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Redacción
Lunes, 28 de septiembre de 2015
Poeta de la tierra

Efraín Barquero

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Noticia clasificada en: Poesía

Efraín Barquero habla casi en silencio; con una humildad llena de sabiduría. Sus palabras, siempre justas y concisas, parecen un sorda reverberación de los elementos naturales

Efraín Barquero

 

Esta breve conversación se ha mantenido durante el mes de setiembre y finaliza, como un presagio, el mismo día que un doloroso terremoto sacude su país.

 

¿Por qué un seudónimo?

 

Porque quise parecerme más a mí mismo, y me llamé Efraín Barquero, y no Sergio Efraín Barahona Jofré.

 

En la La Gaceta de Chile usted entra en contacto con Neruda que posteriormente prologa su obra La piedra del pueblo ¿cómo fue su relación con el Premio Nobel

 

Mi relación con Neruda fue casi familiar. Nos quería mucho; con mi compañera, era muy bondadoso, firmaba sus libros que me obsequiaba con "tu tío Pablo”. Disfruté mucho de su compañía y aprendí algunos secretos de la poesía a pesar que no era muy teórico. Aprendí en silencio. Me decía que antes de escribir un poema hay que hacerlo con la mente en blanco, como se dice, para que el resultado fuera fresco, espontáneo. Una vez, estando yo solo con él y su esposa en Isla Negra, muy temprano y mientras yo me paseaba, de repente Neruda, quien escribía a esa hora, me pide que lo acompañe porque tiene que hacer una diligencia. Caminamos un rato. Me doy cuenta que no hay tal diligencia. Volvemos. Pablo se encierra de nuevo. Al rato aparece muy contento. Yo me explico el resto. El se había empantanado en algo que escribía. Había salido conmigo para poner su mente en "blanco" como yo digo, en una especie de práctica zen. Yo lo digo con mucha nostalgia, me alejé de su casa para ser yo mismo preferí ser modestamente Efraín Barquero, pero nunca he desconocido su gran valor en la poesía española y mundial.

 

Me gustaría que habláramos un poco de su infancia, Don Efraín. ¿Cómo transcurre la misma y de qué manera ha marcado su poesía?

 

Mi infancia es de origen campesino. En mi familia mis tíos labraban la tierra y mi abuelo era apicultor. Yo nací en Piedra Blanca pero mi padre pronto emigró a la ciudad de Teno, pueblo cercano a Curicó. Mi padre, a quien yo amaba mucho, es uno de los grandes dramas que marcan mi infancia y mi primera juventud. El se dedica al comercio porque no teníamos medios para ir a la universidad en Santiago. Siendo un intelectual en potencia, ya que ha aprendido por correspondencia inglés, francés, altas matemáticas, tiene que dedicarse al negocio donde le va muy mal. Su final es muy triste y hay dos libros míos sobre eso: El Regreso y Arte de Vida. Yo nací en un medio donde no había ningún libro, sólo el gran libro de la naturaleza, lo que no es poco. Mi infancia no es eglógica, sino que está marcada por el gran misterio de la semilla y de la miel. Y en cuanto a los valores humanos y espirituales, creo que todos o casi todos vienen de la crianza campesina. Hay más sobre esto pero eso está en los libros mencionados.

 

EL REGRESO

“Al fondo, y como sentado a la cabecera de

una larga mesa, mi padre me pide que le

derrame agua entre las manos.

Agua recién sacada de la noria, con mis

rodillas apoyadas en la tierra y mi cuerpo

inclinado en la boca del pozo.

Oscuro líquido que se va aclarando

al llegar en mi pesado blade.

Agua ausente y fría que, de una vez impregnados

el rostro y las manos de mi padre, vuelve a su

insondable vida de las profundidades”.

 

Su condena al 11 de setiembre provoca un largo exilio, ciertamente esta circunstancia debe de influir en la obra de un poeta pero la decepción por su país se alarga, no sé si puedo afirmar, hasta hoy; ¿qué pasa con Chile?  Sus raíces en Francia ya son de tipo familiar pero ¿terminará el poeta retornando de manera definitiva a las tierras que le vieron nacer? (Ahora sus ojos se iluminan de manera especial)

 

He vuelto a mi país, Chile, definitivamente, después de tantos años de exilio y ausencia. (Me contesta con rotundidad, entiendo que, sobre este tema, quiere dejar las cosas zanjadas)

 

El Extremo Oriente, en concreto China, y la obra de Barquero.

