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José Rodríguez Infante
Domingo, 6 de noviembre de 2016
Sábado, 6 de Septiembre de 2008

La Vall de Boí

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Noticia clasificada en: Ocio cultural

Esta mañana nos hemos levantado con la sorpresa de que estaba lloviendo, por lo que nos vemos obligados a coger el coche y hacer alguna ruta por los pueblos. El destino de Vielha, cosa más o menos prevista, así que nos lanzamos a la carretera con mucha niebla y la lluvia que no cesa.

Pont de SuerCamino de Pont de Suer salimos del valle de Boí y nos dirigimos al valle de Arán, contemplando alguna que otra vista espectacular y atravesando esa fantástica obra de ingeniería como en el túnel de Vielha, de cinco kilómetros, todos ellos perfectamente iluminados y donde se conduce con mucha seguridad por la escasez de tráfico. Atravesamos Vielha y nos vamos a Vic, para seguir empapándonos de la arquitectura leridana–pirenaica que sigue siendo la misma y que por supuesto tiene su iglesia románica. Los característicos huertos de los nostálgicos del lugar, que le tienen una afición desmedida al riego por aspersión. Eso si, tranquilidad por sus calles –carrer– como si hubiesen desaparecido sus habitantes. Vielha en su parte central tiene más aspecto de ciudad comercial, con su río y casas más normales y diversas.

 

Decidimos emprender rumbo a Vaqueira Beret y desde ese momento nos volvemos a encontrar lugares cargados de casas enormes, de tejados de pizarra, con muchas flores y mucho lujo en todo lo que se puede observar. Llegar hasta las pistas de esquí o Plan de Beret es toda una odisea contra la niebla. A medida que ascendemos a través de curvas y más curvas nos damos cuenta de lo preparado que está todo para el invierno y la nieve. Encontramos algunas caravanas aparcadas en lugares estratégicos, ya que no en vano mañana llegan  a estos prados los esforzados ciclistas de la Vuelta a España. Vemos ovejas en mitad de la carretera, caballos semisalvajes y algún que otro despistado como nosotros, porque la verdad es que más que ver, se adivinaban las cosas. Encontramos abierto el restaurante de Beret, por lo que decidimos probar las suculentas viandas de estos prados, aunque sea a costa de pagar veinte eurazos por menú. Regresamos con mejor vista que al subir, parándonos en todo lo que nos llamaba la atención, como esas vacas que a falta de vigilancia, se habían colado en un jardín particular y estaban pasando su cortacésped propio y a continuación se fueron a la carretera que cruza la urbanización para pasear con toda la tranquilidad que les da estar en su tierra.

 

Vielha

 

Paramos en Gessa y nos encontramos más de lo mismo: urbanizaciones de diseño, que parecen lugares muertos, pero que pronto dejarán de serlo, en cuanto caigan los primeros copos de nieve. Camino de Arties descubro un GR y a pesar del tiempo desapacible, no resisto a la tentación de darme una caminata por la cercanía del arriu Valanties cercana. Un mal entendido nos hace llegar antes de la cuenta a Barruera –en el Vall de Boí─, a la que dedicamos cumplida pleitesía como a todas las poblaciones anteriores.

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