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Antonio José Gil Padilla
Lunes, 11 de enero de 2016
El IBEX35 se lo piensa

¿MOMENTOS DE INCERTIDUMBRE?

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Podemos, grupo político, encarna ese descontento, y ha irrumpido en el panorama político con una evidente tendencia ascendente de cara al futuro, a la par que ese deseo de cambio sigue creciendo, a pesar de la manipulación y la intoxicación a la que nos someten día tras día.

Bajo la premisa de hacer todo lo posible para que la política esté al servicio del poder económico, parece que nuestro país pasa ahora por unos momentos de incertidumbre, o eso es lo que nos muestran los medios de comunicación, en los que se enfrentan las estrategias a llevar a cabo para seguir igual con el sentimiento generalizado de cambio, por el hastío de un modelo agotado.

 

Podemos, grupo político, encarna ese descontento, y ha irrumpido en el panorama político con una evidente tendencia ascendente de cara al futuro, a la par que ese deseo de cambio sigue creciendo, a pesar de la manipulación y la intoxicación a la que nos someten día tras día.

 

Lo que tiene eso de que el sistema establezca la democracia como estrategia tiene sus consecuencias, y, de vez en cuando, el control se les va de las manos, y aparecen acontecimientos no esperados que perturban la buena marcha de lo que se desea desde el poder. Así, después de las últimas elecciones generales se ha producido una nueva situación que está dando algún que otro quebradero de cabeza a los que mandan.

 

Por si eso fuera poco, la situación catalana añade más leña al fuego. A última hora parece que el pacto de la derecha nacionalista con los “anticapitalistas” da rienda suelta a lo que ellos mismos llaman “el proceso”, pero esto que en apariencia se muestra como una definitiva mayoría parlamentaria para investir a un nuevo Presidente, genera un conflicto a nivel de todo el Estado con un final incierto.

 

En el ámbito estatal, todas las miradas están puestas ahora en el PSOE, aunque, como sabemos, la fuerza que ha obtenido más votos es el PP y, en consecuencia, es la organización política encargada de buscar alguna forma de gobierno, bien con acuerdos puntuales, bien con pactos para toda la legislatura. Las presiones a las que están siendo sometidos los actuales dirigentes de los socialistas, y particularmente su Secretario General, son enormes, sin que, a estas alturas, podamos pronosticar, los ciudadanos de a pié, si serán soportables.

 

En previsión de lo que pudiera ocurrir más adelante, ya en el verano de 2014, es elegido Pedro Sánchez, contra todo pronóstico, como Secretario General de los socialistas, con el apoyo de la Banca y el beneplácito del empresariado del IBEX35. Poco más adelante, en el otoño, se inicia una operación para convencer a la ciudadanía de que la solución política futura pasaría por el pacto PP-PSOE, poniendo como referencia la situación alemana. El exdirigente F. González se convirtió, entonces, en pieza clave para promocionar la posible operación.

 

Pero, rompiendo con el guión, los socialistas emprenden un camino diferente al marcado, planteando una estrategia de enfrentamiento al PP, presentándose a las generales con un marcado espíritu triunfalista, apostando por el éxito, con presupuestos de marcada tendencia izquierdista, por el temor  a que Podemos capitalizase el desencanto de amplios sectores que se ubican ideológicamente en la izquierda. Viendo esta propensión, y el previsible fracaso del posible citado pacto, los de arriba deciden buscar otras alternativas. El IBEX35 se lo piensa, y busca un recambio. Aparece en escena Ciudadanos, un nuevo partido que nace en Cataluña con el objetivo de conseguir el apoyo de los no nacionalistas. Un grupo ubicado ideológicamente en la derecha (casi extrema), pero que se autoubica en ese inexistente centro político, engañando a todos aquellos ignorantes o ingenuos que se consideran políticamente moderados.

 

Ya por el otoño de 2015, consolidada Ciudadanos como fuerza política de ámbito estatal, se abandonó definitivamente la idea del pacto PP-PSOE y, en consecuencia, se decidió un cambio de táctica, en la idea de que PP más Ciudadanos fuera suficiente para dar continuidad a la legislatura que ha finalizado.

 

Sin embargo, los resultados del 20 de diciembre sorprenden, dando lugar a una situación inédita, de manera que, frente al fracaso de la “operación Ciudadanos”, la única forma de que el PP siga gobernando pasa por la abstención de los socialistas en la sesión de investidura, que muy pronto tendrá lugar. Vuelve de nuevo la anterior estrategia de pacto PP-PSOE. Pero P. Sánchez, y sus más cercanos colaboradores, niegan, de forma reiterada, su apoyo al PP, intentando dar un giro a la izquierda, a través de un acuerdo con Podemos y algún otro grupo minoritario. Sin embargo, los dirigentes autonómicos socialistas se han lanzado a tumba abierta contra el propósito de su actual Secretario General. Críticas cargadas de cinismo ya que algunos de ellos, la mayoría, gobiernan en sus respectivas comunidades gracias al apoyo de Podemos.

 

En resumen, todo hacía pensar en septiembre de 2014, como hemos señalado, que el futuro político apuntaba hacia la formación de un pacto de las, por entonces, dos únicas formaciones mayoritarias. Pero observando la impopularidad de la medida, el PSOE no veía con buenos ojos la propuesta.  Con cierta urgencia, el poder real cambió de táctica y encumbró a Ciudadanos. Pero tampoco le han salido las cuentas tal como estaban previstas. Por eso, a forma de círculo vicioso, se fija la atención de nuevo en los socialistas, haciéndoles responsables, para mayor presión, de la posible inestabilidad si no se abstienen para que siga Rajoy.

 

El pulso está echado, se lo están echando, propios y extraños, a Sánchez que se resiste contra viento y marea a cumplir con los objetivos del Establishment. Si finalmente flojea y se rinde, habrán ganado los de siempre, pero nadie puede aventurar, si esto ocurre, cuál podría ser el futuro del PSOE. Lo que dicta la razón, en función de los resultados del 20D y del sentir mayoritario, es constituir un frente de izquierdas para el cambio, al menos formal, y mandar a la oposición a aquellos que tanto daño han infringido a las clases menos favorecidas. Pero todo está en el aire, la incertidumbre está presente como en tantos otros momentos de nuestra historia. ¿O, tal vez, pequemos de ingenuidad, y todo esté organizado y bien organizado?


 

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