclarar que el Hijab no tiene ninguna semejanza con la burka, la cual es prohibida por el islam, la burka pertenece a tribus árabes  preislámicas que tenían un sentido de protección físico al ser pueblos que vivían en el desierto, la burka era un utensilio para proteger los ojos, con el tiempo, se quedó como uso y costumbre de ciertas tribus, y ha sido utilizado por fundamentalistas, los cuales -fatalmente- existen en todas las religiones, pero, esto no significa que tenga relación con el islam, no se puede dar significado a una religión por el acto de un creyente. Esta mala información llega de medios de comunicación amarillistas e ignorantes de la esencia del islam, y hablan de actos de un musulmán como si estos fuesen la esencia del islam, es decir, no se puede designar la espiritualidad de una religión por los actos de una persona perteneciente a dicha religión.

El uso del velo tiene una connotación sagrada no únicamente en el islam sino en las cinco grandes religiones, el velo no es un utensilio sino un signo sagrado el cual tiene como eje cubrir y proteger a lo más sagrado que es la mujer.

Para las grandes religiones y sobre todo para el islam, el cabello es símbolo de la sexualidad, es algo preciado que resalta y cubre la belleza de la mujer, pero, no sólo la belleza externa sino la hermosura de sus pensamientos, el velo tiene diversos significados los cuales responden a los siete lenguajes del cuerpo, es así como responde al:

  1. Lenguaje corporal – a través de consagrar a la mujer más allá de lo físico, es una piel que resguarda un bello regalo.
  2. Lenguaje emocional – sentimental – conduce a que la mujer comprenda su fortaleza en sus diferencias ante el varón, le otorga la protección y el cuidado de su fragilidad, la cual no la empobrece sino todo lo contrario, la empodera dando seguridad en el desarrollo de su vida y sus actos.
  3. Lenguaje sensorial – la mujer interioriza en sí misma, se escucha, comprende sus sentidos, se sabe más que un trozo de carne para satisfacer, se recalca que su fuerza está en el conocimiento y en la dignificación de ella misma.
  4. Lenguaje instintivo – reconoce la construcción de su misión de vida por medio de sus pensamientos y de la convivencia con su género, el velo, la muestra hacia la otra mujer como una compañera y no como competencia, empoderándola a sí misma y creando un fuerte social.
  5. Lenguaje sexual – al comprender que lleva en sí misma lo más sagrado, la conduce a dignificarse, a exigir sus derechos ante el varón, a construir una pareja en comunión donde las leyes la protegen, por ello, el dote, el contrato. La mujer musulmana puede pedir matrimonio al hombre, ella, respeta su tiempo, se reconoce sagrada y comprende a la sexualidad como el mayor acto de libertad, pero al mismo tiempo, como la gran responsabilidad, la cual, bien ejercida proveerá de virtudes a la sociedad, pero, mal ejercida llevará a la comunidad al fracaso.
  6. Lenguaje intelectual – como bien lo señala el Corán el conocimiento y la memoria son los medios para llegar a una espiritualidad plena, el velo es una invitación para que la mujer consagre y defienda lo que piensa, alcance sus ideales y sueños a través del conocimiento.
  7. Lenguaje espiritual – al haber desarrollado los lenguajes anteriores, la mujer esta en plenitud, se reconoce digna de sí misma y por ende del varón, esta dignificación la llevan a un encuentro con Allah, la cual le hace tener una vida cotidiana fortalecida.

Como se puede percibir, el uso del velo es un signo fortificante, el cual otorga seguridad a la mujer y la hace encontrar su poder y sobre todo le ofrece valor a su palabra y a sus actos, el velo es un símbolo de igualdad ante la otra mujer.

hijabEl velo de la mujer revela al hombre el cuidado que debe de tener hacia a ella, el velo le recuerda al varón que es un compañero y le inmortaliza sus responsabilidades: emocionales, espirituales, éticas, psicológicas, económicas, le rememora que descubrir el Misterio oculto bajo el velo conlleva ser responsable.

En el islam, el hombre no puede casarse si no tiene estudios, trabajo y casa, el varón musulmán debe entregar una dote económica con el valor que la mujer solicite, siendo éste resguardado para protección de la mujer en caso de divorcio o viudez. El hombre debe aceptar el contrato escrito por la mujer donde se describe la manera en la cual desea llevar su matrimonio, el hombre musulmán tiene prohibido recibir dinero de la mujer. Todo lo anterior descubre que para que el hombre musulmán pueda develar en su totalidad a la mujer debe cumplir y estar preparado, porque lo que recibirá es lo más sagrado, y lo sacro sólo puede recibirse desde la responsabilidad y la pureza.

Sí, hombre y mujer los creó de una gota de semen cuando es eyaculada y se les dio una vestimenta de carne para que encuentren las preguntas a sus respuestas, y una de estas preguntas eternas para  obtener la misión de vida y el Secreto o Misterio de Allah, es el Hijab o velo.

La revista agradece sus comentarios. Muchas gracias
Martha Leticia Martínez de León

Martha Leticia Martínez de León

Martha Leticia Martínez de León

Hermeneuta en Libros Sagrados y Lenguas Antiguas.

Maestra en Ciencias Bíblicas y Hebreo Antiguo. Maestrante en Estudios Judaicos por la Universidad Hebraica. Licenciada en Ciencias Religiosas por la Universidad Pontificia de México. Especialidad en islam por la Universidad de Al Azhar de El Cairo, Egipto.

Especialidad en el Pensamiento del Papa Francisco y el Libro del Apocalipsis por el Boston College.

Especialidad en Música Contemporánea (Piano-guitarra).

Generación XXXII de la Sociedad de Escritores Mexicanos (SOGEM).

Ha publicado treinta y siete libros en México, España, Estados Unidos e Italia en diversos géneros literarios y teológicos.

Conferencista a nivel internacional.

Creó y desarrolla la teología del Silencio y de la Carne la cual entrelaza con la investigación mística, científica y musical bajo el nombre de “Lectura gemátrica, pitagórica y cuántica del Séfer Bereshit 1-3 -Hashem se revela a través del Big Bang-

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