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Redacción
Jueves, 13 de octubre de 2016
A recer de les ventades

Al abrigo de los vientos

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Noticia clasificada en: Crítica literaria Poesía

La segunda edición del libro de poemas de Mercè Amat, A recer de les ventades [Al abrigo de los vientos], en gran medida nos muestra la calidad literaria de su contenido.

Al abrigo de los vientosPoemario dividido en tres partes, Deriva, Enmig de les petites coses y A recer de les ventades [Deriva, En medio de las pequeñas coses y Al abrigo de los vientos], en el que la voz poética nos explica el recorrido (o viaje interior e iniciático) de alguien que sabe luchar por superar un momento de infortunio y vive “ (…) l’entusiasme del cos i dels jocs / capgirant els ordres” [“ (...) el entusiasmo del cuerpo y de los juegos / invirtiendo los órdenes], para poder afirmar, más tarde, que “(…) hi ha propòsits esperant-nos en mosaics nous / fets de paraules nobles” [“(...) hay propósitos esperándonos en mosaicos nuevos / hechos de palabras nobles”]. En toda la obra, encontramos que el subtema del tempus fugit o del recuerdo es el que ofrece la materia al relato poético.

 

Un aspecto a tener en cuenta es que en este poemario queda patente la cultura académica de la autora (posee la licenciatura de Filosofía y la diplomatura de Ciencias Religiosas) que, uniéndose a una trayectoria vital íntima y plena, va relatando, con un amplio dominio de la lengua y con imágenes que muestran un hacer literario, sus experiencias de la vida.

 

Si en la primera parte del libro, Deriva, la filosofía existencialista, sobre todo la de la angustia provocada por la decepción (una referencia a Soren Kierkegaard), abre paso al recuerdo, y, por consiguiente, a la herida vital que se manifiesta no en el momento presente sino en un pasado que ya se ha cerrado, en toda la obra la memoria también nos remite, a pesar de ello, a un presente reflexivo en el cual la autora escribe:

 

                                  “S’han obert les finestres i les portes dels anys.

                                    I ara sé prou bé que ja no em ronda l’infortuni”.

 

[“Se han abierto las ventanas y las puertas de los años. / Y, ahora, sé muy bien que ya no me ronda el infortunio.”]

 

A partir de aquí, el pasado no será para el yo poético un tiempo mejor. Las imágenes irán desgranando unos sentimientos que no pretenden distorsionar la realidad, sino erigir la palabra como el instrumento preciso para dar con la medida justa del dolor en la distancia:

 

                                 “Hi va haver paraules no pronunciades.

                                   Llisquen pel fangar d’un subsòl inefable.

                                   Aquelles altres, erràtiques, que foren dites,

                                   violenten el silenci fent trencadissa:

                                      … dissonàncies … desdibuixades …

                                               … dissemblances … descapçalades …

                                                        … dissorts … descontruïdes …

 

                                   Vaguen enlaire, irreversibles!

                                   Desencisades”.

 

["Hubo palabras no pronunciadas. / Se deslizan por el fango de un subsuelo inefable. / Aquellas otras, erráticas, que fueron dichas, / violentan el silencio haciendo un estropicio; / ...disonancias...desdibujadas... / ...desemejanzas...descabezadas... / ...desgracias...desconstruidas... // Vagan hacia arriba, irreversibles! / Desencantadas."]

 

De este relato, destacamos dos aspectos: el rompimiento del verso y el uso de los prefijos “di/de”, como una muestra de negación de la fortuna, de la felicidad.

 

Aunque, a veces, el silencio es tan elocuente como las palabras, los gestos, la comunicación no verbal, como explícitan los versos: “No ens ha calgut dir massa paraules. / Prou n’hi va haver amb què deien els rostres (…) // (…) i ens mena a fer, sol·lícits un únic gest: / deixar-nos caure, inseparables.” (Arrel) [“No hemos necesitado decir demasiadas palabras. / Bastó con lo que los rostros expresaban / (...) y nos conducía a hacer, solícitos, un único gesto: / dejarnos caer, inseparables” (Raiz)]. Un lugar, un tiempo, un gesto, en los que la rebeldía sobrevuela la religión. Así, en el poema “Enutjós oblit” [Enojoso olvido], leemos:

 

                               “Hi ha un temps furtiu i sigil·lós que escapça

                                 el que té de genuïna tota creació. 

