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Puerta de la Ilustración (Madrid) - Andreu Alfaro
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Andreu Alfaro. Dibujante en el espacio

Creo que buscar la novedad es una estupidez. La novedad no es nunca un propósito, es el resultado, y uno no sabe nunca cuál será el resultado”

 Andreu Alfaro

“Lo importante no es hacer cosas nuevas sino hacerlas como si nunca nadie las hubiera hecho antes”

Johann Wolfgang Goethe

El título del artículo lo he tomado prestado del crítico J. Martín, que escribió el texto del catálogo de la exposición antológica del escultor Andreu Alfaro en el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) de Valencia en 1991.

De todos modos, fue Julio González el que dibujaba en el espacio debido a que sus figuras compuestas de varillas y láminas de hierro curvadas y fragmentadas se expandían en un espacio abierto.

Vista de la salaTuve la ocasión de entrevistar a Andreu Alfaro en el año 1998 cuando colaboraba en el programa radiofónico Formas y ángulos de la cadena Onda Cero de Barcelona, con motivo de su exposición individual en la galería Joan Gaspar. Posiblemente fue una de las entrevistas de la que me sentí más satisfecho de poder realizar, sobre todo por la humildad y sencillez de sus respuestas, teniendo en cuenta que se trataba de un personaje importante dentro del ámbito artístico internacional. Sus comentarios sobre el mundo del arte eran muy coherentes y lógicos, llenos de ironía y sentido del humor, bien alejados de toda presunción y exceso de protagonismo, lo que causó una excelente impresión. Por ello, la relación entre el artista y su obra, se advierte perfectamente en su trabajo, desarrollado durante más de cinco décadas.

Andreu Alfaro
Andreu Alfaro

En un reciente viaje a Valencia tuve la oportunidad de visitar la exposición Alfaro. Laboratorio de formas escultóricas, en la Fundación Bancaixa, cuyos comisarios son Tomás Llorens –antiguo director del IVAM, del Reina Sofía y del Museo Thyssen-Bornemisza- y el historiador del arte Boye Llorens. A través de casi cien obras el público puede contemplar desde las de sus comienzos en 1958, hasta sus últimas series escultóricas del 2000. Además, se exhibe también una pequeña muestra del taller del artista como laboratorio de investigación, donde se pueden ver maquetas y bocetos elaborados con materiales frágiles. La mayoría de las piezas proceden de los fondos de la propia colección Alfaro, del Museu Reina Sofía, las fundaciones Bancaixa, La Caixa y BBVA, así como del Museo Joan Fuster y de la colección particular del galerista Joan Gaspar de Barcelona, donde el artista solía exhibir sus trabajos de manera periódica.

Andreu Alfaro (Valencia. 1929 – Rocafort, Valencia. 2012) es de los pocos escultores dentro del entorno contemporáneo que se puede considerar como plenamente autodidacta. Su familia poseía una carnicería en la parte alta de Valencia, y él mismo se ocupó del negocio familiar hasta los 30 años, que fue el momento en que ya pudo dedicarse totalmente a la escultura. Sus primeras exposiciones fueron a la temprana edad de 18 años, concretamente en la Sala Mateu de la capital valenciana donde se exhibieron una serie de dibujos. De hecho, en sus inicios le interesaba tanto la pintura como el dibujo, y no será hasta 1958, cuando conoce el trabajo de Jorge Oteiza, que se siente atraído por la escultura.

Las tres Gracias - 1988
Las tres Gracias – 1988

Junto con Tàpies, Chillida y Subirachs, es uno de los escultores que más obra pública tienen, no sólo en territorio español, sino también fuera de él. En el caso de Alfaro se le contabilizan casi un centenar de esculturas monumentales, de las cuales en Catalunya, y sobre todo en Barcelona, hay una docena de ellas. Por ello sus obras son muy conocidas popularmente, ya que considera que debe existir una interrelación muy estrecha entre su obra y el público que la contempla, por lo que “la conexión está en el hecho que yo quiero expresar y comunicar sentimientos”.

A nivel institucional ha recibido diversos reconocimientos, como por ejemplo el Premi d’Honor Jaume I (1980), el Premio Nacional de Artes Plásticas concedido por el Ministerio de Cultura (1981), la Creu de Sant Jordi otorgada por la Generalitat de Catalunya (1982) y el Premi Alfons Roig (1991) de la Diputación de Valencia. En el año 1979 se realizó su primera retrospectiva en Madrid, concretamente en el Palacio de Velázquez; en cambio en su ciudad natal no fue hasta 1991, cuando el público valenciano pudo observar su trabajo creativo de modo más general, gracias a la retrospectiva que se celebró en el IVAM con motivo de sus 30 años de escultor. De todos modos, en Valencia había expuesto en determinadas ocasiones. Más adelante, pocos años antes de su muerte, se pudo ver otra antológica en el 2007 en el mismo IVAM que sirvió para resaltar su contribución a la escultura contemporánea. En cambio, fue un artista que interesó a los comisarios y críticos españoles, ya que su presencia en las bienales de Venecia de los años 1966, 1976 y 1995 así lo confirman.  Andreu Alfaro junto con Eusebio Sempere, Salvador Soria, Doro Balaguer, Monjalés, Manolo Gil y el crítico de arte Vicente Aguilera Cerni formaron parte del Grup Parpalló (1956-1961), uno de los grupos de la vanguardia artística valenciana más activos, como también lo fueron Dau al Set en Catalunya y El Paso en Madrid. El Grup Parpalló desarrolló un arte analítico denominado “normativismo” a través de la abstracción geométrica.

