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José Manuel López García
Domingo, 6 de agosto de 2017
metodología de la metafísica

La Disertación de Kant

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La Dissertatio o Sobre la forma y los principios del mundo sensible y del inteligible es uno de los tratados fundamentales de este gran filósofo alemán. Porque en el mismo se prefiguran, cuestiones esenciales del idealismo trascendental, que alcanza su objetivación en la Crítica de la razón pura.

Por tanto, la relevancia y la significación de este escrito es enorme, si se piensa en la evolución del pensamiento de Kant, a lo largo de varios decenios, ya que es una obra académica de 1770, escrita por este pensador prusiano, más de diez años antes de la publicación de las tres grandes críticas kantianas.

 

Kant, delimita y precisa lo más posible, una anticipación de su teoría del espacio y del tiempo, o, dicho de otro modo, construye filosóficamente, el inicio de lo que será la doctrina de la Estética trascendental de su criticismo, o de su primera Crítica de 1781.

 

Indaga acerca del método legítimo de la metafísica, y también acerca de la antinomia del continuo, que es la contradicción entre el espacio absoluto matemático, y el espacio real.

 

Para el racionalismo cartesiano el método matemático es el único, tanto para el saber científico como para la metafísica que es el conocimiento, o ciencia racional suprema. Para Kant el racionalismo, no resolvía adecuadamente, ciertas cuestiones epistemológicas, y presentaba dificultades insuperables, en lo relativo a la conformación de una metafísica del mundo sensible. Aunque el filósofo germano se formó en el racionalismo de Leibniz y Wolff consideraba necesario producir o elaborar una nueva metodología gnoseológica. Si bien es cierto que, en uno de sus primeros escritos de 1756, en su Disertación para obtener el nombramiento de profesor extraordinario en la Universidad de Königsberg, ya abordó Kant la difícil conciliación entre el pensar metafísico y el matemático, o lo que se puede denominar la antinomia del continuo.

 

Existen métodos propios de la matemática y de la metafísica, algo pensado por Kant, y que creo indudable por muchas razones. Por otra parte, es cierto que aunque la influencia del empirismo humeano es evidente en su sistema de pensamiento, no llegó a las consecuencias radicales establecidas por Hume. La mezcla o la combinación de racionalismo y empirismo fue positiva para la elaboración de la teoría del conocimiento kantiana.

 

Desde la perspectiva de este filósofo idealista la existencia de Dios es la garantía para mantener la universal racionalidad de lo existente. Algo, muy discutible, por su carácter puramente especulativo. De todos modos, Kant avanza en sus análisis del espacio y del tiempo, y en 1768 parece estar de acuerdo con el espacio absoluto newtoniano. Porque escribe: «que el espacio absoluto, independientemente de la existencia de toda materia, y asimismo, como razón primera de la posibilidad de su composición, tiene una realidad propia».

 

Ya que el denominado sensorium Dei o espacio absoluto puede pensarse que es, en realidad, a todos los efectos, sensorium hominis. La sensibilidad humana es la que capta o aprehende la realidad empírica, esto es lo que afirma la solución kantiana. Como escribe Ramón Ceñal S. J. comentando a Kant: «Un espacio y un tiempo absolutos que no están, por consiguiente, en las cosas, tampoco fuera de ellas, en un mundo ideal, sino en la misma sensibilidad humana…».Es la subjetivización del tiempo y el espacio.

 

Considero que es un enfoque aceptable, aunque con los avances de las ciencias, la naturaleza del espacio y del tiempo parece que cada vez se complejiza más, con la teoría de la relatividad de Einstein, y sobre todo con la mecánica cuántica y, por ejemplo, la dualidad onda, partícula, las teorías e hipótesis sobre el origen del Universo, y su finitud o infinitud espacial y temporal.

 

De esta forma, según Kant, existe un doble orden de verdad: lo fenoménico o sensible, y el orden de lo inteligible, de las cosas en sí, regido por la razón pura y objetiva.

 

Y el espacio y el tiempo son condiciones subjetivas, o formas a priori de la sensibilidad, porque las intuiciones sensibles o empíricas nos dan datos de la realidad, de lo fenoménico.

 

La antinomia o contradicción entre la matemática y la metafísica es  superada por Kant, por medio, entre otras cosas, de la integración en su sistema filosófico de la sensibilidad, el entendimiento y la razón. Y esto ya lo logra en su Dissertatio de 1770.

 

Kant está convencido de que el concepto leibniziano de espacio no es válido, y lo impugna con una sólida y profunda argumentación en la Disertación. Ya en 1766 había rechazado la metafísica de Leibniz buscando un nuevo método adecuado y correcto para el saber metafísico, y para esta tendencia especulativa del ser humano.

 

Esto lo indica Kant en una carta de 2 de septiembre de 1770 a J. E. Lambert, al ofrecerle la Dissertatio, y en la que le informa de sus esfuerzos por encontrar una metafísica correcta y coherente: «Desde hace alrededor de un año he llegado, y ello me halaga, a una idea, la cual ya no me preocupa tener alguna vez que modificar, aunque si necesitaré ampliarla, por cuyo medio todo género de cuestiones metafísicas pueden ser examinadas con criterio seguro y puede ser decidido si son solubles o no».

 

La Dissertatio de 1770 posee un carácter, claramente propedéutico o metodológico, al igual que la Crítica de la razón pura  que es también una propedéutica, o metodología de la metafísica.La Disertación  o Sobre la forma y los principios del mundo sensible y del inteligible  es un escrito académico  que analiza y distingue las facultades, y lo que son la sensibilidad y el intelecto. Y en este tratado ya aparece la esencial oposición entre el conocer sensible, y la activa espontaneidad del conocer intelectual, o del entendimiento y la razón. Para los que quieran profundizar acerca de las cuestiones abordadas en este artículo pueden consultar o leer La «Dissertatio de Kant» de 1770  publicada en Ediciones Encuentro, Madrid, 2014 con Introducción y edición bilingüe de Ramón Ceñal S. J. La bibliografía sobre la filosofía de Kant es inmensa, pero el libro citado, contribuye a un mayor conocimiento del proceso de construcción de la gnoseología kantiana.


 

 

 

 

 

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