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Gonçal López Nadal
Miércoles, 3 de agosto de 2016
De rojo carmín

India, 2016

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Noticia clasificada en: Cuento Narrativa

El exordio  reviste tinos de agresividad. Previamente, la música trepidante del momento ha sacado a bailar una multitud de mujeres, festejando felizmente el evento. Y así cada tarde, a las cinco en punto, hora lorquiana y británica al mismo tiempo.

India, 2016

 

Barath

Tarde del primer domingo de primavera en el paso fronterizo indio paquistaní, lado oriental, desde Wagah o Attari, más ceca de Lahore que de Amritsar. Miles de peregrinos de los estados nórdicos acuden en hilera  a ocupar los escasos asientos reservados, frente a la grada exclusiva  de los MP (em pis, entiéndase, diputados en el Lok Sabbah). Hace rato que el vocero, en el lado india, siguiendo las consignas oficiales, ha iniciado su proclama, llamando a gritos a invocar el espíritu  nacional imperante hoy en India.


Hindustan!!!! Exhorta el joven bollywoodiense, todo de blanco, como los iniciados en la santería en Cuba.


Barath!! Responde enfebrecido un gentío multicolor, en cuyas mejillas luce el verde y azafrán de su bandera.


El exordio  reviste tinos de agresividad. Previamente, la música trepidante del momento ha sacado a bailar una multitud de mujeres, festejando felizmente el evento. Y así cada tarde, a las cinco en punto, hora lorquiana y británica al mismo tiempo.

 

Del otro costado, imposible de atisbar con precisión desde el recóndito rincón del graderío del que observas, resalta un retrato gigantesco  de Mohamed Ali Jinah quien  parece divertirse con el reto a un mundo del que su partición dejó inviable el reencuentro. Sencillamente, nadie lo quiere. ¡Qué lejos quedan los Gandhis y Nehrus! . ¡Qué India la de este día!

 

India, 2016
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En el bar el Ritz Plaza, un destartalado hotel engañosamente anunciado en Internet como una ganga de cuatro estrellas, el griterío es infernal. Los televidentes aclaman en punjabi, el buen juego de India en el partido  de criquet  frente  a Australia. El espectáculo es imaginable. Cánticos profanos, propios de las barras bravas argentinas en los partidos del mundial  de fútbol. Es la misma imagen que la contemplada al inicio de la caída de la tarde, reflejada ahora en su costado mas lúdico. Acaba el match. Los feligreses marchan orgullosos dejando la cantina más solitaria  que Fonseca.




P.s.  Jordi Joan Baños te escribe: a media hora en coche desde Lahore, atentado en un parque al atardecer. 70 muertes y 200 heridos, la mayoría niños y madres.

Armritsar. Marzo 20167

 

De rojo carmín, con su pintalabios de ámbar y  tono lapislázuli

 

De rojo carmín, con su pintalabios de ámbar y  tono lapislázuli

(cuento)

 

De rojo carmín, con su pintalabios de ámbar y  tonos lapislázuli, Mónika Krishna dibuja un diminuto corazón en el espejo de fastos dorados que se apoya en  su tocador. Su balcón da a la Indian Gate, con el mar a fondo. Ocupa la suite VIP del Thaj Mahal Hotel, el mismo que había acogido a los virreyes británicos cuando, desde el fin de la revuelta de los cipayos,  habían  arribado a su colonia más preciada, la joya de la corona,  el Rush. A sus espaldas, de una macrotelevisión, clavada en la pared, se siente el fino cántico  que en hindostani narra sin parar  la vida de unos jóvenes enamorados que se buscan en los laberintos de Delhi, se revuelcan en la playa de Puri y se aman en los rehabilitados havelis del Rajasthan.  De sus ojos, grandes negros azabache, se deslizan tenues lágrimas que al concentrar la mirada en el corazoncito lo van diluyendo hasta aparecer la figura, chamuscada y deshecha, de la muchachita dalit que, con una criatura en su brazo izquierdo le brinda un ramillete de rosas al tiempo que golpea con suavidad  la ventanilla del Ambassador blanco que transporta a Shrenya Mallik en su  retorno a los estudios cinematográficos de Mumbai. En su repentino traslado, apenas ha podido retener su neceser en el que nunca faltan las cajitas de polvo de arroz, el lipstick encarnado y una gorrita de ducha; del dentífrico se despreocupaba dado que suele esquilmarlo de los lujosos cuartos de baño al igual que los jabones de lemon grass e incluso el gel de baño. Con su salvar kamizze de verde pistacho mantiene su mirada en la imagen de la chiquilla a la que había mirado mientras el chofer rompía  el atasco y se colaba entre un enjambre de autorickshaw, un autobús amarillento y una carretón con troncos de caña, hacia el dintel del más suntuoso e histórico hotel del país.

 

India, 2016

 

Junto a sus cosméticos,  inusualmente escasos, sobre el  lecho de la habitación, Shrenya ha dejado una cuaderno de tapas azafranadas. En su primera página se lee: <Mi otro yo> y, a pie, de página, <a Chacha Rashid>. Pasada la hoja, en un castellano impecable, ha escrito:
 

"Cuentan las hadas que la vida juguetea y juguetea. Así me sucede desde hace tres años y medio cuando un compañero de la calle de mi familia y vecino de nuestra casita en ese conjunto de barracas cercano a la universidad Jamia Milia se me acercó, me tomó la mano derecha, y mirándome fijamente a los ojos, me espetó: <pronto, quizás demasiado, te veremos en la televisión. Cantas como los ruiseñores y de tus ojos salen rayos de felicidad. Recuérdalo bien>. En la misma noche, apareció en nuestro habitáculo mi tío Amar, hermano de mi padre. Mientras tragaban unos chapatis y el dal que preparaba mi madre, le conté lo que me había dicho su amigo Vikash . Me escuchó, quedó en silencio durante un tiempo largo; lo sé porque solo se oía el llanto de mi hermano Narendra. Saltó del suelo y girando la cabeza hacia mi padre le susurró. <Sí. Tiene razón. Mañana vendo la bicicleta y todo lo que guardo en la casa. Nos vamos a Hyderabad. Tengo un conocido que sirve te junto a los Telegu Studio>. En apenas seis meses, tras recorrer los platós de Andra. Pradesh y Tamil Nadu, hastiada de escuchar <tiene la cara de ángel. Entona muy dulce>  recibí un correo de un tal Sanjay. Sus palabras me dejaron helada. <Hemos estudiado sus características y tras consultar con nuestros asesores en el sur, especialmente los de la  directora de casting de nuestra productora en Chennay, Mira Bosse, le invitamos a que se traslada a Mumbay para hacerle una entrevista en nuestros estudios. Por favor, confírmenos su disponibilidad para desplazarse y concretar día y hora de nuestro encuentro>.

 

India, 2016

 

Una melodía del momento, algo como un rap extrañamente  alegre, despierta a Shrenya. Al levantarse observa que bajo la puerta hay un periódico. No se arredra y lo toma. A primera página lee: <Después de su exitosa gira por Sudáfrica y Madagascar, nuestra Monika Krishna reinicia su rodaje en Bollywood.  Más información en página 6>. Shrenya lo mrta con desgana, sin sonreír. No puede olvidar los ojos de la niña, sus flores, su bebito.

 

Ambassador Hotel

Sujan Singh Park. New Delhi. Abril 2016. 

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