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El barroco tardío alemán
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El barroco tardío alemán

Tras el breve trayecto realizado por el período musical comprendido entre finales del siglo XVII y mediados del XVIII en El barroco tardío italiano y El barroco tardío francés, nos aproximaremos a los compositores de los territorios alemanes, donde las diferencias históricas y religiosas eran más acusadas que en Francia, Italia o España.

Recordemos que la segunda mitad del siglo XVII alemán estuvo dominada por las figuras de Federico Guillermo de Hohenzollern, elector de Brandeburgo y duque de Prusia, y su hijo, quien sería proclamado primer rey de Prusia como Federico I (1701-1713). La poderosa familia de los Hohenzollern cohabitaba políticamente con los Habsburgo, rectores del Sacro Imperio Romano Germánico y cuya cabeza visible en la misma época era el emperador Leopoldo I (1658-1705) —casado con María Teresa de Austria, hija de Felipe IV de España—, a quien sucedería su hijo José I (1705-1711), habido de sus terceras nupcias con Leonor Magdalena de Neoburgo.

Fue al mismo tiempo la época del declive de los Austria en la corona española, pues Carlos II sería su último representante antes de que los Habsburgo y los Borbón se enfrentaran en la guerra de Sucesión por la hegemonía dinástica europea, y del auge de la francesa mediante la figura de Luis XIV, así como del inicio de un período de impulso científico y cultural que culminaría en la Ilustración.

En el terreno estrictamente musical, recordemos también que el último cuarto del siglo XVII fue el período en el que nacieron Tomaso Albinoni (1671-1751), Antonio Vivaldi (1678-1641), Jean-Philippe Rameau (1683-1764), Francesco Geminiani (1687-1762), Georg Friedrich Haendel (1685-1759), François Couperin (1688-1733) y Giuseppe Tartini (1692-1770), todos ellos contemporáneos, como veremos a continuación, de Georg Philipp Telemann (1681-1767), Johann Sebastian Bach (1685-1750), Silvius Leopold Weiss (1687-1750), Johann Joachim Quantz (1697-1773) y Johann Adolph Hasse (1699-1783).

 

El barroco tardío alemánEl orden cronológico nos lleva a ocuparnos en primer lugar de Johann Pachelbel, nacido en la ciudad bávara de Núremberg en 1653 y fallecido en la misma ciudad en 1706. Organista y clavicembalista, fue alumno del compositor Heinrich Schwemmer, quien le transmitió la tradición musical de la ciudad, y de Kaspar Prentz, quien originó en él su interés por la música italiana. Organista de la Domkirche St. Stephan vienesa en 1673, fue en la capital del Sacro Imperio donde recibió una mayor influencia de los compositores católicos de Italia y el sur de Alemania, muy diferentes a los luteranos que había conocido hasta entonces. Cuatro años después se trasladó a Eisenach (Turingia), donde establecería una fructífera relación con Johann Ambrosius Bach hasta el punto de hacerse cargo de la educación musical de sus hijos, si bien aún faltaban siete años para que naciera el más importante de ellos, Johann Sebastian.

Su siguiente destino fue la Predigerkirche de Erfurt, también en Turingia, donde continúo la relación con la familia Bach, compuso numerosos preludios corales y contrajo matrimonio. Hacia 1690 se trasladó a Wurttemberg y dos años después se encontraba en Gotha, donde en 1694 recibió la invitación para la boda de uno de los hijos de Johann Ambrosius Bach, Johann Cristoph, a la que Pachelbel acudió. Así pues, el compositor, que tenía entonces 41 años de edad, conoció en Ohrdruf a un niño de nueve años llamado Johann Sebastian Bach. Poco después, en 1695, regresó a Núremberg como organista de la Sebalduskirche, donde compuso la colección de música de cámara Musicalische Ergötzung y la de seis arias para clavicémbalo titulada Hexachordum Apollinis, esta última dedicada al compositor y organista Dietrich Buxtehude, referencia inmediata tanto para Pachelbel como para Haendel y Bach.

