Las nueve musas
David Hockney
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David Hockney. La belleza del retrato

“Entre belleza y horror se concentra en un rostro toda una gama de expresiones a través de las cuales la vida no revelada intenta decirse: ternura, arrobamiento, jubilo, impulso y búsqueda, éxtasis, soledad, melancolía, cólera, desolación, desesperanza…”

 François Cheng. Cinco meditaciones sobre la belleza.

“Fue algo totalmente espontáneo; yo llevaba lo que me pongo cada día, aunque es verdad que es muy inusual: traje y corbata. Como no tenía ni idea de que me iba a pintar, no me vestí de manera especial. Llevo un chaleco de twedd, una corbata roja, pantalones azul oscuro, camisa blanca y zapatos de vestir”

 Rufus Hale

La primera vez que David Hockney (Bradford, Inglaterra, 1937) mostró su trabajo en España fue hace 25 años con motivo de una retrospectiva en el Palau de la Virreina de Barcelona, y que tuve la oportunidad de visitar.

Posteriormente, en el Museo de Bellas Artes de Bilbao se exhibió El trabajo de invitado (2005), y siete años más tarde el Museo Guggenheim expuso David Hockney: una visión más amplia, donde se representaba la naturaleza a través de unos intensos paisajes.

David HockneyAhora, de nuevo en el mismo museo se han mostrado sus recientes creaciones, siendo el título de la exposición Ochenta y dos retratos y un bodegón, que anteriormente estuvo expuesta en Ca’ Pesaro de Venecia y en la Royal Academy of Arts de Londres.

Hockney está considerado como uno de los más importantes artistas del pop-art europeo junto con Allen Jones, R.B. Kitaj y Peter Phillips, aunque el padre de esta tendencia vanguardista fuese Richard Hamilton quien creó la primera obra pop, concretamente el collage Qué es lo que hace que los hogares de hoy sean tan diferentes, tan llamativos, que se presentó en la londinense Whitechapel Gallery en 1956. En Estado Unidos el pop-art también ejerció una gran influencia en artistas como Andy Warhol, James Rosenquist, Claes Oldenburg y Roy Lichtenstein, entre otros. En ambos continentes el arte pop empleaba imágenes de la cultura popular, o sea la denominada cultura de masas y de la sociedad de consumo, que estaban estrechamente ligadas a la publicidad, donde se mezclaban la ironía con la aquiescencia de un público atraído por el aluvión de imágenes extraídas del cómic y del star-system .

David HockneyDe esa época, el crítico e historiador del arte Edward Lucie-Smith ya decía que el trabajo de Hockney era interesante, “aunque ligeramente impredecible”, y también hacía la observación de que su estilo de vida era muy peculiar, ya que “su pelo, siempre teñido de rubio, sus gafas de búho, su chaqueta de reflejos dorados, crearon –o ayudaron a crear- una personalidad que atraía incluso a gente que no estaba vitalmente interesada en la pintura”. De hecho, esta postura o manera de ser no deja de estar ligada a los estereotipos surgidos en el arte pop, de los que Salvador Dalí podría ser un referente, aunque desde la óptica surrealista.  De todos modos, para Lucie-Smith los grabados de esa época son los que le llaman más la atención, como por ejemplo los aguafuertes Las hazañas del libertino, de principios de los sesenta. Más adelante va dejando estos postulados y se inclina hacia una obra más personal, donde el realismo se va acentuando, hasta llegar al momento actual, en el que se expresa con total libertad.

Edith DevaneyLa labor más conocida del artista británico, o al menos la que despierta más la atención del público, son las escenas de piscinas e interiores, con gente nadando o conversando relajadamente, aunque también le dedica una gran atención al paisaje y al retrato. Precisamente la exposición que ha ofrecido recientemente el Museo Guggenheim ha servido para que el espectador haya podido comprobar cómo es el entorno más próximo del artista a través de un solo tema como es el retrato que, desde hace mucho tiempo, viene desarrollando principalmente en sus pinturas acrílicas. Cada uno de los ochenta y dos retratos, todos ellos de las mismas dimensiones, los pintó en el transcurso de dos a tres días en diferentes sesiones durante el período 2012-2017. A modo de anécdota resaltar la aparición de un bodegón, concretamente Frutos sobre una banqueta, que ocupa el lugar de la persona que fue convocada en su día y no acudió a la sesión, por lo que la sustituyó por este bodegón.

