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Ramon Casalé Soler
Domingo, 27 de noviembre de 2016
LA ESCULTURA DEL SILENCIO

Magdalena Abakanowicz

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Noticia clasificada en: Escultura

La exposición de la Marlborough permite al espectador tener una visión aproximada de la trayectoria de la artista, desde la escultura de yeso y madera Plaster Body 5 (1987), en la que se ve a un hombre sentado, a quien le falta la cabeza, hasta el bronce Anonim 2 (2009), representada por una cabeza deformada y con el rostro desdibujado

Magdalena Abakanowicz

 

”Bello: cada cual llama bello o lo que es expresión visible de lo que es agradable (útil), o despierta los recuerdos o aparece habitualmente ligado a ello…

 ¿Cuál es el estado en que llamamos bella a una cosa? Quizá aquel en el que recordamos lo que nos hace felices…

Esencia del arte: ejercer una función perjudicial sin producir perjuicio. La más agradable paradoja…

El realismo en arte es una ilusión. Devolvemos lo que nos encanta en las cosas, lo que nos atrae de ellas; ¡pero estos sentimientos no son respetados! ¡No sabéis lo que es la causa de los sentimientos! Todo buen arte ha presumido de realista.”

 

Friederich Nietzche. Aforismos y otros escritos filosóficos

 

 

Estas reflexiones del filósofo alemán respecto al concepto de la belleza en el arte, se puede extrapolar perfectamente al trabajo escultórico de la artista polaca Magdalena Abakanowicz, ya que sus obras representan una manera de entender la creatividad desde una visión singular de la idea de lo bello, al margen de los cánones clásicos, que recuerda a  artistas como el pintor británico Lucien Freud, que mostraba cuerpos desnudos y en diferentes posiciones, tanto de hombres como de mujeres de diversas edades, que formaban parte de su entorno más próximo, en los que destacaba su aspecto interior y personal, más que la propia  belleza física que habitualmente muestran la mayoría de artistas. Según  Freud la belleza se encuentra dentro de cada uno de estos personajes y no en su exterior, por ello le interesa recrearse en lo cotidiano, alejándose del arquetipo del cuerpo musculado o perfecto que suele verse en los anuncios publicitarios.

 

Esta idea de mostrar la realidad  la encontramos en Abakanowicz, pero con la salvedad de que existen determinadas circunstancias que avalan su trabajo, como por ejemplo las referencias tanto políticas como sociales debidas a sus propias experiencias, como es la de haber vivido en un país comunista y por el sufrimiento padecido por su familia debido al nazismo.

 

Ahora tenemos la oportunidad de contemplar la obra de la escultora polaca en la sede barcelonesa de la Galería Marlborough, donde se puede apreciar su manera de pensar gracias a una quincena de  15 piezas,  entre esculturas y dibujos realizados estos últimos treinta años, que sirven al  público para entender su aportación al mundo del arte contemporáneo ya que aún siendo una de las escultoras de más renombre a nivel internacional, como lo fueron Niki de Saint Phalle, Germain Richier o Louise Bourgeois, entre otras, en nuestro país no es lo suficientemente conocida. Valga el ejemplo de que en España solamente ha expuesto a nivel individual en la  galería Marborough de Madrid (1994) —que fue su primera aparición en España—, la  Fundació Miró de Palma de Mallorca (1994),  los  jardines de Can Altamira de Barcelona (1995) —gracias a la iniciativa del galerista Tom Maddock— y  los museos Reina Sofía de Madrid e IVAM de Valencia en 2008. O sea, que una artista que lleva exhibiendo sus creaciones desde 1960, han llegado a España sus obras con 25 años de retraso, y  concretamente en Barcelona es la segunda vez que el público catalán puede apreciar y valorar sus esculturas. Solamente se la conoce por las diversas colectivas que la galería ha ido ofreciendo  estos últimos años.

 

Magdalena AbakanowiczMagdalena Abakanowicz nació en 1930 en la pequeña localidad polaca de Falenty, a poca distancia de Varsovia, ciudad en la que vive y trabaja actualmente. Estudió en las academias de Bellas Artes de Varsovia y de Gdansk. Ha obtenido diferentes premios internacionales, de los que sobresalen el de la Bienal de Sao Paulo de 1965, el del Centro de Escultura de Nueva York de 1993 y el  del Mundial de Artes Leonardo da Vinci de 1998. En 1977 representó a su país en la Bienal de Venecia. Ejerció la docencia durante el período 1965-1990 en la Escuela de Arte de Poznam. En 1984 fue profesora visitante de la Universidad de California de Los Ángeles. Ha recibido diversos reconocimientos a su trayectoria artística, como por ejemplo el de Oficial de la Orden de las Artes y las Ciencias de París y las de doctora Honoris Causa por diferentes universidades europeas y americanas.

 

Antes de dedicarse plenamente a la escultura se interesó por el tapiz, en la década de los 60. Precisamente con el tapiz Abakan ganó en 1965 el Gran Premio de la Bienal de Sao Paulo. Posteriormente,  a mitad de los 70, creó una serie de personajes y de animales empleando diferentes materiales: resina, yute, sisal (planta original de Méjico) y pegamento. Más adelante serán célebres sus esculturas blandas creadas con fibra de sisal teñida en rojo y negro colgadas en el techo, que ella misma denominó abakanes.