                                 Viperina llosa que arracona a l’abandó 

                                 el rés, el crit, el clam, les lletanies  

                                 com a noses que ja no tenen nom.”

 

[“Existe un tiempo furtivo y sigiloso que trunca / lo que tiene de genuina toda creación. / Viperina losa que arrincona en el abandono / el rezo, el grito,  el clamor, las letanías, / como escollos que ya no tienen nombre alguno.”]

 

Y aún, en el mismo poema y en el mismo sentido, la autora nos indica “(…) la nit que tot ho engola / (…) i mutila / (…) l’afany lloable de tants homes i dones / que, a les palpentes, proclamen la conquesta del sentit.” [“ (...) la noche que todo lo engulle / (...) y mutila / (...) el afán loable de tantos hombres y mujeres / que, a tientas, proclaman la conquista del sentido.].

 

Estos versos ya empiezan a nombrar, aunque discretamente, el sentido del retorno hacia una paz que aún no se encontró, y queda lejos, si vamos de la mano de un existencialismo primitivo y angustiado que solamente provoca la destrucción del mismo yo, como expresa con acierto el título del último poema “Nihilisme” [“Nihilismo”]. En éste, se muestra el conocimiento que tiene la autora de la filosofía de Friederic Nietzsche cuando escribe: “Res no deté, quan tot sembla desert / el que la pell escriu esperit endins / (…) mentre s’estén un vel d’horror / quan s’incendien / els guanys irrevocables de les vides.” [“Nada detiene, cuando todo parece desierto / lo que la piel inscribe espíritu adentro  / (...) mientras un velo de horror se extiende / cuando se incendian / los logros irrevocables de nuestras vidas.]. Estructuralmente, este poema preludia, en los últimos tres versos entre paréntesis, lo que será la segunda parte del poemario:

 

                                  “(Ens caldran immersions aprofundides      

                                    en la llacuna de l’absència i del dolor

                                    per poder foragitar tanta impostura.)”

 

[“(Nos harán falta inmersiones que ahonden / en la laguna de la ausencia y del dolor / para poder ahuyentar tanta impostura.)”]

 

En este preciso momento, es cuando el lector se da cuenta de que la primera parte del viaje iniciático ha llegado a su fin, porque ha quedado demostrada la enfermedad que el poeta sufre: la deriva. Y también, su remedio: la introspección.

 

La voz del poeta se introduce en el preludio de esas “ahondadas inmersiones” y, con ciertas prisas, nos indica que “I tanmateix, s’hi ha erigit una consciència que sap viure Enmig de les petites coses” [“Y, sin embargo, se ha erigido una conciencia que sabe vivir En medio de las pequeñas cosas”]. Pequeñas cosas que dan título a una segunda parte donde se adivina una clara influencia del poeta latín Horacio. La autora se deleita, aquí, en el día a día de una felicidad cotidiana, como nos muestran los primeros versos, para mí los más significativos y llenos de belleza, del primer poema: “Vivim enmig de les petites coses que conformen / sense fer massa soroll / (…) coses senzilles que conviuen / sota el mateix sostre amb posició d’espera còmplice (…) // La veu, el tacte (…) / Un bes (…) / (…) de certesa a contrallum i enmig del desig nu” [“Vivimos en medio de las pequeñas cosas que conforman / sin estruendo / (...) cosas sencillas que conviven / bajo el mismo techo con posición de espera cómplice (...). // La voz, el tacto (...) / Un beso (...) / (...) de certeza a contraluz y  en medio del desnudo deseo”]. Es, en el entorno próximo, en el hoy y, sobre todo, en el aprender a vivir -como lo explicita el título del segundo poema “Aprendre” [Aprender]-, donde la voz poética reemprende la vida para poder “(…) en bona mesura, ser feliç” (Infant) [“(…) en buena medida, ser feliz” (Infancia)]. Un reconocimiento de esta felicidad se encuentra en los paisajes que la autora conoce y ha hecho suyos: el de la Ribera del Ebro, los bosques del Vallès Oriental, la Rambla de la ciudad de Barcelona y, siguiendo el poema “Dansa” [Danza], el de la bella mar -de la Costa Brava- “(…) on recomença sempre” [“(...) donde se reinicia siempre”] la vida.

