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José Manuel López García
Domingo, 18 de septiembre de 2016
racional, sistemático y crítico

¿Para qué sirve la Filosofía?

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La Filosofía se encuentra en las aulas y en la universidad, pero también está muy presente en la vida cotidiana. La curiosidad es uno de los puntos de partida de la actividad filosófica.

La actitud filosófica es la manifestación de la racionalidad de la inteligencia humana que hace que nos preguntemos acerca de multitud de cosas. Buscar el trasfondo de la realidad es una de las metas de la filosofía. Las preguntas o los planteamientos interrogativos son el inicio de todos los procedimientos filosóficos. Y la exploración de conceptos es otra de las grandes tareas filosóficas. Ya que  de la mismas clarificaciones conceptuales dependen en gran medida la utilidad de las cuestiones que se tratan a través de la reflexión crítica.

 

La filosofía puede caracterizarse como la madre de las ciencias, ya que es cierto que en la Antigüedad representó el surgir del conocimiento y con él de las ciencias.  La integración de las distintas ciencias es una tarea que ya desde hace más de dos mil años ha correspondido al saber filosófico.

 

Es evidente también que el surgimiento de la filosofía en Grecia hace unos 2.600 años  expresa el deseo de conocer o de saber. De todas formas, lo característico del conocer filosófico es que es racional, sistemático y crítico. También es verdad que en los presocráticos la mezcla entre el mito y el logos está presente y el desarrollo de una actitud más plenamente racional se va afianzando de un modo lento pero constante con el transcurrir de los siglos. Ya que el pensamiento prerracional de los mitos y la magia está muy presente en la Grecia antigua. Los mitos son tradicionales y acríticos son la manifestación de un pensamiento mágico y religioso. No son objeto de críticas ni de cambios.

 

Frente al mito surge la filosofía en el siglo VI a. C., como un saber diferente al mitológico, ya que se pretende explicar la naturaleza y la realidad desde una perspectiva basada en razones  y también en argumentos.

 

Además se tiene muy en consideración lo que se puede observar. Los sentidos captan o aprehenden el mundo y esto también es fundamental para la filosofía, Y la posible mejora de las explicaciones ya existentes, en función de nuevos datos o de nuevas teorías es algo decisivo también.

 

Conviene destacar o poner de relieve que  según Cornford no todo en el mito es arbitrario o irracional. De hecho, no existe una barrera absoluta e infranqueable entre el mito y el logos. El logos es la actividad racional y discursiva y dialógica. Si bien puede afirmarse que el mito y el logos son dos modos complementarios de conocimiento, aunque ciertamente el más completo y coherente es el pensamiento racional. Y la capacidad crítica, a mi juicio, es la más importante porque de la misma se infiere que nada puede ser aceptado sin un examen basado en razones y en argumentos.


 

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