La influencia de Pachelbel se percibe en las primeras obras de Bach y en la herencia que recibieron sus propios hijos, Wilhelm Hieronymus y Charles Theodore, también compositores. Sin embargo, su principal discípulo sería Johann Gottfried Walther (1684-1784), organista en Weimar y autor de la Musicalisches Lexicon (Leipzig, 1732), considerada la primera enciclopedia sobre las artes musicales.

Además de Musicalische Ergötzung (1691) y Hexachordum Apollinis (1699), Pachelbel publicó Musikalische Sterbensgedancken (1683), Acht Chorale zum Praeambulieren (1693), chaconas, fugas y tocatas para órgano, cantatas, corales, misas, motetes y piezas dispersas que a comienzos del siglo XX serían compiladas en Denkmälern der Tonkunst in Österreich y Denkmälern der Tonkunst in Bayern.

Con todo, Pachelbel debe su popularidad al Kanon und Gigue in D-Dur für drei Violinen und Basso Continuo P 37 (Canon y giga en re mayor para tres violines y bajo continuo), que compuso hacia 1680, y que suele ser grabado junto al Adagio de Albinoni y el Aria en re menor de la suite n.º 3 de Bach como una especie de kit musical para diversos tipos de ceremonias. Como su propio nombre indica, se trata de un canon en el que tres violines interpretan progresivamente una melodía sobre el fondo del bajo continuo mediante 28 variaciones en línea ascendente que devienen en una descendente sin variaciones de ritmo, lo que hace de él una pieza sencilla estructurada sobre un diseño ostinato o repetitivo, que es precisamente la clave de su popularidad.

Como estamos seguros de que cualquier aficionado a la música clásica ha escuchado alguna vez el canon de Pachelbel, traemos aquí otra obra diferente para conocer un poco mejor a este autor: el motete Gott ist unser Zuversicht und Stärke interpretado por el Windsbacher Knabenchor y el Ensemble Wunderkammer dirigidos por Martin Lehmann.

La historia de la música ha sido también favorable para Reinhard Keiser, nacido en 1674 y fallecido en Hamburgo en 1739, pues fue autor de un centenar de óperas populares que lograron el aplauso del público de finales del siglo XVII y principios del XVIII. Hijo de organista, asistió en la Thomasschule de Leipzig a las clases de Johann Schelle y Johann Kuhnau, antecesores del magisterio de Johann Sebastian Bach.

A partir de 1694 trabajó como compositor en la corte del duque de Brunswick-Wolfenbüttel y compuso sus primeras óperas, como Procris und Cephalus y Basilius in Arkadien, si bien en la época aparecen definidas como singspiel, un tipo de ópera breve y sencilla característica de la música alemana. Más tarde se instaló como compositor en la Gaensemarktoper de Hamburgo —donde seguramente coincidió con el teórico y compositor Johann Mattheson (1681-1764), director de música de la catedral entre 1715 y 1728 y del primer periódico alemán de crítica musical, Critica Musica (1722-1725)— y en los primeros años del siglo XVIII compuso también cantatas y oratorios que le llevaron con frecuencia a Copenhague, donde fue nombrado maestro de la capilla real de Dinamarca.

Keiser siguió componiendo óperas hasta el final de sus días, si bien sus estrenos se fueron espaciando a medida que los compositores del barroco italiano ganaban terreno en los principados alemanes.

Mediante el siguiente enlace pueden escuchar el aria Lasciami piangere de la ópera Fredegunda (1715), de Reinhard Keiser, interpretada por la mezzosoprano Joyce DiDonato con Il Complesso Barocco dirigido por Dmitri Sinkovsky.

 

Junto a Johann Sebastian Bach, la gran figura del barroco tardío alemán es Georg Philipp Telemann, nacido en Magdeburgo en 1681 y fallecido en Hamburgo en 1767. Sobrevivió a casi todos los grandes maestros de su generación, desde Haendel a Rameau, y está considerado uno de los más importantes músicos de la historia.