 

Pero para saber empezar es necesario saber perdonar.  El poema “Misericordia”, en el que la autora se sumerge de lleno en la tradición cristiana, nos dice:

 

                                 “(…) quan la consicència cau estossinada

                                   (…) l’aleteig dels difunts

                                   (…) la redimeix, amarant-la,

                                   amb veus de gràcia i llums de benedicció”.

 

[“(…) cuando la conciencia cae maltrecha / (…) el aleteo de los difuntos / la redime, abrazándola, / con voces de gracia y luces de bendición”.]

 

Con este motivo de plenitud, el poema “Sense estranyar-te” [Sin estrañarte] celebra que “(…) és tan viu el teu entusiasme quan no coneix / la definitiva derrota, es meravella / i compon / la millor de les poètiques, / que ens fa sentir com a casa de debò” [“(...) es tan vivo tu entusiasmo cuando no conoce / la definitiva derrota, se maravilla / y compone / la mejor de las poéticas, / que nos hace sentir verdaderamente como en casa”]. Un canto vitalista de raíces cristianas, en el cual el hogar íntimo de uno mismo, en comunión con los demás, es el cobijo, el resguardo.

 

En la tercera parte, A recer de les ventades [Al abrigo de los vientos], finaliza este viaje iniciático a través de la introspección.  El yo poético ahora sí ha encontrado la paz.  Un cambio de léxico determinante es la muestra: “És agradosa la cadencia / (…) de les ones (…) / El vent s’escampa / (…)” [“Es agradable la cadencia / (...) de las olas (...) / El viento amaina / (...)”]. También lo es la presencia de una naturaleza plácida, sin estridencias: “Lentament la pluja se’ns instal·la / a mitja tarda i sense por / damunt del bosc que sembla endormiscat i sense pressa / (…) mentre la tarda va allargant-se / com un estol de comprensió del tot indefugible.”(Expectació) [“Lentamente la lluvia se nos instala / sin miedo a media tarde / cubriendo el bosque que parece adormecido y no tiene prisa / (...) mientras la tarde se  alarga / como un vuelo de comprensión del todo inevitable.” (Expectación)].  Las imágenes de estos versos unen, en una atmósfera llena de armonía, la naturaleza y el estado de ánimo de la voz poética que nos ha acompañado durante todo el relato y que, ahora, se afirma vencedora, como muestra el poema “Despertar”: “La muntanya desperta d’una soledat tan fictícia / com quan les aigües llisquen, / de la mateixa manera que viuen les edats / disbauxades un ordre pretès i quiet” [“La montaña despierta de una soledad tan fictícia / como cuando las aguas se deslizan / de la misma manera que viven las edades / desdibujadas un orden requerido y quieto”].

 

En este nuevo estado vital, el poema “El caminar de la consciencia” [“El caminar de la conciencia”] nos acaba de situar, definitivamente, y

 

                                “Anem pressentint quin és l’últim camí

                                 que atorga nom a tot i, a la fi, ens allibera.”

 

[“Vamos presintiendo cuál es el último camino / que otorga nombre a todo y, por fin, nos libera.”]

 

El viaje existencial “A recer de les ventades” nos ofrece, al fin y al cabo, unas enseñanzas y la oportunidad de dar la bienvenida a aquella libertad que, tan sólo, pueden propiciar la paz interior -forjada en el tiempo y saboreada-, el hecho de haber relegado el cansancio y el hastío y haber intuido “(…) el paradís perdut a la consciència, / (…)” [“(...) el paraíso perdido en la conciencia / (...)”]. Los versos de “Cant primaveral” [“Canto primaveral”] conforman el dibujo de este nuevo orden.  Describen la naturaleza como un vergel -imagen del paraíso perdido bíblico, donde el yo se reconoce en medio de la voz de los poetas:

 

                                 “(…) hi ha un jardí distret entre els lilàs i les acàcies.

                                   La bellesa d’aquest cant s’hi cultiva per complaure’ns.

                                   ¿Sents el do dels poetes en la veu gentil dels rapsodes?” 

 

[“ (... hay un jardín distraído entre las lilas y las acacias. / La belleza de este canto se cultiva en él para complacernos. / ¿Oyes el don de los poetas en la voz gentil de los rapsodas?”]

 

Una clara referencia al poeta Joan Maragall en cuya obra “El conte Arnau” aparece este canto salvífico de pureza. Un canto poético a la belleza liberadora que es aún más patente en la composición “Veus de poema” [“Voces de poema”], en los versos: “I així, són també les veus de la paraula: / línies allargassades reversibles / que poblen el fons de l’ànima / i la relaten irrepetible.” [“Y así, son también las voces de la palabra: / líneas alargadas reversibles / que pueblan el fondo del alma / y la relatan irrepetible.”].

