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Las nueve musas
Jardín Botánico de Madrid
Jardín Botánico de Madrid tarjeta postal (Memoria de Madrid)

Claudio Boutelou, botánico, agrónomo y jardinero en el final de la Ilustración

La familia de los Boutelou, tan importante en la historia de la Botánica, Agronomía y Jardinería españolas de los siglos XVIII y XIX, era de origen francés.

En la década de los años veinte del siglo XVIII se instalaron en España.

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Esta familia de jardineros, siguiendo a Puerto Sarmiento, y gracias a su exquisita formación francesa comenzó a aclimatar árboles en los jardines y frutas tempranas en los invernaderos del Real Sitio de Aranjuez. Pero, sin duda alguna, quien más tuvo resonancia intelectual y con más vinculaciones con la Agronomía de la saga, fue Claudio Boutelou, y con menor suerte por muerte prematura, su hermano Esteban.

Claudio Boutelou nació en Aranjuez en el año 1774. Durante casi toda la década de los años noventa (1790-1798) permaneció fuera de España estudiando Botánica y Agricultura gracias a una pensión de Carlos IV. Al volver se le hizo jardinero mayor del Jardín Botánico de Madrid, cargo que desempeñó entre 1799 y 1801. Posteriormente, también se le nombró director, aunque saldría del mismo en 1814 por su condición de afrancesado, sufriendo un proceso de depuración. Boutelou tiene el mérito de haber conseguido salvar el Jardín Botánico de los intentos franceses de convertirlo en una fortificación.

Claudio representa una nueva generación de botánicos con responsabilidades que pretendieron terminar con el divorcio que entre la Botánica y la Agronomía había imperado anteriormente, sobre todo por parte del personaje clave en la política Botánica ilustrada, es decir, de Casimiro Gómez Ortega. La Botánica había conseguido su status de ciencia frente a una Agricultura concebida como una simple práctica de los labradores. Los Boutelou y Antonio Sandalio de Arias buscaban, con un fin eminentemente práctico, que la Agronomía fuera una ciencia para la mejora económica del país y que necesitaba ser enseñada y, como parecía lógico, con una fuerte base botánica. Por eso consiguieron que la Agronomía tendría su hueco en el Jardín Botánico madrileño y los jardines de segunda generación contarían con su cátedra de agronomía correspondiente. De hecho, a nuestro protagonista, se le hizo director y profesor de Agricultura y Botánica en el Real Jardín Botánico de Alicante, institución promovida por el Consulado de dicha ciudad, en el año 1816.

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Claudio Boutelou fue académico de las Reales Academias Médica Matritense y de la de Ciencias y Artes de Barcelona, así como de la de Historia Natural de París. También fue socio de mérito de la Sociedad Económica de Valencia. En Sevilla, ciudad donde murió en 1842, trabajó en los Establecimientos de Agricultura de la Compañía del Guadalquivir, que se dedicaba a la desecación de las marismas para ser cultivadas.

En la Real Sociedad Económica Matritense destacó tanto por sus colaboraciones relacionadas con la agricultura, junto con destacados agrónomos y botánicos como Rojas Clemente, Antonio Sandalio de Arias o Mariano Lagasca, como en el plano institucional, ya que, además de ser socio de mérito, fue elegido subdirector en 1811, y director en enero de 1813, habiendo ingresado en la corporación en el verano de 1800. También fue secretario de la comisión interina de agricultura en 1811 y 1812.

En cuanto a su trabajo intelectual en la Matritense, destacó su participación en la labor editorial de la Agricultura de Gabriel Alonso de Herrera. Esta tarea duró desde 1811 hasta 1819. En el acta de la comisión interina de agricultura del día 20 de marzo de 1811 se decidió comenzar la corrección de la obra, añadiendo los avances que se habrían realizado desde su publicación en el siglo XVI hasta ese momento. En sucesivas sesiones de la Comisión los hermanos Boutelou fueron encargados de adicionar el primer libro de Herrera que está dedicado a las principales labores agrarias. En abril presentaron unas adiciones al capítulo segundo de este primer libro que trata de las tierras y que fueron aprobadas. Sucesivamente fueron presentando sus trabajos, junto con los de otros socios encargados de las tareas. En mayo, Claudio Boutelou presentó una edición antigua de la obra para que sirviera a los trabajos de la Sociedad mientras se conseguía otra, tarea que fue encomendada a Rojas Clemente en la Biblioteca Real. El gran botánico presentó un listado de los manuscritos de agricultura que se encontraban en la Biblioteca Real, así como noticias sobre las sucesivas ediciones de la Agricultura.