Sin apoyo familiar para el desarrollo de su talento musical, y tras completar sus primeros estudios en Hildesheim, el joven Telemann aprendió a tocar el órgano, la flauta dulce, la flauta traversa, el violín, la viola de gamba, el oboe y el chalumeau, y en sus primeras composiciones se observa la influencia de Johann Rosenmüller, que fue organista en Leipzig y en el Ospedale della Pietá de Venecia, del que Vivaldi sería director musical a principios del siglo siguiente, y del italiano Arcangelo Corelli, cuyas obras eran bien conocidas en los territorios del Sacro Imperio.

Telemann se trasladó a la Universidad de Leipzig con la intención de estudiar leyes, pero muy pronto su inmensa capacidad creativa le llevó a componer para las principales iglesias de la ciudad, a fundar en 1703 el Collegium Musicum —conjunto orquestal de cuarenta intérpretes que tiempo después dirigirían Johann Georg Pisendel y Johann Sebastian Bach— y a ser nombrado director de la ópera. Naturalmente, esto inquietó a quien entonces llevaba las riendas musicales en Leipzig, el organista Johann Kuhnau —predecesor de Bach en la Thomaskirche—, quien no dudó en acusarlo de ser un «músico de ópera», es decir, un compositor más dedicado a temas mundanos que a sacros.

Hostigado por Kuhnau, Telemann abandonó Leipzig en 1705 para ejercer como maestro de capilla en Sorau —la actual ciudad polaca de Żary—, donde tuvo ocasión de conocer las óperas francesas de Jean-Baptiste Lully y André Campra antes de cambiar de nuevo de residencia, obligado en esta ocasión por la invasión sueca de los territorios alemanes. Seguramente fue en esa época, y en Eisenach, donde Telemann y Bach se conocieron, si bien otras fuentes dudan de que este hecho se produjera y atribuyen al segundo la insistente petición de que ambos compositores se encontraran.

Sea como fuere, Telemann abandonó Eisenach cuando en 1721 fue nombrado director musical de las cinco principales iglesias de Hamburgo, puesto que mantendría durante más de cuarenta años. Sin embargo, al año siguiente Kuhnau falleció y el consistorio de la ciudad acudió a Telemann para que le sucediera, oferta que el músico rechazó a cambio de un importante incremento salarial en Hamburgo. Los regidores de Leipzig pensaron entonces para el puesto en el compositor y clavecinista Christoph Graupner, pero el sajón no logró liquidar el contrato que le ligaba con la corte de Hesse-Darmstadt y la junta de la ciudad tuvo que recurrir a un tercer candidato: Johann Sebastian Bach.

Durante el resto de su vida Telemann desempeñó incansablemente su puesto en la capital hanseática, compuso varios cientos de piezas musicales y se convirtió en maestro de numerosos músicos que muy pronto marcarían la senda del clasicismo, como su ahijado Carl Philipp Emanuel Bach, hijo de Johann Sebastian, y el violinista bohemio František Brenda.

Todos los expertos coinciden en señalar a Telemann como el autor más prolífico de la historia, con unas tres mil composiciones de su autoría, si bien muchas de ellas pueden ser dudosas o atribuidas. Escribió más de cuatrocientas piezas de música sacra, numerosas colecciones de música de cámara, suites y conciertos para flauta, conciertos para oboe, sonatas, cantatas y unas cuarenta óperas a lo largo de una vida intensa en la que pudo contemplar la evolución desde el barroco hasta el clasicismo.

De la amplia producción de Telemann recuperamos mediante el siguiente enlace el Concierto en re mayor para violín, violonchelo, trompeta y cuerdas TWV 53:D5, interpretado por la Bremer Barockorchester.

A diferencia de Telemann, Johann David Heinichen (1683-1729) es un compositor mucho menos conocido cuya obra ha permanecido durante mucho tiempo en el olvido. Nacido en Krössuln, estudió en la Thomasschule de Leipzig junto a Graupner y en 1710 se trasladó a Venecia, donde conoció a Vivaldi y escribió dos óperas para el Teatro Sant’Angelo que este dirigía. Tras seis años en los que recibió la influencia de los músicos italianos, fue contratado como maestro de capilla en Dresde, donde tuvo como discípulo a Pisendel y donde permaneció hasta su muerte.