John BaldessariTodos los retratos fueron realizados en el propio estudio del artista e incluso los participantes se sentaron en la misma silla. El estudio estaba iluminado “por la luz brillante del sur de California y con el mismo fondo de un azul intenso”. Hockney los pintó en su taller de Los Ángeles después de regresar de la localidad inglesa de Yorkshire en 2012, cuando aún estaba reciente su decisión de abandonar la pintura una vez finalizada la muestra David Hockney: una visión más amplia, precisamente en Bilbao. Por suerte cambió de idea y podemos seguir disfrutando de su trabajo. Respecto a la actual exposición, la comisaria Edith Devaney, responsable de proyectos de arte contemporáneo de la Royal Academy of Arts de Londres, y por tanto buena conocedora del trabajo del artista, ha sabido extrapolar magníficamente  su mundo más íntimo, ya que cuando el público observa el espacio donde están ubicados los retratos, en una sola sala, la más grande de la planta, se siente plenamente seducido o abducido  por cada uno de los personajes retratados cuyas miradas parecen  fijarse en nosotros. En conjunto, es como si el pintor tuviera la intención de enseñar un políptico monumental, pero fragmentado en 80 partes, aunque en realidad no pintó 80 sino 90 retratos.

Margaret HockneyLos modelos elegidos son familiares, amigos y conocidos del artista. Él mismo advierte que los famosos están preparados para ser fotografiados, pero “yo no hago famosos; la fotografía sí. Mis famosos son mis amigos”. No deja de ser una forma diferente de expresar libremente la idea de celebridad, aproximándose más a la propia realidad e idiosincrasia del individuo representado. Por tanto, la personalidad y la manera de ser de cada uno de los modelos se observa de manera notoria, haciendo alusión a sus particularidades, tales como su modo de pensar, de expresarse o de actuar. Se trata de un trabajo pormenorizado y sociológico de cómo se realiza un retrato, pero desde la óptica de la pintura en vez de la habitual imagen fotográfica, a pesar de que él también sea un amante de dicha técnica, lo que conduce a la idea de que esta exposición sirve de homenaje al concepto de pintura-pintura en contraposición al planteamiento adoptado por determinados sectores de la crítica contemporánea, anunciando la “desaparición”, por decirlo de manera suave, de la pintura.

Rufus HaleComo es imposible nombrar a todos los personajes representados sólo me referiré a algunos de ellos que, bajo mi punto de vista, son los que mejor representan al personaje retratado. Creo que merece la pena iniciar el recorrido con la propia comisaria de la muestra, Edith Devaney que, explicando su propia experiencia, señalaba que “una vez que hubo completado mi retrato, le pregunté si creía que había captado mi personalidad. He captado un aspecto de ti –repuso-. El primer retrato captó un aspecto diferente y, si hiciera un tercero, volvería a ser distinto”. En él se la ve muy interesada, aunque con un cierto aire de despreocupación, ya que apoya la cabeza en una mano mientras que el otro brazo lo tiene encima de la pierna y el cuerpo adelantado, o sea que ofrece una imagen de cierta relajación. Ello indica hasta qué punto la profesionalidad y el buen hacer del artista son bien evidentes, recordando, de algún modo, a los pintores a plein air, como, por ejemplo, los miembros de la llamada Escuela de Barbizon, quienes se veían limitados a veces, por circunstancias medioambientales, caso de la luz natural, el viento, el frío, la humedad, etc. A Hockney le sucede algo similar, aunque en vez de afectarle los aspectos atmosféricos, que no sería el caso ya que trabaja siempre en el estudio, lo que hace es pintar la naturaleza interior, o lo que es lo mismo, la emotividad y expresión del individuo.

David HockneyEn la exposición figuran algunos de sus familiares como sus hermanos Helen, John y Margaret. Esta última es una enfermera jubilada a quien ha dibujado en otras ocasiones. Su rostro revela una gran seguridad en sí misma, sin aparentar arrogancia ni hipocresía, sino solamente el hecho de sentirse querida por su hermano. Los artistas también están presentes, caso de John Baldessari, considerado como uno de los mayores creadores dentro del apartado del arte conceptual, y que va vestido con un atuendo deportivo a pesar de su edad –actualmente cuenta 86 años, aunque en el momento de ser retratado tenía 81-, y de la video-artista Tacita Dean, aunque no es ella la representada, sino su hijo de 12 años Rufus Hale, que lleva corbata y chaleco, además de una agenda y un lápiz que, sumado a la seriedad de su rostro , lo hace aparentar una edad mayor. La arquitectura, mediante la figura del canadiense Frank Gehry, autor de diversas obras en España, como el Museo Guggenheim de Bilbao, la Bodega-Hotel Marqués de Riscal, en la localidad alavesa de Elciego y el Pez Dorado en el Port Olímpic de Barcelona, también es protagonista. De todos modos, Gehry no parece estar muy a gusto en el momento de ser pintado, ya que su semblante es severo como si no estuviera cómodo, lo que hasta cierto punto no es muy lógico, ya que todos los invitados sabían desde hacía tiempo que serían retratados. Es como si la fama no siempre sea sinónimo de felicidad.    