 

El poema “Ara” [“Ahora”], con el que la autora cierra la tercera parte y todo el poemario, concluye también el ciclo iniciático a través del recuerdo. En este último, todo se encamina hacia la felicidad y la tranquilidad del alma. Leemos:

 

                                 “Ara que han passat els anys

                                   i els llampecs del cos s’aquieten,

                                   (…) ara que la mirada no tanca cap porta

                                   a un passat que giravolta les veus amb qui enraona;

                                   (…) sàpigues amic,

                                   que hi ha propòsits esperant-nos en mosaics nous,

                                   fets de paraules nobles”.

 

[“Ahora que han transcurrido los años / y los estallidos del cuerpo se apaciguan, / (...) ahora que la mirada no cierra ninguna puerta / a un passado que voltea las voces con las que conversa / (...) debes saber, amigo mío, / que hay propósitos esperándonos en mosaicos nuevos, / hechos de palabras nobles.”]

 

Conclusión definitiva y esperanzada de un camino errático en el que la palabra, conducida por la voz poética que relata la vida, nos conduce al logro de un presente interior y sereno a Recer de les ventades.

 

ESTUDIO CRÍTICO por GLÒRIA CALAFELL.

Filóloga y escritora.

 

*Los versos en castellano han sido traducidos por la autora.


Sobre la autora

 

Mercè Amat Ballester.

 

Mercè Amat Ballester es profesora de Filosofía, diplomada en Ciencias Religiosas y poeta de Barcelona. Miembro de la Associación de Relataires en català, del Consejo Editorial de la Revista Digital Universitaria Creure i Saber del Colectivo de Profesores Cristianos, de la ONG Poesia en Acció i de la Coral Interreligiosa, Per la pau, de la UNESCO (AUDIR). Formo parte del grupo Art i Espiritualitat del Espai von Balthasar de la Delegación Pastoral Universitaria y colaboro como  poeta con el Centre Edith Stein de Barcelona. Miembro del grupo poético Marinada Poètica. Colaboro como autora y jurado de concursos literarios con la Revista Digital de literatura, art y cultura Lo Càntich.

 

Autora del libro de poemes A recer de les ventades (abril del 2015, Edicions Xandri), también de libros de Ética de Secundaria y de Filosofía de Bachillerato (Ed. Edebé). Varios poemas editados en libros de poesía de autoría colectiva: Paraula d’Espriu y Somnis Tricentenaris, de la Associación de Relataires, y en el libro solidario Versos y relatos con Rett de la Editorial Seleer. El poema El nostre amor recibió el accèsit de la Flor Natural en los Juegos Florales de Ciutat Vella de Barcelona, en junio del 2014;Poètica d’Enyor fué finalista en el VI Certamen Poético de la Associación Luz de Luna, en el año 2013; y el poema L’ànima i l’avenir fué finalista en el I Concurs Literari del Centre d’Estudis Humanistes Noesis de Barcelona, en el año 2012.

 

Participo en diversos recitales de poesía., Algunos son: "III Trobada poètica Escales que pugen al cel" (Tarragona, Mas de Barberans, octubre 2016), “Concentración Mundial de 100 mil Poetas por el cambio” (Barcelona, septiembre de 2015), “III Festival de Poesia des dels balcons” (Riba-roja - Tarragona-, julio del 2015), "Incitació al Poeticidi" (Reus - Tarragona-, en abril del 2015), Recital del grupo Marinada Poètica: “L’art al servei de l’autisme-Univers Agatha Autisme” (Barcelona, en junio del 2015), "I Recital de poesía" de la Associació Salou Calami (Salou -Tarragona-, en marzo del 2015), "I Recital , La dona té la paraula” (Barcelona, mayo del 2015), “I Recital Solidario Internacional” (Barcelona, diciembre del 2014), Recital “Trenquem el silenci”- Contra la violència de gènere (Barcelona, diciembre del 2014), “I Jam Poètica” y "II Jam Poètica" (Montblanc, noviembre de 2014 y 2015), etc.


A recer de les ventades [Al abrigo de los vientos]

de Mercè Amat Ballester.

Edicions Xandri, 2015, 63 pp. 


 

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