Su catálogo está formado por más de doscientas obras instrumentales y vocales, si bien muchas de ellas se perdieron durante los bombardeos que la ciudad sajona sufrió durante la segunda guerra mundial. No obstante, han podido conservarse las partituras de conciertos, sinfonías y cantatas, así como de óperas como Der Karneval von Venedig oder Der angenehme Betrug (1705), Paris und Helene, oder Der glücklicke Liebeswechsel (1710) o Flavio Crispo (1720). Escribió también el tratado teórico Der General-Bass in der Composition, sobre el arte de la composición y el acompañamiento con bajo continuo, razón por la que fue conocido en su tiempo como «el Rameau de Alemania».

Mediante el siguiente enlace pueden escuchar el Concierto en re mayor para violín, flauta, oboe, tiorba y cuerdas S 226, de Heinichen, interpretado por el conjunto Ensemble Inégal.

Dresde fue también una ciudad importante en la vida de Silvius Leopold Weiss, nacido en Breslau (Wroclaw, Silesia) en 1687. Weiss es el laudista más importante del barroco, instrumento para el que escribió unas seiscientas composiciones. Permaneció en Roma entre 1710 y 1714, donde conoció a los Scarlatti, y en 1718 fue nombrado músico de cámara del príncipe elector de Sajonia, Augusto II, por lo que es muy probable que coincidiera en Dresde con Heinichen y Pisendel, que se encontraban en la corte sajona en la misma época. Mantuvo también una estrecha relación con Bach, con quien ejecutó algunos conciertos, pues el maestro de Leipzig admirada las innovaciones técnicas de Weiss, como la adición de dos órdenes a los once del laúd que existían a principios del siglo XVIII.

Hasta su muerte en Dresde en 1750, compuso numerosas piezas de cámara y conciertos, aunque las partituras solía conservarlas para su uso privado y rechazaba que fueran publicadas, razón por la que buena parte de su obra es desconocida.

El laudista Nigel North interpreta, mediante el siguiente enlace, la sarabande de la Partita para laúd en sol menor de Weiss.

Johann Georg Pisendel fue también un compositor cuya trayectoria estuvo vinculada a Dresde. Nacido en Cadolzburg en 1687, fue alumno de Giuseppe Torelli en Ansbach y dirigió en Leipzig el Collegium Musicum fundado por Telemann. En 1712 se incorporó a la orquesta de la corte de Dresde, ciudad en la que permanecería hasta su muerte, ocurrida en 1755.

Sus obras para violín fueron admiradas por Vivaldi y Albinoni, quienes le dedicaron algunas piezas mientras el alemán tomaba clases de composición con Heinichen, y reconocidas por la corte sajona, que en 1718 le nombró concertino de su orquesta, una de las más importantes de la época.

De su escasa producción se conservan diez conciertos para violín, cuatro conciertos para orquesta, dos sonatas para violín, un trío y una sinfonía, lo que no es obstáculo para ser considerado uno de los más importantes violinistas del barroco tardío alemán.

Gottfried von der Goltz y la Freiburger Barockorchester interpretan a continuación el Concierto para violín en re mayor de Pisendel.

Si Weiss fue el mejor laudista de su generación y Pisendel el violinista más destacado, el sajón Johann Joachim Quantz fue el flautista más importante en Alemania durante el mismo período. Nacido en Oberscheden en 1697, en 1716 se incorporó a la orquesta de Dresde, si bien un año más tarde se trasladó a Viena para estudiar composición con el compositor bohemio Jan Dismas Zelenka y Johann Joseph Fux, pedagogo originario de Estiria, lo que le permitió convertirse en oboísta de la capilla de Augusto II.

A partir de entonces profundizó en el estudio de la flauta travesera gracias a sus estudios en Roma con el compositor Francesco Gasparini, hasta que en 1728 se convirtió en flautista de la orquesta de Dresde y, poco después, en profesor de este instrumento del príncipe heredero de Prusia, el futuro Federico II, al mismo tiempo que aportaba innovaciones técnicas que serían adoptadas por Telemann y Bach.

