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Antonio Ramos Maldonado
Domingo, 6 de noviembre de 2016
EL GOLPE MORTAL QUE STEPHEN W. HAWKIG SE PROPINÓ A SÍ MISMO

EL UNIVERSO OBSERVABLE SURGE DEL UNIVERSO CUÁNTICO

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 Es como si algo, una fuerza que está por encima del hombre, dentro y fuera del hombre, manejara los hilos, manejara al hombre, a tal punto, que una de sus determinaciones es hacerle creer al hombre que él dispone del libre albedrío, que no es manipulado.

      “Como dato curioso, lo único que se tiene como prueba del Big Bang es el descubrimiento, en 1965, de la radiación de microondas electromagnéticas, lo cual  no es suficiente  como para que se defina el caso de manera satisfactoria", ARM.

 

 

     Se dice que cuando dos teorías en igualdad de condiciones tienen las mismas consecuencias, la teoría más simple tiene más probabilidades de ser la correcta. Esto ajusta con precisión en lo concerniente al contenido de este trabajo nuestro con el cual intentamos esclarecer lo que se ha venido diciendo sobre el origen del universo. Es de tal magnitud la paradoja al respecto, que le fuimos cambiando el nombre a este ensayo, y aunque al fin nos decidimos por uno, o sea por   “EL UNIVERSO  OBSERVABLE SURGE DEL UNIVERSO CUANTICO”, antes lo habíamos llamado “EL GOLPE MORTAL QUE STEPHEN W. HAWKIG SE PROPINÓ A SÍ MISMO”, también lo pensamos llamar “LAS DUDAS SOBRE EL BIG BANG –III”; también: “EL  TRASLAPO DE LA CIENCIA”… La idea de este cuarto título, junto con el segundo me surgieron cuando leí, en “LA TEORÍA DEL TODO”, de Stephen w. Hawking, lo siguiente: “El golpe mortal a la teoría aristótelico-ptolemaica llegó en 1609. Ese año Galileo empezó a observar el cielo nocturno con un telescopio…” En este caso el golpe mortal no les llegó ni a Aristóteles ni a Ptolomeo, porque la ciencia que éstos manejaban era (es) otra. Precisamente de ésa, de la madre de las ciencias, se tomó lo que conocemos actualmente como ciencia, pero sin que la una tenga que ver con la otra. La falla se dio cuando se creyó que al referirse a Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, la luna, el sol, se nombra a los planetas físicos, reales. Estos nombres se los colocaron a los dioses; el cielo, en este caso, es metafísico, no es el cosmos. Estos nombres de dioses se los colocaron a los planetas; el nombre planeta también se tomó de la ciencia madre, que obedecía a un juego de palabras, las palabras “plano” y “plata”, “plano” por lo de pertenecer a otro plano, el metafísico, y no porque Aristóteles, Ptolomeo y otros creyeran que la Tierra era plana, pues ya Platón y otros de su época se imaginaban que la Tierra era un globo, calificativo que optó más tarde la ciencia  y lo mantiene hasta el presente: “globo terráqueo”. Una de las pruebas al respecto la tenemos en Atlas con el globo terráqueo en sus hombros. En la ciencia madre, Atlas era un titán que mantenía la tierra separada de los cielos. La palabra tierra no tiene nada que ver con el tercer planeta del sistema solar; tierra es un componente sustancial, uno de los cuatro elementos, que tampoco tienen que ver con los elementos químicos de la tabla periódica. Tierra es un estado de la sustancia donde el peligro es menor al que existe en el agua; por eso se retiran las aguas para que aparezca lo seco: “Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas”, Génesis. Como puede verse, entre la madre de las ciencias y la ciencia actual existe un abismo; puede decirse que existe una mala conexión, un absurdo. En la ciencia madre, el sol es Dios. En el juego de palabras o etimología de la palabra planeta, la palabra “plata” se refiere al color plateado de la luna, que significa un estado de la sustancia intermedio entre el oro y la plata; en este caso la plata representa algo de peligro; todavía los elementos no se han transformado en oro, razón por la cual no se debe suspender el proceso. La plata o el color plateado es algo inconcluso. El nombre Platón también obedece a un juego de palabras, y no es que Platón haya utilizado este nombre o apodo para indicar que él era de cara redonda semejante a un platón, como quieren hacer creer algunos historiadores despistados, sino que él utilizó este nombre a fin de relacionarlo con la plata. Lo mismo ocurre con Platero, de “Platero y yo”.