 

La  comisaria de arte y directora de exposiciones del Art Institute of Chicago,  Mary Jane Jacob, señala que para  Abakanowicz “el arte es una expresión de la supervivencia y la tercera vitalidad de la vida”. Ello se debe a las experiencias personales habidas  durante la  II Guerra Mundial y las del régimen comunista que sufrió en la segunda mitad del siglo pasado. Hay que tener en cuenta que la artista siempre vivió en Polonia, por lo que padeció la falta de libertades de forma muy directa.

 

Magdalena Abakanowicz

 

Los padres de la artista eran aristócratas descendientes de las tribus tártaras. La misma Abakanowicz muestra rasgos físicos relacionados con esta cultura. En 1943, a finales de la II Guerra Mundial, su familia tuvo un percance con soldados alemanes, ya que algunos de ellos penetraron en su casa disparando, circunstancia ésta, que provocó que su madre fuera herida en un brazo, lo que ocasionó su amputación.  Debido a ello, varias de sus obras estan relacionadas con este hecho, caso de la serie Anatomy cicle (2009), de las que dos de ellas se exhiben en la Marlborough, en donde se ven una mano y un brazo mutilados del cuerpo. Ambas están realizadas con arpillera sobre madera y acero, que recuerdan a sus abakanes. Para la artista estas obras forman parte de sus recuerdos de juventud en los que,  “el brazo capaz y sabio se convirtió de pronto en un pedazo de carne, separado, tirado en el suelo”. A medida que fueron pasando los años su obra se vio influenciada por los diferentes acontecimientos que tuvieron lugar en Polonia, tanto desde el advenimiento del comunismo bajo la influencia soviética, como por la aparición del movimiento Solidarnosc en 1980. Por ello su trabajo siempre se ha visto condicionado por sus propias vivencias, tanto de índole política como social, ya que no abandonó nunca su país para ejercer su trabajo artístico.

 

Esta fidelidad a su patria le ha servido, al menos, para que su obra sea homogénea, sin atisbos de influencias externas, tal como vemos en los diversos temas tratados, caso de las figuras sentadas, caminando o bailando, la embriología, las cabezas (que recuerdan a las cabezas o cuerpos huecos del también escultor polaco Igor Mitoraj), las espaldas, las multitudes (que podrían evocar a los guerreros de Xian (s.II a.C), formado por un gran ejercito de soldados y de caballos de terracota), los animales, la coexistencia, los juegos de guerra, los cráneos, y también la arquitectura arbórea, los dibujos y las pinturas –rostros, principalmente-.

 

La exposición de la Marlborough permite al espectador tener una visión aproximada de la trayectoria de la artista, desde la escultura de yeso y madera Plaster Body 5 (1987), en la que se ve a un hombre sentado, a quien le falta la cabeza, hasta el bronce Anonim 2 (2009), representada por una cabeza deformada y con el rostro desdibujado.

 

El resto de obras permite descubrir diversas maneras de mostrar el cuerpo humano, como por ejemplo Figure in Iron House (1989-90), en que se observa a un hombre de espaldas dentro de una jaula de hierro. Esta figura es hueca, sin cabeza ni piernas. También las piezas de bronce Winged Sister y Winged Brother (2005-2006), son muy expresivas, en que  dos cuerpos sin rostro están de pie sobre un pedestal. Ambas obras forman parte de la serie Winged figure. Asimismo, en la exposición también  figuran algunos dibujos de gran tamaño. Se trata de unos rostros desdibujados que se aproximan a las pinturas matéricas de Jean Dubuffet o la serie Les otages  de Henri Fautrier.

 

Magdalena Abakanowicz

 

Al margen de lo que hemos podido presenciar en esta exposición, a Abakamowicz se la conoce también por sus trabajos al aire libre, o sea las esculturas que se encuentran en espacios públicos y privados de diferentes países. Sus primeras obras dentro de este apartado  son de 1965, caso de Standing Shape, donde aparecen unas formas totémicas de  siete metros de altura. Posteriormente, irán surgiendo grupos de personajes extraños, antropomorfos y dispuestos ordenadamente, a modo de ejército, la mayoría de ellos sin cabeza y esculpidos en hierro y bronce. Otras piezas son de granito con formas piramidales, de bronce representando cabezas enormes depositadas en el suelo, o bien un bosque de árboles y de formas ovoides. De aluminio son unos enormes pájaros que parecen elevarse del suelo. Todos los personajes o elementos que aparecen son diferentes. Según la propia artista, la intención de crear estos grupos obedece a entender la escultura “como un único objeto que se puede convertir en un elemento decorativo con facilidad”.

 

En resumen podríamos considerar que sus esculturas observan en silencio el devenir de los años. Es un silencio que transmite a la vez  inquietud y esperanza. Una esperanza que permite la reflexión, a pesar de las vicisitudes vividas por la artista durante el siglo pasado y que han dejado huella en sus pensamientos. No podemos olvidar que el artista es testigo de lo que ocurre a su alrededor y por ello  su obra debe reflejarlo.

 

 

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