Por una suerte de afinidad misteriosa viaje a China para encontrarme con la primera tierra, con el primer sembrador, con la primera semilla, pero algo impresionante encontré: que la tierra había muerto y sólo existían sus huesos. He aquí la semilla de mi libro El viento de los reinos. Los chinos, como los legendarios campesinos, la hacen renacer todos los años de sus cenizas, para mí la empresa más poética que existe. Mi libro presenta una China de todos los tiempos, una China poética, metafísica. Y ha tenido detractores y admiradores, entre estos el gran poeta francés Saint John Perse, premio nobel, quien lo nombra en alguna de sus cartas. Y además este libro está en su biblioteca personal, en la fundación que lleva su nombre, en la ciudad de Aix-en-Provence, donde viví algunos años en mi exilio y tuve el gusto de tener mi libro entre mis manos.

 

Tien Tan

De arena y viento es el sonido, escuchad

de la piedra sometida, del silencio de Tien Tan

de arena es la serpiente, el caballo, la vasija

de arena y viento es la campana de Tien Tan.

Los antepasados huelen y otorgan el licor del cielo

infunden su virtud por igual al león y a su víctima.

De arena y viento, escuchad

de arena y viento son los mares, los ríos, los territorios que poblaron

los grandes reinos de arena y viento son.

Escuchad no el combate no el rencor no el roció

la suprema voluntad, el total desasosiego

de arena y viento es el rumor, la sombra, el aire de Tien Tan.

Aquí donde los padres derramaron la semilla la arena gime ruge el

[viento

el cielo más azul nunca creado apaga toda esperanza a1 corazón te-

[rrestre

dejad que todo se conforme a la completa libertad del pan y la mirada

nunca intentéis unir un nombre a una columna

de arena es la campana, el viento de Tien Tan.

 

¿Ha de ponerse la poesía al servicio de los desposeídos, de los más débiles? ¿Poesía social o poesía político-social? Le “disparo” estas preguntas porque muchas veces pareciera —no me refiero en estos momentos a su obra— que muchos poetas utilizan “lo social” más como un arma estilística que como expresión sincera de su ideología.

 

Pienso que la poesía es siempre humana y social aunque hable de cosas muy personales. Y es política sólo en momentos graves. Aquí recurro a una experiencia personal. En 1973, en septiembre, yo era Agregado Cultural de Chile en Colombia. Entonces se produjo el golpe militar, y como toda la embajada de Chile era contraria a Allende, yo tuve que sacar la cara por Chile sin ser político. Por la prensa, radio y televisión condené la Junta Militar y pedí el apoyo de las fuerzas progresistas de Colombia que estaban con Allende, así pudimos organizar grandes manifestaciones colectivas para denunciar a Pinochet. Esto duró hasta que la Junta pidió al gobierno colombiano de derechas que me expulsara. Y así fue. Partí con mi mujer y mis tres hijos pequeños hacia el exilio.

 

“La compañera” —hermosa es la palabra— es una constante en su obra.

 

Me alegro que sea así porque es mi mujer, una verdadera mujer, mi compañera, con la cual me da la sensación de haber vivido toda mi vida. Y es porque ella ha vivido conmigo todos los roles de una mujer: esposa, amante, hermana; madre, compañera y amiga, sí, compañera y amiga, que es lo que perdura entre dos que se aman. Es una mujer que me ha acompañado a todas partes del mundo, que me ha dado hijos, capaz de sacar agua de las piedras, fuego de las cenizas. Ella tiene muchos conocimientos de pintura y de música, que al vivir conmigo se ha hecho de conocimientos de poesía universal, convirtiéndose en una crítica particular mía, muy penetrante, ayudada por su gusto infalible. Las pocas veces que hemos estado enojados es porque me ha hecho alguna crítica un poco dura. El poema mío que más le gusta es El regreso.