 

     En la ciencia madre, los planetas Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno corresponden a la luna, representan a la luna en sus distintas “posiciones”; a su vez la luna es un componente sustancial.

 

     ¿Cómo iban a ubicar en el cosmos dichos objetos y detallarlos?; ¿se puede hacer eso sin   la tecnología?  Si alguien es capaz de ver detalladamente cualquiera de los planetas del sistema solar (exceptuando la Tierra, naturalmente), de verlo como se puede observar a través del primer telescopio que se inventó, que levante la mano. De ser así, que no necesitara telescopios para observar el sistema solar en toda su plenitud y con todos sus movimientos, tendría la vista más poderosa del mundo, una vista superior, con la cual también podría ver los microorganismos y podría montar laboratorios clínicos y observatorios espaciales donde no necesitaría equipos de alta tecnología pues para eso tendría sus ojos.

 

     “Se dice, mi querido Simmias, que si se mira esta Tierra desde un punto elevado, se parece a unos de esos balones de cuero cubierto de doce franjas de diferentes colores, de los cuales los que los pintores emplean apenas son reflejos, porque los colores de dicha Tierra son infinitamente más brillantes y más puros. Uno es un púrpura maravilloso, otro del color del oro; aquél de un blanco más brillante que el alabastro y la nieve, y así los demás colores, que son tantos y de tal belleza que los que aquí vemos no pueden serles comparados. Las mismas cavidades de esa Tierra llenas de aire y agua tienen matices diferentes de todos los que vemos, de manera que la Tierra presenta una infinidad de maravillosos matices admirablemente diversos. En esta Tierra tan perfecta, todo es de una perfección proporcionada a ella, los árboles, las flores y las frutas; las montañas y las piedras tienen un pulido y un brillo tales, que ni el de nuestras esmeraldas ni nuestros jaspes ni zafiros puede comparársele. No hay ni una sola piedra en aquella Tierra feliz que no sea infinitamente más bella que las nuestras y la causa de ella es que todas aquellas piedras preciosas son puras, que no están corroídas ni estropeadas, como las nuestras, por la acritud de las sales ni por la corrupción de los sedimentos que de allí descienden a nuestra Tierra inferior, donde se acumulan e infectan no sólo la tierra y las piedras, sino los animales y las plantas”,  “Fedón, o de la inmortalidad del alma”, Platón.

 

 

      En un comunicado  de la revista Tendencias 21, Tendencias Científicas, en la sección de Astronomía, en su versión  del 25 de septiembre de 2016, encontramos una de esas atrocidades de la ciencia, que nos obligan a expresarnos, pues un error de esta magnitud no puede pasar inadvertido. Esto es lo que aparece textualmente:Astrófisicos de EE.UU. plantean un nuevo enigma sobre la expansión del Universo: Por qué justo ahora el universo, que en realidad se expande con una aceleración cada vez mayor, se ve como si siempre hubiera estado expandiéndose de forma constante a una velocidad constante. Eso es así porque los primeros 9.000 millones de años estuvo contrayéndose debido al efecto de la gravedad. (……….)  Pero los dos valores no eran idénticos y los científicos se dieron cuenta muy rápidamente de una discrepancia importante: las estrellas más viejas eran mayores que el universo mismo. Se pusieron en marcha mejoras de las mediciones y los modelos para resolver esta contradicción, hasta 1998, cuando se descubrió la aceleración cósmica. Se demostró, de una sola vez, que el universo era en realidad mucho más viejo de lo que se pensaba, y, en particular, era más viejo que las estrellas más viejas. 

