Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
►w_adblock_title◄

►w_adblock_intro◄

►w_adblock_explain◄

►w_adblock_closed_btn◄

Alonso Pinto Molina
Domingo, 6 de agosto de 2017
ERNESTO GUEVARA DE LA SERNA

El Che oculto

Guardar en Mis Noticias.

Revolucionario, guerrillero, mito, rebelde, Cuba, Argentina, anticapitalismo, liberación, lucha, imperialismo. Son palabras que pueden venir a la mente casi como un tercer apellido del Che Guevara.

       Médico, lector voraz, analista, escritor, ministro, diletante. Son palabras que sólo quienes han profundizado algo más en el personaje del Che Guevara serán capaces de creer tan ligadas al personaje como las anteriormente expuestas.

 

      Ciertamente, por tener, tenía hasta el pelo rebelde. Pero no era sólo eso. Rebeldes hay hasta debajo de las piedras, y dejando a un lado la serie de características fundamentales que han hecho de él el icono revolucionario del siglo XX, hoy quiero centrarme en uno de los aspectos más pasados por alto del Che Guevara: su cultura.

 

      La figura del Che Guevara es, aunque parezca sorprendente afirmarlo, desconocida. La mayoría de sus admiradores, haciendo uso de la facilonería que caracteriza al siglo XXI, prefieren el lado más visceral de su figura, aprovechando solamente el símbolo y renegando, con una pereza intelectual pasmosa, ahondar en el personaje, en su filosofía, en sus razones. Cualquier agitabanderas expondrá con orgullo la famosa foto del Che Guevara ( admirable, eso sí, fotográficamente, incluso infravalorada por su propia popularidad ) tomada por Alberto Korda  en 1960, pero la mayoría de ellos no se ha tomado la molestia de leer uno solo de sus libros.

 

      El balance no es más favorable para sus detractores, incluso podría decirse que es más desolador. Éstos, cuando leen algo escrito por el Che Guevara, rastrean, cual perros amaestrados, en busca de una sola línea que sacada de contexto pueda servirles como justificación de sus idea preconcebidas. Suelen ser, por norma general, los más ignorantes no sólo respecto a la figura específica del Che Guevara, sino a la revolución cubana en general. Apenas conocen el nombre del sanguinario dictador Fulgencio Batista, quien en enero de 1959 tuvo que poner pies en dolorosa derrotado por un puñado de guerrilleros con más esperanzas que medios. Huyen del libro inacabado del Che, Manual de economía política, en el que critica el modelo soviético y « el dogmatismo intransigente de la época de Stalin ».

 

       Ernesto Guevara de la Serna era, sobre todo, un gran lector, no sólo de filosofía política, sino de literatura en general. De sobra es conocido que durante la etapa de la Sierra Maestra llevaba a todos lados el Canto General de Neruda. Tanto el poeta chileno como el peruano César Vallejo son dos constantes, dos poetas de cabecera. Cualquiera puede escuchar la voz del Che Guevara recitando Los heraldos negros, en una grabación que dejara como despedida a su mujer Aleida March al partir hacia el Congo.

 

      Cuentan que, en sus últimos días de vida en Bolivia, arrojó alimentos y medicamentos para aligerarse del peso, pero que no se deshizo de un pesado libro: El Quijote. Entre otros escritores, muy leídos por él e incluso demandados en plena campaña, se encuentran: Shakespeare, Platón, Sófocles, Demóstones, José Martí, Nicolás Guillén, Antonio Machado, Miguel Hernández, León Felipe, Jack London, Horacio Quiroga, Goethe, Juan Goytisolo, Aristóteles, William Faulkner, Federico García Lorca, Rubén Darío, y un largo etcétera. A esto habría que añadir los infaltables Karl Marx y Engels.

 

      Y, por natural contagio, por exposición constante con la lectura, el Che era también escritor. Su género era la crónica, y cualquiera que se acerque a sus libros podrá apreciar la riqueza de su lenguaje y su estilo conciso y poco retórico. También de su correspondencia se pueden extraer varias referencias al mundo de la cultura y, en especial, al de la literatura. El 1 de abril de 1965 escribe la última carta a sus padres:

 

Queridos viejos:

 

Otra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante, vuelvo al camino con mi adarga al brazo. Hace de esto casi diez años, les escribí otra carta de despedida. Según recuerdo, me lamentaba de no ser mejor soldado y mejor médico; lo segundo ya no me interesa, soldado no soy tan malo.

 

Nada ha cambiado en esencia, salvo que soy mucho más conciente, mi marxismo está enraizado y depurado. Creo en la lucha armada como única solución para los pueblos que luchan por liberarse y soy consecuente con mis creencias. Muchos me dirán aventurero, y lo soy, sólo que de un tipo diferente y de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades. Puede ser que ésta sea la definitiva. No lo busco pero está dentro del cálculo lógico de probabilidades. Si es así, va un último abrazo.Los he querido mucho, sólo que no he sabido expresar mi cariño, soy extremadamente rígido en mis acciones y creo que a veces no me entendieron. No era fácil entenderme, por otra parte, créanme, solamente, hoy. Ahora, una voluntad que he pulido con delectación de artista, sostendrá una piernas fláccidas y unos pulmones cansados. Lo haré. Acuérdense de vez en cuando de este pequeño condotieri del siglo XX. Un beso a Celia, a Roberto, Juan Martín y Patotín, a Beatriz, a todos. Un gran abrazo de hijo pródigo y recalcitrante para ustedes.

 

Ernesto

 

       Habría que añadir también los cargos que desempeñó en Cuba como ministro de industria, de economía, y como presidente del Banco Nacional, cargos para los que no estaba ni remotamente preparado, pero que solventó con bastante éxito dadas las circunstancias adversas ( bloqueo a la isla impuesto por el presidente Kennedy ); circunstancias de las que pocos ministros cualificados saldrían airosos. Pero Ernesto Guevara las resolvió con sus nociones generales, su amplia cultura, y una voluntad arrolladora. El filósofo francés Jean Paul Sartre, quien junto a su mujer Simone de Beauvoir se entrevistara con el propio Che Guevara en el Banco Central de La Habana, escribiría más tarde:

 

"El comandante Ernesto Guevara es considerado hombre de gran cultura y ello se advierte: no se necesita mucho tiempo para comprender que detrás de cada frase suya hay una reserva en oro". "Pero un abismo separa esa amplia cultura, esos conocimientos generales de un médico joven que por inclinación, por pasión, se ha dedicado al estudio de las ciencias sociales, de los conocimientos precisos y técnicos indispensables en un banquero estatal".

 

También lo calificaría como " el ser humano más completo de nuestra época "

.

 

 

Acceda desde aquí para comentar como usuario registrado. Ser usuario registrado tiene muchas ventajas. Una de ellas es la posibilidad de guardar sus noticias y comentarios. Acceda desde aquí para comentar como usuario registrado. Ser usuario registrado tiene muchas ventajas. Una de ellas es la posibilidad de guardar sus noticias y comentarios.
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Las nueve musas
Las nueve musas • Política de Privacidad
© 2017 • Todos los derechos reservados - ISSN 2387-0923
Powered by FolioePress