Vigilante de la noche. 2000
Vigilante de la noche. 2000

En Barcelona su obra se ha podido ver principalmente en la Sala Gaspar, ya que desde 1965 ha expuesto regularmente en ella. Precisamente en ese año el texto del catálogo se le encargó al escritor Joan Fuster, que junto con el cantautor Raimon han sido sus referentes culturales, así como por el compromiso social y político en defensa de la democracia y la libertad en los momentos difíciles del franquismo. Para Alfaro “el que confunde la libertad con la democracia se engaña. Está equivocado. La libertad se debe exigir diariamente y la forma es la cultura”. Esta frase la dijo en 1986 durante una entrevista que le hizo la periodista Núria Escur en el diario El món, y parece de plena actualidad.

Lebenskraft
Lebenskraft

La muestra de Bancaixa se divide en varios apartados, aunque antes de entrar en el edificio el espectador observa ya una gran escultura instalada en la Plaza Tetuán titulada Homenaje a Platón (1970) que, junto con un video ubicado en una de las salas, permite al público darse cuenta de la importancia que el artista da a la escultura monumental y pública. En él, se ven algunas de las obras que se encuentran repartidas por todo el mundo, como por ejemplo en Catalunya: El milenario de Catalunya (1989), cerca del aeropuerto de El Prat, Columna olímpica (1992) en la Torre MAPFRE de la Vila Olímpica, Rombos gemelos (1976) en el Parque de Cervantes, Las columnas de la Universidad Autónoma de Barcelona en Bellaterra (1995) y Onades (2002) en la Porta de la Pau del Puerto de Barcelona y Al vent (1960) en el Banco Atlántico. En Madrid, la más conocida es La puerta de la ilustración (1984) situada en la Avenida de la Ilustración, que recibió el Premio de Urbanismo, Arquitectura y Obra Pública del Ayuntamiento de la ciudad. También hay una pieza más pequeña, pero de gran interés como es Un mundo para niños (1972). En la ciudad alemana de Maguncia se encuentra la enorme escultura Lebenskraft (1979) delante del Ayuntamiento y en la fachada del Banco de Santander de Nueva York (1993) hay un grupo de esculturas de acero inoxidable de 4,5 metros en un edificio de 100 metros de altura

Ones - Barcelona
Ones – Barcelona

En cuanto al contenido del resto de las salas, vemos en primer lugar un grupo de esculturas que son las maquetas o bocetos de lo que serán las futuras obras, y que los comisarios quieren aproximar “al espectador al taller del artista como laboratorio de investigación y experimento”. Más adelante, distribuida en ocho ámbitos y de manera cronológica, se puede contemplar toda la trayectoria del artista. En la primera sala están sus Primeras obras, que corresponden al período 1958-1960, o sea del momento en que se siente atraído por el constructivismo abstracto de entreguerras, y en el que emplea diversos tipos de metales: acero inoxidable, alambre, hojalata, hierro y aluminio, y donde también predomina la línea curva. Obras como Fuerza (1959) y El círculo y dos cortes (1960) expresan esa voluntad de adentrarse en el universo del constructivismo de Pevsner y Gabo, sobre todo cuando aún sus influencias eran más evidentes, aunque a medida que irá trabajando irá creando su propio terreno creativo, pero sin alejarse totalmente de ellas. En 1959 obtuvo el 1er Premio del Concurso de Escultura del Colegio Alemán de Valencia, donde también se instaló una escultura suya.

Faustina. 1988A partir de 1960 y hasta 1973 Alfaro siente interés por aspectos de tipo social y político, y por ello los comisarios titulan este ámbito Emblemas. Destacan obras como Homenaje a Joan Fuster (1961), La voz de un pueblo. Homenaje a Raimon (1964) y Todo el mundo (1964), donde emplea diversos materiales: hierro pintado, acero inoxidable e hierro cromado, respectivamente. En este periodo el artista ya no experimenta, sino que va a la búsqueda de nuevos planteamientos que le inspiren confianza. Él mismo señala que sus esculturas “tienen una pretensión exageradamente puritana, un puritanismo laico, de intentar expresar lo máximo y hacer lo mínimo en cada pieza”. En 1961 realizó su primera exposición en Madrid, concretamente en la Sala Darro que dirigía el crítico de arte José María Moreno Galván.