 

     Toda invención tiene un principio: la imaginación; así se han desarrollado las teorías científicas; no puede ser de otra manera; es la única; quien crea que puede inventar algo sin el uso de la imaginación, sufre trastornos cerebrales, algo le falla en el interior de su cabeza, su mente no produce pensamientos con objetividad, su capacidad mental se ha reducido y pone en peligro el futuro de la persona, ya que la mente es la que conduce al cuerpo, la que forma al individuo, su personalidad. 

 

     Es como si algo, una fuerza que está por encima del hombre, dentro y fuera del hombre, manejara los hilos, manejara al hombre, a tal punto, que una de sus determinaciones es hacerle creer al hombre que él dispone del libre albedrío, que no es manipulado.

 

     Una de estas demostraciones de manipulación la podemos apreciar en los “descubrimientos” de Max Karl Ernst Ludwig Planck  quien   formuló que la energía se radia en unidades pequeñas separadas llamadas cuantos. Se estaba refiriendo a la energía que se irradia a partir del núcleo atómico.

 

     Subrayamos la palabra “descubrimiento” a fin de mostrar su validez en este caso, pues se trata de algo que se descubrió en la mente por medio de la imaginación. No faltamos a la “verdad” cuando decimos que esta labor es semejante a la realizada por uno o varios  individuos que, en el plano físico, real, exploran un terreno en busca de un objeto. En el otro plano, los individuos equivalen a la imaginación proyectada por el sujeto, que en este caso resulta ser Max Karl Ernst Ludwig Planck.    

 

     Por donde quiera que uno busque, en cualquier revista dedicada a temas científicos relacionados con la mecánica cuántica, la relatividad y lo que está más allá de lo concebible, de lo que los sentidos no captan sino que resultan de ideas amañadas y de cálculos que se retoman de otros cálculos caprichosos, lo que uno encuentra son, las más veces,  propuestas disparadas,  a la topa tolondra.

 

    En “La Teoría del Todo”, Stephen w. Hawking escribe sobre los restos del ruido que produjo el Bin Bang: “De hecho, sabemos que la radiación debía de haber viajado hasta nosotros a través de la mayor parte del universo observable. Puesto que parece igual en diferentes direcciones, el universo también debía de ser igual en todas direcciones, al menos a gran escala. Ahora sabemos que, en cualquier dirección que miremos, este ruido nunca varía en más de una parte en diez mil. De modo que Penzias y Wilson habían tropezado sin proponérselo con una confirmación extraordinariamente precisa de la primera hipótesis de Friedmann.”  Tenemos entonces que este ruido es producto de la gran explosión o Big Bang, hace entre 13.000 y 14.000 millones de años. De ser así, que aún se escuche el ruido de la gran explosión o Big Bang, estaríamos frente a una de las propuestas más absurdas de la ciencia, la infinitud del ruido… o la permanencia casi eterna del ruido. Nos quieren hacer creer que estamos frente a un ruido que se mantiene viajando en el cosmos, rebotando entre galaxias, desde hace 14 mil millones de años. Si todo ruido se mantiene a través del tiempo, también podríamos escuchar las voces de los muertos de todos los tiempos. Si la ciencia continúa avanzando en sus “logros”, las voces de los muertos de hace miles de años podrían darnos muchas pistas.

 

    Nos referíamos a La navaja de Ockham a fin de aplicar esta sentencia a la dualidad luz-explosión. Una explosión es la liberación simultánea, repentina y por lo general, violenta de energía calórica, lumínica y sonora (…) Aquella primera luz imprimió en el cielo un retrato del universo en pañales cuyo eco aún hoy podemos detectar y que se conoce como radiación cósmica de fondo de microondas (...) La velocidad del sonido varía dependiendo del medio a través del cual viajen las ondas sonoras (…) Durante una tormenta eléctrica, el trueno se siente mucho después que el relámpago (…) El sonido viaja a través del aire pausadamente, a 343 m/s. 