La obra de Quantz comprende más de quinientas piezas para flauta, en muchas de las cuales se observa la influencia de la música italiana y una clara evolución hacia el clasicismo, que en el momento de su muerte, ocurrida en Dresde en 1773, ya estaba en apogeo en los territorios alemanes. Escribió también el tratado Versuch einer Anweisung die Flöte traversiere zu spielen (1752), que pronto se convirtió en una obra de referencia para la interpretación musical.

Mediante el siguiente enlace pueden escuchar el Concierto para flauta en sol mayor n.º 161 de Quantz interpretado por Olga Zernaeva.

Johann Adolph Hasse fue el más joven de los músicos reseñados y el que sobrevivió a todos ellos, pues nació en Bergedorf en 1699 y falleció en Venecia en 1783. En 1721 debutó como compositor de ópera en la corte de Brunswick-Lüneburg con Antioco, cuyo éxito le animó a trasladarse a Italia para perfeccionar sus conocimientos junto a los maestros Nicola Antonio Porpora y Alessandro Scarlatti. Su siguiente estreno, en 1723, fue Tigrane.

En muy poco tiempo se hizo popular en Italia con el apodo de Il Sassone (el Sajón) y en 1726 aceptó el puesto de maestro de capilla en Venecia, donde sus obras rivalizarían con las del aclamado Vivaldi y donde contrajo matrimonio con la mezzosoprano Faustina Bordoni. Cuatro años después, en 1730, el elector Federico Augusto I le convenció de que se trasladara a Dresde —observemos que la ciudad arrasada en 1945 se sitúa en el centro de la historia cultural de Alemania en este período— y allí estrenó Cleofide, éxito al que siguieron los de Ezio, en Nápoles, y Artasese, en Londres, donde evitó el enfrentamiento con Haendel que los enemigos de este pretendían.

Hasse prefirió regresar a Italia para estrenar Catone in Utica (Turín, 1731), Issipile (Nápoles, 1732), Demetrio (Venecia, 1732), Siroe, re di Persia (Bolonia, 1733) y La clemenza de Tito (Pesaro, 1735), hasta que decidió regresar a Dresde para retomar su puesto de maestro de capilla. Sin embargo, la guerra de los Siete Años le obligó a regresar a Nápoles y trasladarse posteriormente a Viena, en cuya corte encontró de nuevo reconocimiento.

La última ópera que estrenó —compuso más de sesenta— fue Ruggiero, en Milán, durante la boda del archiduque Fernando de Habsburgo en 1771. Ese mismo día, un muchacho de 14 años de edad llamado Wolfgang Amadeus Mozart estrenó su serenata Ascanio in Alba. Hasse comentó entonces que «este chico hará que nos olviden a todos». Seguramente hay pocos encuentros en la historia de la música que representen tan bien un cambio de época como el que se produjo entre Hasse y Mozart.

El alemán falleció en Venecia en 1783 tras haber logrado unir el estilo operístico germano con el italiano, algo que otros compositores habían intentado antes que él pero que ninguno había conseguido.

En la cantata L’Armonica, que interpreta la soprano Sherezade Panthaki dirigida por Matthew Dirst, puede observarse de qué modo Hasse logró impregnar su música de la tradición italiana, que es lo que el genio de Salzburgo perfeccionaría muy pocos años después.

Por supuesto, el barroco musical alemán no puede entenderse sin las figuras de Georg Friedrich Haendel y Johann Sebastian Bach, cuya influencia se extiende hasta nuestros días. El primero, nacido en Halle en 1685, desarrolló casi toda su trayectoria en Inglaterra, por lo que nos ocuparemos de él al acercarnos a la importancia de este mismo período en Londres. En cuanto a Bach, nacido en Eisenach en el mismo año que Haendel, y aunque ya hemos analizado algunas de sus obras más importantes en artículos anteriores (Messe in h-moll BWV 232, Matthäus-Pasion BWV 244, Johannes-Passion BWV 245 y Weihnachtsoratorium BWV 248), nos aproximaremos a su trascendencia musical para terminar de comprender el último ciclo del barroco en los territorios germanos.