Claudio Boutelou
Claudio Boutelou

Participó en la redacción de algunos informes sobre experimentos, máquinas u otras cuestiones agrarias. En 1802 le encontramos en la comisión que se formó para examinar e informar sobre el piojo que había infectado los olivos de Novelda. El Consejo de Castilla envía la solicitud de solución de esta villa valenciana con un ramo de olivo cubierto por piojos Boutelou señala en su informe que para extinguir el piojo podía consultarse el número 2508 del Semanario de Agricultura y Artes, en su tomo décimo, donde se insertaba una lámina de este insecto con todo tipo de detalles. En esta comisión participó Juan Álvarez Guerra que, más preciso que nuestro protagonista, había examinado con un microscopio los insectos muertos y sus huevos. Se trataría de la enfermedad del hollín.

En ese mismo año firma un informe con José Garriga, Francisco González y José Martínez de San Martín sobre la traducción de Pedro Charro de Lorenzana de la Agronomía o Diccionario manual del labrador. Al parecer la opinión de Boutelou era favorable, pero el examen detenido de Garriga iba en la línea de que el traductor debía corregir una serie de errores.

Al año siguiente forma parte de dos comisiones: la primera estaba encargada de informar sobre unos polvos vegetativos de Brouceau, y la segunda era relativa a una memoria que José Navarro había escrito sobre plantación de viñas en Cataluña. En mayo de 1808 es nombrado –junto con Olavarrieta y Tiburcio Hernández- para una comisión que tenía como misión el examen de la obra del padre José Pérez de la Madre de Dios sobre “el modo de hacer floreciente la España en la agricultura, artes y comercio por mar y tierras”. Pérez era socio de la Sociedad Aragonesa y director de las Escuelas Pías de Aragón. Pero las fechas no son muy propicias para la lectura y examen de ningún documento. A mediados de marzo de 1811 se decide retomar la cuestión y se nombrará a Boutelou y a Juan de Peñalver para que diesen el informe preceptivo que en un mes es redactado, siendo negativo, ya que se trataría de un conjunto de ideas tomadas de otros autores, pero confundiéndolas,

“defecto en que generalmente incurren todos los que se proponen tratar de asuntos que no han estudiado o meditado con madurez y conocimiento”

Tratado de las floresEn cambio, en julio de 1808 si les da tiempo a Claudio Boutelou y a Antonio Aguilera firmar otro informe, también negativo sobre unos papeles que se habían remitido a la Sociedad sobre reformas relativas a los colmeneros, y firmados por otro religioso, el padre carmelita descalzo, Francisco de la Cruz, de Marquina en Vizcaya.

Al acabar la guerra participó en los asuntos relativos al programa de premios de la Sociedad del año 1814 y formó parte del grupo de socios que debía redactar una representación al gobierno.

Debemos destacar dos obras entre su producción. Con su hermano Esteban publicó un Tratado de la Huerta ó método de cultivar todo tipo de hortalizas, que se publicó en 1801. Además, y también con su hermano el Tratado de las Flores, de 1804. También escribió en el Semanario de Agricultura y Artes dirigido a los párrocos”.

Como fuente documental hemos consultado expedientes donde participaba nuestro protagonista en el Archivo de la Real Sociedad Económica Matritense.

COLMEIRO, Miguel, La Botánica y los botánicos de la Península Hispano-lusitana: Estudios bibliográficos y biográficos, Madrid, 1858, páginas 189-190. Se trata de una obra clásica fundamental para acercarse a cualquier botánico o agrónomo hasta la fecha de la edición.

PUERTO SARMIENTO, Francisco J., La ilusión quebrada. Botánica, sanidad y política científica en la España ilustrada, Madrid, 1988

GUILOT ORTIZ, Daniel, “Breve nota biográfica de Esteban y Claudio Boutelou”, en Bouteloua, nº 1 (2006), págs. 4-5.

Por fin, puede consultarse en la red su ficha en el Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia.

La revista agradece sus comentarios. Muchas gracias
Eduardo Montagut

Eduardo Montagut

Licenciado en Filosofía y Letras. Geografía e Historia. Historia Moderna y Contemporánea (UAM) en 1988.

Premio Extraordinario de carrera (UAM)en 1994.

Doctor en Historia Moderna y Contemporánea (UAM) en 1996.

Profesor Educación Secundaria (Geografía e Historia) desde 1996.

Jefe de Estudios Delegado de la Sección de Morata de Tajuña del IES Anselmo Lorenzo (1999-2009).

Profesor en el IES Isidra de Guzmán desde 2009.

Socio de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País desde 1989.

Amigo de Número de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País desde 2000.

Secretario de Educación, Cultura y Memoria Histórica del PSOE-Chamartín desde 2012.

Secretario de Memoria Histórica del PSOE-M Chamartín desde 2017

Miembro del Grupo de Memoria Histórica del PSOE.

Miembro de la ARMH desde el año 2013.

Colaborador en distintos medios digitales

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