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José Manuel López García
Lunes, 20 de marzo de 2017
La existencia de la esclavitud era para Aristóteles algo natural

Política aristotélica

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Aunque el gobierno de los mejores ciudadanos es lo más deseable y a la vez lo más prudente no deja de reconocer que la participación de los ciudadanos en la actividad política es ventajoso desde una perspectiva teórica y también pragmática.

La teoría política de Aristóteles considera que el bien  común es lo que debe buscar la tarea de gobierno. Por tanto, los gobernantes en todos los diferentes regímenes políticos deben propiciar con sus decisiones el bienestar general. En caso contrario los gobiernos se corrompen y degeneran.

 

La monarquía, la aristocracia y la timocracia o democracia censitaria son las formas de gobierno que analiza el Estagirita en su libro Política. Sabe que en la realidad política se producen toda clase de combinaciones  entre  los diversos regímenes posibles, resultado de diversas combinaciones en la estructura de las polis o de las ciudades estados.

 

De todos modos, Aristóteles estima que las decisiones que se toman por mayoría son las más adecuadas, ya que son la expresión del interés común, y recogen una diversidad de planteamientos, lo que puede producir una mejor y más prudente, sólida y consistente acción de gobierno.  Ya que escribe en su obra Política: “En efecto, los más, cada uno de los cuales es un hombre  incualificado, pueden ser, sin embargo, reunidos, mejores que aquellos, no individualmente, sino en conjunto, lo mismo que los banquetes para los que contribuyen muchos son superiores a los costeados por uno solo”. En efecto, las ideas y planteamientos políticos  de un ciudadano aislado pueden no ser los más idóneos para una polis. En cambio de la confrontación y el debate democrático  pueden salir consensos y acuerdos más beneficiosos para la colectividad.

 

Como se sabe, según Aristóteles el hombre es un animal político o social. Porque pertenece a su polis, y se desarrolla como persona y ciudadano en la misma. Su naturaleza gregaria como especie es algo característico e indudable, y no es necesario basarse en una observación minuciosa para darse cuenta de la misma.

 

Algo en lo que, quizás, no se ha insistido mucho es en que Aristóteles, al igual que su maestro Platón, piensa que la principal unidad política es la polis o ciudad estado, precisamente porque los ciudadanos pueden conocerse al no ser un número excesivo. Si bien es cierto que,  en tiempos de Aristóteles, el crecimiento en población de Atenas, ya dificultaba o imposibilitaba de facto esta  pretensión. A diferencia de Platón que creía en la implantación de una sociedad o un estado perfecto, Aristóteles, en cambio, con sus análisis de las Constituciones de su época pensaba que lo mejor era buscar regímenes políticos rectos y democráticos.

 

Para Aristóteles la mesocracia o la república mixta es la expresión de la clase media. Como escribe Jesús Conill: “Aristóteles se muestra  completamente pragmático a la hora de discutir las formas de gobierno”. Y es natural y lógico que la actitud filosófica aristotélica fuera así, si se considera que es un hombre de ciencia, y se dedica a la observación de la realidad y la naturaleza, y a su comprensión, análisis y clasificación, además de ser un gran filósofo.

 

El problema de la corrupción política está presente en las escritos y reflexiones de Aristóteles, ya que escribe respecto a la búsqueda del bien de los regímenes políticos:” Los que sólo tienen en cuenta el de los gobernantes son defectuosos y todos ellos desviaciones de los regímenes rectos, pues son despóticos y la ciudad es una comunidad de hombres libres”.

 

Se puede decir que afirma que lo mejor es un régimen de democracia moderada, al menos en teoría. Y aunque el gobierno de los mejores ciudadanos es lo más deseable y a la vez lo más prudente no deja de reconocer que la participación de los ciudadanos en la actividad política es ventajoso desde una perspectiva teórica y también pragmática.

 

En lo relativo a la educación superior de los ciudadanos no podemos saber con exactitud  lo planteado por Aristóteles, puesto que no se han conservado las secciones que trataban de la educación científica y filosófica, porque se han perdido.

 

De todas formas es evidente que la bondad moral de los ciudadanos es una de las condiciones esenciales de la estabilidad de cualquier estado. Y viceversa, si la organización del Estado es coherente, armoniosa y equilibrada, y su sistema educativo es racional y ético transformará  a sus habitantes en buenos.

 

Ni Aristóteles ni Platón estaban  de acuerdo con el imperialismo talosocrático ateniense.  En cambio Alejando Magno a diferencia de su maestro Aristóteles si poseía una concepción imperialista del poder y un indudable cosmopolitismo. De todas maneras, su relación con los macedonios era sólida y constructiva.

 

Ciertamente, las polis grandes podían favorecer la disensión en los ciudadanos, por el afán de enriquecerse, tal como piensa Aristóteles. La amistad no puede reinar en estas ciudades estado, en las que los ciudadanos no se conocen, lo que supone un aumento de los conflictos sociales, políticos y económicos. Al Estado le corresponde corregir las desigualdades, y profundizar en la isonomía o igualdad de derechos civiles y políticos en la democracia.

 

En lo relativo a la moral para Aristóteles está profundamente integrada en la realidad social y política de la polis. Porque el ser humano adquiere su verdad o su esencia por la pertenencia a la ciudad estado. El tratado La Política de Aristóteles fue escrito, en sus diversas partes, a lo largo de un extenso periodo de tiempo, algo entendible y  también señalado por Jaeger, si se considera la extensa producción escrita de este gran pensador, en varios campos del conocimiento y de la ciencia.

 

La existencia de la esclavitud era para Aristóteles algo natural. Y esto desde un enfoque moderno es algo aberrante y rechazable, en su época no se concebía la necesidad de  que desapareciera. Aunque es necesario considerar que, en esta cuestión y en otras, era un genuino griego, y la aceptación del esclavismo es lo característico de la mentalidad helena de su tiempo.


 

 

 

 

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