El galerista David Juda, hijo de la célebre marchante Annely Juda, cuya galería de arte situada en Londres representa a algunos de los artistas más influyentes en el arte contemporáneo como Anthony Caro, Eduardo Chillida, Crhisto, Leon Kossoff y el mismo Hockney, está en actitud distendida, cómo disfrutando de su actual situación. El mundo del coleccionismo aparece a través de Dagny Corcoran, fundadora y propietaria de Art Catalogs una de las primeras librerías especializadas en catálogos y libros de arte, y del galerista y coleccionista norteamericano de origen armenio, Larry Gagosian. En el año 2011 la revista británica Art Review lo señalaba como una de las cinco personas más poderosas del mundo del arte.  La elegancia y seriedad de Corcoran no difiere demasiado del aspecto de Gagosian, ambos se sienten poderosos y seguros de sí mismo.

David HockneyEl músico francés de origen portugués Jean-Pierre Gonçalves de Lima, es quien dirigió el gran estudio de Hockney en la pequeña población de Bridlington, en el Reino Unido, que es su residencia habitual, aunque la alterna con sus largas estancias en Los Ángeles. Gonçalves también le sirvió de apoyo en la planificación de cada una de las sesiones de los retratos. Posiblemente su retrato sea el menos adecuado para conocer su identidad real, ya que su rostro no se ve debido a que sus manos lo ocultan. Está cabizbajo, preocupado por algo, o al menos así lo parece. Además, delante suyo, en el suelo, hay una alfombra con formas zigzagueantes, que no se han visto en otras obras, lo que acrecienta más esta percepción de pesadumbre de lo que previsiblemente se le viene encima. Otra de las obras importantes, sobre todo por su relación con el pasado, es la de la diseñadora textil Celia Birtwell, que, junto a su exmarido, el también diseñador Ossie Clark, fueron los modelos de uno de sus cuadros más conocidos: El Sr. y la Sra. Clark y Percy (1970-71), que forma parte de la colección permanente de la Tate Modern de Londres. En la pieza que hay en el Guggenheim se observa un gran parecido con la del año 1971, aunque hayan transcurrido más de cuatro décadas entre la una y la otra. Sin embargo, en ambas se advierte su personalidad, una personalidad que denota una cierta despreocupación por lo que acontece a su alrededor.

La mayoría de los retratos que se exhiben son muy diferentes entre sí, tal como hemos ido comentando, a pesar de que todos los modelos están sentados, pero la diversidad de sus vestimentas –americanas, corbatas, camisas, vestidos, faldas, pantalones largos y cortos, zapatos de vestir o deportivos, sombreros, etc.-, así como la forma de sentarse y la colocación de las manos, de los pies y  la manera de mostrar sus caras, señalan el carácter y el estado de ánimo de cada uno de ellos, al menos, en el momento de ser retratados.

Ramon Casalé Soler

Ramon Casalé Soler

Ramón Casalé Soler (Barcelona. 1955)

Museólogo, historiador y crítico de arte

Miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA)

Miembro del Consejo Internacional de Museos (ICOM)

Licenciado en Geografía e Historia, especialidad en Historia del Arte (Univ. Barcelona)

Máster en Museología y Patrimonio Cultural (Univ. Barcelona)

Curso de Anticuario (Barcelona)

He formado parte de la Junta Directiva, con el cargo de Tesorero, de la Asociación Catalana de Críticos de Arte (ACCA), durante el período 2001-2016

Colaborador del programa de radio “Formas y Ängulos en las cadenas Onda Cero y COPE de Barcelona durante 7 años

Excoordinador de Artes Plásticas del Museo de la Marina de Vilassar de Mar (Barcelona)

Exdirector artístico de la Galería de Arte Sant Pol Art, de Sant Pol de Mar (Barcelona)

Fui corresponsal en España de la revista italiana ARTE IN de Venecia durante 20 años

Formaba parte del Comité de Redacción de la revista digital Mur Crític (ACCA)

Actualmente soy crítico de arte de la revista BONART de Girona, de la revista digital Arqnou de Masnou (Barcelona), del periódico L’Independent de Gràcia de Barcelona y del Full Informatiu de la Societat Catalana d’Arqueologia

Asimismo, he sido crítico de las revistas Batik, Arte Omega, Marte de Barcelona, Papers d’Art de Girona, Zerovuittresquaranta y Vilassar Actiu de Vilassar de Mar (Barcelona), entre otras publicaciones, desde los años 1987 hasta la actualidad

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