Homenaje a Leonardo. 1971
Homenaje a Leonardo. 1971

El apartado de Generatrices y tramas, que abarca el decenio 1968-1978, tal vez sea el momento más conocido de su producción creativa, en el que incorpora nuevos materiales a sus esculturas como la madera, el mármol y el metacrilato. Por ejemplo, la pieza Homenaje a Leonardo (1971) es de madera, en que se ven dos grandes alas yuxtapuestas de varillas rectas que causan un gran impacto visual. En cambio, Homenaje a los Dadá (1975) se trata de una escultura vertical de acero inoxidable con tramas que evocan el cinetismo óptico de los 60 y 70 de Vasarely y Le Parc. Muchas de las esculturas públicas están realizadas de esta manera, pero no sólo durante ese período, sino que hasta finales de los 90 lo irá alternando con otras formas de expresión.

En transparencias cromáticas (1975-1977) el metacrilato coloreado es el principal protagonista de esta corta etapa, ya que le interesaba observar el resultado de unir el color y el volumen en una sola pieza. En Convergencia de cuadrados blancos y verdes (1977), se percibe perfectamente esta idea de fusionarlos, de incorporar diferentes colores en cada una de las zonas de la columna que está dividida en pequeños compartimentos.

Convergencia de cuadrados azules y verdes. 1977
Convergencia de cuadrados azules y verdes. 1977

En su plena madurez creativa, o sea entre 1978 y 1991 hay un gran número de piezas que van desde la parte más conceptual y minimalista hasta un determinado manierismo y barroquismo que, según los comisarios, se centra en la figura de Bernini. Ello se puede comprobar en los ámbitos En diálogo con el barroco y Debajo el signo de Goethe.  De ese momento son El héroe herido (1984) y El Porvenir (1984), en que aparece la silueta de un personaje en movimiento. En cambio, cuando emplea el mármol rosa, demuestra su interés por el cuerpo femenino, principalmente por las venus y las afroditas, tal como vemos en Charlotte von Stein (1981) que recuerda de algún modo a Brancusi, o Afrodita (1988) donde se acerca al barroco a través de representar de forma helicoidal la figura femenina, como si fuera una columna salomónica. Charlotte fue amante del poeta, dramaturgo y novelista alemán Goethe, aunque nunca llegó a casarse con él. Esta atracción por Goethe y el romanticismo se pudo contemplar en 1989 en la exposición que realizó en la Fundación MAPFRE de Madrid titulada De Goethe y nuestro tiempo.

Charlotte von Stein
Charlotte von Stein – 1981

En 1994 realiza una serie de obras relacionadas con el jazz y los ángeles, cuyas figuras estilizadas extienden aún más la idea de movimiento. La fragilidad aparente de los personajes que actúan no parece indicar la fuerza que atesoran estas piezas y que “contrastan luminosamente con la tendencia a la severidad que domina la obra de madurez de Alfaro”. La exposición sobre el jazz se pudo ver en 1994 en la galería Gamarra y Garrigues de Madrid, donde la importancia de la línea era bien evidente y de la que Fernando Huici resaltaba “el brillo sonoro de los metales”. Finalmente, en Contraminimalismo, que ocupa un corto periodo de dos años (1997-1998), el círculo aparece en la mayoría de las esculturas junto con los cortes y perforaciones que surgen continuamente dejando espacios abiertos, como en la pieza Círculo 15 (1997) de acero corten. El círculo es el signo de la perfección. Su última exposición individual fue un año antes de su muerte en el Centre Cultural Octubre de Valencia.

Joan Ponç. La locura del arte

Ramon Casalé Soler

Ramon Casalé Soler

Ramón Casalé Soler (Barcelona. 1955)

Museólogo, historiador y crítico de arte

Miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA)

Miembro del Consejo Internacional de Museos (ICOM)

Licenciado en Geografía e Historia, especialidad en Historia del Arte (Univ. Barcelona)

Máster en Museología y Patrimonio Cultural (Univ. Barcelona)

Curso de Anticuario (Barcelona)

He formado parte de la Junta Directiva, con el cargo de Tesorero, de la Asociación Catalana de Críticos de Arte (ACCA), durante el período 2001-2016

Colaborador del programa de radio “Formas y Ängulos en las cadenas Onda Cero y COPE de Barcelona durante 7 años

Excoordinador de Artes Plásticas del Museo de la Marina de Vilassar de Mar (Barcelona)

Exdirector artístico de la Galería de Arte Sant Pol Art, de Sant Pol de Mar (Barcelona)

Fui corresponsal en España de la revista italiana ARTE IN de Venecia durante 20 años

Formaba parte del Comité de Redacción de la revista digital Mur Crític (ACCA)

Actualmente también soy crítico de arte de la revista BONART de Girona, de la revista ARTE por EXCELENCIAS de La Habana, de la revista digital EL TEMPS DE LES ARTS de Valencia , del periódico L’INDEPENDENT DE GRÀCIA de Barcelona y del FULL INFORMATIU de la Societat Catalana d’Arqueologia de Barcelona.

Asimismo, he sido crítico de las revistas Batik, Arte Omega, Marte de Barcelona, Papers d’Art de Girona, Zerovuittresquaranta y Vilassar Actiu de Vilassar de Mar (Barcelona), entre otras publicaciones, desde los años 1987 hasta la actualidad

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