 

    La primera luz ocasionada por el Big Bang y que la ciencia llama “radiación cósmica de fondo de microondas” se ha emparejado en velocidad con el ruido que produjo el Big Bang, por lo que esta luz viaja actualmente a una velocidad de 343 m/s, aproximadamente… (¿¿¿???). Según Stephen w. Hawking la luz emitida por el Big Bang era intensísima, que superaba a la luz emitida por las estrellas y por las supernovas. Por otro lado, el creador de la teoría de la relatividad afirma que la luz que nos llega de las estrellas más distantes es la luz que aún continúa viajando después de que dichas estrellas dejaran de existir. Según esta propuesta sin sentido, el cosmos está lleno de luces viajeras que no tienen ningún soporte o fuente de donde emanan, simplemente son porciones descomunales de luz viajando a la velocidad de la luz. También se habla de luces que aún no han llegado a nosotros. Pero ocurre que, de ser así, la luz del Bib Bang, que todavía se mantiene pues gracias a este descubrimiento les otorgaron el premio nobel de física a Arno Penzias y Robert Woodrow Wilson, opacaría la luz de las estrellas muertas. Tampoco se tuvo en cuenta, para “meter esta pata de cabra”, que el grueso de las galaxias, que funcionan como murallas, no permite el pase de la luz de otra galaxias más lejanas. Esto se debería tener en cuenta cuando se hable de estudios de estrellas a miles de años luz de distancia, pues su luz no tiene por donde pasar hasta nosotros. ¿O acaso la ciencia actual dispone de instrumentos por medio de los cuales se pueda observar lo que se halle detrás de las murallas conformadas por las estrellas situadas en primer término….?        

 

    Más o menos por esa época, dos físicos norteamericanos en la vecina Universidad de Princeton, Bob Dicke y Jim Peebles, se interesaban también en las microondas. Trabajaban en una sugerencia hecha por George Gamow, que había sido alumno de Alexander de Friedmann, según la cual el universo primitivo debería haber sido muy caliente y denso, con un brillo incandescente. Dicke y Peebles pensaban que aún deberíamos poder ver ese resplandor, porque la luz procedente de partes muy lejanas del universo primitivo estaría a punto de llegarnos ahora.”, “La teoría del Todo”, Stephen w. Hawking.

 

    Con esta afirmación de parte de Stephen w. Hawking podríamos pensar que él, de manera inocente, cree que la gran explosión ocurrió “lejos de aquí”, del sistema solar, de la vía Láctea. De haber sido cierto tal suceso, ¿quién puede afirmar que el centro del holocausto, de la explosión titánica, no ocurrió en esta parte donde nos encontramos? “Las supernovas (estrellas nuevas) producen destellos de luz intensísimos que pueden durar desde varias semanas a varios meses. Se caracterizan por un rápido aumento de la intensidad luminosa hasta alcanzar una magnitud absoluta  mayor que el resto de la galaxia. Posteriormente su brillo decrece de forma más o menos suave hasta desaparecer completamente.” ¿La radiación cósmica de fondo de microondas no será consecuencia de estas explosiones de las supernovas?

 

     Con tantos desajustes, lo más probable es que la idea del Big Bang o gran explosión se haya tomado de algunas ideas antiguas relacionadas con el fin del mundo, del mundo metafísico, donde se habla de tierra nueva y cielo nuevo: Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas”, Apocalipsis 21.

          

     “Los que comparten la idea de la expansión acelerada del universo, afirman  que nada existía antes del momento en que el universo era un punto infinitamente pequeño con densidad infinita. En esta partícula infinitamente pequeña se concentraba toda la materia, la energía, el espacio, el tiempo. Según esta propuesta, lo que motivó la explosión fue una fuerza inflacionaria desconocida. Sin embargo, pese a ser desconocida, se sugirió la existencia de una materia hipotética para llenar esa inconsistencia en la teoría del Big Bang; a esta materia imaginaria la llamaron materia oscura, ya que no aparece como fuerza actuante con ninguna de las fuerzas del núcleo, aunque piensan que se trata de la  fuerza gravitacional”,  “Las dudas sobre el Big Bang”, ARM.  (Continúa).

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