La familia Bach, cuya genealogía lleva por nombre Ursprung der musicalisch-Bachischen Familie, era originaria de Günthersleben-Wechmar, una aldea situada entre Gotha y Arnstadt, en Turingia, zona de culto protestante desde el siglo XVI y ubicada en el centro geográfico de lo que hoy es Alemania. Allí era donde a finales de esa centuria vivía el citarista Veit Bach (1550-1619), considerado el fundador de la dinastía, cuyos descendientes fueron también músicos. Uno de los nietos de Veit, Christoph Bach (1613-1661), músico en Weimar, Prettin, Erfurt y Arnstadt, sería el padre del violista y violinista Johann Ambrosius Bach (1645-1695), establecido en Eisenach, casado en 1668 con Maria Elisabetha Lämmberhirt (1644-1694) y padre de Johann Sebastian Bach (1685-1750). A diferencia de Telemann, en la familia de Johann Sebastian había una larga tradición musical que sería determinante en su trayectoria.

Huérfano en 1695, se trasladó a vivir con su hermano mayor, el organista Johann Christoph (1671-1721), a la cercana ciudad de Ohrdruf, donde aprendió teoría musical y composición y donde pudo conocer las obras de Pachelbel —quien, como ya vimos, había sido profesor de Johann Christoph gracias a la amistad que mantenía con su padre— y del clavecinista y organista Johann Jakob Froberger, así como de los franceses Lully y Marais y del italiano Girolamo Frescobaldi. De modo que cuando a los 14 años marchó a la ciudad hanseática de Luneburgo, Johann Sebastian tenía ya un amplio conocimiento de composición y de los instrumentos de cuerda y teclado gracias a la atención que le habían prestado su padre, Johann Ambrosius, y su hermano mayor, Johann Christoph.

Permaneció dos años en Luneburgo, donde es probable que conociera a los principales organistas de la cercana ciudad de Hamburgo, como Georg Böhm —organista de la Johanniskirche—, Johann Adam Reincken —organista y violagambista en la Hauptkirche St. Katharinen— y Nikolaus Bruhns —organista en la ciudad de Husum—. La influencia de Böhm, Reincken y Bruhns, más el determinante magisterio de Buxtehude, organista en la Marienkirche de Lübeck, consolidaron en Johann Sebastian una decisiva formación musical basada en la tradición de los compositores del norte de Alemania.

Una vez terminados sus estudios en Luneburgo, solicitó el puesto de organista en la ciudad de Sangerhausen, pero fue rechazado para el cargo, por lo que se incorporó a la capilla musical del duque Juan Ernesto III de Sajonia-Weimar, en su Turingia natal, y en 1703 se convirtió en organista de la St.-Bonifatius-Kirche de Arnstad, ciudad con la que su familia mantenía una larga relación. Tenía entonces 18 años y sus aspiraciones rebasaban su posición, por lo que en el invierno de 1705-1706 decidió visitar a Duxtehude en Lübeck, para lo que caminó más de cuatrocientos kilómetros —y otros tantos de regreso— con el único propósito de asistir a los conciertos de la Marienkirche. Una vez más, Bach quedó fascinado por quien consideraba el músico más importante de su tiempo y a punto estuvo de convertirse en su asistente y sucesor, pero rechazó la condición que el viejo maestro impuso para ello: casarse con su hija.

La ausencia de Bach no gustó a la junta de Arnstad, por lo que pronto aceptó el puesto de organista en la cercana ciudad de Mühlhausen, donde en 1707 contrajo matrimonio con su prima segunda Maria Barbara Bach (1684-1720), con quien tendría siete hijos. Dos de ellos, Wilhelm Friedemann (1710-1784) y Carl Philipp Emanuel (1714-1788) —ahijado de Telemann—, serían también renombrados músicos del clasicismo alemán.

Su estancia en Mühlhausen fue satisfactoria desde el punto de vista económico, pues estaba mejor pagado que en Arnstad, y musical, ya que el ayuntamiento mejoró y renovó el órgano de la iglesia de San Blas y en ella estrenó en 1708 cantatas como Gott ist mein König BWV 71, en la que manifiesta la clara influencia de Buxtehude.

