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José Manuel López García
Jueves, 7 de julio de 2016
pensar la realidad

Realismo de Leonardo Polo y de Zubiri

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Ante el fallecimiento del filósofo Leonardo Polo, murió en 2013 a los 87 años, es de justicia elogiar sus inmensos méritos y sus grandes aportaciones a la filosofía, así como su magisterio durante muchos años como gran profesor universitario.

Evidentemente, es cierto que  el realismo que proponen, tanto Zubiri como Leonardo Polo, tiene algunos aspectos que son similares, aunque con muchos matices como es lógico y entendible.

 

Concretamente, como escribe Rafael Corazón analizando la filosofía poliana: «La tesis de Polo, es que, sin abandonar el límite mental, se puede «pensar» la realidad y, desde ahí, hacer «teorías» o hipótesis sobre ella, pero no se la puede «conocer». Dicho de un modo drástico, aunque serían precisas muchas matizaciones, la filosofía clásica y medieval está planteada del mismo modo que la ciencia moderna: mediante hipótesis; y ello no por un desacierto o un error, sino porque el pensar objetivo piensa de esa manera. Existen «teorías» más perfectas que otras, y las hay también erróneas, pero no por acertadas dejan de ser teorías. ¿Cabe abandonar las teorías y acceder a la realidad? Polo cree que sí, y que de este modo es posible proseguir el realismo y, en concreto, el tomismo.

 

Zubiri considero que afirma un realismo, que no sigue la senda del tomismo, porque está fundamentado en nuevas elaboraciones y categorizaciones, que pretenden describir la estructura de lo real y su dinamismo en todos los órdenes. También Leonardo Polo critica ciertas cuestiones del tomismo que le parece que no están bien interpretadas. Por ejemplo, escribe Corazón González expresando el planteamiento poliano: «El ser veritativo no es el ser real. El tomismo habla, para referirse al objeto pensado, de idea o especie, intencional y, por tanto, no real. Por eso, «pretender que la suposición significa realidad, o ficción de realidad equivale a interpretar la suposición como una nota y a admitir que el objeto está constituido por el pensar; esto es idealismo, o voluntarismo, doctrinas para las que el objeto es un efecto. Pero, si el objeto no es efecto, no cabe plantear la cuestión de su realidad. No: el objeto está favorecido por el pensarlo, siendo la suposición exclusivamente ese favor; el favor preciso para que haya ‘objeto’».

 

Dicho de otro modo: el conocimiento no puede entenderse como causación: el objeto no es causado ni por la realidad ni por el intelecto; hablar de causa eficiente, causa formal o causa final, en el conocimiento intelectual, no tiene sentido, porque el objeto no es constituido o construido». A mi juicio, esta argumentación de Leonardo Polo es armonizable, con los desarrollos y elaboraciones de Zubiri sobre estas cuestiones del realismo, y el conocimiento de las cosas. Puesto que el conocer humano parte de la existencia del objeto, y no de la suposición de la misma.

 

Ciertamente, Leonardo Polo elaboró una antropología, o una investigación sobre el hombre que es transcendental, pero no en el mismo sentido de Zubiri.

 

Polo considera lo transcendental como transcategorial, como algo que supera las categorías de la realidad. En este sentido, es indudable que la actitud zubiriana es diferente, entiende lo transcendental como formalidad de realidad o carácter de lo real. Como escribe Corazón González comentando a Polo: «Según el esquema de las categorías, todo lo que no es sustancia es accidente, y no cabe que algo quede excluido de esta clasificación; siendo los modos supremos de ser, las categorías abarcan toda la realidad; sólo lo trascendental -lo transcategorial- queda al margen de ellas por situarse por encima. Ahora bien, como ente, según Aristóteles, se dice propiamente de la sustancia, no queda claro si esta es también trascendental o no».

 

Considero que el planteamiento de la transcendentalidad zubiriano sobrepasa estas imprecisiones, y clarifica, de un modo completo, lo que es la transcendencia de lo real, y su significación para el ser humano. Existe una similitud entre ambos filósofos respecto a que la persona está abierta a la realidad a través de la aprehensión y del conocimiento.

 

También es común la relevancia que conceden, a la presencia de lo real o de las cosas reales, como el auténtico objeto al que ha de aplicarse el intelecto. En todo caso, estimo que lo decisivo es la atendencia a las cosas reales, que es uno de los principios fundamentales de la metafísica intramundana zubiriana. Algo fundamental.

 

Xavier Zubiri

 

Otro aspecto más en el que, a mi juicio, existe una similitud entre los planteamientos de Zubiri y Polo es en el relacionado con la descripción del objeto pensado, y su mismidad como tal. Como escribe Corazón González: «Al describir el objeto pensado Polo insiste en que en él no hay un «dentro», que no es posible profundizar en su conocimiento puesto que se conoce ya. Por eso dice de él que es mismidad, porque no cabe conocerlo «en sí», al margen de su «contenido» el objeto es lo mismo que el objeto. La objetualidad del objeto es la unicidad».

 

Una argumentación similar es elaborada por Zubiri en su metafísica y también está presente desde el principio de su actividad filosófica.

 

Respecto a la cuestión de lo transcendental, existen ciertos aspectos semejantes en el enfoque metafísico del mismo entre Polo y Zubiri. La crítica a la logificación del ente y a la entificación de la realidad por Zubiri está en una línea similar a lo planteado por Polo.

 

El reconocimiento de la intelección y la verdad como transcendentales en la filosofía poliana, es coincidente, a mi juicio, con lo afirmado por Zubiri en su metafísica y noología, en el sentido de ser actos dirigidos o proyectados a la realidad, sin mediaciones conceptuales innecesarias, son actualizaciones de lo real. Además, el nexo entre la transcendentalidad y la realidad es reconocido explícitamente por Leonardo Polo, lo que le acerca al planteamiento zubiriano sobre lo transcendental.

 

Como escribe Corazón González comentando a Polo: «No se puede decir que el concepto de ente es trascendental y, al mismo tiempo, afirmar que el ser y la verdad solo se conocen en el juicio: la transcendentalidad del concepto queda en entredicho si con él no se conoce la realidad.

 

Hay más dificultades en la doctrina tradicional, porque «trascendental significa de entrada transcategorial, pero transcategorial no equivale a universalísimo, porque la superioridad de los trascendentales respecto de los géneros supremos, no puede entenderse como, lo máximamente universal, sin incurrir en cierta inercia teórica.

 

Por otra parte, los trascendentales son también superiores a la esencia (y no solo a las categorías)». La distinción entre los diversos actos de ser es más acorde con la trascendentalidad de estos y, además, los jerarquiza». Ciertamente, lo fundamental, es la afirmación de la vinculación de lo transcendental con el conocimiento de la realidad. Si bien en Zubiri la transcendentalidad posee una significación más esencial como formalidad de lo real, y no como saber concreto de las cosas de la realidad. Esto último parece ser el enfoque poliano, que considero insuficiente porque sería una especie de reificación empiricista de lo transcendental.

 

Estimo más acertada la orientación zubiriana acerca de esta cuestión, porque, además, supera las clasificaciones escolásticas de los transcendentales, e inicia un nuevo desarrollo metafísico fundamentado en la aprehensión sentiente y el de suyo, así como en la formalidad de realidad.



 

 

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