 

LA COMPAÑERA

Así es mi compañera. La he tomado de entre los rostros pobres con su pureza de madera sin pintar, y sin preguntar por sus padres porque es joven, y la juventud es eterna, sin averiguar donde vive porque es sana, y la salud es infinita como el agua, y sin saber cuál es su nombre porque es bella, y la belleza no ha sido bautizada.

Es como las demás muchachas que se miran con apuro en el espejo trizado de la aurora antes de ir a sus faenas. Así es, y yo no sé si más bella o más fea que las otras, si el vestido de fiesta le queda mal, o la ternura equivoca a menudo sus palabras, yo no sé, pero sé que es laboriosa. Como los árboles, teje ella misma sus vestidos, y se los pone la naturalidad del azahar como si los hiciera de su propia sustancia, sin preguntarle a nadie, como si la tierra, sin probárselos antes, como el sol, sin demorarse mucho, como el agua.

Es una niña del pueblo, y se parece a su calle en un día de trabajo con sus caderas grandes como las artesas o las cunas, así es, y es más dulce todavía, como agregar más pan a su estatura, más carbón a sus ojos ardientes, más uva a su ruidosa alegría.

 

En su obra, siempre presente la naturaleza, el campo, los niños; todo lo cotidiano que nos rodea y que, en demasiadas ocasiones, nuestra ceguera nos impide disfrutar. ¿Estos elementos son pura expresión poética y/o forman una homogénea memoria del poeta?

 

La naturaleza de Chile siempre está presente en mis libros, y me alegro de que así sea, pero yo no hablo siempre de ella; yo hablo del hombre chileno, sea del campo o de la ciudad. Si me llaman poeta del campo, entonces se trataría de "poeta metafísico". Por lo demás, debo señalar que el elemento "tierra" es el que más produce imágenes en mí, así como hay poetas del agua, del aire, del fuego, según el gran escritor Gaston Bachelard.

 

¿Está usted al día de las manifestaciones poéticas actuales, de todas en general y de las chilenas en particular? ¿Son buenos tiempos para la poesía?

 

Sí, los conozco, todos los caminos son necesarios para ir a la poesía, pero lo único que prevalece es la autenticidad del poeta y su eco o retentissement, como lo ha estudiado Bachelard, en el alma del lector. Hoy son malos los tiempos para la poesía debido a los gravísimos problemas que hay en el mundo

 

¿Es Efraín Barquero un escritor disciplinado?¿mantiene una determinada “jornada laboral” o simplemente escribe cuando la mente —y el cuerpo— se lo dictan?

 

Yo soy millonario para perder el tiempo, pero aunque no haga nada estoy siempre trabajando mentalmente en la poesía. Por lo general escribo intensamente por ciclos. Y siempre entre un libro y otro debo "aprender" a escribir de nuevo.


 

[Img #4700]Efraín Barquero, Premio Nacional de Literatura, 2008, es uno de los poetas más relevantes de la poesía chilena. Nació en el pequeño poblado de Piedra Blanca, cerca de Teno, provincia de Curicó, el 3 de mayo de 1931 con el nombre de Sergio Efraín Barahona Jofré.

 

Vive alternativamente entre Chile y Francia, país donde estuvo exilado y trabajó desde 1075 a 1990 y donde permanece una parte de su familia.

 

Ha viajado y residido en países del Extremo Oriente, América Latina y Europa, como China, México, Colombia, Cuba.

 

Libros publicados en Chile y en el extranjero : Árbol marino (1950), La piedra del Pueblo (1954), La compañera (1956), Enjambre (1959), El pan del hombre (1960), El regreso (1961/ traducción francesa 1990), Maula (1962), Poemas infantiles(1965), El viento de los reinos (1967), La compañera y otros poemas (1969), Epifanías (1970), Arte de vida (1971), El poema negro de Chile (1974), Bandos marciales (1974), Mujeres de oscuro (1992), A deshora (1992), El viejo y el niño (1992), La mesa de la tierra (1998), Antología (2000), El poema en el poema (2004), El pan y el vino (2008), El pacto de sangre (2009).

 

Sus poemas han sido traducidos a diversas lenguas.


 

 

 

 

 

 

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