Sin embargo, a finales de ese mismo año aceptó la propuesta de convertirse en concertino de la corte ducal de Weimar, donde acababa de fallecer el duque Juan Ernesto III y donde el músico permaneció hasta 1717. En este período de su vida Bach estudió las obras de compositores italianos de su misma generación, como Vivaldi, Corelli y Torelli, cuyas partituras para cuerda y viento transcribió para clavecín y órgano. Fue la época en que compuso piezas orquestales, preludios y fugas que serían recopilados en Das Wohltemperierte Klavier [El clave bien temperado] y en la que comenzó a escribir el Orgelbüchlein [Pequeño libro para órgano] para su hijo mayor Wilhelm Friedemann.

En 1717 la familia Bach realizó un nuevo cambio de residencia motivado por la contratación de Johann Sebastian como Kapellmeister por el príncipe Leopoldo de Anhalt-Köthen. Sin embargo, el hecho de que este fuera calvinista supuso que apenas utilizara música en las ceremonias religiosas, por lo que Bach pudo disfrutar en Köthen de tiempo suficiente para componer obras como las seis Sonatas y partitas para violín BWV 1001-1006, las seis Suites para violonchelo BWV 1007-1012, las cuatro Ouvertures [suites] para orquesta BWV 1066-1069 y los Six Concerts à plusieurs instruments BWV 1046-1051, estos últimos conocidos como Conciertos de Brandeburgo debido a que fueron dedicados en 1721 al margrave Christian Ludwig zu Brandeburg-Schwedt.

Mediante el siguiente enlace pueden escuchar los Conciertos de Brandeburgo BWV 1046-1051 interpretados por la Freiburger Barockorchester dirigida por Gottfried von der Goltz.

Pero no todo fueron satisfacciones en Köthen. Un año antes de que el príncipe Christian Ludwig recibiera los conciertos brandeburgueses, la esposa de Johann Sebastian falleció y el compositor dedicó a su memoria la partita para violín en re menor (BWV 1004). Pocos meses después Bach conoció a la joven soprano Anna Magdalena Wilcken (1701-1760), con quien contrajo matrimonio a finales de 1721 y con quien tuvo trece hijos, entre ellos el también músico Johann Christoph Friedrich (1732-1795), padre del pianista Wilhelm Friedrich Ernst Bach (1759-1845), y el clavecinista y compositor de ópera Johann Christian (1735-1782), quien influiría en las primeras obras de Mozart y a quien este admiraba.

En 1723 la estancia de los Bach en Köthen llegó a su fin y se trasladaron a Leipzig, pues el compositor fue nombrado Kantor de la Thomasschule, en la Thomaskirche, y director musical de las principales iglesias de la ciudad, Nikolaikirche y Paulinerkirche. Era un puesto codiciado en una de las ciudades más importantes de Sajonia que, como vimos, había sido ofrecido a Telemann y Graupner tras la muerte de Johann Kuhnau. Bach permanecería en Leipzig durante el resto de su vida y fue en esta ciudad donde escribió las partituras de muchas de sus más aclamadas obras.

Su trabajo consistía en instruir en el canto a los alumnos de la Thomasschule y aportar composiciones nuevas a las tres iglesias que estaban a su cargo para ser ejecutadas cada domingo y día festivo del calendario litúrgico, lo que obligaba al músico a mantener un ritmo de producción continuo y agotador. Además, en 1729 se hizo cargo de la dirección del Collegium Musicum que Telemann había fundado en 1703, con el que participó en numerosos conciertos ejecutados en la Zimmermannsches Kaffeehaus, la cafetería de la Katharinenstrasse regentada por Gottfried Zimmermann.

Para entonces Bach había estrenado ya en Leipzig los oratorios Johannes-Passion BWV 245 (La Pasión según San Juan, 1724) y Matthäus-Pasion BWV 244 (La Pasión según San Mateo, 1729) y había compuesto algunos pasajes de la gran Misa en si menor BWV 232, lo que le había provocado no pocas fricciones con la rigurosa junta de la ciudad. A ello se sumaron las disputas entre quienes pretendían relegar la música a un segundo puesto educativo y quienes deseaban mantener todas las prerrogativas del Kantor. Bach, cansado de que su trabajo estuviera siempre pendiente de enfrentamientos municipales, pidió ayuda a Augusto III, elector de Sajonia, gran duque de Lituania y rey de Polonia, que se posicionó a su favor. Como era de esperar, el consistorio de Leipzig asumió los deseos del elector, pero buena parte de él nunca perdonó al compositor su maniobra.

En cualquier caso, Bach se mantuvo en Leipzig como Kantor y continuó escribiendo la Misa en si menor —que jamás llegaría a escuchar—, pues era su intención que gracias a ella su protector, Augusto III, le designara compositor real de la corte. Es probable que la partitura completa fuera presentada al elector en 1733, pero el nombramiento anhelado no se produjo y el músico siguió desempeñando su trabajo en la Thomasschule y compuso en los dos años siguientes el Weihnachtsoratorium BWV 248 (Oratorio de Navidad, 1734) y el Himmelfahrtsoratorium BWV 11 (Oratorio de la Ascensión, 1735), además de numerosas cantatas y piezas instrumentales.

Su salud fue empeorando progresivamente a partir de 1747, cuando contaba ya 62 años, y fue operado de la vista en la primavera de 1750. Falleció el 28 de julio de ese año y sus restos reposan hoy en la Thomaskirche de Leipzig.

El Bach-Werke-Verzeichnis (BWV) o Catálogo de las obras de Bach comprende más de mil composiciones ordenadas por géneros: cantatas (BWV 1-224), obras corales (BWV 225-524), obras para órgano (BWV 525-771), obras para teclado (BWV 772-994), obras para laúd (BWV 995-1000), música de cámara (BWV 1001-1040), piezas orquestales (BWV 1041-1071) y cánones y fugas (BWV 1072-1126), además de sonatas, suites, ouvertures, preludios, fantasías, pasacalles y variaciones.

El reconocimiento de la obra de Bach se ha incrementado con el paso del tiempo y en nuestros días resulta indiscutible que es uno de los más grandes compositores de la historia, cuya importancia e influencia se percibe en todos los movimientos musicales surgidos desde mediados del siglo XVIII y cuyo legado trasciende el mundo del arte para convertirse en pieza esencial de la civilización occidental.

Aunque ya hemos remitido en las líneas precedentes a los artículos en los que se analizan algunas de las obras principales de Johann Sebastian Bach, no podemos concluir este breve repaso del barroco tardío alemán sin invitarles a escuchar una de sus más reconocidas cantatas profanas, Schweigt stille, plaudert nicht BWV 211 [Callad, guardad silencio], conocida también como Kaffekantate o Cantata del café, estrenada en Leipzig en 1734.

Subtitulada en castellano, está interpretada por Anne Grimm (soprano), Klaus Mertens (bajo), Lothar Odinius (tenor) y la Amsterdam Baroque Orchestra dirigidos por Ton Koopman. Disfrútenla.

(Cabecera: Dresde)

 

 

Fran Vega

Fran Vega

Nací en Logroño en 1961.

Cursé estudios de Filosofía, Biblioteconomía y Musicología, pero mi trayectoria profesional ha estado siempre vinculada al sector editorial barcelonés, en el que he dirigido numerosos proyectos durante los últimos veinticinco años.

Mi afición a la música clásica comenzó con vinilos y casetes y se centró desde un principio en el barroco y el clasicismo, aunque la ópera me ha llevado a otras épocas y movimientos.

He participado en diversos cursos y seminarios sobre historia de la música en España, Francia y Alemania y colaboro en diversos medios digitales, en los que escribo principalmente sobre temas históricos y musicales.

En la actualidad preparo el ensayo titulado Las artes en el siglo XVIII. Música y literatura.

Desde hace un tiempo compagino mi actividad editorial con la bloguera (Crónicas del Helesponto) y con colaboraciones como las aquí se presentan.

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